SER SUPERDOTADO EN LA ARGENTINA: UN DESAFÍO PARA PADRES Y DOCENTES


Un 15% de la población escolar argentina tiene altas capacidades intelectuales (ACI), lo que puede parece un don puede convertirse en un problema. 

Por Bernabé Fernández Moyano

Milo es superdotado, estaba en segundo grado cuando sus maestras decidieron que no podía ir al campamento de fin de año porque era inmanejable: “volvió a casa llorando, me decía que no entendía porque lo alejaban de sus amigos” recuerda su mamá Cintia, después de ese incidente el nene dio libre el año y tuvo que cambiar de escuela.

En el pensamiento popular la condición de superdotado se asocia con el éxito, sin embargo muchos niños con alto coeficiente intelectual son marginados en un sistema educativo que no es adaptable a sus capacidades.

Según los especialistas el 15% de la población mundial es superdotada, al ser una condición biológica se encuentran personas con altas capacidades en todas las clases sociales, lo que diferencia unos de otros son los recursos con los que los padres y las instituciones ayudan a desarrollar esas habilidades.

“Milo era inmanejable porque aprendía rápido y se aburría, necesitaba otro tipo de atención. En la escuela a la que iba,  privada, cara y progresista no tenían idea que hacer con él”, afirma su mamá.

Es el mismo sistema educativo el que no está preparado para la atención de estos chicos, en el país solo el ministerio de educación de Jujuy tiene una oficina, casi sin presupuesto, de políticas para niños con altas capacidades.

“Desde el marco normativo y desde la formación docente estamos avanzando en los últimos quince años pero admitimos que también existen grandes deudas para alojar a todos los alumnos”, afirma Cristina Lovari, coordinadora de Educación Inclusiva del Ministerio de Educación de la Nación.

En una escuela superpoblada, con maestros mal pagos, la ayuda del docente en el aula va siempre al que se atrasa y no al que está adelante.

Pero como casi todo en Argentina la respuesta viene de la sociedad civil.

Héctor Roldán también fue un niño genio. Su infancia en una familia obrera no le permitió en su momento desarrollar todas sus capacidades y vivió una vida de frustraciones en el sistema educativo, para no parecer diferente desarrolló en la primaria un “síndrome de bajo rendimiento”, frente al rechazo ocultaba sus propias capacidades.

Recién pasado los 30 años un amigo le comentó que sus problemas de atención podrían ser derivados de un alto coeficiente intelectual. Héctor hizo un test de IQ y descubrió que era superdotado.

Meses después ingresó al capítulo Argentino de MENSA, una asociación internacional que busca crear un ambiente intelectualmente enriquecedor para personas con altas capacidades, pero la organización solo acepta mayores de edad.

“Ahí me di cuenta que faltaba algo para los chicos, que como todos nosotros, sufrimos desatención por parte del estado y desconocimiento por parte de nuestros padres”, afirma.

Es por eso que en marzo de 2002, junto a otros compañeros de Mensa, fundó CREAIDEA una asociación civil que busca responder a las necesidades de los niños genios del país.

“Hacemos reuniones semanales donde ayudamos a desarrollar sus capacidades. Damos talleres de arte o ciencia, momentos de juego libre, hacemos salidas y recibimos visitas de personalidades de la cultural”, relata el fundador de la asociación, “pero lo más importante es la interacción entre ellos, que sepan que no están solos”.

Milo es uno de los 30 chicos que se acerca cada semana a Creaidea, que además da cursos y un lugar de interacción para los padres de chicos precoces.

“Nadie nace sabiendo como ser mamá. Yo me desesperaba, lloraba, no sabía que hacer, en Creaidea encontré un grupo de contención”, nos dice Claudia González otra de las madres de la asociación.

Es que además de los problemas educativos los niños superdotados tienen otras sensibilidades, no sólo artísticas “mi hijo se angustiaba por las guerras que pasaban en la tele, no paran de reflexionar y uno no sabe que hacer para contenerlos”.

Creaidea no es la única asociación que ayuda a los chicos. Embajadores ACI es otra ONG formada por padres hace casi una década nuclean a 500 familias de todo el país, realizando de motus propio capacitaciones a docentes y una encuesta que asusta.

Según números de la asociación el 93% de los chicos con altas capacidades tiene necesidades no atendidas y el 80% sufre de bullying escolar.

Lo único que piden es que el Estado cumpla su función y haga valer el artículo 93 de la Ley Federal de Educación “Las autoridades educativas jurisdiccionales organizarán o facilitarán el diseño de programas para la identificación, evaluación temprana, seguimiento y orientación de los/as alumnos/as con capacidades o talentos especiales y la flexibilización o ampliación del proceso de escolarización”.

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