“SI HAY QUE PERDER, QUE SALGAN DE LA CANCHA CON LA CABEZA EN ALTO Y NO MIRANDO AL PISO”


A 40 años del mundial 78’, el matador habla sobre la intimidad del equipo campeón del mundo en el contexto de la dictadura militar y comparte su visión sobre la situación actual de la selección argentina.

Por Sabrina Brelis, Leandro Altare, María Eugenia Belingar y Franca Bocazzi

“Siempre tendremos que llevar esa cruz entre lo que fue la dictadura y lo que la gente cree que pasó en el partido con Perú”, explica el goleador de la selección del ‘78, Mario Kempes, en una entrevista para estudiantes de periodismo de la Escuela de Comunicación Éter. En el marco del 40 aniversario de la copa celebrada en Argentina en plena dictadura, la figura de la selección campeona del mundo recuerda la experiencia de haber jugado ese torneo y opina sobre el equipo de Jorge Sampaoli.

-¿Qué aspectos de la dirección del Flaco Menotti pensás que fueron relevantes para lograr los resultados que se lograron?

-Lo que hay que destacar de Menotti es que no buscó nombres sino jugadores de fútbol. Él tenía en cuenta lo que quería y, a su vez, lo que era mejor en cada puesto. Después, entre lo que eligió y lo que le servía a él, te dejaba hacer por lo que te había llamado y por lo que estabas haciendo vos en tu club.

-Muchos jugadores dicen que sus arengas eran maravillosas, ¿te acordás de alguna?

-La verdad no las escuché porque yo no me ponía normalmente al lado de él, estaba un poquito alejado. De cualquier manera, cualquier arenga que sea positiva y que te abra los ojos, es espectacular.

-Sabiendo que las aptitudes y cualidades técnicas de los jugadores no están en discusión, ¿cuánto juega lo emocional a la hora de jugar un mundial en tu país?

-Yo creo que las aptitudes y cualidades de los jugadores, en un mundial y más en tu casa, son espectaculares. Tenés una presión añadida que es el público, la gente que te empuja, pero de cualquier manera estás en tu país por la camiseta de tu país. De todos modos, no importa dónde estés jugando.

-¿Cómo influyó en vos el contexto político y social que se vivía?

-No me afectó para nada, en el sentido que nadie sabía nada. Me enteré lo que estaba pasando recién en España, con el tema Malvinas. En ese momento eran muy poquitos lo que tenían alguna idea.

-A 40 años de la conquista, ¿se siente el reconocimiento del hincha? ¿Y el de la AFA?

-Mirá, el reconocimiento de la AFA recién ahora se está haciendo ver. Si bien Julio Grondona (expresidente de la AFA) nos tenía mucho afecto, no nos ayudó demasiado. Y el hincha, bueno, quizás los mayores nos reconocen… Pero siempre tendremos que llevar esa cruz entre lo que fue la dictadura y lo que la gente cree que pasó en el partido con Perú.

-Todos se quedaron con la Mano de Dios en el `86, pero vos la hiciste ocho años antes, ¿te dabas maña para el arco o fue a puro reflejo?

-La Mano de Dios es una cosa, una avivada de gaucho. Los únicos que no lo vieron fueron el árbitro y los asistentes, unos ciegos. Después todo el mundo lo vio, pero como dice el dicho: “No hay más ciego que el que no quiere ver”. Lo mío era lo único que me quedaba por hacer, metí la mano porque ni con la cabeza ni con el pie llegaba, así que los dos sirvieron. Uno para hacer el gol contra Inglaterra y el otro para que después el Pato Filliol atajara el penal.

-¿Qué no puede faltar para que un equipo se convierta en campeón del mundo?

-Esa cordialidad, ese respeto de que si no te toca jugar de titular, saber bancártela e igual ayudar al máximo al compañero. Esas son las cosas importantes y cuando te toque entrar darlo todo.

-En el 2014 vimos a Lavezzi tirandole agua a Sabella. En el ‘78: ¿quién cumplía ese rol de gracioso?

-Mira, nosotros estábamos en un sitio que si te tiraban un poco de agua (era pleno invierno) te congeladas, así que las bromas no estaban para esas cosas; estaban para otras. Y no éramos tan jóvenes como quizás fueron los muchachos después, pero cada uno es como es y se divierte a su manera.

-Como figura de aquel mundial: ¿qué le dirías hoy al grupo que espera seguir tus pasos en Rusia?

-No les puedo decir nada porque algunos tienen más mundiales que yo. Son jugadores inteligentes y que están jugando en los mejores equipos del mundo. Lo único que tengo para decirles es, si hay que perder, que salgan de la cancha con la cabeza en alto, no mirando al piso. Si vos lo das todo y perdés, es porque el oponente ha sido superior a vos. Lo demás es suerte.

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