STANISLAV CHERCHESOV, EL ENCARGADO DE IMPULSAR A RUSIA


No es conocido, ni un destacado como jugador o entrenador. Llegó en 2016 a la selección para intentar mejorar la campaña del multicampeón Fabio Capello en el último Mundial, donde fue eliminado en primera ronda. No le gustan las “estrellas” y prefiere a los del fútbol local, postura que ya demostró en la Copa Confederaciones de 2017, donde llevó sólo a jugadores que participaban de la Premier League de Rusia.

Por Matías Gabriel Rodríguez

Nació en 1963, un 2 de septiembre, en Alagir, que era la vieja Unión Soviética. De gran porte físico, supo desempeñarse como arquero y su primer club fue el Spartak Ordzhonikidze en 1981. Luego, a los 21 años, tuvo la difícil tarea de reemplazar a uno de los mejores porteros rusos de todos los tiempos Rinat Dasaev, tanto en el Spartak de Moscú como en la Selección soviética. Fue parte de cinco clubes, fue campeón en el conjunto de Moscú, institución en la que es muy querido y donde se retiró en 2003, y en Austria tres veces, cuando vistió la camiseta del FC Tirol Innsbruck entre 1996 y 2002.
Cherchesov tiene la particularidad de haber jugado en tres equipos nacionales: la Unión Soviética, la Comunidad de Estados Independientes, tras la separación de la URSS en 1992, y por último en el conjunto nacional de Rusia, allí tuvo el honor de ser el primer capitán de la historia.
Como arquero, disputó el Mundial de Estados Unidos en 1994, y fue titular en la goleada que Rusia le propinó por 6 a 1 al equipo camerunés con Roger Milla como máxima figura. El conjunto ruso quedó eliminado en primera ronda al igual que en Corea–Japón 2002, pero en ese certamen, Stanislav vio los tres partidos desde el banco.
Será su tercera participación en la Copa del Mundo, aunque la primera como entrenador. Su objetivo primordial será lograr pasar la barrera de la primera ronda. Tal vez suena a poco o a mucho. Depende desde donde se lo mire.

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