UN ACTO MULTITUDINARIO CON MACRI EN LA MIRA


Reclamos por “los enormes retrocesos” del gobierno en materia de derechos humanos.

 

Por Micol Álvarez y Manuela Moreno

Fotos: Juan Panizo

 

 

Pasaron 41 años y el pueblo argentino marchó una vez más para pedir justicia por los crímenes cometidos por la última dictadura cívico militar, organizada por las fuerzas militares en complicidad de potencias del mundo, medios de comunicación y gran parte de la sociedad. A las 9, la Plaza de Mayo ya estaba adornada con preparativos, parrillas, puestos de comida en pleno armado, parlantes que aún no emitían sonido y pancartas pegadas por hombres y mujeres de guardapolvo blanco. Turistas chinos miraban con expresiones sorprendentes e intentaban descifrar de quiénes eran las caras que empezaban a pasar en la pantalla ubicada en el escenario, frente a la Casa Rosada; rostros de sólo algunos de los 30 mil desaparecidos. Los primeros fotógrafos y periodistas recorrían Sáenz Peña y Bolívar, donde el humo se empezaba a entremezclar con remeras azules y blancas comenzaban a verse. La chapa de los puestos de diarios empezaba a quedar empapelada. En Avenida de Mayo, cerca de la salida de una estación del subte A, una mujer que pegaba siluetas de papel en las columnas observaba detenidamente el progreso y el perfeccionamiento de la plaza, no de cualquiera, sino de la misma donde los pañuelos blancos rodean la Pirámide de Mayo. Antes de juntarse con distintas agrupaciones en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex Esma), y de allí iniciar la marcha hacia la Plaza, Hebe de Bonafini –difícil de reconocer sin su pañuelo en la cabeza–, con remera azul, saco rosa y calzas negras, reveló su conmoción y dijo en pocas palabras: “Este día tiene muchas apreciaciones para mí, fue una gran tragedia para el país donde para las madres se hundió el mundo y nuestras casas ya nunca fueron iguales. Un día de muchas exigencias”.


Bombos, cantos y banderas con insignias de justicia, verdad y castigo, y también de distintas agrupaciones políticas, forjaban el espíritu de la movilización iniciada en Avenida del Libertador. Eran las 11 cuando distintos movimientos, como La Cámpora, Movimiento Evita y Juventud Peronista, marchaban rodeando a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que comenzaron a trasladarse en una caminata de voces unidas: “Madres de la plaza, el pueblo las abraza”. Y el reconocido “no nos han vencido”.
Miles de militantes se sumaron a la columna durante las cinco horas de trayecto. Uno de los organizadores de la marcha, Mauro Baschetti, representante de la Juventud Peronista, destacó la importancia de comenzar este año la movilización en la ex Esma, como un hecho simbólico no sólo por los 30.000 desaparecidos, sino también por la necesidad de mantener la memoria más vigente que nunca. Baschetti se había encargado de caminar por los diferentes distritos para generar niveles de organización en los planos municipal y nacional para que el peronismo militante tuviera más potencia y así ponerse en línea con las estrategias de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Para Noelia Avalos, una militante del Peronismo militante, este 24 de marzo es fundamental la presencia masiva para dar lucha y seguir demostrando que los derechos humanos siguen presentes a pesar de que el gobierno actual atente contra ellos.

 


En la Avenida 9 de Julio, desde temprano se comenzaba a notar una gran cantidad de gente en una especie de previa, donde las familias, amigos y compañeros de partidos políticos disfrutaron de la sombra con alguna bebida y comida de los puestos de parrilla ubicados en las esquinas. Cerca de las 14, en un viernes caluroso y soleado, se empezaban a notar en la Avenida de Mayo las columnas de Descamisados, CTA, Patria Grande y muchos otros partidos y agrupaciones, con pancartas y carteles que mostraban rostros de desaparecidos, como uno inmenso ordenado alfabéticamente y con la fecha en que cada uno fue secuestrado. La extensión del cartel era de dos cuadras y media, y miles de personas acompañaron su paso en forma tranquila y ordenada, como todos los años.

 


En el Obelisco, mientras tanto, llegaba una gran cantidad de gente desde el Norte. En Carlos Pellegrini y Sarmiento, los manifestantes disfrutaban de un baile muy colorido de mujeres y hombres de Frente Cultura, acompañados de mucha percusión, que incitaba a todos a aplaudir y bailar.
En el transcurso de la tarde se pudieron ver muchas demostraciones artísticas. Una sorprendente comenzó en Diagonal Norte y Bartolomé Mitre: desde ahí, una columna de militantes llevó la gigantografía de una Abuela caminando con bastón hasta las  inmediaciones de la Catedral; ahí se encontró con otra figura, la de un niño. Ambas se unieron en un abrazo aplaudido y alabado por todos los presentes.

La masiva cantidad de gente ingresaba a la Plaza como podía, ya entre empujones, cuando a las 15.30 llegaron las primeras líderes de Abuelas y también de Madres de Plaza de Mayo. Las protagonistas del acto principal eran ellas, a quienes se les abrió paso gradualmente entre toda la movilización que esperaba en el lugar su llegada. El sitio estaba colmado de personas al sol, vendedores y luchadores obreros que por distintos motivos llegaron a protestar en este encuentro, entre ellos, trabajadores de AGR que vendieron en forma masiva su propia versión de la revista Viva.
Como se había estipulado, a las 16 comenzó el acto encabezado por la titular de Abuelas Estela de Carlotto, acompañada de Madres y Abuelas de Línea Fundadora, la agrupación HIJOS y familiares de desaparecidos y detenidos.

Durante los discursos, el público mostró su descontento cada vez que se nombró al presidente Mauricio Macri, como también a Darío Lopérfido y a Juan José Gómez Centurión, por las declaraciones de ambos respecto del número de desaparecidos. Desde el escenario se hizo mención a las responsabilidades en el Golpe de la clase capitalista, los grandes medios de comunicación y el poder judicial. También, los oradores expresaron su apoyo hacia las luchas de AGR-Clarín, Textil Neuquén y pymes nacionales que se ven duramente afectadas por la apertura de importaciones, y su rechazo a la represión.

Con un pedido de unión y lucha contra las medidas y ajustes del gobierno nacional cerró esta jornada de manifestación multitudinaria, que además de hacer hincapié en  la memoria, la verdad y la justicia, mostró el descontento por las políticas que se están llevando a cabo y especialmente por “los enormes retrocesos en materia de los derechos humanos”, según uno de los documentos leídos desde el escenario.  


En forma independiente del acto que brindaron las asociaciones más ligadas a las y al kirchnerismo, el Frente de Izquierda tuvo su lugar en la marcha.

También en forma masiva, ingresó una vez desplazadas las otras agrupaciones y formó parte del cierre. Mientras oscurecía, el discurso de los dirigentes del Partido Obrero y el Partido Comunista, entre otros, estuvieron dedicaron principalmente a César Milani: expresaron el repudio a su figura, mientras dedicaron fuertes críticas al gobierno actual y también a los partidos cercanos a la ex presidenta Fernández de Kirchner.

 

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