UN CIRCO (NO) VI


El espacio Polo Circo, en Parque Patricios, cumplió un año sin espectáculos circenses y se lo ve abandonado. Los artistas piden que sea reabierto. Mientras que el Gobierno porteño asegura que volverá a funcionar durante las vacaciones de invierno.

Por Evelyn Rey (@_evelynar)

Polo Circo, un espacio estatal destinado a la promoción y difusión de espectáculos circenses ubicado en Combate de los Pozos y Garay, no organiza actividades desde hace un año. La comunidad artística de la Ciudad de Buenos Aires denuncia irregularidades en su funcionamiento y reclama su reapertura.

En las inmediaciones del predio, o lo que queda de él, se encuentran varios hospitales, entre ellos el histórico Garrahan. El programa funcionó ininterrumpidamente entre 2009 y 2016, cuándo se realizó el VIII Festival Internacional de Circo. Durante ese tiempo contó con tres carpas para funciones, una para la recepción del público y escenarios al aire libre. Hoy las instalaciones lucen deterioradas y percudidas, la entrada grafiteada, los carteles descoloridos y una de las carpas se voló. Nunca fue reparada.

El Polo Circo depende de la Dirección General de Promoción Cultural y quedó acéfalo cuándo Gabriela Ricardes, la directora hasta ese momento, fue designada como Secretaria de Contenidos Públicos de la Nación. Marcelo Iamberich es director general de dicha área en la ciudad y sostiene que “el predio se encuentra en un proceso de puesta en valor y estará en condiciones para las próximas vacaciones de invierno”. Sin embargo, Néstor Martelini, presidente de la asociación civil Circo Abierto, resalta que no se ven mejoras de ningún tipo y las estructuras están desmanteladas. Es decir, las mejoras corren la misma suerte que la tercera carpa: son inexistentes.

Lejos de la alegría y los brillos propios del circo, las instalaciones sufren las inclemencias climáticas, no son mantenidas y, como consecuencia, se le niega a artistas, al público en general y a la comunidad barrial el acceso a la cultura. La última vez que se abrieron las puertas del predio y las luces del show se encendieron, la actividad poco tuvo que ver con el espíritu del lugar: el grupo teen Bandana ofreció un recital en el marco de la Noche del Teatro el 2 de diciembre pasado.

El último 22 de mayo se cumplieron 365 días desde la finalización del último festival en donde se presentaron, además de artistas locales, compañías de Francia, Suecia, Australia y Reino Unido. Cinco días más tarde, el último sábado de mayo pasado, una veintena de organizaciones circenses -entre ellas Circo Abierto, Trivenchi y el Frente de Artistas Ambulantes Organizados- realizaron a partir del mediodía y hasta pasadas las siete de la tarde una jornada con shows artísticos que incluyeron desde números aéreos hasta malabares y contorsiones. Además, sobre el final de la jornada los presentes confluyeron en un abrazo simbólico al predio y reclamaron su “reapertura ya”.

Durante los ocho años de actividades, en el Polo Circo se presentaron más de 80 espectáculos internacionales, más de 60 nacionales, se realizaron 32 eventos especiales y asistieron más de 550 mil espectadores. En la actualidad, espera el nombramiento de nuevas autoridades para devolverle algo de vitalidad al sur de la ciudad.

No sólo el espacio físico está abandonado. La web oficial está caída y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el apartado de su página destinado a la difusión de actividades culturales informa: “No hay eventos que coincidan con tus criterios de búsqueda”. Por su parte, la página oficial de Facebook registra una última actividad el 17 de octubre de 2016, cuándo compartió una producción audiovisual del fotógrafo Daniel Harper dónde el protagonista es Flavio Mendoza y su show Stravaganza.

En los años de actividad las entradas fueron, en líneas generales, ofrecidas a precios accesibles con días “populares”. Inclusive, los espectáculos nacionales contaron con ingreso gratuito. Sobre esa arista, el referente de Circo Abierto asegura: ”La iniciativa era buena, pero enseguida salieron a la luz irregularidades en la elección de los espectáculos”. En contrapartida, Marcelo Iamberich afirmó que la selección de los mismos está a cargo de un director artístico -aunque no aclaró su nombre- y que cualquier ciudadano puede participar del proceso.

Karina Widmann, egresada de la carrera Artes del Circo en la Universidad de Tres de Febrero, forma parte de la compañía Sick Circus que se presentó -sin éxito- en la convocatoria de 2016 y asegura: “Concursamos con Inconsciente, nuestra primera obra, mandamos la ficha de inscripción y los videos requeridos. Respondieron diciéndonos que no habíamos entrado en esta oportunidad, pero que nos iban a tener en cuenta para futuros festivales. Nunca nos convocaron”. Luego, al ver la programación aprobada para la cartelera de ese año, Karina Widmann es tajante y dispara: “Estaban los mismos de siempre”.

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