“UN HUMORISTA QUE SE QUEJA PERDIÓ EL HUMOR”


El guionista de Peter Capusotto y sus videos habló los límites de los chistes y dio su opinión acerca del feminismo y la política actual.

Por Sofia Steinbeisser

Pedro Saborido es un humorista, productor y guionista, tareas que lo hicieron ganador del premio Martín Fierro. Llevó a cabo 10 temporadas del programa de televisión “Peter Capusotto y sus videos”. Para él “un humorista que se queja perdió el humor. La queja es la demostración de la impotencia, no puedo entonces me quejo”.

-¿Sentís que haciendo humor estás haciendo periodismo?

-Muchos me dicen que el humor que hago refleja algo de la realidad, o los personajes son parte de lo que uno ve en la calle y que parece un humor que hace crónica. Pero no está hecho con ese sentido, aunque quizá tenga alguna raíz en que yo estudié periodismo. Así que probablemente haya algo ahí que se toque, el exponer cuestiones de la realidad. No me parece un mérito ni un demérito.

-¿Cómo fue el proceso creativo del personaje del programa “Peter Capusotto y sus videos” Micky Vainilla?

-Se nos ocurrió con Diego Capusotto que un cantante pop de éxito podía ser un nazi encubierto, que se hacía el boludo. Un tipo con el bigote nazi haciéndose el delicado y hasta divertido. Una vez estábamos en la edición y charlando con una chica que era la recepcionista del lugar, hablábamos de donde vivía, y nos contó que se tomaba como 18 bondis para llegar. Le preguntamos por qué no se tomaba el tren, y nos dijo que no, porque estaba lleno de negros. Ahí nos dimos cuenta de que no era tanto el nazi alemán sino era el nazi cotidiano, conviviendo en la ciudad con eso que deprecia, que es básicamente el pobre y el latinoamericano, y así apareció el personaje.

-¿Cómo ves el peregrinar del humor y los límites que se van estructurando respecto a éste?

-Se ha ganado libertad, hacer chistes de la Iglesia y de los milicos ahora es fácil. Pero en este momento resulta que hacer chistes sexistas no está bien visto, entonces a veces los límites no los marca solamente una institución, sino un sector o un movimiento que pone la claridad sobre cosas que preferiría que no se bromee, y que no se sienta humillado o despreciado. El límite es el que aparece, el tuyo propio, el de un sector social que logra que no hagas esos chistes.

-¿Qué opinas de las críticas al movimiento feminista actual?

-Lo que traiga más igualdad siempre está bien, después siempre vendrá la parte de las críticas. Lo que se mueve raya paredes, la energía que está en forma bulliciosa y efervescente provoca estas cosas. Es un tema en el que constantemente se trata de desactivar un todo por alguna parte, en una marcha feminista pintaron paredes entonces todo el movimiento es una mierda. Los detalles esos generalmente son aquellos que están buscando cómo parar algo que evidentemente es más justo y totalmente inapelable. El feminismo existe porque hay algo que se va a resistir, y, al igual que el peronismo, es de una manera porque parte de ello es aquello que se le opone.

-¿Creés que hay un vaciamiento cultural hoy en día por parte del gobierno de Mauricio Macri?

-Si pueden ahorrar dinero ahí, lo van a hacer. No les interesa la promoción cultural, sino todo aquello que derive del funcionamiento del mercado y nada más. Sin embargo, hay cuestiones de clase que evidentemente protegen, por ejemplo, no cerraron el Colón. Sigue habiendo opera, todas esas cosas que pueden usufructuar con el Estado para determinadas clases lo siguen haciendo, por ahí en otra medida o por una cuestión de imagen.


El silencio de los mozos

En medio de la entrevista, en un café en el barrio porteño de Belgrano, cerca de la estación de tren de Belgrano R, llega el mozo con el pedido y la mesa queda en silencio. “Siempre quise hacer algo con el silencio de los mozos”, cuenta Saborido, y que hace 10 años intenta hacer un sketch con eso pero nunca termina de gustarle. “Hay algo ahí, en el silencio que generan, no se si es por el tema que uno está hablando, que puede ser íntimo, o si es la capacidad del mozo, la energía que trae que provoca el silencio” dice y agrega entre risas “Encima no se van más”.

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