UN JUICIO CON RESPALDO POPULAR


En una jornada histórica de movilizaciones, dentro y fuera del Tribunal Oral N°9 se exigió justicia por las torturas a dos adolescentes de la Villa 21-24

Por Lucía Rivero

“¿Por qué tanta maldad?”. Janet, la mamá de Ezequiel Villanueva, no entiende. Vuelve a preguntar mirando para abajo: “¿Por qué tanta maldad?”
Se agarra la cara, está roja y se le entrecorta la voz. Alguien le alcanza un vaso de plástico con agua. Está sentada, sola. La espalda encorvada la hace verse más chiquita.
Con el micrófono lejos de la boca que dificulta escucharla, Janet cuenta cómo recibió a su hijo la noche del 24 de septiembre de 2016, después de que él y su amigo Iván Navarro fueran torturados por efectivos de Prefectura Nacional: “Tenía la cara destrozada, la boca hinchada, con sangre y en la espalda le habían pegado con palos”.
A su izquierda y más elevados, están los jueces y secretarios del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 9, sentados en sillones enormes. A su derecha, escalones más abajo, los seis prefectos acusados de “tortura, robo y lesiones” hacia Ezequiel Villanueva, su hijo, e Iván Navarro, ambos de la villa 21-24, barrio popular donde la prefectura suele realizar “Operativos de Control Poblacional”.
El 24 de septiembre de 2016, cuando Santiago Maldonado todavía tatuaba y Rafael Nahuel aprendía carpintería, Ezequiel volvía de la casa de su abuela que también vive en el barrio. En ese trayecto lo pararon agentes de la Policía Federal y lo acusaron de robarse la campera que llevaba puesta. Tenía en ese momento 15 años.
Ivan, su amigo, se acercó a preguntar por el operativo y terminaron ambos acusadoss. Más tarde entró en escena Prefectura, que se los llevó “de paseo” a una garita donde los torturaron y amenazaron con matarlos. Los dejaron tirados en la calle y en boxer horas más tarde.
Dos años después de esa noche, empieza el primer juicio oral por torturas contra la Prefectura comandada por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, la misma prefectura en cuyos operativos irregulares murieron jóvenes como Rafael Nahuel y la misma ministra que dijo, tiempo después: “Nosotros no necesitamos pruebas, le damos carácter de verdad a la versión de Prefectura”.

Janet se achica en la silla y relata cómo fue hacer la denuncia ante la Policía Metropolitana: “Después de salir de la comisaría, nos fuimos caminando por Parque Patricios y nos quedamos en la plaza un rato, porque teníamos miedo. Para volver a casa dimos muchas vueltas”.
El miedo siguió al ratificar la denuncia en la fiscalía el lunes siguiente, tres días después de la golpiza. Janet recuerda que Iván le dijo a su hijo: “¿Viste quién esta ahi? El que nos pegó”.
“¿Y Ezequiel qué hacía?”, pregunta la fiscal.
“Temblaba”.

Los seis acusados están sentados frente al tribunal, rodeados a los costados de efectivos del Servicio Penitenciario Nacional, porque están detenidos con prisión preventiva. Tienen el pelo corto y muy prolijo. Hay policías federales que resguardan el acceso a la sala y censuran a cualquiera que tenga en la mano un celular.
“¿Dónde estaba el papá de Ezequiel cuando ocurrieron los hechos?”
“El papá estaba internado. Lo quería ver a Eze, lo llamaba todos los días pero Eze no quería salir a ningún lado”
“¿Y qué pasó después?
“Después de eso el papá de Ezequiel falleció”, dice Janet en voz cada vez más baja.
Ezequiel tiene de frente las nucas de sus torturadores. Llora y tiembla cuando su mamá menciona la muerte de su papá. Sus compañeros lo abrazan. La sala, con bancos de madera y un vitreaux de colores, parece una iglesia. Está llena de compañeros, amigos y familiares de Iván y Ezequiel. Muchos tienen el buzo de La Poderosa, agrupación popular y medio de comunicación alternativo que lo acompañó durante el proceso judicial: “Control popular de las fuerzas de seguridad”, gritan la espaldas.
Afuera, en la plaza frente a Tribunales, más compañeros y vecinos se juntan para una foto con la bandera gigante de La Poderosa para dar el grito que los caracteriza, vinieron marchando desde Iriarte al 3500 con la consigna: “Las villas en guardapolvo luchando contra la impunidad”.

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