UN RIESGO PARA TRABAJADORES Y EMPLEADORES


Por tan solo 300 pesos se puede comprar una libreta. Aunque la Justicia ya procesó a una banda en 2012, se siguen falsificando y vendiendo documentos públicos en la calle sin ningún control.

Por Fernanda Salas

La libreta sanitaria es un documento vital a la hora de conseguir trabajo en rubros como transporte, servicio doméstico, servicio social, peluquerías, centro de tatuajes, natatorios y alimentación, y se obtiene de manera gratuita en cualquiera de los 12 centros de salud dispuestos por el Gobierno de la Ciudad, presentando únicamente el DNI.

Sobre la avenida Almafuerte del barrio porteño de Parque Patricios, está Luis, un vendedor que ofrece a 10 pesos cada churro relleno con dulce de leche y a 300 pesos cada libreta trucha, con sello y firma del médico y totalmente vacía, lista para ser completada por el trabajador con todos sus datos personales.

  • ¿Usted sabe dónde se puede hacer la libreta? Porque vea toda esa gente…
  • Nosotros la vendemos, pero tenés que venir mañana, porque me dejaron 5 y ya las vinieron a buscar.

Luis, su esposa y su suegro manejan este pequeño emprendimiento. Él vende por la tarde mientras su esposa y su suegro lo hacen a la mañana, con una ganancia mínima diaria que se aproxima a los 3.000 pesos. Brindan una solución rápida porque saben todo lo que puede tardar el trámite si se hace de manera legal.

  • No es un día, después tenés que venir a los exámenes y eso tarda mucho. Si venís mañana, le decís a mi suegro que hablaste conmigo y te la llevás.
  • Listo, vengo mañana entonces.
  • ¿Y no vas a llevar churros?
  • Ah, sí dame 6.

Además de una estafa a las empresas contratistas, al comprar esta libreta en menos de 10 minutos y no hacer el trámite legal, que tarda una semana, se pone en riesgo, en muchos casos, a la sociedad en general.. La libreta sanitaria certifica el estado de salud de los trabajadores, a través de los diferentes estudios que deben realizarse (clínicos, radiológicos, de laboratorio y de inmunización). De esta manera se puede saber si la persona tiene una enfermedad que lo inhabilite a tener contacto con los consumidores o productos que manipula y así se logra evitar el riesgo de que se propague alguna enfermedad de transmisión alimentaria, infecciosa y/o sexual de parte del empleado.

Los empleadores, junto con los inspectores de la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires (AGC), son quienes se encargan de verificar y comprobar que las personas que requieran de una libreta sanitaria, la tengan de manera legal mientras que el Ministerio de Salud es quien verifica el cumplimiento de los trámites y estudios que la libreta requiere y tienen la responsabilidad de otorgar o no este documento.

Sin embargo, de parte de la AGC aseguran que hasta el día de la fecha no se ha encontrado ninguna irregularidad en los controles pero en caso de que existiesen se debe solicitar la intervención de la policía para que proceda con el secuestro de la libreta por tratarse de adulteración de documentación pública.

El Ministerio de Salud del Gobierno porteño, por su parte, no quiso brindar información de cómo se controla el número de libretas expedidas, por qué hay venta ilegal de las libretas sanitarias y qué hacen ellos para evitarlo. Además, no respondió sobre los posibles daños de que una libreta sanitaria otorgada para el rubro de alimentación llegue a manos de alguien que no pasó por un médico, ni por el curso de manipulación que se le exige a cualquier persona que esté en contacto con los alimentos, utensilios y/o equipos de su lugar de trabajo.

Sin embargo, la AGC sí es consciente de esta situación. “Nadie controla la venta ilegal, de hecho, algunos contribuyentes comentan que se las venden en los mismos hospitales personajes que andan por los pasillos”, sostienen desde la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad de Buenos Aires. Y aunque ellos lo saben no responden porque no se toman medidas como entidad reguladora.

En marzo de 2012 Gabriela Cecilia Call, médica del Hospital Ramos Mejía y autorizada para expedir las libretas, presentó una denuncia. Así inició la investigación por la supuesta falsificación de libretas sanitarias de algunos hospitales ubicados en la Capital Federal. La denuncia se radicó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4 a cargo del juez Ariel Lijo.

En el transcurso de la investigación se realizaron intervenciones telefónicas a los vendedores y/o facilitadores de las libretas, de esta manera, se logró realizar dos allanamientos en Capital Federal, en los domicilios de las dos personas que fueron escuchadas. En aquel allanamiento se encontraron libretas sanitarias falsas, máquinas que se usaban para elaborar diferentes documentos públicos, una gran cantidad de sellos de médicos y de hospitales públicos, tarjetas de habilitación expedidas por el SENASA -Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria-, tarjetas de habilitación para transporte de alimentos y anexos expedida por la Municipalidad de La Matanza.

 INTENCIÓN VS. CAPACIDAD

Con un total de 11 hospitales dispuestos para que una parte de los 2.890.151 habitantes que hay en la ciudad puedan tramitar la libreta sanitaria, solo se puede asistir al hospital que corresponda al domicilio del empleo o el domicilio del empleador en caso de que trabaje de manera autónoma. Los hospitales autorizados son: Álvarez, Argerich, Durand, Fernández, Penna, Piñero, Pirovano, Ramos Mejía, Rivadavia, Santojanni, Tornú y Vélez Sarsfield y para asistir a alguno de ellos se debe llevar una carta de la empresa donde se solicita la libreta a nombre de la persona, DNI o documento de identidad y precaria para extranjeros.

Estos requerimientos no son más que una piedra en el camino ya que principalmente no todos tienen la carta que les da el empleador o porque recién van a ingresar a la empresa o simplemente desconocen la existencia de la misma. Sin embargo, no tenerla le representa a la persona perder un día de trámite, ir hasta la empresa de su empleador y solicitar la carta que lo autorice.

Una vez que se cumplen todos estos requisitos, “se emitirá la Libreta Sanitaria contra la presentación por parte del interesado de un certificado de aptitud física expedido por médico matriculado y habilitado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, perteneciente a los subsectores de la seguridad social o privado”, tal como lo indica la página web del Gobierno de la Ciudad. Es decir, una vez finalizados todos los estudios, se le entrega la libreta con firma y sello del hospital y del médico encargado de atender a la persona que la solicitó.

Este proceso que tarda una semana o más lo facilita Luis en su puesto de churros y otras tantas personas que se encargan de vender las libretas sanitarias totalmente vacías, listas para ser completadas, firmadas y selladas por los hospitales autorizados por el Gobierno de la ciudad.

La facilidad de acceder o tener información de la venta ilegal de este documento está al alcance de todos menos de quienes lo regulan. Solo basta con ingresar a una de las bolsas de empleo más conocidas en facebook y consultar dónde se puede conseguir la libreta sanitaria sin pasar por todos los trámites.

En la actualidad es fácil detectar dónde y quiénes son las personas que venden libretas sanitarias, pero ni la AGC, ni la justicia actúan de oficio, sólo lo hacen a través de denuncias puntuales que logran desmantelar a toda una red.

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