UNA DUPLA QUE DA MIEDO


Uno nació en Croacia y el otro en Suiza. Uno juega en Real Madrid y su socio, en Barcelona. Las historias de vida de Luka Modriće e Ivan Rakitić transcurrieron por caminos diferentes pero se encontraron en el mediocampo de la selección balcánica para transformarse en los guías rumbo a Rusia 2018.

Por Fernando Galeazzi y Carlos León

A principios de los ´90 estalló la denominada guerra de Los Balcanes. Ésta se caracterizó por los conflictos étnicos entre los pueblos de la ex Yugoslavia, principalmente entre los serbios por un lado y los croatas, bosnios y albaneses por el otro; aunque también en un principio entre bosnios y croatas en Bosnia-Herzegovina. El conflicto surgió por cuestiones políticas, económicas y culturales, así como la religión y étnica. Hubo muchos detonantes, pero los principales fueron la abolición de la autonomía de Kosovo por Slobodan Milošević y sobre todo que los serbios de la región croata de la Krajina declararan su separación de Croacia en marzo de 1991, lo que llevó a Croacia y a Eslovenia a declarar unilateralmente su independencia y por ende el resto de repúblicas yugoslavas. Croacia y Eslovenia, pidieron una reestructuración de la Federación con dos propuestas: más autonomía para las repúblicas creando una confederación, o avanzar hacia una comunidad de estados soberanos. En 1991 la desintegración de Yugoslavia inició las guerras de Serbia contra Croacia, Bosnia y Kosovo.
El 9 de septiembre de 1985 en Zadar, una ciudad de la costa dálmata, nacía Luka Modrić, el que hoy en día es una de las principales figuras de Croacia. La otra figura del equipo de los Balcanes es Ivan Rakitić, nacido en Möhlin, Suiza el 10 de marzo de 1988 y es hijo de un croata y una serbia. Si bien comparten el fútbol y los colores que defienden, la historia de Luka fue más cruda que la de Ivan. Cuando comenzó la guerra, los padres de Ivan dejaron Croacia para seguir con sus vidas, emigraron hacia Suiza. Luka Rakitić, su padre, jugó en las ligas suizas y croatas pero nunca llegó al futbol profesional. Ivan tuvo que decidir para que país iba a jugar a nivel selección, si la croata o la suiza. A pesar de haber recibido amenazas de muerte de parte de algún aficionado suizo, su corazón pudo más. Aunque nunca jugó en un club de su país (inició su carrera en FC Basel de Basilea, luego pasó al Schalke 04 alemán y en 2011 llegó al fútbol español en donde jugó tres temporadas en Sevilla para luego pasar a su actual club, Barcelona), a la hora de elegir la casaca de una selección eligió la azul con damero rojiblanco.
Distinta fortuna corrió Luka Modrić. Durante sus primeros seis años vivió en una aldea que lleva su apellido situada en la región de Obrovac junto a su padre; su madre y su abuelo. Cuando explotó la guerra los rebeldes serbios ocuparon los alrededores de Zadar. Su abuelo fue asesinado por los soldados serbios a solo 500 metros de su casa, también se llamaba Luka. En ese momento su padre, Stipe, representaba al ejército croata durante la batalla de la independencia. Su madre al ver como la situación de su familia se complicaba, decidió llevarse a su hijo de allí. Los serbios quemaron su casa y a pesar de esto la familia Modrić sobrevivió a todo este horror convirtiéndose en refugiados de la guerra. Emigraron a la ciudad con lo que llevaban puesto y se instalaron en un hotel llamado Kolovare, una gran atracción turística que para ese momento se convirtió en un centro de refugiados.
Modrić se la pasaba todo el día pateando la pelota en el estacionamiento del hotel. Esto le llamó la atención al director del hotel quien se comunicó con gente del club NK Zadar. El club posó sus ojos sobre él y su familia fue trasladada a otro hotel que estaba situado al lado de los campos de entrenamiento. A pesar del paso de la guerra y de las granadas que caían en los campos donde se entrenaban.
Tomislav Bašić era el director de la escuela en ese momento pero más importante aún, fue el padre deportivo que tuvo Modrić en sus comienzos como jugador. Bašić supervisó su desarrollo desde el principio, inclusive siendo esto riesgoso para los protagonistas. Continuó con su formación teniendo un preparador personal durante dos años. A pesar de trabajar sobre la técnica; la entrega y conducción de la pelota y del ensayo del disparo con ambas piernas, surgió otro escollo en la vida de Modrić, el tamaño de su cuerpo. Soñaba con jugar en el club croata, Hajduk Split y a sus 12 años fue a probarse allí, pero en ese momento la suerte de Luka no fue la mejor: no quedó seleccionado en las pruebas, la falta de físico que preponderó sobre su calidad. Aunque le surgió la idea de dejar el fútbol, continuó jugando en las inferiores del NK Zadar.
A sus 16 años cuando terminaba la escuela primaria, aterrizó en el Dinamo de Zagreb, el club más grande de Croacia. A pesar de su pequeño físico, su técnica le permitió sobreponerse a todos los prejuicios. Cuando llegó al equipo de reserva del Dinamo fue cedido, por un año, al Zrinjski equipo que milita en la Liga de Bosnia. Allí tuvo su primera experiencia en un equipo de Primera y también logró anteponerse a la dura y difícil que era esa liga, eso lo formó como jugador. Ya con 18 años regresó al Dinamo, pero nuevamente lo cedieron al otro club: el Inter Zapresic, ubicado a 30 kilómetros de Zagreb y que participaba de la Liga de Croacia. Este club le permitió demostrar para que estaba hecho, mostrarse de verdad. Tras seis partidos jugados fue llamado para jugar en la selección sub 21 de su país. Mientras tanto a mitad de esa temporada el Zapresic salió campeón superando por seis puntos al Dinamo. En la siguiente temporada volvió al Dinamo y con 19 años llegó para quedarse, Desde ese momento nada le impidió triunfar. Luego continuó su carrera en el Tottenham Hotspur de Inglaterra durante cuatro años. En 2012 recaló en el Real Madrid donde continúa con paso triunfal.

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