Delfina Pignatiello decidió trazar su vida sobre las aguas. La campeona mundial juvenil de natación a su corta edad -18 años- sabe lo que quiere: intentará mejorar su registro en los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud y clasificar a Tokio 2020. Para ello tuvo que abandonar temporalmente la facultad.

Por Julia Yacila

“Delfina pasaba las tardes enteras en mi trabajo, desde que tenía tres años. Yo me la llevaba a la pileta donde era la coordinadora de la escuela de natación Thames Swim. Entonces ella empezaba la primera clase en un grupo, luego pasaba el segundo turno y la piba cambiaba de maestra…no se iba y así hasta terminar la tarde. A veces, en un día llegaba a rotar por tres grupos. A la edad de diez años arrancaba hasta el horario de los adultos dos veces por semana porque quería entrenar en la pileta larga de 25 metros. Para ella era todo un logro. Delfi se bancaba el entrenamiento, el profesor Jorge que tenía la súper estimuló a que intente competir”, narró María Paula, madre de Pignatiello.

Sin sacrificio no hay gloria y eso lo tiene muy claro Delfina, que con apenas 15 años empezó a viajar para competir. El destino fue Singapur donde se desarrolló el Mundial Juniors en 2015. Con aquella experiencia su familia comprendió que era lo que Delfi había elegido. Fue acompañada por el Gallego Martín, actual entrenador y compañero de viajes.

La mamá de Delfina, reflexionó sobre los viajes de su hija y explicó lo complicado que es para su familia: “El tema de la distancia es difícil. Hay días que no tenemos comunicación alguna. Pero entendemos que Delfi se va por una cuestión de entrenar entonces respetamos su tiempo y sus horarios. Hay veces que ella viaja a lugares donde hay muchas horas de diferencia. Por ejemplo, en Australia teníamos 13 horas de diferencia, cuando nosotros estábamos de noche, para ella era el día siguiente y de mañana. Era complicado tener conversaciones o video-llamadas”.

La bicampeona mundial no solo tiene su mirada en la natación, sino que también piensa en una carrera universitaria. Luego del Mundial Juvenil de Indianápolis, en 2017, aceptó la beca que le ofreció la Universidad San Andrés. Delfi se inscribió en Ciencias de la Comunicación, a principio de año, y comenzó q cursar tres materias, que tuvo que abandonar debido a los constantes viajes que realizó.

“Yo como mamá estoy re contenta que haya tomado la decisión de dejar, porque ya era demasiado, o sea estaba muy estresada, muy cansada por querer tener el abanico muy abierto y querer abarcar mucho. Y como dice el refrán, el que mucho abarca poco aprieta”, expresó María Paula.

Calu -como suelen llamarla sus amigos- es una chica muy estructurada que respeta sus horarios, pero cuando está fuera del agua trata de disfrutar al máximo su tiempo libre. Luego de sus entrenamientos, un televisor es la compañía ideal ya que le fascinan las series de Netflix; un par de lápices también la hacen feliz porque le gusta dibujar y colorear mandalas o alguna figura que se le ocurra.

“Notamos que ella tuvo una maduración precoz respecto a la de sus compañeros. Valoramos que ella adoptó esa postura, valoramos que haya sido concreta, en el sentido que una vez que la tomó, la cumplió y la respetó”, expresó Paula

Delfina disfruta el día a día y no siente presión por quienes ya la comparan con Jeanette Campbell o Georgina Bardach, porque la oriunda de Martínez se prepara día a día de la mejor manera para afrontar sus compromisos. La concentración es la base de su éxito es por ello que previo a cada competición decide aislarse, antes de sumergirse a la pileta suele escuchar música electrónica para desconectarse.

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