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CROSSFIT HECHO EN ARGENTINA

Bárbara Mazzoni, Ignacio Alsogaray y Titus Thut, tres pilares fundamentales dentro del equipo argentino de CrossFit (Bigg Friends), recorrieron un largo camino antes de llegar al Mundial de Estados Unidos.
Por Leo Tassitani

El 14 agosto de 2013 comenzó la historia de Bigg Friends CrossFit, el box de Ignacio Alsogaray y Bárbara Mazzoni en el barrio de la Recoleta. El matrimonio estuvo siempre ligado al deporte y puntualmente al club de rugby Alumni. Interminables tardes de club fueron moldeando a Ignacio y a Bárbara hasta llegar al CrossFit. Bárbara jugó cuanto deporte se le cruzó en el camino y su destino podría haber sido el hockey, primer deporte entre las damas en el club de Tortuguitas. Pero no. Luego de egresar en el colegio San Martin de Tours, se recibió de abogada en la UMSA (Universidad del Museo Social Argentino) y hoy a sus 34 años reparte su tiempo entre la escribanía, el CrossFit y el cuidado de su hija Clementina de 3 años. “Entreno a la mañana y la noche, al mediodía o a la tarde, voy a la oficina y acomodo mi tiempo de acuerdo a la cantidad de trabajo que tenga”, comentó Mazzoni.
Corría el 2001 e Ignacio Alsogaray había dejado el país para instalarse en los Estados Unidos. Allí comenzó su carrera como instructor de esquí en el Diamond Peak Ski Resort, en el estado de Nevada. Fueron ocho años como instructor y en 2005 comenzó a participar en una empresa de turismo. En 2012 el CrossFit llegó a la Argentina, Ignacio ya instalado en Buenos Aires, decidió probar suerte en esta nueva disciplina que era furor en EEUU. Ignacio y Bárbara descubrieron su pasión en el box Tuluka ubicado en Núñez y en 2013 abrieron su propio box. “Desde el primer día que practiqué CrossFit supe que quería abrir mi box, fue totalmente revolucionario. Así conformamos este grupo de amigos y familiares que hoy se dedica a trabajar de lleno en esto, para poder hacer y vivir de lo que nos gusta”, explica Ignacio (39). Alsogaray retornaría luego de cinco años a EEUU. Esta vez como coach del equipo argentino Bigg CrossFit para disputar el mundial por equipos en la ciudad de Carson City, California. Pero para que este objetivo se cumpliese faltaba la aparición de una pieza clave en la historia del equipo.
Titus Thut, un joven suizo de 23 años, le había jurado a sus amigos que si no pasaba el examen de ingreso en la Facultad de Medicina de Kantonsschule Hottingen, en Zúrich, se tomaría un año sabático para aliviar tanto esfuerzo. El resultado del ingreso fue negativo para Titus. El joven ya tenía en mente realizar un viaje por Latinoamérica. Fue a mitad de 2012 que emprendió su aventura por el nuevo continente para hacer su última parada en Buenos Aires. Titus tenía la necesidad de llegar a la Argentina con trabajo. Tenía tres años de experiencia en CrossFit y a través de una amiga suiza (él no tenía Facebook) se puso en contacto con el box de Recoleta, Thut anticipó que llegaría en noviembre de 2012, desembarcó como instructor y posteriormente como integrante del equipo que llegaría a los Games de Carson City. Cabe aclarar que tanto Bárbara como Ignacio, esperaban una instructora. “¡Realmente fue una sorpresa! ¡Nos mareó que nos escriba de un face de una chica, estaba desesperado por laburar¡, pero gracias a él empezamos a entrenar doble turno y a entender que los días de descanso no eran tales. Nos contagio la ganas de ser casi profesionales, fue un crecimiento muy grande que nos permitió ir a los Games”, aclaró Bárbara.
El equipo ganó la etapa regional en Chile y clasificó al mundial de CrossFit. Durante la competición en el país vecino, el Bigg Friends venció al CrossFit Hulks Team, de Brasil, y a CrossFit Revolver, de México, en la final. Distinta fue la performance en el mundial donde llegó junto a los 30 mejores equipos del mundo y terminó en el último puesto. “Estar ahí ya era muy importante. Estados Unidos tiene otro régimen para el deporte. Te encontrás con gente que juega a un deporte toda la vida y cuando tiene que estudiar accede a un beca para hacerlo, lo opuesto de lo que ocurre acá y además desde los diez años son atletas de alto rendimiento”, concluyó Mazzoni.
“Por estudio y por trabajo el team original se desarmó. Y Titus tuvo que volver a Suiza para dar el ingreso a la facultad. Del equipo que fue al mundial solo quedan cuatro atletas: Ignacio Perillo, Santiago Ficcadenti, Nina Olsen y yo”; “Seguimos entrenando y por suerte dentro del box tenemos mucha gente que quiere formar parte del equipo, pero esa es tarea de Ignacio”, concluyó Bárbara.

•El equipo argentino rompió la hegemonía de Islas Caimán en la región latinoamericana fue el primer equipo de habla hispana en participar en el Mundial de Carson City (EEUU).
•Equipo completo que viajó al Mundial fue: Ignacio Perillo, Bárbara Mazzoni, Santiago Ficcadenti, Delfina Ortuño, Julieta Gangiemi, Titus Thut, Max Rotman y Nina Olsen.
•El crossfit combina el ejercicio militar con el trabajo de los típicos gimnasios de garaje norteamericanos: pesas, sogas y bancos; no hay espejos.

A REMAR MI VIDA

Totalmente a pulmón, el seleccionado femenino de roller derby se prepara para viajar al Mundial de Dallas.
Por Eliana Iturrieta
Cuando Turbonegra comenzó a practicar roller derby, una disciplina prácticamente desconocida por aquellos tiempos, nunca imaginó que 4 años después estaría disputando su segundo Mundial. El primero fue en 2011, en Canadá. Romina y sus compañeras recuerdan haber participado “de caraduras”, con sólo 8 meses de experiencia en el derby. La selección terminó última. De todos modos, destacan las que viajaron, fue allí que terminaron de comprender el juego. El siguiente será el que se diputará en Dallas, Estados Unidos, entre el 4 y 7 de diciembre de este año.
Las chicas están a punto de viajar y ya palpitan el primer match, que será el jueves 4 contra Canadá. Al día siguiente se estarán midiendo con Dinamarca.
Los amantes del deporte que no puedan viajar se tendrán que conformar mirándolo por internet. El costo por los 4 días es de 45 dólares o, en su defecto, quienes abonen por día pagaran 25 dólares.
El roller derby nació a fines del siglo XX en Estados Unidos, y se introdujo en Latinoamérica recién después de 2010. Mucho tuvo que ver en esto la película “Whip it”. Quienes la vieron, decidieron que era eso lo que querían hacer, aunque no tuviesen ni idea de cómo llevarlo a cabo.
En Argentina comenzaron a juntarse en 2011 pequeños grupitos en el Rosedal de Palermo, y meses después se fue dando forma a los primeros equipos. Hoy hay más de 30 femeninos —de los cuales 22 están en la Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires—, 6 masculinos —3 en CABA, 1 en La Plata, 1 en Tucumán y 1 en Córdoba— y 1 mixto —en Tucumán—.
Como todo lo que recién comienza, carece de muchas cosas. En vistas del Mundial, las chicas tienen que autosolventarse. La solidaridad es mucha en el mundo derby, pero así y todo es complicado y costoso. Las opciones para juntar dinero en estos tiempos de redes sociales suelen multiplicarse. Sponsors, venta de merchandasing, rifas, “Idea.me”, fiestas, partidos. Gracias a estos aportes deben lograr costear los gastos de viaje, hospedaje y alimentos de las 22 jugadoras más el cuerpo técnico.
El clima que se vive en los partidos pre mundial es de alegría, ansiedad, expectativa. Quizás mucho tenga que ver con esto que estas jugadoras —y toda la generación contemporánea— es la que dio vida a este deporte. Lo miman, lo ayudan a crecer. Ponen todas sus energías en esto. Si bien oficialmente no tiene reconocimiento, son cada vez más las ligas que se suman. Se reconoce una gran solidaridad, una sensación de pertenencia. Se lo cuida, se lo alimenta, porqué se lo siente propio.
La intención es que el Roller Derby sea cada vez más federal. En un principio costó descentralizarlo de la Ciudad de Buenos Aires. Así se comenzaron a formar los primeros equipos en el Gran Buenos Aires. Florencia “Sector”, hoy arbitro, forma parte de ese grupo que arrancó en el Rosedal, pero ella vivía en la zona sur del conurbano, y le picó el bichito de armar algo por ahí. Así fue como nacieron las “Dirty Fucking Dolls”, en Temperley, convirtiéndose en el primer equipo de zona sur del conurbano. Poco tiempo después, Florencia se mudó a Córdoba, y con ella al Derby. Llegó y fundó un nuevo equipo, las “Hiedras venenosas”. En Septiembre se disputó en esa provincia lo que se llamó “El Cordobazo”, una especie de torneo relámpago al que viajaron equipos de todo el país.
Lila patinaba en las “Dirty”, pero el año pasado decidió abrirse camino sola y junto con Juan, su pareja, que es patinador en los “ThunderQuads” y en la selección masculina, fundaron “Volcánicas Roller Derby”, también en Temperley. Si bien en principio fue un grupo pequeño, hoy cuentan con más de 30 patinadoras en su equipo.
La difusión es importante para poder reclutar nuevas chicas. Las “Volcánicas” invitan: “Si no sabés patinar, te enseñamos”, lo que constituye una tentación para muchos porque, aseguran los entrenadores, el no saber patinar es la principal traba que sienten aquellos que se quieren sumar. Otra de las trabas suele ser el presupuesto inicial. Para empezar se necesitan patines quad —de dos ejes— y protecciones —casco, rodilleras, coderas y protector bucal—. Todo este combo suele ser caro, sobre todo si se tiene en cuenta que los patines más accesibles rondan los 2 mil pesos, y pueden llegar a 10 mil, aunque se consiguen opciones nacionales, en alrededor de mil quinientos pesos. Las protecciones, de acuerdo a la calidad, pueden variar entre los mil y los 5 mil pesos. Generalmente, los equipos tienen diferentes formas de recaudar fondos, que se suelen utilizar para la compra de indumentaria. Las Volcánicas hacen fiestas, venden conservas y tienen una alcancía a donde va lo que aportan las multas de aquellas chicas que llegan tarde a los entrenamientos. Así fomentan la responsabilidad y la solidaridad con el grupo.
Romina está confiada, decidida. Asegura que el seleccionado creció mucho en estos años. Sabe que pueden dar mucho más que en el Mundial anterior. Con los ojos llenos de orgullo enfatiza: “Está vez queremos el podio”.
Vamo’ los pibes
A los varones se les hace más difícil reclutar, quizás porque cuesta que los hombres se identifiquen en este tipo de disciplinas. Sin embargo, en marzo tuvieron la posibilidad de disputar el mundial en Inglaterra, en el que lograron buenos resultados, convirtiéndose en la sorpresa del campeonato, y consiguiendo quedarse con el premio al “best jammer”.

SERÉ JUSTICIA

En 1978, Carlos García se fugó del Centro Clandestino de Detención Mansión Seré con tres compañeros. Hoy a 36 años de su escape, es querellante en el juicio que incluye a uno de sus represores.
Por Mailén Fox, Alejandra Nouche, Brenda Fuentes y Nicolás Gómez Ivaldi.

DESPACITO, DESPACITO, LES ROMPIMOS EL CULITO

La homosexualidad en el fútbol sigue siendo tabú, igual que hace 19 años, cuando Daniel Passarella anunció que no iba a aceptar gays en la Selección. La negativa de los protagonistas a opinar es indicativa del statu quo.
Por Ignacio Carmona | @nachocar2

“¿Pero por qué me llamas a mí? ¿Y yo que tengo que ver? De ese tema no opino”. Alguna variante de esas frases se encuentra un periodista si aborda un tema como la homosexualidad en el fútbol. “Despacito, despacito, les rompimos el culito”. “Huracán, Huracán, por el culo te la dan”. El culto al puto activo, mientras tanto, se renueva todos los fines de semana en las canchas de la Argentina. 
“No aceptaría un homosexual en mi equipo”, anunció en 1995 Daniel Passarella, por ese entonces técnico de la Selección, en una entrevista a El Gráfico. Lo que era una pregunta perdida entre otras 99 armó un revuelo sin precedentes. Carlos Jáuregui, activista LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), le contestó entonces a Clarín que ya había un jugador gay en la Selección mayor y otro en la sub-20. Para un ámbito tan cerrado como el fútbol, ser homosexual tenía serias implicancias. Era ser puto, culorroto, tragaleche, sidoso… Se rumoreó en un momento de la década del ’80 que Ricardo Bochini era homosexual y tenía SIDA. Años después, ya con la versión echada por tierra, Bochini afirmaba: “El peor dolor es esa infamia que largó un tipo que yo era homosexual. Ya está, no es rencor, pero a la gente que arruina mi vida yo no quiero verla”. Para el eterno 10 de Independiente, la infamia era que lo hayan tildado de puto. 
Cuando en 1995 se dispararon los rumores alrededor de la Selección, la reacción en la esfera pública fue contraria a la opinión del DT. Primero fue Diego Maradona (tradicional enemigo del Káiser) quien salió al cruce: “Dicen que tenemos libertad, pero si ven a dos tipos besándose en el colectivo seguro los hacen bajar. Es simple, desde ahora cada gol que Cani (Claudio Caniggia) meta después de un pase mío, le parto la boca”. Recién en julio de 1996 Diego pudo concretar la promesa, en un Boca 4 River 1. Sorprendentemente, el otro que salió al cruce de Passarella fue Julio Humberto Grondona, que entonces presidía la AFA. Nada menos que quien acuñó la frase: “No creo que ningún judío pueda ser árbitro de primera, porque es difícil y ellos nunca buscan lo difícil”, y afirmó que el técnico de la Selección tenía poca tolerancia debido a su juventud. “Si un homosexual respeta las normas del grupo no debería haber problemas en incorporarlo al equipo”, agregó Don Julio. Hasta el presidente Carlos Menem concluyó que si alguien tenía esa condición no debería tener ningún problema en hacerlo público. 
En el ámbito internacional no son muchos los casos de jugadores de primer nivel que han decidido compartir públicamente su homosexualidad, que hayan salido del closet. El más trascendente y trágico es el de Justin Fashanu, inglés con pasado en Manchester City, Southampton, Newcastle y varios equipos más. En 1990, a sus 29 años, aceptó que era gay en una entrevista con The Sun. Cuando jugaba en Estados Unidos, en 1998, lo acusaron de abuso sexual a un chico de 17 años. Después de ser interrogado, Fashanu volvió a Londres porque temía no tener un juicio justo por su condición de homosexual. Se suicidó en mayo de ese año. 
Otro caso es el de Thomas Hitzlsperger, alemán que jugó 52 partidos con su selección y disútó el Mundial 2006. En enero de 2014, meses después de su retiro, el defensor reveló que era gay en el diario Die Zeit y agregó que era algo de lo que se había dado cuenta en los últimos años. 
El ‘Loco’ Carlos Enrique dirigió a El Porvenir en 2012, que en su plantel tenía al único homosexual declarado del fútbol argentino: Rodrigo Díaz, más famoso por haber sido pareja de Ricardo Fort. El entrenador, en una entrevista con El Gráfico, bromeó: “Y… por las dudas no me agachaba, ¿viste?”. Ante la consulta de si había muchos gays en el mundo del fútbol, remató: “Yo caminé mucho la calle, quedate tranquilo: hay mucho y tapado. Ninguno se me insinuó, ni en pedo. Podés compartir o no, cada cuál con su culo que haga lo que quiera, pero libertad sí, libertinaje no. Eso me molesta”. 
En el diario The Guardian de Inglaterra, una columna semanal es escrita por un futbolista de la Premier League cuya identidad se mantiene en secreto. Tiene dos libros y en el primero de ellos resume lo que piensa de la homofobia en el fútbol: “No conozco ‘oficialmente’ a ningún futbolista gay, aunque sospecho que algún compañero estuvo a uno o dos tragos de confesármelo alguna vez. En lo que sí todos estamos de acuerdo es que hay una muy buena razón para mantener la preferencia sexual de cada uno adentro del vestuario: los hinchas. ¿Podrías salir vos a jugar y viajar por todo el país frente a miles de personas que te odian? Yo no”.

EL OTRO MARADONA

Julio César Giménez fue un jugador uruguayo que desempeñó gran parte de su carrera en Argentina. Quienes lo vieron jugar hablan de un talento pocas veces visto, pero al que le faltó un guiño de la suerte para poder plasmarlo por completo en los equipos que jugó.

Por Hernán Matías Gérez Torres | @hgereztorres
“Tenían un equipo que era un relojito (…) Ellos sí que eran regulares: tenían a Cúper, a Garré, a Saccardi, al paraguayo Cañete. Y al uruguayo Jiménez (sic), que la rompía” (Diego Armando Maradona, en su autobiografía “Yo soy el Diego de la gente”, sobre el equipo de Ferro del Metropolitano 1981).
Jorge nació en Artigas, al norte de Uruguay. Enumera y relata la vida de jugadores brillantes y amateurs, pero que por variados motivos (parrandas, indisciplinas, y hasta tragedias, entre tantos otros) dejaron truncas sus carreras. Inclusive, él es uno de ellos. Pero también cuenta sobre aquellas excepciones que lograron gambetear infortunios. Una de ellas es Julio César Giménez. Y asegura que era un crack. “Era un espectáculo. Rápido y encarador. De chiquito ya lo veías jugar y sabías que iba a ser futbolista”. Paradójicamente, fuera de Artigas, Giménez no tiró paredes con la buena suerte.
Julito no es alguien que camine por las calles de Buenos Aires y en cada cuadra tenga que sacarse una foto. Sin embargo fue tricampeón con Peñarol y jugó el Mundial de 1974 para su selección; en Argentina, estuvo tres años en Vélez y en 1981 formó parte del mejor Ferro, en donde al año siguiente se consagró con el título del Campeonato Nacional. Además pasó por varios equipos del interior. Con San Martín de Tucumán logró el ascenso en 1988 y se lo recuerda con mucho cariño. Pero también jugó fuera del continente cuando en 1982 fue comprado y cedido a préstamo por el Barcelona. En realidad allí no había lugar para él. El cupo de extranjeros estaba lleno. Uno de ellos lo ocupaba nada menos que Maradona.
“Le sobraba talento”, dice otro Julio, uno que es docente, gordo y canoso de cincuenta años (y socio de Ferro hace treinta y seis). Lo define como “alguien que arrancaba a encarar desde la posición de un 8, pero con gol y asistencia”.
Los hinchas de Peñarol más veteranos recuerdan un partido ante Boca en 1972, por la extinta Copa Atlántico. Fue un 3-2 para el Carbonero. Giménez hizo un golazo con una apilada de argentinos detrás de él. Pero esa noche no se sentía ligero como siempre: una hepatitis lo aquejaba y él perdería un riñón. Y mucho tiempo fuera de las canchas.
A la vez, los de Ferro saben que el título se dio en 1982, pero que la epopeya comenzó un año antes con la obtención de los subcampeonatos del Metropolitano y del Nacional. La formación titular del equipo, entre un año y otro, varía en un solo nombre: Alberto Márcico por Giménez.
“Él era titular, se desgarra y queda un mes y medio afuera de las canchas. Entro yo a jugar por él y al final Timoteo Griguol me dejó a mí” cuenta el Beto. ¿Habrá habido algún tipo de resquemor entre un jugador que ya había jugado un Mundial y uno que hacía sus primeras armas? “Nos reíamos en los entrenamientos. Me acuerdo que él en joda me acusaba a mí de ser su mejor amigo y de quitarle la titularidad”. Pero enseguida aclara: “Julio fue uno de los grandes jugadores del fútbol uruguayo y del argentino también. Un fenómeno. Mirá si era crack, que yo recuerdo una transmisión de Ferro-Argentinos en el ’81: Víctor Hugo Morales avisa que va a entrar a la cancha ‘el otro Maradona’. Y era Giménez”.
Por las dudas, el periodista uruguayo deja en claro su admiración ante ETER Digital: “Un gran jugador. De los más inteligentes y hábiles; de los que mejor comprendían el fútbol. Y mejor persona. Un jugador excepcional, de los mejores que he visto.“
Julio César Giménez tiene como principal déficit no haber logrado plasmar todo su talento en el imaginario colectivo, aunque eso no significa que no haya dejado su huella en la gente, por la brillantez de su juego. Así sucedió alguna vez con Jorge en Artigas, con Julio desde la tribuna, o con el Beto Márcico como compañero. Y también con Víctor Hugo en Montevideo, aquella noche del 15 de junio de 1976, esta vez ocupando el papel de relator en el Centenario: “Uno de los mejores goles que vi se lo relaté a él en un partido de Peñarol y River por la Copa Libertadores de América (victoria 1-0 para el equipo uruguayo). Fue una corrida de veinticinco metros. Es uno de los mejores relatos de mi vida”, dirá uno de los pocos en haber disfrutado a un jugador que podría haber sido Maradona.

“TODO SISTEMA DE DERECHO ES PROVISORIO, CONTINGENTE Y POR ESO MISMO DECONSTRUIBLE, CUESTIONABLE”

El filosofo Darío Sztajnszrajber opina que la ley como construcción humana cambia, siempre puede ser de otra manera, su aceptación depende por lo tanto de una imposición violenta. Toda ley puede reinventarse. Plantea, además, que si hay una justicia infinita nada tiene que ver con El Derecho. Pero asegura que, El Derecho, sigue siendo el único lugar para pelear por la justicia, desmontando la violencia de de un orden que siempre excluye y nunca es para todos.
Por Alejandra Nouche, Brenda Fuentes, Mailén Fox y Nicolás Gómez Ivaldi.

En estas semanas se está decidiendo en el Congreso de la Nación la sanción de un nuevo Código Procesal Penal. A diferencia del Código Penal, este cuerpo jurídico define el mecanismo con el que se imparten las penas, es decir el modelo de justicia.
A continuación una pequeña presentación resume los aspectos esénciales del sistema judicial. Los cuales serían afectados por el proyecto del Código que anunció la presidenta Cristina Fernández de Kirschner a través de la Cadena Nacional, el pasado 21 de octubre.

CRECEN LAS REVISTAS INDEPENDIENTES Y SUMAN LECTORES

Ya son 370 y “ponen” en la calle 500 mil ejemplares por mes. Lo hacen a pesar de la concentración que los grandes medios tienen sobre el mercado de la distribución.
Por Nayla Díaz
De las trescientas setenta revistas que integran la Asociación de Revistas Culturales Independientes (AReCIA), en el circuito comercial solo se reparten treinta y cinco. En la actualidad, AReCIA lucha por una Ley de Fomento (ver recuadro) para poder subsistir y hacerle frente al monopolio impuesto por los grandes medios hegemónicos del país. Aunque los motivos para reclamar por esta legislación son varios, el negocio de la distribución se presenta como el primer obstáculo debido a las maniobras de concentración que llevan adelante los grandes medios. Pese a ese marco, las publicaciones independientes siguen multiplicándose exponencialmente a la cantidad de lectores para demostrar que hay un nuevo paradigma periodístico donde el público elije la originalidad.
Fernando Ausas, director del Registro Nacional Integrado de Vendedores y Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines, explicó la situación sobre el monopolio de la distribución a través de maniobras para la concentración. “Las dos empresas editoras (Clarín y La Nación) han logrado imponer una dinámica de concentración, con la complicidad de los propios distribuidores, que también son víctimas de este proceso”, explicó Ausas durante su exposición en el 3º Foro de revistas culturales titulado “Periodismo con Futuro”, que se llevó a cabo en octubre. Y es que en los últimos años, los dos diarios más grandes del país lograron una mayor cantidad de ventas a partir de la suscripción, dejando así un hueco económico en el tradicional circuito de distribución de venta en kioscos.
Sin embargo, Claudia Acuña, directora de AReCIA y la Revista MU, asegura que aunque el problema de la distribución está latente, desde la Asociación trabajan a diario para sortear las dificultades. De esta manera, encontraron alternativas: crearon su propio circuito de distribución a través de ferias o suscripciones, y hasta firmaron un convenio con Correo Argentino para poder enviar las revistas con descuento. “Nosotros somos chicos pero somos muchos y juntos conformamos un sector que desmiente todo aquello que la corporación periodística afirma”, aseguró Acuña en diálogo con la Agencia Paco Urondo, al tiempo que señaló que “hoy mandan los públicos” y que “la gente quiere leer, le interesa todavía conectarse, lo que no quiere es consagrar que un medio sea más importante que la sociedad”.
Basta con observar las estadísticas para confirmar que, efectivamente, las revistas culturales e independientes están ganando protagonismo. Según un informe confeccionado en octubre de 2013 basado en el censo de la Secretaría de Cultura de la Nación (SCN) y uno propio de AReCIA queda en evidencia el auge del sector, cuya tirada promedio es de 500.000 ejemplares por mes, con casi 5 millones mensuales de lectores (entre publicaciones gráficas y digitales), y un aporte a la industria gráfica que ronda los $ 3,5 millones por mes. Del censo realizado por la SCN, en 2012 había 241 publicaciones, y en 2013 se registró un crecimiento del 34 por ciento, contabilizando 322 revistas culturales independientes.
Los números hablan por sí mismos. Aunque los medios hegemónicos tienen la concentración de las ventas, las revistas culturales independientes se sostienen gracias al vínculo con sus lectores, que buscan periodismo de calidad y no artículos tendenciosos que dejan al descubierto intereses de índole político-económico. Aun así, las corporaciones siguen siendo el gran problema de esta incipiente industria y es por eso que luchan por un reconocimiento; una Ley de Fomento que ayude a construir políticas públicas para subsanar la frustración que conlleva realizar sus publicaciones pero que a fuerza de trabajo y compromiso, logran cada vez más conquistas y afianzan su preferencia en el público.
¿EN QUÉ CONSISTE LA LEY DE FOMENTO?
El proyecto de Ley de Fomento para la Producción Autogestiva de Comunicación Social por Medios Gráficos y de Internet es una iniciativa impulsada por el diputado nacional Jorge Rivas que cuenta con el apoyo de más de una decena de legisladores y la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA).
La propuesta tiene como objetivo fortalecer el sector de producción autogestiva y para eso reclama políticas públicas, la exención impositiva del IVA en toda la cadena de producción, al Impuesto a las Ganancias y a los derechos de exportación e importación. Además, piden protección para la circulación y acceso al financiamiento.
El proyecto de ley declara “patrimonio cultural argentino” al sector de revistas culturales y tiene como objeto a las “empresas sociales” de comunicación de “producción independiente y autogestiva.
“BUSCAMOS RECONOCIMIENTO Y HERRAMIENTAS PARA EL SECTOR”
Por Luisina Fuentes

Los medios independientes, protagonistas en esta lucha por la ley, hacen énfasis en determinados puntos que serían fundamentales para su reconocimiento. “Solo queremos reconocimiento y herramientas para el sector, que haya fondos para comprar papel en conjunto con otros medios, poder generar incentivo y mejorar la distribución”, expresó Nicolás Sagaian, miembro del comité editorial de la revista Nan –nominada a los Premios Estímulos Tea, un colectivo periodístico autogestivo dedicado al arte.
Actualmente hay 360 revistas independientes registradas pero un 10% de ellas aproximadamente tienen problemas con el reparto nacional. La puja frente a los grandes medios es uno de los principales problemas que hoy en día preocupan a los independientes. Clarín y La Nación, por ejemplo, son medios que ni siquiera se acercaron a discutir sobre esta dificultad que le generan a los otros.
Históricamente, los medios independientes tenían más beneficios a comparación de los monopólicos: “Desde 2001 hasta junio de este año todos los medios pagan el mismo IVA, pero ahora, mediante una iniciativa creada por la Presidenta de la Nación, sólo se paga un 3% para todo el proceso de realización”, aseguró Sagaian.

BITRENES: ¿AVANCE EN EL TRANSPORTE O AMENAZA VEHICULAR?

Desde el Gobierno afirman que es un avance sin precedentes, aunque se evalúa y se cuestiona su impacto económico.
Por Alexis Jait y Mariano Camilli

La reciente aprobación del decreto 574/2014 del Gobierno Nacional permite la circulacion de los bitrenes. Estos camiones de 30 metros con semirremolques biarticulados conformados por nueves ejes son capaces de transportar 85 toneladas de carga, causando menos daños a los pavimentos y reduciendo el consumo de diesel por viaje. Sin embargo, varios sectores se opusieron debido a la reducción de puestos de empleo que generan, y cuestionan la aptitud de las redes viales de nuestro país.
Los bitrenes surgieron en Australia en los años 80, y fueron adoptados por otros países de extenso territorio, como Brasil, Estados Unidos y Canadá. Las ventajas que ofrecen estas formaciones de dos o tres acoples con respecto a los camiones convencionales son notorias: permiten transportar entre un 70 y 90 por ciento más de carga con un incremento de solo el 20 por ciento en combustible. Además de reducir un 20 por ciento el peso por eje (lo que significa un 50 por ciento menos de daño a las vías), también están confeccionados por la tecnología mas avanzada en seguridad vehicular. “Los bitrenes son el transporte del siglo XXI”, afirmó recientemente la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por cadena nacional.
En Argentina los bitrenes se fabrican y se exportan a Estados Unidos desde hace mas de 20 años. La infraestructura y tramado de las rutas nacionales es inadecuada, y pocas son las vías en las cuales se cumplen los requisitos indispensables para su circulación, como la Autovía 2, y los tramos Buenos Aires-Rosario-Córdoba. Debido al gran tamaño de los bitrenes, las rutas necesitan una remodelación que garantice seguridad y espacio a los automóviles, teniendo en cuenta que las unidades de carga poseen varios acoples y el doble de metros que los camiones convencionales. “La solución es impulsar el proyecto de la red de autopista inteligente diseñada especialmente para los bitrenes, como la de los países que los usan”, afirmó el economista Guillermo Laura, quien encabeza un proyecto de adecuación de la red vial, y agregó: “las rutas tienen un ancho de 6,80 metros y las banquinas no están asfaltadas. Por el momento solo estan autorizados para circular a modo experimental en San Luis”.
Según el ingeniero y especialista en seguridad vial Gustavo Brambati, “el bitren aumenta el riesgo del sobrepaso y sumará problemas si circula por rutas convencionales o por zonas urbanizadas, ya que el auto necesita mayor velocidad para pasar más metros de bitren”. A su vez explicó que “se deberá crear una capacitación preventiva y especializada para la conducción de los nuevos camiones, no sólo por su extenso tamaño, sino por la novedosa tecnología que poseen”.
El decreto aprobado por el Gobierno Nacional no solo fue cuestionado por el estado y costo de readecuación de las rutas. Desde el Sindicato de Camioneros afirman que la utilización de los rodotrenes afectará considerablemente las plazas de choferes de todo el país. Se estima que alrededor de 2,5 millones de camioneros perderán o reducirán su empleo. Esto se debe a que el 90 por ciento de las empresas transportistas de carga en todo el país son familiares, y que se verán imposibilitadas de competir con grandes empresas que utilizarán los nuevos bitrenes llevando a esas pequeñas empresas a la quiebra ya que que no podrán adecuarse, más si se tiene en cuenta que el valor de sus camiones convencionales reducirá en gran porcentaje. “Es inevitable que baje nuestra tasa de empleo por la gran cantidad de toneladas que pueden llevar los nuevos coches. Si de Venado Tuerto vienen diez camiones llenos de trigo, con tres bitrenes lo simplifican. No están dadas las cosas para que se implemente esta medida. No es el momento”, señaló el camionero Héctor Juárez, quien hace más de 15 viajes a la Provincia de Santa Fe en un mes.
El debate entre si es conveniente o perjudicial dar lugar a los modernos camiones encierra varios bandos con muchos intereses. Grandes compañías como Coca Cola, Holcim, y las más reconocidas cerealeras apoyaron la medida y hasta acordaron colaborar con la financiación de adecuación de la red vial. Por otro lado, empresas más chicas y trabajadores se opusieron debido a que afecta su trabajo.

CUANDO 42 KM NO ALCANZAN

Son personas capaces de pasar doce horas haciendo actividad física de máxima exigencia sin descanso. Son deportistas que llevan al límite cualquier concepción de actividad física. Parecen tocados por una varita distinta que el resto de los mortales pero también sufren, se emocionan y sienten. Son hombres (y mujeres) de hierro: son Ironman.
Por Micaela Schusterman

Suenan los cañones en las cálidas playas de Hawaii. Mira para un lado: mil competidores. Mira para el otro: otros mil más. No se atreve a mirar atrás, se estremece ante el ruido. Nervios, ansiedad, calor, piernas que tiemblan. Se pone las antiparras y se sumerge en la competencia más prestigiosa que tiene el triatlón. “Al principio es una lucha en la que todos buscamos el mejor lugar, la mejor posición y a medida que avanzamos en el trayecto nos empezamos a separar”, recuerda Santiago Beltrán (24), uno de los competidores argentinos que participó en la última edición en octubre de este año.
A los 3,86 kilómetros, Beltrán sale del agua y se calza las zapatillas para subirse a la bicicleta. Le esperan 180 kilómetros de calor y cansancio y ya pasó la primera hora desde la largada. “A los 150 kilómetros de la bici decís ‘Ok. Acá empieza la carrera’, y a partir de ahí corres con la cabeza”, agrega Darío Capelleti, el entrenador del equipo.
El atardecer va abriéndose paso en la localidad de Ezeiza, donde se encuentra el Centro Nacional de Desarrollo Deportivo, y más integrantes del equipo se van sumando a la charla mientras vuelven del vestuario. Mate y galletitas de por medio, Agustín Leiro (26) cuenta que muchas veces en la línea de largada piensa: “¿Qué estoy haciendo acá?” y se responde a sí mismo reflexionando que mientras podría estar diez horas trabajando en su oficina, se encuentra ahí parado con miles de personas que tienen su misma pasión y que juntos van a pasar esas mismas diez horas haciendo lo que más les gusta.

Beltrán dice que podría describir a la competencia con una sola palabra: “Emocionante”. Mientras pasa el mate a otros integrantes del equipo de triatlón comenta que durante el transcurso de los kilómetros va pensando en cada una de las personas que lo acompañaron en el largo camino hasta Kona (ciudad sede). “Pensé en mi familia, mi novia, mis amigos, mis compañeros de equipo y hasta personas que uno no tiene idea de por qué se te cruzan en ese momento”, recordó.
Cuando Beltrán abandona la bicicleta ya habían pasado más de seis horas desde aquel estruendo que provocaron los cañones de la largada.
Algunos corredores tímidos pasan, saludan y siguen su curso, otros se hacen un lugar en la charla que se da en un rincón del estacionamiento a la sombra de los árboles en el predio de Ezeiza. Yamil Miller, que tiene 41 años, corre hace más de 15 y cuenta que son unos pocos quienes realmente pueden vivir de este deporte. “Son algunos los becados o los que cuentan con sponsors privados que les permiten dedicarse a esto. El resto de nosotros trabaja diariamente y además entrena. Hay veces que llego a mi casa y de verdad tengo que disfrazarme de padre para poder estar con mis hijos. Es muy cansador, duele todo”, expresó Miller, que también tiene sus kilómetros recorridos en triatlones.
“Cada vez que corremos nos desafiamos a nosotros mismos y lo hacemos porque nos gusta. Sabemos que si le erramos diez minutos en la ingesta de comida o si tomamos más líquido que de costumbre podemos llegar a colapsar durante la carrera. Hemos visto a corredores experimentados desvanecerse a pocos metros de la llegada y a otros que llegaban arrastrándose a la meta”, argumentó Capelleti. Si uno de los deportistas se descompensa durante la carrera y es asistido por un tercero, queda automáticamente descalificado. “He visto padres insultando a los colaboradores que intentaban recomponer a su hijo que estaba tirado inconsciente en el cemento. Y también están los corredores que usan sus últimas gotas de aliento para motivar a sus compañeros de pista. Hay de todo”, agregó.
Falta un kilómetro para completar la última de las etapas. El sol del caribe quiere ya ocultarse y van poco más de nueve horas de competencia. Los corredores quieren llegar al kilómetro 42,195 para finalizar la instancia de maratón en la prueba del Campeonato Mundial, la más antigua y prestigiosa de todas. “Cuando estás cerca escuchás el aliento de la gente, es una fiesta. Cruzás la línea y sabés que lo lograste, que todo el esfuerzo y la preparación valieron la pena. Que el sacrificio tuyo, de tu familia y de los que pasaron por tu camino no fue en vano. Cuando crucé la línea lloré como un bebé”, concluyó Santiago, 9 horas 52 minutos y 41 segundos después de haber comenzado su verdadera jornada laboral.