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FÚTBOL PARA TODOS: ¿MENOS PARA LOS CLUBES?

Tras la muerte de Julio Grondona, los clubes dejaron de ser mudos. Ahora, la gran mayoría grita una realidad preexistente: en estos cinco años, Fútbol Para Todos no cumplió desde lo económico. Desde FPT, en cambio sostienen que los dirigentes malgastan sus aportes.
Por Juan Martín Cángaro | @jmcangarolvp

Los clubes grandes, los medianos y los chicos tienen reclamos sobre el aporte económico de Fútbol Para Todos. Unos porque reciben un porcentaje menor del que percibían de Torneos y Competencias, otros porque ese porcentaje no se actualizó correctamente desde 2009. El año que viene, con diez equipos nuevos en Primera y elecciones en AFA y en el país, también habrá nuevos problemas. “Fútbol Para Todos no ha cumplido con los clubes”, le contó Julio Baldomar, vicepresidente segundo de Vélez, a Eter Digital. Baldomar también puso sobre la mesa que las instituciones solo recaudan a través del programa estatal.
De los 63 años de televisión y fútbol, FPT transitó solo cinco y casi todos han encontrado motivos para reclamar. Vélez, por caso, grita que en 2009 el Estado se comprometió a actualizar su aporte de acuerdo a diferentes factores económicos, como la inflación. “En la temporada 2013-2014 debieron darnos 2600 millones de pesos y solamente nos dieron 1000. Primero que nada, deberían cumplir con lo que dice el contrato”, exigió su vicepresidente. “El primer año fue bueno porque estaba actualizado a ese momento, después no”, dejó claro.
A los grandes, Boca y River especialmente, que son los únicos que escapan a la dependencia de la TV, les molesta la igualdad en el reparto. “La TV es un ingreso importante, pero no el principal para nosotros”, le explicó a este medio Marcelo London, pro-tesorero de Boca. “Lo que queremos es recuperar lo que perdimos. Con Torneos y Competencias nos llevábamos el 12% de los ingresos y ahora el 6%. Bajamos a la mitad”, puntualizó.
En los tiempos de Fútbol de Primera, de los partidos codificados y de los goles emitidos recién el domingo a la noche para quienes no podían verlos en vivo, los grandes se llevaban la mayor parte de la torta. Había tres categorías de clubes, en que los históricamente más importantes tenían una brecha mayor con los recién ascendidos y los de menor jerarquía. ¿Qué pasa hoy? “Tal vez no sea exactamente igual para todos, pero casi no hay diferencia”, describió London.
Entre las paredes de la TV Pública, el pensamiento es que las dirigencias malgastan el dinero. Miguel Osovi, comentarista y uno de los integrantes que más defiende la esencia del programa, reconoció: “Por lo que sé, hay una actualización que no se hizo”, pero “a los clubes, FPT les dio un apoyo importante en épocas de vacas flacas, algunos invirtieron bien y la mayoría lo hicieron mal”. Otra arista que trajo Osovi tiene que ver con la Asociación del Fútbol Argentino: “Está la lucha por el poder en AFA también, así que más allá de lo televisivo hay muchos intereses”. Por eso, no le sorprende que Boca, River y San Lorenzo, por un lado y porque tienen peso propio, y Vélez, que fue de los más críticos de la gestión Grondona, sean tres de los clubes pretenden encabezar la revolución, ya sin Don Julio.

A futuro, la única idea que parece posible es que para el torneo de treinta equipos, los diez ascendidos de la B Nacional sigan cobrando lo mismo que en la segunda división, menos que los veinte actuales de Primera, mientras que los que hoy militan en la elite no contarían con el aumento que quieren. “Se agregan viajes al Interior, partidos de local que también implican un gasto, hace falta más plata”, consideró Baldomar, que a cada rato repitió la palabra “locura”.
“Ahora dicen que nos van a adelantar fondos, pero en realidad es parte de un ajuste que debieron haber hecho hace mucho y lo hacen porque hay elecciones nacionales en 2015”, detalló el vicepresidente de Vélez. London, por su parte, admitió una problemática que, según él, no afecta tanto a Boca: “Económicamente, los clubes están destrozados y más sin visitantes en las canchas. Nosotros somos los únicos que no tenemos ese problema porque les vendemos entradas a los socios adherentes de local”.
En este contexto, para Baldomar solo se puede aspirar a mejorar la relación entre el Fútbol para todos y los clubes cuando asuma un nuevo gobierno nacional a fines del año que viene.
—¿Hay tiempo de esperar tanto?
No, debió haber ocurrido antes el cambio, va a ser tarde. No tiene arreglo.

EL SKATE COMO ESTILO DE VIDA

Lo que parece ser una competencia o un deporte tiene diferentes condimentos que lo transforma en una manera de vivir la vida. En diferentes puntos del AMBA se han armado 12 pistas públicas para practicar skate. De esta manera los aficionados tienen su espacio para divertirse y perfeccionarse.
Por Joaquín Ferrero | @jferrero20
El crecimiento del skateboarding en los últimos años, según Daniela Quintabani, directora, fundadora y editora del sitio skateargentino.com ha sido exponencial y eso se reflejó en la muestra que se hizo dentro de Tecnópolis el pasado 6 de octubre, donde cerca de 2000 jóvenes se acercaron a la muestra organizada por Nike SB, teniendo en cuenta que por cuestiones climáticas se realizó un lunes por la tarde, dejando a muchas personas con obligaciones fuera del programa. La firma internacional promocionó la gira que está realizando por las ciudades más importantes de Sudamérica, conocida como “Ruta Panamericana Demo Tour 2014”.

Luego de pasar por San Pablo (Brasil), llegó a la capital argentina y se prolongará por Lima (Perú), luego la capital mexicana y finalizará la recorrida en Los Ángeles (Estados Unidos). En la demostración participaron Paul Rodriguez, Luan Oliveira, Ishod Wair, Shane O’Neill, Youness Amrani, Theotis Beasley y Karsten Kleppan, skaters que son promocionados por Nike y también se sumaron los del equipo argentino Lucas Miranda y Walter Insaurralde. Pero resultó llamativo, con tantas figuras de por medio, que uno de los organizadores haya declarado que no se acreditó a ningún medio local para cubrir el evento.
Fuera de la pista, alambrado de por medio, una gran cantidad de chicos habían quedado sin entradas y observaban pegados a las vallas, por la pantalla gigante, las habilidades de los destacados skaters. Por su parte, sobre la calle otro grupo de chicos intentaba aprovechar el momento para saltar con su tabla, en repudio a los organizadores que privaron el ingreso para ver desde las gradas a sus favoritos.

Sandro Moral, marplatense, que con 20 años viajó a Barcelona para participar de un torneo de skate, en esta oportunidad se acercó sin entrada a la exhibición pero después de sacarse fotos y saludar a sus seguidores, logró que un amigo desde adentro lo autorizara a ingresar.
Quien no tuvo la misma suerte fue Martín “Kiko” Sánchez, un reconocido skater, patrocinado por DC Shoes, no fue invitado por Nike para ver a sus colegas andar. Sobre esto declaró: “no puede ser que pase esto, viene gente de afuera y la gente anda hace un montón de años no nos dejan entrar”. Con 26 años de edad y 14 de experiencia, el joven de zona norte, entrena en la calle o en las pistas públicas. Sobre el estado de las mismas, contó: “Faltan pequeñas cosas pero las hacen medianamente bien”. Él prefiere estos lugares, antes que pagar un pase diario en una pista privada. “Las pistas privadas sirven para cuando el tiempo no acompaña porque con lluvia no se puede practicar al aire libre”, agrega. Así es como llegó al lugar que llegó de reconocimiento, a base de esfuerzo y sacrificio.
“Es la pelea constante que tengo con mi marido”, dijo una señora cuando se le preguntó cuántas zapatillas le compran a su hijo por año. Andar en skate deja una marca (más allá de los raspones que se producen por las caídas, porque al intentar saltar) porque al deslizar la cara externa del pie al intentar el “ollie” (es la acción de levantar la patineta en el aire), la zapatilla se desgasta con facilidad al rozar con la lija de la tabla. Esto depende si el skater es goofy o regular. El que raspa con su pie izquierdo la lija es regular, el que lo hace con el derecho es goofy. La mujer también cuenta que su nene, de 15 años, impulsó en Campana, su ciudad de origen, junto a otro gran grupo de chicos, el armado de una pista para entrenar y el intendente de la ciudad cumplió y armó el skate park.
Terminada la exhibición, salen todos sobre sus tablas como en una maratón. Todos esperan que se desarme el escenario para poder practicar al día siguiente nuevamente dentro de la pista.
Para acompañar la iniciativa del gobierno nacional de promover este deporte, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, inauguró el año pasado en el terreno lindero al reconocido boliche porteño “Pachá”, el Parque Extremo Costanera Norte, un predio con diferentes pistas para practicar skate, longboard, BMX y otros deportes extremos. Sorprende ver a Nazareno con un escurridor tratando de esparcir el agua que brota desde el suelo en una de las juntas, para tratar de lograr que el agua se evapore más rápido. Cuando se le pregunta cuánto tiempo puede estar haciendo esa tarea, que no le corresponde pero que la hace para evitar accidentes, él responde, “se me está por acabar la paciencia”. Después de 20 minutos de dedicación se lanza con su patineta a andar. Él confiesa que el problema es de raíz y no lo quieren solucionar, que hicieron un petitorio pero nadie los escucha. Mientras tanto se arreglan como pueden para andar en el resto del bowl.

Allí también Eugenia Ginepro, de 25 años, una de las más destacadas skaters del país, se junta con sus amigos para practicar, charlar, tomar mate y disfrutar de la tarde.  Ella cuenta que el entrenamiento, más que un entrenamiento es salir a andar, conocer gente, lugares nuevos. Y antes de comenzar con su rutina respondió a las siguientes preguntas:
—¿Cómo fue la experiencia del segundo puesto en el Extreme Barcelona?
Cuando quise practicar mi rutina, tenía algo preparado para ese día, no me salió nada asique simplemente, era un día más andando en skate. Cuando llegó el momento me relajé, porque estaba disfrutando con mis amigos y traté de estar tranquila.
—¿Cuál fue el mejor lugar que conociste para andar?
Hoy en día conozco casi todo Argentina y saber de dónde vengo es lo que más me gusta. De afuera me gustó mucho Berlín (Alemania), Copenhague (Dinamarca), lo que es primer mundo, donde las cosas funcionan muy bien.
—¿Alguna vez te sentiste apartada por ser mujer en un deporte que prevalecen los hombres?
No, jamás, para nada.
—¿Cómo ves a la Argentina en el ámbito del skate?
Lento, muy lento. Pero a la vez haciendo muchas cosas, muchos skate parks públicos, muchos eventos con estrellas reconocidas invitadas, que eso hace bien para que todo el mundo lo vea. Lo que le falta es que sea algo más a nivel profesional, para que todos los chicos puedan tener su sueldo y poder practicar este deporte con tranquilidad todos los días.
—¿Fuera del skate qué haces?
En mi vida casi todo tiene que ver con el skate, pero también me gusta hacer otras cosas con mis amigas, ir a museos, escuchar bandas, mucha vida social.
—¿Quién fue tu referente en tu adolescencia?
Fueron todos mis amigos, los que tengo hoy en día, mi amigo Milton Martínez, Mariano González, Adolf, Epa, Paisa, los chicos del Levitar Skatepark, todos mis amigos de Munro, las chicas que hicieron el Girls Assault, a Dani, el Toro, a todos. Todos aquellos que alguna vez me ayudaron esos son mis referentes.
—¿La música que rol juega a la hora de andar?
La música es todo, porque por ejemplo, cuando haces un video está bueno poner un tema, ni hablar cuando hay un campeonato es fundamental que haya una música que te motive.
—¿La fama te enorgullece o te intimida?
No, ninguna de las dos, es como que me gusta difundir lo que hago y esta es una manera. Si lo que yo hago a otras personas le sirve como motivación para que sigan adelante está buenísimo y lo valoro un montón, pero yo soy como ellos.
Por su parte, Mariano González, uno de sus descubridores, quien fue el primer patrocinador de Eugenia, porque tiene su propia marca de ropa, cuenta que en los 30 años de experiencia en el skate, habiendo viajado por todo el mundo, nunca vio un lugar como el de Costanera. “Del uno al diez, le pongo un nueve cincuenta”, agrega. Eugenia, Mariano y sus amigos aprovechan el tiempo cuando no está desbordado de gente, porque prefieren estar en tranquilidad y me confiesa que nunca se animó a ir un fin de semana, porque no sabe con cuánta gente se puede encontrar dentro del parque.
 El Converse Skate Plaza Sur de Mataderos
En el sudoeste de la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno porteño inauguró, junto a la firma Converse, en julio de 2011 un espacio dedicado al skate en Directorio y Lisandro de la Torre. Un año después su estado se había modificado por completo. Los graffitis decoraron las paredes y los rincones de cemento, así el espíritu skater se mantiene vivo. Grupos de amigos, que se juntan de manera sana, en un barrio donde muchos andan con miedo. Día a día el parque se llena de chicos para hacer deporte, sobre todo después de las 16, cuando los chicos que salen del colegio pueden escaparse de la tarea y agarrar el skate, para tomar clases por parte de los más expertos.
Por su parte, Sebastián Álvarez, de 18 años, quien empezó en el patio de su casa y en muchas ocasiones practicó en la calle, hoy en día es un usuario frecuente de la pista de Mataderos. Él es de Villa Luzuriaga y desde que consiguió trabajo, sólo tiene la posibilidad de practicar una vez por semana. Mientras que arregla una de las ruedas de su skate cuenta que antes practicaba todos los días, porque le gusta competir. “En Barrancas de Belgrano competí en longboard, que es una categoría diferente a la que hago habitualmente. También lo hice en skate, pero es un poco más difícil”, comenta Sebastián. Y sobre los costos de la tabla, que en esta oportunidad lo dejó a pie y gracias a la colaboración de otro joven que tenía rulemanes de repuesto, puede volver andando, comenta: “en general es caro, si buscas precios conseguís baratos, pero el precio ronda en $800 la tabla, $1000 los trucks (ejes), $400 en ruedas y $400 más en rulemanes y tornillos”.
Por último, la pista del barrio de Mataderos, por sus buenas condiciones, fue sede de la primera fecha del Circuito Nacional de Skateboarding, disputada en marzo del corriente año.

Listado de pistas
Públicas
Tecnópolis – Avenida General Paz casi Constituyentes, Villa Martelli, Buenos Aires | Horarios: Miércoles a Domingos de 12:00 a 20:00.
Parque Extremo Costanera Norte – Avenida Costanera R. Obligado y La Pampa, Ciudad de Buenos Aires | Horarios: Martes a Domingo de 8:00 a 20:00.
Converse Skate Plaza Mataderos – Avenida Directorio 6500, Mataderos, Ciudad de Buenos Aires | Horarios: todos los días de 9:00 a 20:00.
Converse Skatepark Belgrano – Avenida Figueroa Alcorta y Sucre | Horarios: abierto las 24 horas.
Skatepark Parque Centenario – Avenida Diaz Velez 4800, Parque Centenario, Ciudad de Buenos Aires.
Batapark – Doctor J. C. Baroni entre Juan Domingo Perón y Remedios de Escalada, Los Polvorines, Buenos Aires – Teléfono: 4660-9000. | Horarios: Lunes a Viernes de 9:00 a 18:30 y Sábados y  Domingos de 9:00 a 20:00.
Merlo skatepark – Avenida Julián Castro y 25 de Mayo, Merlo, Buenos Aires – Teléfono: 0220 482-8176 |Horarios: todos los días de 10:00 a 22:00.
Chaca skatepark – Avenida Presidente Peròn entre Coronel Mom y Suipacha | Horarios: todos los días de 11:00 a 20:30
Skatepark Avellaneda – Vélez Sarsfield y Limay, Avellaneda, Buenos Aires | Horarios: todos los días de 11: 00 a 20:00.
Privadas
Flipark – Avenida Patricias Argentina 3155, Garín, Buenos Aires – Teléfono: 03488-639676 | Horarios: todos los días de 11:00 a 22:00.
Son Skate House – Diego Carman 687, San Isidro (Complejo Thames Fútbol) – Teléfono: 4735-7948.

“EL PERSONAJE MÁS ESPECIAL PARA INTERPRETAR SIEMPRE ESTÁ POR LLEGAR”

Desde chica ya sus seres queridos la veían graciosa e inquieta. Sus padres, Víctor y Susana Ayos, llevaban el talento artístico en su sangre, ya que eran bailarines de tango estables en la Orquesta del maestro Mariano Mores. Estos recorrían el mundo a través de la llamada Música Ciudadana. De esa explosión de talento, nació María Mónica Ayos, una actriz audaz y apasionada por los desafíos, que supo lucirse durante años en la Revista Porteña, difícil género donde marcó su impronta. Desde hace más de una década, se destaca como actriz en cine, teatro y televisión.
Por Camila Critelli

Casada desde 2002 con el actor Diego Olivera, es madre de dos hijos,  Federico Ayos –a quien tuvo de soltera, a los 18 años- y su hija Victoria, fruto de su relación con Olivera. En 2006, la vida familiar cambió inesperadamente. Su marido recibió la propuesta más importante de su vida para ir a trabajar a México, para interpretar la versión de Montecristo.  Juntos “se embarcaron en la locura”. Mónica lo apoyo desde el momento número uno, pero desde la distancia, ya que ella se encontraba filmando la película “Tres Corazones”, al mismo tiempo protagonizando el éxito del trece “Sos Mi Vida”, donde interpretó a uno de los personajes que logró el cariño del público, y ensayaba mientras tanto la obra de teatro “Doña Flor y sus dos maridos”. Ambos estaban en el momento más alto de sus carreras, sabían bien que “ninguno le podía cortar el ala al otro”. Y así, desde la distancia y los viajes relámpagos, resistieron. Hasta que en 2011 Mónica decidió instalarse en México para priorizar su vida en familia. Desde allí habló con ETER Digital.
Con una emoción que se refleja en cada palabra escrita, Mónica relató que no fue a México solamente para acompañar a Diego en su carrera, sino que ella también recibió propuestas para trabajar en el país Azteca,  en una de las cadenas de televisión más importantes como es Televisa.  Allí interpretó a Leonera, una villana que después terminó siendo la heroína de la historia en la novela “Triunfo de Amor”. Este personaje tuvo mucho éxito en ese país, lo que provocó que  Mónica Ayos  ya no fuera  un nombre reconocido sólo en  la Argentina, sino también en México y  en el resto del mundo, ya que todos los productos de la cadena televisiva se venden en varios países.
ETER Digital tuvo la posibilidad de contactarse con Ayos, quien cedió una entrevista, teniendo en cuenta las tres horas menos de diferencia que hay con Argentina. ¿Quieren saber algo más? El modo de nota no fue ni por skipe, ni por teléfono: fue por mail. La actriz se tomó el tiempo y contestó una por una las preguntas que le habían sido enviadas.  En cada respuesta se percibe el humor, la buena energía y el carisma de la actriz, que habló de sus inicios, de su experiencia en México, sobre el gran amor de su vida, sus hijos y de sus nuevos proyectos.
 A la hora de responder cuál fue el personaje más especial de todos los que interpretó en su carrera, ella tajante dice: “El más especial siempre está por llegar. Eso me mantiene alerta y siempre con nuevos desafíos”.

México, allá vamos
Mónica asegura que la vida y los amores cambian los planes. Lo dice con argumentos propios, ya que eso le sucedió.  Supo entender que la propuesta que le llegó a Diego en 2006 para protagonizar Montecristo género que desde ese momento no parara más de trabajar. Allá es una figura muy requerida por los canales.
En 2011 Mónica se decidió y entendió que él  la necesitaba allá. Los viajes relámpago ya se tornaban cada vez mas difíciles, las despedidas eran duras, pero ella también tenía su carrera y sus proyectos en Argentina. “Éramos súper conscientes de que ninguno quería cortar las alas del otro en cuanto a sus aspiraciones y había que remar esa etapa lo mejor posible. Pasaron varios años hasta que me decidí. Diego nos necesitaba ahí para así compartir juntos ese presente tan alucinante, pero al mismo tiempo también comprendía que lo mismo me pasaba a mí en mi país. Así que aprendimos a esperar el momento propicio y poner en la balanza qué era lo que nos convenía a nivel económico y a futuro”, cuenta. “Nuestra proyección siempre fue en sociedad, desde el amor y también desde el sentido común. Nunca es fácil tomar decisiones de esas características. Son drásticas y cambian de alguna manera la articulación personal, pero en lo familiar cayó por peso propio. Evidentemente, fue una necesidad muy fuerte de seguir juntos bajo el mismo cielo. Sobre todo en mi caso, que soy profeta de mi tierra, y mi carrera la construí y creció sólida en Argentina. Recién pude concretar la movida familiar a México en el 2011”, se sincera.
A la hora de contar cómo fue la adaptación en familia en el nuevo país utiliza un solo adjetivo: “¡Divertido!”. La actriz asume que en su mundo nada es rutinario, no solo por la cantidad de trabajo, sino porque cada viaje es una nueva aventura para ellos. Asegura que una vez que la decisión de acompañar a Diego estuvo tomada, el resto fueron solo anécdotas. Dice que la reacción de sus hijos ante la mudanza fue buena y que se adaptaron mucho más rápido que ella y que todo salió “redondo”.
Pero en un acto de nobleza, afirma que a la que más le costó la distancia con los lazos sanguíneos fue a ella. Su gran salvador es el humor, ya que asume que la rescató de muchas desavenencias.
Su carrera, en ascenso
En 2011 fue contratada por  Televisa para interpretar a Leonela Montenegro, la villana de Triunfo del amor.  “Fue una grata sorpresa y mucho más rápido de lo que jamás imaginé. Y encima que me contrataran en exclusiva para Televisa y más aún para formar parte de novelas que se venden al mundo entero fue una suerte. Las villanas son tan odiadas como amadas y eso me dio la posibilidad de ganar a un público masivo en cuanto a mi rol de actriz a nivel internacional ya que las novelas se doblan en todos los idiomas”, recuerda. 
Este papel fue su catapulta para su crecimiento en el País azteca. Al primer día de grabación con todos actores internacionales en un ámbito nuevo lo detalla así: “Di gracias a Dios por la posibilidad. En Argentina construí una carrera sólida, y ser querida por mi gente es algo que me dio impulso para saber aceptar estas yapas de la vida, esto de traspasar las fronteras como actriz. Los modos de trabajar en los set de grabación son muy similares a los nuestros. Nuestra impronta artística como argentinos está muy bien vista y me dio mucho orgullo. En México, Televisa es la meca de las telenovelas y producen incontablemente cantidad de novelas por año. Mi primer día de grabación fue de un gran laburo, tenía toda la energía puesta en mi personaje, sumado a respetar a rajatabla el castellano neutro y a conocer a un equipo nuevo de trabajo. El recibimiento fue de mucho afecto y todo me parecía un sueño”.
Actualmente, terminó de grabar el unitario  “Como dice el dicho”, y en abril de 2015 comenzará a grabar una nueva novela. Será Mariana en “Amor Eterno” con Rossy Ocampo, también para Televisa.
Sus personajes más queridos, según Mónica
 A la hora de elegir cuál cree que fue el personaje más querido por el público sin titubeos eligió: “Uno entrañable en el público Argentino fue el de Nilda Jadur “La Turca”, amiga inseparable de la  “Monita”, personaje que interpretó Natalia Oreiro en “Sos mi vida”.  Pero el personaje que más agradezco fue el de Eva Perón en el teatro de” Eva y Victoria”, junto a Leonor Benedetto  y bajo la dirección de China Zorrilla”.
Su hijo “Su socias en la actuación”
A la hora de preguntarle qué siente cuando ve a su hijo Federico tomar el camino de la actuación, la actriz respondió con sinceridad: “Como madre siento un orgullo que me desborda por mis dos hijos. Federico nació cuando terminé la secundaria. Lo tuve en un contexto de incertidumbre y con las herramientas de una chica de 18 años dispuesta a pelear por sus sueños y los de un hijo que venía en camino. Con Fede prácticamente crecimos juntos. Tengo un sinfín de anécdotas de madre demasiado joven e inexperta que ambos recordamos con humor, ya que son parte de nuestra relación estrecha. Así que verlo en primer lugar siendo tan buena gente, con carácter y firmeza, realizado, adaptado a nuestros cambios tan radicales, formándose con la responsabilidad con la que lo hizo, ver el actor en el que se convirtió, me hace disfrutar. Realmente disfruto de su carisma y talento en cada laburo. Eso  lo hará materializar sus metas. Verlo crecer de esta manera dentro de una empresa como Televisa y a sus 22 años, como artista exclusivo, me hace pensar que a pesar de haberlo tenido sola y de que la peleamos juntos, no hice las cosas tan mal”.
En cuanto a Victoria, su segunda hija, revela que nació en un contexto totalmente diferente al de Federico. Vicky, como le dice, llegó en un momento de amor pleno con su papá. Dice que su hija le despertó su lado más femenino, que la suavizó y la llenó de magia. Destaca su inteligencia. Dice que cuando los ve a los hermanos interactuar siente que su misión en esta vida es amarlos y nada más.
Diego, el gran amor
Mónica asegura  que con Diego se eligen todos los días y que juntos han vivido infinidad de momentos. “Hemos pasado por tantos cambios y remadas que se agradece tanto la recompensa del amor y el deseo que supimos sostener en el tiempo, de tanto camino transitado juntos y el abanico de sensaciones. Con Diego parece que he vivido varias vidas en una, ya que nos conocemos desde niños y nuestros padres, también. Sin embargo, no lo sabíamos. Él me lleva cinco años y compartimos escuelas primarias y secundarias en distintos grados. Era el destino: teníamos que unirnos y así fue.  Nos conocimos y se alinearon nuestros planetas. Fue un fuego desde el primer ‘hola’”, asume enamorada.
En enero, en Mardel
En enero de 2015, la actriz regresa a Argentina para trabajar en Mar del Plata con la obra “Una atracción fatal”, junto a Marcelo de Bellis y Raúl Taibo en el Teatro Roxy. Dice que está va a hacer su primer experiencia junto a Lino Patalano, quien ya la había llamado en otras ocasiones pero no había logrado coincidir los proyectos.
Pero esta vez, algo pasó e hizo que Mónica aceptara. Y esto fue gracias a su abuela Juana, la gran responsable de que vuelva a las tablas en Argentina. “Mi abuela Juana es como mi segunda mamá, porque me crió en Mar del Plata mientras mis padres, que eran bailarines de Tango, viajaban por el mundo con orquestas como las de Pugliese y Mariano Mores. Viví mucho con ella, y este año cumple 93 años. Y en una charla, el año pasado, me dijo que le encantaría verme otra vez desde la primera fila en el Teatro y que el lugar fuese Mar del Plata, la ciudad que la abrazó cuando llegó de chiquita desde Italia en barco. Entonces luego de escucharla, me quedé regulando con su deseo y este año, cuando Patalano volvió a proponerme la posibilidad del teatro, acepté”, sostuvo.
En el momento de adelantar un poco de la obra, que es de Neil Simón, y que va a estar dirigida por Manuel González Gil, se muestra feliz y expectante, y confiesa que ya quiere debutar. Además, sus dos compañeros de elenco son  amigos, con quienes compartió trabajos. Mónica asegura que va a ser una comedia desopilante que el público amará.
Al indagar sobre cómo va a manejar con la familia el tema de la distancia, ya que Diego Olivera es hoy protagonista de la nueva novela de Televisa “Hasta el fin del mundo”, y su hijo Federico también está con trabajo, Mónica reconoce que los viajes ya son parte de su articulación como familia, aunque asume que cuesta mucho la distancia, porque disfrutan de estar juntos. Pero da una receta para mantener viva la pasión junto a su marido: “Estos viajes nos dan la sensación de sentirnos novios de vuelta, el extrañarnos conlleva a un matiz adolescente que está bueno después de trece años de casados”.
Las tres cosas que más extraña de Argentina
En un momento, la actriz tuvo que escribir cuáles son las tres cosas que más extraña de su país y fue muy directa. Su abuela Juana en primer puesto, a su gente, los domingos en San Telmo, donde vivió gran parte de su vida y adolescencia, la forma de ser y de hablar de los argentinos y por último, el jardín de su casa.
“Siempre mi lugar de pertenencia será Argentina, mis vínculos más cercanos, mi carrera y mi primer hogar. Pero comprendo que debemos capitalizar esto que nos sucede de unos años a esta parte en cuanto a expandirnos en la profesión que nos apasiona. Creo que Diego en México encontró un lugar superlativo y no debe desaprovecharlo, y por mi lado por obra del destino también logré un espacio que me permite traspasar fronteras y así lo vivo, con total agradecimiento y feliz de haber tenido la inteligencia emocional  para alejar a los egos y dudas en mute que quedaron gracias a la terapia y así pude arriesgarme tomando decisiones jugadas para permitir que estás cosas nos pasen juntos y con la familia que ambos diseñamos y hoy podemos disfrutar”, finaliza.
María Mónica Ayos, madre, esposa y reconocida profesional, ama su tierra, sus costumbres, a su gente y por eso sabe que su lugar en el mundo es Argentina.

EL RENACER DE FERRO, EL GIGANTE OCHENTOSO

Desde 2002, estuvo bajo el control de un órgano fiduciario impuesto por la Justicia. Atrás quedaban los años de gloria como institución modelo y los títulos de la década del´80. Hoy, el club de Caballito volvió a manos de sus socios. ¿Podrá volver a ser lo que fue?
Por Pablo Martínez | @_MartinezPablo

El 30 de mayo de 1984 se podía escuchar por la radio como el equipo de Carlos Griguol  se coronaba nuevamente campeón, como en 1982. Enfrente estaba el River de Luis Cubilla. En la cancha de Ferro había 40 mil personas. En el club, otras 10 mil. El encuentro fue suspendido a los 70 minutos y la gente explota en un solo grito: “Dale campeón”. “Como hace dos años, otra vez campeones. Un equipo imborrable, un club modelo, un ejemplo a seguir…”, la voz del relator retumbaba al salir de aquellas viejas radios. Y en las calles de Caballito había fiesta. Ferro volvía a hacer historia de la grande en el fútbol argentino.  “El lema siempre era mejorar lo anterior”, era la máxima del viejo Timoteo. 
El 23 de diciembre de 2002, Ferro entró en quiebra. En las calles de Caballito, la fiesta de 18 años atrás mutó en dolor y llanto. El club modelo se derrumbaba, ya no deportivamente –había descendido en 2000 a la B Nacional–, sino que el espacio social quedaba adentro en un pozo.
Todo empeoró de manera impactante en la vida social de la institución. La degradación de un club que llegó a tener 48.000 asociados en la década del ’80, que fue distinguido por la Unesco como modelo de integración social, comenzó a mostrar grietas y “el mejorar lo anterior” ya era nostálgico.
Aquella rica historia deportiva había sido construida por una generación de dirigentes que encabezaron Santiago Leyden y Ricardo Etcheverry, que gobernó la institución durante 30 años, acompañado de la mano de entrenadores y docentes como Griguol y León Najnudel (en el básquet). Ellos fueron los principales estandartes, que pulían el brillo del club. “Griguol, además de entrenador era un formador, un gran formador de personas. Aprendí mucho de él, sin dudas te enseñaba cosas que implementabas en tu vida”, le contó a Eter digital Alberto Márcico, campeón con la camiseta verde en 1984.
“En la década de los 80 se hicieron bien las cosas, había resultados. Era la época de oro, no solo en fútbol logramos éxito deportivo, fuimos números uno en básquet, handball, vóley”, evocó Alberto De Aloysio, socio y ex integrante de la Subcomisión de deportes.
Con Najnudel como símbolo del básquet (fue tricampeón sudamericano y ganó tres de las primeras cinco ediciones de la Liga Nacional), más Julio Velasco a cargo del voley (seis veces campeón entre 1977 y 1985), la vida social de Ferro crecía llevada por la deportiva.
Esa formación de docentes, acompañada de logros deportivos entró en una crisis -aún irresoluta- en los ‘90. “No se armó una estructura que acompañara esos años gloriosos, no se invirtió en eso. Ya no era el mismo, se perdió todo”, se lamentó De Aloysio.
Los ’90 estuvieron signados por palabras desagradables: quiebra, descensos, gerenciamiento y más de una década de lucha en búsqueda de identidad. Las disciplinas que un día brillaron, ya no contaban con el sustento económico deseado. Las calles seguían envueltas en tristeza, la vida social estaba vacía. Sólo quedaba el recuerdo de la época dorada.
El 20 de octubre de 2014, casi doce años después de la quiebra, a Caballito regresó la alegría. Esta vez, el club no salió campeón, incluso, lejos está de ascender a Primera. Pero este logro valió más que un campeonato. Ferro volvió a ser de los socios. “Se llegó a un acuerdo con la jueza Margarita Braga y se depositaron los fondos necesarios para levantar la quiebra. Ferro es de los socios”, informó la cuenta oficial de Twitter de la entidad de Caballito.

Se llegó a un acuerdo con la jueza y se depositaron los fondos necesarios para levantar la quiebra. #FERROesDeLosSOCIOS
— Ferro Carril Oeste (@FerroOficial) octubre 17, 2014

“Se trabajó mucho tiempo, esto es esfuerzo de todos los socios y vecinos que aman a Ferro. Estamos renaciendo, tenemos la oportunidad de hacer las cosas bien. No sé si volveremos a ser lo que fuimos, apostamos a llegar a los 2.000 socios y  a levantar el club”, expresó Marcelo Tortorelli, uno de los principales aportantes de dinero para levantar la quiebra.
Aquel club modelo que tenía todo para crecer, hoy intenta volver a ser. Los 8.000 socios que registra, tienen la oportunidad, el 30 de noviembre, de elegir presidente. Ferro intenta recuperar la gloria perdida, volver a enamorar a ese barrio que se vestía de fiesta y que se pintaba de verde alegría. Ferro quiere volver a ser el gigante ochentoso, en 2014.

InspiraTED

“Si cada uno de nosotros incorporara una idea por día, tendríamos 365 ideas al año”. Las palabras de Adrián Paenza, como de costumbre, abundan en elocuencia. El mejor divulgador de matemáticas mundial según la ICM (Congreso Internacional de Matemáticos, por sus siglas en inglés), protagonizó el cierre del último TEDx Río de la Plata.
Por Leandro Bukavec

El evento, llevado a cabo en Tecnópolis a principios del mes pasado, tuvo como núcleo la incorporación de novedosas ideas para todos sus oyentes. Un modo de hacer que el cerebro de cada uno de los participantes (hombres, mujeres, jóvenes y adultos) se contagiara del espíritu innovador y creativo y se fuera, al menos, con un concepto inaudito en su interior –de forma tal que lo pudiera pensar y pensar, hasta crear el suyo propio.
¿Alguien sabe que se lee poesía en las cárceles? ¿Alguna vez se propuso abiertamente dejar de ir a las canchas de fútbol? ¿Alguno escuchó que Arquímedes inventó un artefacto que aún no fue descifrado? Todas estas preguntas y muchas más fueron los disparadores de las charlas de los 18 oradores que encadenaron al público a sus palabras. No hubo temática sin tocar: desde la importancia real del vacunarse hasta la magia perdida en el día a día, pasando por la verdadera pobreza y el puro trabajo de los abogados, los discursistas no escatimaron ni argumentos ni emociones en sus 12 minutos correspondientes para inspirar al público.

No fue todo: el equipo coordinador de las charlas TEDx RdP, comandado por su curador Gerry Garbulsky, propuso a todos los sorteados dos experimentos sociales. El primero consistió en que cada uno llevara un libro que lo hubiese marcado poderosamente en algún momento de su vida, escribiera en su interior el porqué, y lo intercambiara con alguien más. Intercambio de libros, intercambio de ideas, intercambio de vida.
El segundo se trató de un juego. A la manera más divertida de aprender le sumaron un ingrediente: desconocerse entre los participantes. Dos jugadores y un juez harían grupo para ver cómo se desarrolla –o no- el fenómeno de juego de suma cero. Cada competidor iba a jugar dos series de pulseaditas chinas… a ciegas. La idea era que en dos minutos cada jugador hiciera tantos puntos como fuera posible, de 11 oportunidades en total. El juez sólo se encargaría de anotar quién ganaba cada pulseada –si había tal ganador.
El primer set, el caos total. Confusiones, desarreglos, si hubo vencedores se contaron con los dedos de una mano. No bien terminado el primer set, se volvió a reiterar que el objetivo era hacer tantos puntos como fuera posible. A partir de allí, las palabras sobraron: como nunca nadie dijo ni aclaró que los participantes no podían pactar entre sí, cada uno hizo sus deberes y todos terminaron sumando entre cinco y seis puntos. Todos ganaron. La cooperación está al alcance de una mano. O mejor dicho, de un pulgar.
Lo más sorprendente de todo esto, es algo que pocas veces se da en la vida: la novedad constante. Ocho horas consecutivas sin parar de profesionales de su materia dispuestos a romperles la cabeza a los oyentes. Y lo peor: el común de la gente desconoce la mayoría de sus actividades. Tristemente, la mayoría de los vecinos se enteran allí mismo de qué va la mano en materias como ciencia, educación, biología, y demases porque –a menos que se esté dentro del círculo especializado – esas noticias jamás llegan al público. Pero TED demuestra que están ahí, con esfuerzo, con lo mejor. Aquellos que, en vez de bailar, trabajan por su sueño.
Rondan ya las ocho de la noche por debajo de un cielo que nunca se decidió si romper en aguacero o no. Los 10.000 asistentes se retiran en peregrinación, dejando atrás los stands de libros, los juegos que hubo disponibles, y una jornada que les deparó más de una sorpresa: desde la presencia de Estela de Carlotto como oradora sorpresa, más una foto panorámica próximamente etiquetable, hasta el récord Guinness de mayor cantidad de personas jugando pulseaditas chinas en forma simultánea. Pero la más importante, sin duda, es el saber que las ideas, lejos de ser inalcanzables, están ahí nomás, a nuestro servicio. Que no son de nadie, y son de todos. Que, lejos de estar muertas, respiran más vivas que nunca.

ALL PUMAS

Desde la medalla obtenida en el mundial de Francia de 2007, Los Pumas están buscando reencontrar su camino. Una etapa de recambio de jugadores y de mentalidad de juego hicieron de la conducción de Santiago Phelan un momento de replanteos dentro de la estructura de la UAR. En la última temporada habían acumulado ocho caídas (Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica) y un triunfo (Georgia).
Por Constanza Cejas

Cuando en octubre de 2013 llegó Daniel Hourcade el discurso fue muy claro: “Este no es un proceso nuevo. Es la continuidad. No es un ciclo donde lo que pasó, pasó. Esto es agregar lo que se venía haciendo, corrigiendo lo que no se hacía bien”, aseguró el técnico a Eter Digital, a un año de asumir la capitanía. “El tipo de juego tiene que ser el del hemisferio sur. Además de ser el que me gusta, para jugar con estos equipos (Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica) hay que llegar al límite”, comentó el head coach de Los Pumas.
Esta idea de copiar el juego del Hemisferio Sur se tuvo siempre en las conducciones Pumas. Sin ir muy lejos, durante el último año de Phelan a cargo del equipo, el entrenador del seleccionado, Graham Henry, era neozelandés. En el equipo estaba el entrenador de los All Blacks durante los mundiales de 2007 (2º puesto) y 2011 (Campeones). Posteriormente al mundial en que se obtuvo la medalla de bronce, Los Pumas también estuvieron acompañados por alguien que conocía las raíces del mejor rugby del mundo: el preparador físico neozelandés Simon Fathers. Ambos estuvieron el día que Martin Landajo, medio scrum desde 2008, le convirtió un trie histórico a los All Blacks en el partido que ilusiónó a todo el Estadio Ciudad de La Plata en 2012.
Los Pumas saben hacia donde tienen que mirar y qué tienen que copiar. El proceso logrado por los All Blacks para llegar a ser el mejor equipo del mundo, tiene que ver con el que hace a Argentina un semillero de cracks de fútbol. Se deben generar raíces donde la elite del deporte se estructure. Esa fue una de las claves para llegar al equipo que venció a Australia en el Rugby Championship.
La elección de Hourcade, quien comandaba a los Jaguares (segunda selección nacional), no es casualidad. Se empezó a generar una estructura de jugadores menores que puedan tener el desarrollo del deporte correspondiente para llegar a nivel de selección: Jaguares, Pampas XV, Seven, M20, M18. Como sucede en Nueva Zelanda, o como sucede acá con el fútbol, el secreto está en generar bases. Uno de los ejemplos está dado en el salto que pegó Martin Landajo. Luego de varios años de jugar en el CASI dio el salto de calidad al consagrarse campeón en 2011 con los Pampas XV de la Vodacom Cup. “Cuando empezaron a citarme de los seleccionados sabía que el rigor físico iba a ser mayor. Tuve que cambiar de posición incluso”, aseguró.
Argentina marcó un salto al presentar un equipo en la liga de Sudáfrica con los Pampas XV. Allí se le dio lugar a los jugadores que quedaban limitados al Top 14 porque no formaban parte de los pocos privilegiados que son convocados para jugar en Europa.

Estos selectivos lograron darle al rugby nacional una estructura profesional parecida al modelo All Blacks. Quizás el punto máximo llegue cuando, en 2016, la UAR presente un equipo en el Super Rugby, el torneo profesional más importante del Hemisferio Sur (el Rugby Championship de equipos).
Daniel Hourcade, en el balance de su año de gestión admitió que cuando llegó las cosas no estaban bien y que las condiciones de su llegada “no eran lindas, ni cómodas, como lo son ahora”. “Este es el juego que tenemos que intentar”, aseguró pensando en el estilo de juego del Hemisferio Sur. “Creemos que estamos en condiciones de dar un paso más adelante, ser más ofensivos, ampliar las bases de jugadores”, afirmó.
La inclusión en el Rugby Championship fue el puntapié inicial. Jugar dos partidos por año con las tres mejores selecciones del mundo hace que constantemente se esté creciendo en juego. Es por eso que el mundial del año que viene en Inglaterra será un momento bisagra para el equipo. Habrá que medirse con todas las selecciones y tener un parámetro real sobre donde están parados en el mundo. “El equipo crece, y cada año se juega mejor. Es obvio que esto va a seguir pasando. La continuidad es lo que venimos buscando”, aseguró Martín Landajo, una de las figuras del seleccionado nacional. No casualmente jugó en Los Jaguares, en Pampas XV, en la selección M-21, M-20 y M-19.

HISTORIA DE CEMENTERIOS

El cementerio de la Chacharita es enorme. Se lo puede ver desde las vías del Ferrocarril San Martin, justo antes de llegar a la estación, a medida que el tren va aminorando la marcha.
Por Nicolás Di Santo

“Trabajar en un cementerio no es lo mismo que trabajar en un supermercado, acá te pasa la gente llorando todos los días”, dice un guardia de seguridad privada, con cara de nada,  como si hablara del clima; parece no estar al tanto de la inflación.
Está parado entre los pilares, al mejor estilo Partenon, que sostienen esa especie de domo rosado que constituye la entrada principal del cementerio, sobre calle Guzman,  antes de que empiece Corrientes.
A diferencia de otros cementerios de barrio, este es una especie de pequeña ciudad, con calles pavimentadas,  entrada para autos y enormes bóvedas grises y negras que se erigen al costado del camino como antiquísimos y misteriosos serenos.
Tras recorrer 100 metros, la calle principal desemboca en un rellano en donde están las salas velatorias, hay varias. Una, la más pequeña, tiene la puerta principal abierta; se puede ver un grupo de gente bien vestida agrupada en torno a un hombre trajeado que, con un rosario en la mano, hace los gestos de un cura.
El playón central tiene un pequeño espacio verde en el medio, es de esos jardincitos testimoniales que tienen algunas plazas justo en el centro: suele haber mástiles, obeliscos, o flores misteriosamente bien cuidadas y, por regla general, son lugares irresistibles para los niños.
Ese círculo de cemento se abre en dos calles más angostas que forman una i griega respecto de  la principal. Por allí se avanza, en declive, hacia el fondo del cementerio donde está la mayor parte de las tumbas. Hay gente trabajando bajo el sol que, a esta hora, ya empieza a picar;  Una brisa cálida que se empasta en la cara trae el aroma a pasto recién cortado; es el olor del verano: calor, agua y atardecer. Y ahora aparece: un jardinero corta el césped que cubre una de las tumbas, lo corta como se cortaría una ligustrina, parejo y cuadrangular. Tiene una remera negra demasiado apretada para la temperatura que hace, trabaja encorvado y transpira: su frente está cubierta de esas pequeñas gotas incomodas que no terminan de caer.
Un grupo de hombres recios descansa más abajo, allí donde el camino se abre perpendicular en dos callejuelas, a izquierda y derecha.
Los sepultureros estrechan la mano pero no hablan. Visten mamelucos azules gastados; uno de ellos, el más viejo, está sentado en un banco de cemento mirando hacia las tumbas, otro se lava las manos sucias de tierra en una canilla de pie bastante alta, y el resto está sentado dentro de la cabina de un viejo camión, almorzando y hablando poco pero ruidosamente.
Si se levanta la mirada, entre las tumbas, como si se tratara de grandes hormigueros, hay una docena de  montículos de tierra que se acumula en la superficie a medida que se cavan los pozos donde irán los féretros.
De fondo se escuchan llantos entrecortados por la brisa densa.  Un  grupito de gente despide a su muerto mientras dos de los hombres vestidos de azul cavan sin interrumpir nunca sus movimientos, como si fueran variantes humanas de esas palancas metálicas y gigantes que sacan petróleo del desierto.

En Pilar, al norte de la provincia de Buenos Aires, donde últimamente se han popularizado los sofisticados Jardines de Paz privados, todavía funciona, a 4 cuadras de la plaza, el viejo Cementerio Municipal.
La entrada principal da a la transitada calle Ceballos por donde continuamente, y con andar de viejos animales, pasan grandes y pesados camiones.
La puerta de la recepción está abierta. Detrás de un escritorio hay tres empleadas de más de 50 muy concentradas: una revisa dos grandes biblioratos que ocupan  todo el escritorio, otra con gesto grave habla por teléfono y la tercera se encarga de atender a un hombre calvo que, al parecer, viene a entregar algún tipo de cargamento.
La oficina, como si fuera un placard, esta empotrada en una de las paredes laterales del gran arco verde de cemento que constituye la entrada principal al terreno.
“Estaba sin trabajo y me metí con un chico que trabajaba en la Municipalidad. Al principio trabajé en otra área pero de a poquito me fui metiendo acá”
Mario habla y camina a ritmo pausado, como reflexionando antes de cada palabra y cada paso. Tiene 36 años y hace 10 que trabaja como sepulturero en el Cementerio.
Semeja más edad de la que tiene, es alto, morocho y sus brazos son largos y fornidos como poderosas palancas; estrecha la mano con una firmeza casi violenta, como queriendo dar el énfasis que no da su mirada huidiza.
En el cementerio, comenta, hay tres tipos de sepulturas que se clasifican de acuerdo al tamaño, diseño y precio: las bóvedas, los nichos y las tumbas tradicionales. Dice que últimamente, como no hay más terreno disponible, ya no se hacen más pozos, salvo en casos excepcionales en donde la familia del fallecido pide que se lo entierre en la tumba donde han sido sepultados otros miembros de la familia. En ese caso, se abre la tumba y se utiliza el mismo sepulcro.
“Antes la policía traía montones de cuerpos y yo tenía que encargarme de todo, ayudar a cargarlos, limpiarlos, vigilar a la noche…ya se calmó la cosa por suerte. Ahora mismo, ahí adentro no hay nada”. Después de unos años como sepulturero Mario también comenzó a encargarse de la morgue del cementerio, un edificio blanco y austero  ubicado en el fondo del terreno, justo al lado del portón para la entrada de autos.
“Acá uno se hace el duro por fuera, pero es difícil cuando ves familias muy afectadas o cuando hay que enterrar bebes, por ejemplo. Yo lo tomo como un trabajo, me concientizo que es un trabajo. Si vos tenés que mantener a la familia no lo dudas.”
Mario está casado y tiene dos hijos. Aunque dice que los años lo han endurecido- y se nota- el trabajo a veces le juega malas pasadas, como en estos casos en donde más de una vez se ve obligado a tapar los pozos a la fuerza.
Con el auge de las cremaciones y los Jardines Privados Mario cuenta que, paradójicamente, el cementerio ya no tiene la vida que tenía cuando él era chico en donde, jóvenes y adultos sin excepción, se daban una vuelta todos los domingos después de misa.
Atardece en Pilar mientras, lejanos, se escuchan algo así como los bombos de una hinchada. Con ese andar cancino que, quizá, le dio el oficio, Mario saluda y se aleja por un sendero de tumbas. Su figura, anaranjada por el sol de la tarde,  va desapareciendo a cada paso,  como hachada por el declive, como enterrándose.

UNA PARED CADA VEZ MÁS FUERTE

En 1977 Roger Waters, se hartó —literalmente—, del público que lo seguía de un modo demasiado “pegajoso”, según definió. Así, en Montreal, en medio de la gira de presentación de “Animals”, escupió a un fanático en la cara. Ese fue el punto de partida para imaginar un muro que sirviese de contención, protección y refugio; un paréntesis físico entre la banda y el público. Eso derivó en The Wall, publicado por Pink Floyd en 1979. Desde entonces, pasaron 35 años del albúm que marcó un quiebre en el modo de producir y consumir música, revolucionó la estética de los recitales de estadio y se convirtió en punto de partida de todo lo que vino después. Desde su lanzamiento, vendió más de 33 millones de copias en todo el mundo. Y aún se reinventa, permanece vigente y se adapta al siglo XXI.
Por J. Ignacio Merlo | @carrumbe

En resumen, Waters comenzó a sentir cada vez más distancia con el público que iba a verlo. Se quejaba, incluso, del comportamiento de ellos: “Deberían estar sentados en silencio, escuchando lo que estamos tocando”, protestaba. “Quiero hacer una pared entre la gente y nosotros”, explicó al resto de la banda. Jamás pensaron cuán literales eran las palabras de Waters. Lo que entonces surgió como una reacción, se convirtió en un ícono: The Wall trascendió y trasciende fronteras, desde la perspectiva musical hasta sus mensajes sociales, en contra de la opresión, el odio, la codicia, los daños del capitalismo moderno y los poderosos de siempre.
En la actualidad, y tras el alejamiento de Waters de Pink Floyd en 1985, The Wall sigue llenando de ladrillos infinidad de escenarios alrededor del planeta. En Argentina, en 2012, batió todos los records al hacer nueve shows en el estadio de River Plate con “The Wall live tour”.
Dave Kilminster, guitarrista actual de la banda de Waters, sabe que ocupa un lugar privilegiado al ser una pieza fundamental de The Wall. Atiende el teléfono desde Kent, Inglaterra, poco después de concluir un ensayo y explica: “No puedo poner en palabras lo que siento respecto a The Wall. Es como preguntarle a Neil Armostrong cómo se sintió al pisar la luna”. Y agrega: “Es la pieza conceptual más importante de la historia de la música moderna, sin dudas, y ha trascendido todos los límites”.
Lo cierto es que los límites sobre los que Kilminster habla son ambivalentes. El disco que ha puesto el foco contra la industria, la explotación y el capitalismo es, paradójicamente, su obra más vendida, y cuenta con ediciones de colección que lo ponen en un lugar de privilegio dentro del mundo del márketing: en 2011 se reeditó todo el catálogo completo de Pink Floyd y alcanzó un volumen de ventas inusitado. Sumando esta reedición, vendió más de 300 millones de discos en toda esa historia, de los cuales, más de 30 millones corresponden a The Wall. A eso, sumó una versión especial (“Immersion edition”), un lujo para pocos que contiene ediciones en CD, remasterizadas, conciertos en DVD, Blu-Ray y, como si no alcanzara con eso y no quisiera ser visto como una mera presa del mercado, incluye posavasos, bufandas, calcomanías, réplicas de entradas a recitales de fines de los ’70 y más.
“Las contradicciones son inherentes al ser humano”, explicó el propio Waters cada vez que se cuestionó su trabajo. Pero advirtió: “Cambiar de opinión es evolucionar. Lo importante es no perder el norte”.
Al respecto, Gerald Scarfe, amigo de Waters y responsable de todas las ilustraciones que acompañan The Wall y los dibujos que se presentan en vivo en The Wall live, explica por teléfono desde su living en Chelsea, Inglaterra, uno de los barrios más acomodados de Londres: “Un día vino (Waters) y me dijo que quería darle un marco visual a un conjunto de canciones que había grabado hacía un tiempo. Tuve la suerte de ser uno de los primeros en haber escuchado los primeros demos de The Wall”.
Pero lo que Scarfe no sabía era que sus ilustraciones lo harían trascender: “Yo estaba haciendo algunos dibujos para un disco de rock. No tenía idea qué vendría con ello. The Wall es un claro ejemplo del antimárketing efectivo, pero nunca fue pensado así. Roger no pensó en The Wall como una máquina de facturar y generó todo lo contrario”, explica con detalles.
Desde su lanzamiento, se convirtió en disco de platino en varios países alrededor del mundo, entre los cuales figura la Argentina. En los Estados Unidos obtuvo 23 discos de platino, tras haber vendido más de 23 millones de copias.
“Creo que el punto más alto fue grabar con Parker”, sostuvo Waters respecto al suceso de The Wall, en el marco de su edición 20° aniversario en 1997. El músico se refiere a “The Wall”, la película, escrita por el propio Waters y dirigida por Alan Parker. Allí cuenta la historia de Floyd Pinkerton (interpretado por Bob Geldof, viejo amigo de Waters). Se trata de una pieza de culto en el mundo de la crítica a la opresión de occidente y el salvajismo del capitalismo profundo, que entonces empezaba a dar sus mordidas más fuertes.
“Hay que separar el concepto de The Wall del suceso en el cual se ha convertido como producto. La música va mucho más allá de cualquier chart de éxitos, o todo eso que no sé cómo funciona”, agrega Kilminster. Y más: “Yo pienso en The Wall como un montón de buenas canciones, grabadas en el mejor momento de la historia de la música y dotadas de un componente que hace que no envejezcan jamás”.
El secreto de The Wall parece estar guardado con recelo. Lejos de la caída definitiva, cada año la pared se levanta más de 100 veces alrededor del planeta, y desde allí se agiganta la figura de Roger Waters. Cada uno de los ladrillos que contiene el muro más famoso del mundo son parte de una idea nacida hace 35 años, que como todo aquello que tiene sentido y cohesión, mejora con el paso del tiempo.

Caruso por Caruso, retratado por él mismo en esta selfie.

“NO ES PARA CUALQUIERA PELEAR EL DESCENSO”

Se cumplen 20 años como director técnico de este excéntrico personaje que es llamado cada vez que un equipo sufre con el descenso. Ricardo Caruso Lombardi y un recorrido sobre la particular historia de un tipo que siempre dice lo que piensa.
Por Gustavo Gómez y Micael Franciulli | @mfranciulli
Jueves por la mañana en la cancha principal del Club del Personal del Banco Central. Los jugadores juegan un fútbol-tenis mientras su entrenador da vueltas caminando alrededor. Buen clima se respira en el plantel de Tristán Suárez, uno de los protagonistas de la Primera B Metropolitana que pelea por el ascenso. Hernán Boyero sale del vestuario con una esfera de plástico gigante para hacer trabajos regenerativos. Caruso Lombardi, atento, le grita: “Esa es la única pelota que podes patear”, y sigue dando vueltas por la pista de la cancha donde entrena su equipo. “Está en todos los detalles, hasta en los alcanzapelotas”, dice Mathias Saavedra Perdomo, un delantero uruguayo que Caruso llevó de Sud América de ese país. Después de una larga carrera en la que consiguió el mote de “Salvador” de los equipos que pelean el descenso y en la que dirigió a dos de los cinco grandes en Primera, el entrenador de 52 años se sienta tranquilo a repasar su trayectoria.
-¿Qué recuerdos tenés de tus comienzos?
-Defensores fue la primera puntada que me dio el fútbol, los dirigentes me conocían de cuando era jugador, por esos días Bargas (Ángel) era el técnico y los dirigentes me pidieron que le dé una mano. Empecé de ayudante de campo, estuve un par de años con él y ahí me recibí de técnico. Bargas se va y los dirigentes me proponen cuatro partidos. Los dos primeros los perdí y después empezamos a ganar, pasamos de pelar el descenso a jugar el octogonal. Al otro año hicimos una gran campaña y después  me fui a Italiano, donde salí campeón. Eso te da un chapa, una jerarquía que la tenés que explotar bien, los equipos te empiezan a mirar con otros ojos, creen que sos mejor técnico que el que salió segundo o tercero. Eso no es así, pero bueno, la chapa de ser campeón sirve mucho.
-¿En qué técnicos te fijaste para después vos pasmarlo como DT?
-No tengo uno especial, fui sacando cosas de todos, vos cuando sos jugador no les das mucha bola a los técnicos y después cuando te toca ser DT te lamentas de no haberlos escuchado. Después te vas acordando de  cosas que te decían y de eso vas sacando lo que te puede servir y lo que no.
-¿De Platense, El Porvenir y All Boys qué recuerdos te vienen a la cabeza?
-En los tres me fue muy bien, pero nos tuvimos que ir por problemas económicos.
-¿Del ascenso lo peor que te tocó vivir fue Temperley?
-No, porque fueron diez partidos. Era un momento muy malo, había muchas amenazas. Decidí irme porque tuvimos muchos problemas, cosas que no son muy habituales en el fútbol. Fue un popurrí de cosas, un problema general, dirigentes, futbolistas e hinchas, un club casi tomado.
-¿Tigre fue el equipo que te hizo pegar el salto a primera?
-Tigre estaba en la B Metropolitana, a punto de irse a la C, lo agarro los primeros diez partidos y nos salvamos. Al otro año armé el equipo que salió bicampeón. Hice la mejor campaña del fútbol argentino, eso me posicionó mucho más y me permitió llegar a la primera división para dirigir a Argentinos Juniors.
-¿Tuviste casos de jugadores con problemas económicos? ¿Cómo lo manejabas siendo cabeza de grupo?
-En mi carrera tuve muchos jugadores con problemas económicos, hay chicos que tienen dos trabajos para poder solventarse y otros que ganan mejor. Es una categoría donde no se gana mucho y algunos chicos están con problemas económicos demasiado importantes, antes pasaba que uno le prestaba plata y después te la devolvían, a veces no podían ni devolvértela. Ahora no pasa eso tanto, esa es la única diferencia que veo con la B de antes y la de ahora.
-¿Cómo te llevaste con los jugadores en los diferentes planteles que tuviste?
-Es todo un invento eso que me peleo con los jugadores. Me puedo pelear con alguno que no quiero, que para mí no puede seguir jugando y cuando se va tira bomba y se enoja. Los que conviven conmigo saben la clase de persona que soy. Me peleo cuando no me gustan cómo juegan, cuando ya no pueden jugar más. Con Schiavi (Rolando), porque se pegó a unos jugadores que yo no quería. Scotti (Diego) fue una causa externa de un tercero en discordia y él salto para defender a una persona. No para defender en realidad sino para llevarme la contra a mí. Scotti conmigo no puede decir ni “A”, a mí me debe mucho más de lo que piensa en el sentido de como jugador. Lo traje de un lugar que nadie lo conocía y la gente lo siguió, pudo agarrar la Selección, después todo mérito de él pero el que lo trajo acá fui yo, así que de mí no puede decir ni “A”.
Después de su gran campaña en Tigre era evidente que su llegada a primera no tardaría en suceder, en 2007, apadrinado por Diego Armando Maradona, llega a Argentinos Juniors para suplantar a Adrián Domenech.  “La noche en que Diego fue a saludar al “Turco” Antonio Mohamed a la cancha de Ferro nos encontramos de casualidad en un restaurante y en la charla me preguntó si quería dirigir a Argentinos”, recuerda Caruso Lombardi. Mal no le fue, tomó al equipo en Promoción y lo salvó tras una campaña de seis partidos ganados, ocho empates y cinco derrotas.
-Newell´s fue tu primer club con una hinchada grande y media ciudad atrás ¿Te tuviste que acomodar a eso?
-La presión de la gente era terrible pero lo sacamos adelante y eso fue lo más importante.  Ganar el clásico significó uno de los momentos más lindos de mi vida. Increíble. No sé si hay un clásico de la envergadura de Central-Newells, si no es el mejor está a la par de un Boca-River tranquilamente. Me tuve que ir por fuerzas mayores, problemas económicos.
-Dirigiste Racing y San Lorenzo, dos equipos de los denominados grandes ¿Qué similitudes y diferencias encontraste?
-No hay muchas diferencias entre uno y otro, nos llamaron de los dos lados porque necesitaban que los salvemos del descenso, y la verdad que el mayor acierto en los dos clubes pasó por poner jugadores que no estaban jugando. Con respecto a su grandeza se nota por la multitud que sigue a los equipos, los pedidos de los hinchas en la calle y cosas que son difíciles de contar, tenés que vivirlas.
-¿Te costó armar planteles para pelear bien arriba en la tabla?
-No, porque San Lorenzo lo armé yo. Lo que pasa que dure diez partidos, me enojé por otras cosas y me fui. De Racing me pasó lo mismo, a los ocho partidos me tuve que ir. Después trajeron jugadores de mucho nombre, en la época que estaba yo me prohibieron traer jugadores de nombre porque no había plata. Con San Lorenzo no, fue diferente.
-¿Cómo manejaste toda tu carrera la relación con los presidentes?
-Tuve lo problemas lógicos de cualquier técnico con un presidente cuando hay cosas que no le gustan. Yo cuido mi prestigio, mi trabajo, por eso me agarro algunas veces con alguno que otro pero son discusiones normales en cualquier ámbito de trabajo. Roces tuve con todos, con todos. Roces comunes por alguna discusión, por algo en lo futbolístico, pero nada más.
-¿Tuviste problemas con barras en estos años como DT?
-No tuve problemas en ningún club. Nunca me apretó nadie porque hablo con ellos cuando vienen a la cancha, converso. Si te diría que tuve problemas con algún barrabrava te mentiría.
-¿Te llegaste a acostumbrar a la presión de pelear el descenso?
-Sí, sí. No es para cualquiera pelear el descenso por eso me fue tan bien en todos lados porque siempre la supe pilotear. Esos momentos de tormenta no son fáciles, los nervios de los jugadores, la gente, los dirigentes, es una angustia constante, no estás nunca tranquilo. Lo sacamos adelante siempre por suerte.
-¿Hablar con la prensa tan seguido sirve para descomprimir la presión?
-Es una manera de sacar presión a los jugadores y a todos. Es como que tomo parte de todo el quilombo y de salir adelante de esa manera, sacándole la locura a la gente y a los jugadores es lo que yo busco.
-¿Por qué agarraste Tristán Suárez?
-Vine a pasear (risas), a estar tranquilo. Lo estoy disfrutando, es un club muy lindo, muy bueno. Es un club que te da todo. Dios quiera que lo podamos ascender, se lo merece. Es muy importante a la hora de dirigir en un club y dirigir un equipo como éste que tenga tan poquitos problemas.
-¿Te faltó ofertas de Primera?
-No, yo si esperaba tenía un montón. Del Nacional B tenía tres o cuatro. Me gustó más ésta, no viajaba, estaba acá tranquilo y aparte tenía una deuda con la familia de Granados de una vez que estuve acá (Tristán Suárez) dos días y me fui a Platense. Una manera de saldarlo y aparte la intervención de Alfredo Coto fue fundamental.
El Tano por otro Tano. 
Mauricio “El tano” Piersimone fue dirigido por Caruso Lombardi en Defensores de Belgrano y Sportivo Italiano. “Caruso me llevó a Defensores después de haber sido goleador con Argentino de Rosario. No quería ir a Buenos Aires porque yo era del interior y sólo conocía cuando jugaba los partidos. Me llamó por teléfono como 20 veces para convencerme y terminé aceptando”, cuenta Piersimone. Además de elogiarlo como director técnico, recordó una anécdota que habla de su buena relación fuera de la cancha y de la locura de Caruso. “Yo estaba todavía en Italiano y él se había ido a Temperley. En el Nacional B 96/97 nos enfrentábamos, manteníamos buena relación y me llamó en la semana. ´No te hagas el vivo el sábado, no me hagas echar ninguno jugador y no me metas ningún gol´, me pidió. Yo era un jugador muy mañoso, sabía cómo molestar a los defensores. Cuestión que iban 25 minutos, había hecho expulsar a dos jugadores de Temperley y ganábamos 1 a 0. Llega el entretiempo y me cruzo con Caruso en los pasillos de la cancha de Chacarita. ´Sos un hijo de puta, como puede ser que me hagas esto´, me insultaba recaliente. Terminamos ganando 2 a 0. Fue una calentura del momento y después quedó todo bien”.

 Caruso Lombardi, sacado contra el juez Walter Díaz luego de un Huracán 2 Tigre 1 en el 2005.

 Arenga antes del último partido del torneo contra Los Andes en 2005.
Debutó como técnico el 2 de abril de 1994, en Defensores de Belgrano 0 – Chacarita 1. Cancha de River. Su carrera en números: