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PLANTAR UN ÁRBOL, ESCRIBIR UN LIBRO

PLANTAR UN ÁRBOL, ESCRIBIR UN LIBRO

Una tendencia que se afirma en la clase media porteña. Muchos jóvenes de entre 25 y 35 años no quieren tener hijos, e invierten toda la energía en mantener su trabajo y carrera profesional. En los últimos años el concepto de familia varió. Según los especialistas lo que antes no se cuestionaba, hoy se analiza.
 
Por Mario Bertoni; Nadir Cannolo (@Cano_arg); María Dellavalle (@PiniDellavalle); Víctor Doat (@VictorDoat); Natalia Konradi (@NatalyKonrad); Julieta Mosqueira (@J_Mosqueira)
 
La paternidad ya no es una de las prioridades de los jóvenes porteños: tener un hijo no parece ser una condición necesaria para sentirse realizados. Hombres y mujeres, estén solteros o en pareja, prefieren estabilizarse laboralmente o enfocarse en un crecimiento académico. “En los últimos años, sobre todo en las mujeres, se incrementó el tema de estudiar una carrera universitaria y tener un trabajo estable, lo que exige una dedicación que es incompatible con la maternidad.”, sostiene Ángeles Díaz, licenciada en Psicología de la UBA.
Para los expertos, el concepto de familia fue variando en los últimos años. Según la socióloga Victoria Mazzeo, del Instituto Gino Germani, la tasa de fecundidad en la Capital Federal decrece desde los ‘90. En ese entonces, alcanzaba los 2,1 hijos por mujer. En la actualidad, Argentina se encuentra, junto a Colombia, El Salvador, Ecuador, México, Nicaragua, Perú y Venezuela, entre los  países latinoamericanos con una tasa de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo generacional. En nuestro caso, de 1,7 hijos por mujer.
A su vez, se postergó la edad del matrimonio: la primera unión de las mujeres era a los 28 años y ahora pasa los 30. También cambió la edad en que se da a luz al primer hijo: en los ‘80 oscilaba entre los 26 y 28 y hoy supera los 29 años.
Según la licenciada en Economía Rocío Dellavalle “quedarse en lo fenoménico puede ocultar mucho más de lo que aclara. La decisión de tener o no hijos, reproducir la vida, no es sólo una decisión individual: es también social”. También explica que “si se analiza la clase media vemos que postergan la decisión de ser madres.” No por ello hay que dejar de lado las causas. Dellavalle  afirma que surgen incógnitas tales como si es una decisión de la mujer planificar su maternidad  o si la competencia en el mercado de trabajo influye sobre eso.

Adriana Valmon tiene 34 años y una opinión muy firme respecto a ser madre: “Nunca tuve interés, sentiría una gran responsabilidad y yo necesito libertad. No es que un hijo me ate, pero creo que tengo que dedicarle el tiempo que merece. Tendría que dejarlo todo el día en una guardería, además soy sola, y eso sí que no estoy dispuesta a cambiarlo. Dispongo de mi tiempo y no obligo a nadie a nada”.
En la Ciudad de Buenos Aires las características socioeconómicas en los jóvenes es un factor influyente: “Las personas que tienen estudios universitarios y un empleo, sienten que no disponen del tiempo necesario para tener hijos, porque es difícil poder compatibilizar la energía de la maternidad con las exigencias laborales o los proyectos que las parejas tienen hoy en día, cuando el mercado laboral es competitivo e inclusivo, para la mujer sobre todo”, afirma Ángeles Díaz.
¿Pero qué es lo que sucede a nivel regional en tiempos de globalización? Rubén Palacios es sociólogo y analiza estos aspectos. “Creo que la causa fundamental de esta nueva tendencia que está dando vuelta el mundo, porque este fenómeno que cada vez se está haciendo más popular sobre todo en América Latina, es por el tema del compromiso”. ¿Qué es el compromiso? una gran responsabilidad que requiere tiempo, seriedad y ser exclusivos de esa nueva personita que comenzará a ser parte de la vida de la pareja.”
En el caso de la mujer, el Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS) considera que los criterios por los cuales no quieren ser madres pueden ser varios. Algunos de ellos se deben a que son exitosas o están en vías de serlo, por lo que no tienen tiempo ni deseo de ser madres. Otro factor puede ser que hayan tenido una infancia complicada y hayan vivido una mala relación entre sus padres, por lo que son incapaces de tener una pareja estable. Por último, algunas mujeres no desean ser madres dado que no tuvieron oportunidad de identificarse positivamente con su propia madre y está bloqueado ese instinto desde el punto de vista psicológico.

Por el lado de los hombres, la situación es similar aunque cuentan con otras ventajas. Jorge Moyano, de 30 años, es empleado administrativo en el Congreso de la Nación y convive con Daiana, su novia, desde hace 5 años. Ambos priorizan desarrollarse en sus carreras antes que ser padres y lo afirman sin dudarlo. “Es un tema que a la hora de formalizar lo charlamos para saber lo que uno quiere proyectar de su vida y un hijo es bienvenido claro, pero nos cuidamos y decidimos no tenerlo”.
De acuerdo al informe “Panorama Social de América Latina” que emitió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en 2011 “la reducción de la fecundidad en América Latina proporciona una oportunidad sin precedentes para el avance económico y el mejoramiento de las condiciones de vida de los hogares de la subregión.” Por otro lado, este organismo asegura que “el impacto positivo del descenso de la fecundidad se refiere a la total transformación de la estructura por edad de la población, que permite que los países cuenten con un volumen significativo y creciente de población potencialmente productiva frente a una proporción decreciente de población económicamente dependiente.”
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Opinión
Laura Sierra, socióloga. MP. 313 
“Creo que hay una concepción muy europea respecto a que una pareja sin hijos es una pareja con un gran desarrollo social. Por otro lado, hay gente que decide no tener un hijo en este mundo tan hostil. O también tiene que ver con una falta de planificación: muchos lo deciden para no asumir aun más responsabilidades. Conozco casos que deciden no tener hijos, y para ellos es un hecho fundamental que los une. También se piensa a futuro y las complicaciones que vendrán, como por ejemplo quien lo cuidará. Lo que hoy en día se busca es no sumar problemas.
En los últimos 20 años cambió la concepción de maternidad y esto parte de respetar las libertades individuales. Debemos entender que  alguien no quiera tener hijos. Antes era una cosa más natural tenerlos, ahora mucha gente piensa y medita en el tema”.

REZO POR VOS

REZO POR VOS

El furor de las iglesias evangélicas: cada día abre un nuevo templo en la Argentina.
 
Por Bertoni, Mario; Cannolo, Nadir (@Cano_arg); Dellavalle, María (@PiniDellavalle); Doat, Victor (@VictorDoat); Konradi, Natalia (@NatalyKonrad); Mosqueira, Julieta (@J_Mosqueira)
 
Los domingos las puertas están abiertas de par en par. Dos mujeres bien  vestidas saludan cordialmente e invitan a pasar. Todos se abrazan y charlan hasta que comienza la primera parte del culto: la alabanza. Tiempo después, el pastor da la palabra del día. Gente de todas las edades escucha con atención.  El protocolo queda en la puerta de la iglesia: cada uno, desde su lugar, se concentra. Muchos cierran los ojos y le cantan a Dios. “Al rey de reyes, Señor de Señores, hoy rendimos adoración. Como una ofrenda a Ti, levantamos un corazón lleno de pasión”, repiten al unísono los fieles.
El  fenómeno de las Iglesias Evangélicas es una realidad en Argentina. Según datos del Boletín Oficial, se inaugura al menos una por día. En la actualidad hay 15 mil templos evangélicos. Se calcula un promedio estimado de 4 millones y medio de  personas que practican esta religión, dos millones y medio más que en la década del ‘80. Cada vez son más los fieles que abandonan el catolicismo tradicional para encausar la fe en esta religión. Los especialistas coinciden en señalar que los nuevos feligreses buscan encausar su fe y a buscar emoción en credos minoritarios y que lo que quieren es una relación con Dios con menos intermediarios. En este sentido, el trabajo social evangélico es  importante en Argentina.
Néstor Míguez, presidente de la Federación Argentina de Iglesias, asegura que  muchos “católicos nominales” fueron bautizados de chicos y nunca participaron activamente de la identidad de su iglesia. “El impacto emotivo, el sentido de comunidad, la norma de protección y contención que dan las iglesias evangélicas han llegado a sectores de la población que no se sentían contenidos en la forma tradicional de la pastoral católica”, argumenta.
Con el nombramiento del ex cardenal porteño Jorge Bergoglio como Papa (Francisco I), hay una intención de la Iglesia Cristiana en nuestro país de recuperar una iniciativa pastoral hacia esos sectores que se sienten abandonados y que encontraron en la iglesia evangélica una respuesta espiritual que no encontraron en su propia tradición.
Según Miguez, se pueden plantear grandes diferencias entre ambas religiones de tipo doctrinal, de configuración eclesiástica, en los modos sociales y relacionales de la pastoral, desde la forma de llegar a los fieles hasta la comunicación del evangelio.
Entre 2007 y 2011 se abrieron 800 nuevos templos, datos que convierten a las iglesias evangélicas en las más numerosas de la Argentina. Un relevamiento que realizó el Conicet junto a cuatro universidades nacionales en todo el país en 2008, arrojó que el 9 % de la población era evangélica (7,9 % de ellos pentecostales), más un 1,9% testigos de jehová y un 0, 9 % mormón; mientras que bajó el porcentaje de los católicos, que en aquel sondeo arrojaba el 76,5 %, pero los practicantes rondaban apenas el 20 %.
Además, también investigaciones del Conicet y la Universidad de Buenos Aires revelaron que, por ejemplo, en Quilmes, provincia de Buenos Aires, los evangélicos representan el 12% de la población y en las personas de menores recursos esa cifra se eleva al 25%. De los fieles de todas las religiones, sólo el 23% participa de las ceremonias en los templos y de éstos el 60% son evangélicos.
La cantidad de creyentes ha aumentado y se ha diversificado. Sol Barboza, una adolescente de 19 años que se congrega en una iglesia de San Isidro todos los domingos cuenta que “hace muchos años era católica, pero es muy estructurada la misa, muy  ceremonial”. Por otro lado, Pedro Mónaco, de 31 años, casado y fiel seguidor explicó que comenzó a ir por su novia iba y se dio cuenta de que los evangélicos son muy compañeros. “Te hacen sentir que no estás solo”, enfatizó. Además, sugirió que “todos los asistentes de la congregación establecen un buen vínculo por fuera de la iglesia”.

Para lograr abrir una organización religiosa, debe seguirse una compleja serie de pasos exigida por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, excepto las organizaciones religiosas que profesan la religión Católica Apostólica Romana. Esto remite a que durante la dictadura cívico-militar de 1976, el expresidentes de facto Juan Carlos Onganía creó un registro de culto no católico a través de la Ley 21.745, que aún permanece vigente. Por ello todas las religiones por fuera de la católica deben entregar una serie de formularios que están disponibles en la página web del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y una breve descripción de la historia de la organización religiosa desde su constitución en el país. Se les exige dar a conocer las normas básicas de la religión, que incluye los principios y propósitos, el mecanismo de nombramiento de las autoridades religiosas, cuáles son los requisitos para ser ministros religiosos y las características de la doctrina. También deben detallar los ritos y ceremonias más importantes, las actividades permanentes y regulares del culto y, por último, hay que dejar una copia de cada uno de los libros sagrados en la Dirección General del Registro Nacional de Cultos.
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Testimonios de fé
Carlos De Benedetti tiene 47 años, es padre de 3 hijos y decidió ser pastor evangélico porque dejó de ser un “convencido” para ser un “convertido”. “No es lo mismo creer algo que tomar el riesgo de vivirlo. Nosotros mostramos un interés real por el otro y nos preocupamos tanto como si fuese nuestro verdadero hermano de sangre”, reflexiona.
Alejandro Di Meola (42) es cristiano evangélico hace 12 años y piensa inscribirse en el seminario para ser pastor. “Se ha reducido el prejuicio hacia los evangélicos. Lo dice alguien que hace unos años, cuando pasaba por una iglesia evangélica, se cruzaba de vereda para que no lo persigan con sus biblias”.
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“Los evangélicos le dan al sujeto la apariencia de que realmente se comunican”

Rubén Dri es filósofo, teólogo y profesor en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Fue sacerdote durante 15 años, e integrante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) hasta 1976, cuando se exilió en México.
— ¿Cómo observa  el fenómeno de las iglesias evangélicas?
— Creo que en el fondo hay una necesidad religiosa que se expresa en determinadas situaciones límites y responde a la necesidad de las personas en un período de gran desestructuración social. La gran cantidad de sectores sociales sin proyectos necesita una contención, pero también la comunicación con el otro, y las nuevas iglesias evangélicas crean un sentimiento de comunidad que no existe en la iglesia católica, donde en misa cada cual ora por su lado. Los evangélicos le dan al sujeto la apariencia de que realmente se comunican.
— ¿Por qué cree que se han masificado?
— El cristianismo no puede estar ausente si buscamos tener una nueva sociedad. No puede estarlo, porque el pueblo lo lleva en la sangre y por lo tanto debe estar presente como liberador y no como opresor, porque hay que tener en cuenta que hay estructuras eclesiásticas y jerarquías que están opuestas a estos  procesos de transformaciones profundas, pero eso no es el cristianismo. El ser humano es un ser religioso, no hay que asustarse de eso, todos tenemos la necesidad de esta “relegazón”, la religión no está en crisis, no puede estar en crisis, las instituciones sí.
— ¿Cuál es la razón por la cual la iglesia católica no crece y la evangélica sí?
— La iglesia católica no responde a las expectativas religiosas de los fieles y la religión es una necesidad del ser humano, una manera de expresión. La institución se ha creado sobre estas necesidades. Este acartonamiento fue un retroceso que viene de los últimos dos papados: Juan Pablo II y Benedicto XVI. Y Ahora, Francisco se enfrenta a dos grandes enemigos para la institución, lo que llaman los “neo populismos latinoamericanos” y las Iglesias Pentecostales que desde hace tiempo viene robándole fieles al catolicismo.

NUEVOS HÁBITOS DE CONSUMO

NUEVOS HÁBITOS DE CONSUMO

Para compensar la inflación y obtener mejores precios que en los hipermercados, y con el fin de ahorrar, muchos vecinos de la Capital Federal compran en puestos itinerantes del Gobierno de la Ciudad y consiguen mercadería al costo gracias a las compras grupales que organiza La Cámpora en el Mercado Central. También encargan por internet canastas de verdura más baratas que en las verdulerías.

Por Juan Pablo Banchi (JPBanchi), Vanesa Cukier (@VaneCukier), Laura Miguez Castro, Agustina Pandolfi, Manuela Valenzuela (@ManuValen) y Joaquín Vilaplana (@JoacoVilaplana)

 
Compras comunitarias, ferias itinerantes que recorren los barrios porteños o mercadería online directa del Mercado Central son algunas variantes a las que recurren los vecinos de Capital Federal para eludir las cadenas de formación de precios y minimizar los efectos de la inflación. También la ideología política o simples simpatías partidarias influyen a la hora de llenar el changuito. Además pueden identificarse diferentes estrategias de acuerdo a la edad de los consumidores y lo que buscan al optar por una u otra forma de adquirir mercaderías.
Las ferias itinerantes de abastecimiento barrial organizadas por el Gobierno de la Ciudad existen desde el 2010 y se instalan en plazas y espacios característicos de los barrios una vez por semana. De martes a sábados, los vendedores ubican sus carromatos en 12 puntos de la cuidad y rotan de acuerdo al itinerario
confeccionado por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Los vecinos saben que una vez por semana  estarán a su alcance, como en el caso de Teresita Suárez (66), que realiza las compras en la plaza Cuidad de Banff, en Villa Real, y reconoce: “Vengo siempre, cuando me acuerdo que es viernes”.
La variante de comprar en forma comunitaria es una alternativa más reciente y que llevan adelante, desde hace un año, los militantes de la agrupación política La Cámpora en muchos de sus locales partidarios. Por ejemplo, en la unidad básica ubicada en el barrio porteño de Boedo, los sábados venden al costo la mercadería que los voluntarios compran en el Mercado Central. Los interesados deben reservar su pedido durante la semana para ser tenidos en cuenta a la hora de realizar la compra mayorista. Diego Johnson (30) es uno de los militantes que acercan los productos hasta el local y comenta que además de ahorrar, atraían al vecino para que “participe y se involucre”. Johnson asegura además que al utilizar este sistema ayudan al gobierno a controlar la inflación, porque no compran en los hipermercados, que “deforman los precios”.
Es normal ver a los vecinos ayudar a los militantes a separar  lo que llega en cajones y repartirlo en bolsas para distribuirlos entre los compradores. De esta forma, cada uno se lleva unos 15 kilos de frutas y verduras variadas por 40 pesos.
Las ferias del Gobierno porteño y las compras que promueve La Cámpora no son sólo una alternativa económica de abastecer las alacenas de los porteños, sino que también implican nuevos hábitos y reviven antiguas costumbres, como acercarse a las plazas con el changuito. Para Claudia, una feriante de 42 años, atender el puesto de la pescadería es una “herencia familiar” que arrastra desde chica, ya que sus padres y abuelos eran comerciantes en ferias. Además le parece bien que “el Gobierno apoye y las legalice” y considera que así “le dan una ventaja al público porque se ofrecen productos frescos y a buenos precios”. Los clientes coinciden con Claudia en cuanto a la frescura de los productos como una de las ventajas. Fabio, un gastronómico de 36 años que es consumidor regular, asegura: “Acá consigo carne de cerdo, pollo y huevos frescos para usar en mi negocio”.

En cuanto a los precios es más difícil alcanzar consenso. Muchos vecinos consultados coinciden con  María Cristina Herrera, una ama de casa de 60 años que advierte que “hay cosas baratas, pero hay que mirar bien”. En tanto que Irma (61) se queja del morrón que “está 40 pesos el kilo”. Pero ambas destacan  la comodidad de comprar en el barrio. María Cristina reconoce que “la fruta y la verdura se encuentra más barata en Liniers”.
Los que se acercan a estas ferias en busca de precios más económicos, tienen la garantía de que los productos de la canasta básica se acuerdan entre los titulares de los puestos y la Dirección General de Ferias y Mercados y se publican semanalmente en la web de la Ciudad. Entre los clientes, predominan las amas de casa y jubilados que disponen de tiempo para realizar compras entre las 8 y  las 14, que es el horario de los puestos. En la modalidad impulsada por la militancia, en cambio, se ven más jóvenes y se respira un clima más comunitario.
Para todas aquellas personas que trabajan, que no disponen de mucho tiempo para realizar las compras, o para quienes acostumbran hacerlas online, un sitio web encontró la forma de acercarles precios económicos a estos  usuarios. El portal llamado “La barata del central” reproduce la lógica de las compras vía internet de los grandes supermercados pero con la diferencia de que sólo ofrece frutas y verduras frescas directo del Mercado Central y las entregan en el domicilio del cliente.
Quienes opten por esta manera de comprar, no tienen la posibilidad de ver e inspeccionar cada producto que guardarán en su chango, como hacen quienes se acercan a las ferias. Sin embargo, cuentan con la comodidad de recibir en su casa cualquiera de los productos seleccionados a través de internet. Con el concepto de compras comunitarias que se instalara en Argentina luego de la crisis del 2001 para abaratar el costo de vida, los creadores de “La barata” confeccionan, desde el 2011, tres canastas semanales con diferentes opciones y proporciones para que los usuarios elijan una acorde a sus necesidades: papas, lechuga mantecosa, espinaca, zapallo, manzanas verdes, bananas y un limón es la canasta más económica de esta semana, a 69 pesos.
La web, con un diseño chic, canchero y colores sesentosos como los celestes y anaranjados, ofrece recetas y explica porque esta verdura es “feliz” al no pasar por las manos del “mayorista al minorista, al repartidor, al verdulero y recién ahí a casa”  para llegar mucho más frescas al consumidor final.
En la página se explica la diferencia de precios, como por ejemplo que los dos kilos de manzanas cuestan 2,80 pesos, mientras que en verdulerías salen entre 10 a 16 pesos; los tres atados de espinacas se consiguen a 3 pesos y en los mercados eso es lo que costaría sólo una unidad de las mismas.

Cada una de estas propuestas de abastecimiento atiende a nuevos y renovados hábitos de consumo. Demuestran que existe una creciente responsabilidad social a la hora de consumir, en donde los ciudadanos comenzaron a plantearse de manera mucho más seria qué consumen y de dónde proviene lo que compran.
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Precios: ferias versus supermercados
Las diferencias entre las ferias barriales y las cadenas más importantes de supermercados en algunos productos son importantes.
Las verduras y frutas, en las ferias organizadas por el Gobierno de la Ciudad son más económicas que en los supermercados. Por ejemplo, el zapatillo se encuentra a 15 pesos mientras que en la página de Coto, el 12 de septiembre, figuraba a 7.99 pesos, y en Disco, con una diferencia de casi 30 pesos, estaba a 39,99 pesos.
En el caso del pollo, los precios son más equitativos, ya que las dos cadenas de supermercados mantenían un precio fijo de 15 pesos, mientras que en las ferias itinerantes se puede encontrar a 13 pesos.
La merluza cambia completamente el panorama del comprador a la hora de elegir entre la feria y los supermercados. Mientras que en Coto y Disco ofrecían este producto a 40,55 pesos y a 52,49 pesos respectivamente, las ferias barriales lo ofrecen a 35 pesos.

ALMUERZO A LA BALANZA

ALMUERZO A LA BALANZA

Los mediodías, más de 50 mil porteños arman sus viandas en locales de comida al peso, una tendencia oriental que crece en el microcentro. Según la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas, ya hay 280 negocios de ese tipo en Capital Federal.
Por Mario  Bertoni, Nadir Cannolo (@Cano_arg); María Dellavalle (@PiniDellavalle); Víctor Doat (@VictorDoat); Natalia Konradi (@NatalyKonrad); Julieta Mosqueira (@J_Mosqueira)

 

Sano, rico, variado y económico. Éstas son las características principales de los locales de comida al peso, una tendencia oriental que hace tres años se instaló en el microcentro porteño y se masificó en los últimos meses.

Según los registros de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas de la República Argentina  (FESACH), hay más de 280 locales en Capital Federal. La mayoría está ubicada en zonas densamente pobladas o rodeados de edificios de oficinas, y a cada uno concurren aproximadamente 200 personas por día.
Brasil lo implementa desde hace siete años y llegó a nuestro país de la mano de los orientales. Para muestra basta un botón: en un radio de cinco manzanas del microcentro se encuentran más de quince locales de estas características. Tal es el caso de un local de comida vegetariana ubicado en la calle Defensa, entre Belgrano y Moreno; y de Picnic, un local de comida vegana al peso ubicado en Florida y Diagonal Norte, que abrió en julio de 2011 y recibe a más de 250 personas por día. Otra alternativa es la compra de un menú ya predeterminado que varía entre $35 y $49.
Debido al éxito que tuvo entre los empleados, que por lo general cuentan con poco tiempo para comer, muchos argentinos se hicieron eco de esta tendencia y así se unieron a los mencionados locales del microcentro porteño, un punto estratégico dada la cantidad de empleados a tiempo completo que concurren diariamente a la zona. Eligen estas opciones por su menú “rápido, económico y fresco”: cada uno se sirve su bandeja y ésta es pesada, etiquetada y cobrada en pocos minutos.

Luciana, empleada del ministerio de Economía, asegura: “Las colas en los lugares para comer te demoran media hora. Prefiero comprar en lugares de comida al peso que hay opciones baratas”. A los oficinistas les gustan estos locales por la multiplicidad de menúes que ofrecen. Suelen incluir sushi, platos a base de soja, milanesas de soja, calabaza, zanahoria, espinaca, berenjena o choclo, verduras hervidas, diversas variedades de arroz, salteados al wok, verduras frescas para armar ensaladas a gusto, chow mien (fideos y vegetales salteados) y seitán (alimento a base de harina de trigo).
Los precios oscilan entre los $4,50 y $ 6 los 100 gramos, por lo que una bandeja para un almuerzo de una persona sale aproximadamente entre $16 y $20, a diferencia de otros lugares de la zona, como los restaurantes y panaderías, donde se puede comer aproximadamente por $ 85 y $ 19, respectivamente.
“Lo positivo de los lugares de comida al peso es que se puede intercalar entre carnes, pastas y verduras, algo que es saludable para nuestro organismo, debido a que cada alimento, además de brindarnos energía, aporta diversos componentes estructurales necesarios”, afirma la nutricionista Luciana Albanessi.
La atención al público es de media jornada: abren a las siete de la mañana y cierran a las tres de la tarde para adaptarse a los horarios de sus clientes, que no siempre almuerzan al mediodía. Hacia el horario de cierre, suelen bajar sus precios, dado que al día siguiente ofrecerán al público comida fresca.
Verónica, una empleada administrativa de la zona y asidua concurrente de estos lugares, afirma: “A mí me salvó la vida cuando se abrió uno a media cuadra del trabajo. Ya no tengo que gastar $ 40 por almuerzo en los restaurantes y bares de por acá. Con $ 20 comés re bien, sano y muy rico”.

La nutricionista Gabriela Solano sostiene que un punto negativo es que “se pierde noción de lo que uno está comiendo” ya que la mayoría se sirve en cantidad dado que “uno come con los ojos y no con la boca”. Es por eso que destaca la importancia de colocar la comida en un plato porque la bandeja “no permite controlar las porciones”.
Un pintoresco lugar de comida por peso es El Tailandés, ubicado en Rivadavia entre San Martín y Florida. Allí sólo se sirve comida vegetariana y Mariana asegura que no tiene otra alternativa: “Soy vegetariana, y es la única opción que tengo de comer algo cuando es la hora del almuerzo. Si no, las otras opciones eran sandwichitos que siempre tienen fiambre o lugares de comida rápida sin menú vegetariano”. Para romper con la regla, hay un local de comida por peso ubicado en Alsina entre Defensa y Bolívar, que a pesar de estar administrado por orientales, ofrece entre sus menúes alimentos que contienen carne.

De la mano de esta costumbre oriental que los argentinos importaron en este último tiempo, los oficinistas tienen la posibilidad de alimentarse sano, rico, variado y económico.

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Opinión
Marcela Monvale, Nutricionista
MN: 2058 UBA.
“Estos lugares son interesantes porque uno puede comer una bandeja variada, proporcionada. Pero debemos saber elegir. Además, son frescos por la salida constante que tienen. A mi me gustan estos locales porque ofrecen diversidades para nutrirse bien. Los alimentos que son fritos no los recomendaría porque deben tener aceite usado y eso aporta muchas calorías. Esto es mejor que el sándwich o el pancho, que son las otras alternativas de los oficinistas”.

TRES CLUBES DE BARRIO SOBREVIVEN AL BOOM TURÍSTICO E INMOBILIARIO DE PALERMO

TRES CLUBES DE BARRIO SOBREVIVEN AL BOOM TURÍSTICO E INMOBILIARIO DE PALERMO

Tienen entre 70 y 85 años. Son Eros, Estrella de Maldonado y Villa Malcolm, que conviven con la fuerte modernización y refuncionalización del barrio donde nacieron. Subsisten gracias a sus socios y a las actividades que ofrecen. Y pese a recibir ofertas, se niegan a vender sus propiedades.

Por Stephanie Bryner, Ezequiel Cozza, Aimé Olivera, Ana Guillermina Roca y Macarena Vargas

“Vengo al club desde que tengo seis años. Estaba todo el día. Tiraba dos o tres sillas y dormía en los salones esperando que se hicieran las nueve de la mañana para ir a la pileta”, cuenta Fabián Castro, presidente del club Estrella de Maldonado, fundado en 1934. Debido a sus mil socios, el club logró sobrevivir a la explosión inmobiliaria y comercial de Palermo. En un radio de ocho cuadras, ese y otros dos clubes históricos se mezclan con los múltiples outlets, restaurantes y hoteles de una zona muy visitada tanto por extranjeros como por argentinos.

Otra de las instituciones es el club Eros, que cobra una cuota social de solo $ 5 y perdura gracias a su cantina tradicional porteña. Con un menú básico de pastas y carnes, es muy elegida por los clientes. Todos los fines de semana hacen fila para entrar. Eros se creó en 1941, en un momento en que los clubes de barrio predominaban en las calles de Palermo. Para adquirir la propiedad, cada socio se hizo cargo de la compra de un metro cuadrado, y así fueron subdividiéndolo y juntando el dinero.
El Villa Malcolm es el tercer club que logró resistir a los desarrollos comerciales de Palermo. Cobra una cuota mensual de $ 40 y ofrece a sus 300 afiliados actividades como fútbol y patín artístico. El club se fundó en 1928 y mantuvo distintas sedes alrededor de una misma manzana hasta llegar en 1953 al terreno que ocupa hoy en Córdoba al 5000. Además, rechazó todo tipo de ofertas inmobiliarias.
“Hemos tenido muchas oportunidades para vender, pero no se puede porque Estrella de Maldonado es una asociación civil sin fines de lucro, sin dueño. En caso de tener que liquidar, las acciones van a un hospital público”, explica Castro, quien no ignora las altas cotizaciones de las propiedades de Palermo, cuyos valores rondan los U$S 2.000 el metro cuadrado. El club que preside se construyó en terrenos cedidos por la entonces Municipalidad de Buenos Aires. Antes era un club muy familiar: el 80 % era actividad social y había muy pocas actividades. Ahora, en cambio, hay actividades en horarios correlativos.
Un aspecto que colabora con la subsitencia de los clubes es el impositivo. Por su condición de clubes sociales, desde hace varios años ninguna de estas asociaciones paga ABL y otros servicios básicos, como por ejemplo agua corriente, ya que están exentos.

A diferencia de Estrella de Maldonado, Eros y Villa Malcolm sí están en condiciones de poner sus propiedades a la venta, pero quienes los conducen afirman que “ésa no es la verdadera esencia del club”. Para los directivos de las instituciones, estos espacios forman parte de la historia del barrio y son el lugar de encuentro con amigos, y donde los chicos pueden encontrar un marco de contención.
En los últimos años, la cotización de las propiedades en Palermo subió exponencialmente por el auge comercial y turístico de la zona. No fueron pocas las ocasiones en las que recibieron importantes ofertas económicas para edificar sobre la sede de los clubes.
A pesar de las limitaciones materiales y edilicias que atraviesan los clubes, el presidente de Estrella de Maldonado, Fabián Castro, asegura que tratan de “mantener una cierta esencia, que tiene que ver con que la gente se sienta cuidada”. “Queremos que defienda la camiseta, que tenga un lugar de pertenencia, que se pueda sociabilizar con los demás. Es muy difícil, pero de alguna forma lo logramos”, se enorgullece Castro.
Ser socio, desde $ 5 
El club Eros está en Uriarte y Honduras, una esquina sin ochava. Su sede es de color blanco, con ventanas azules. La cuota para ser socio es de $ 5 y se puede contactar al club al 4832-1313 o directamente en el lugar, que está abierto desde las 8 de la mañana y “hasta que se vaya la última persona”. En la Avenida Córdoba 5064 se destaca entre los locales de ropa el cartel rojo de neón que dice “Villa Malcolm”. Asociarse cuesta $ 40 y para informarse sobre las actividades y los horarios se puede llamar al 4772-9796 recién a partir de las 17. Estrella de Maldonado tiene una cuota de $ 70 para menores y de $ 80 para mayores. A mitad de cuadra de la Avenida Juan B. Justo al 1400 se ven los ladrillos y la arcada con el escudo del club. Al marcar 4771-9334 se escucha: “Estrella, ¿qué necesita?”.
 

NINGÚN (MON)SANTO

NINGÚN (MON)SANTO

ROUNDUP, EL GLIFOSATO DE MONSANTO: LA FALSA “PANACEA”
Por Dra. Andrea Okon

1 – “El glifosato es menos tóxico para las ratas que la sal de mesa ingerida en gran cantidad.” Publicidad Monsanto.
 Sofía Gatica aún recuerda el día que nació su hija. Fue hace trece años y sólo disfrutó de su compañía por tres días ya que sus riñones dejaron, de golpe, de funcionar. Por eso, después de un tiempo de permanecer encerrada en su casa, llorar su pérdida y sentirse responsable decidió salir y averiguar cual fue la causa de que los órganos  no reaccionaran cuando  semanas antes del parto pateaba desesperada por salir y después de haber conquistado la libertad del mundo, decidió morir porque no iba a poder disfrutarla.
Entonces Gatica se dirigió a la verdulería, lugar al que van todos los que viven en el Anexo II del barrio Ituzaingó de la provincia de Córdoba en búsqueda de información, compañía, mate, truco y charla . Y fue ahí que  se encontró con sus vecinas, que la rodearon, la abrazaron, lloraron con ella  y después se sentaron a conversar, y por último se dedicaron a escuchar el silencio, hasta que una le preguntó: “¿Viste Sofía  la cantidad de chicos que mueren de cáncer y malformaciones en el barrio ?” Ahí fue cuando Gatica se dio cuenta de que no era la única que perdió a un ser querido, y que tampoco había sido responsable.
Por eso, cuando logró sacarse de encima todas las falsas recriminaciones que se había hecho  por la muerte de su beba, habló con cada uno de sus vecinos, buscó casos estudiados con  sus diagnósticos. Luego, para organizarse y no perder a nadie  en el relevamiento, dividió aI barrio  en miles de pequeñas áreas,  preguntó por todos los vecinos que sorpresivamente enfermaron y llevó sus casos, y su propio dolor ante un tribunal desde un barrio humilde de 6000 familias trabajadoras rodeadas por ilimitados campos de soja transgénica mezclados con glifosato que les dificultaba la respiración por su olor a muerte, que a diferencia de la publicidad Monsanto, no se usa para ratas, sólo para  personas.
 2 – ROUND UP: un poco de “historia” y otro poco de realidad.
 El glifosato en Argentina es el herbicida más usado para desmalezar los campos de  soja,  algodón y maíz transgénico.  Fue creado y patentado por la multinacional “Monsanto”. Esta sustancia, cuyas ventas representan el 35% del mercado local es el “Round up”, que en inglés significa “acorralar”, como los trabajadores acorralan  a la maleza en el momento de fumigarla, de la misma manera ellos son acorralados por los peligrosos vapores que inhalan del “Round Up”, según lo demostró el doctor Andrés Carrasco en su estudio de especies de vertebrados.
Pero el problema, paradójicamente, es que  el éxito que tiene la variedad argentina de soja  a nivel internacional,  ciega  a los vendedores locales que no ven  que exponen a sus familias a vapores que son considerados como generadores de malformaciones en menores de edad y cánceres en adultos. Debido a ello  hay fuertes cuestionamientos  desde la mayoría de los ámbitos de la salud  por el impacto negativo que tiene en  el bienestar humano y el ambiente.
 3 – “Las cosas que se han dicho son suficientemente claras para no repetirlas, sólo quiero agregar que para este tema no tenemos 100 años de democracia por delante”  Dr. Andrés Carrasco, director del Laboratorio de Embriología Molecular  del CONICET en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. 
Según los estudios publicados en la revista del Ministerio de Ciencia y Tecnología se ha probado que  en embriones de experimentación tanto al inyectar herbicidas en un ojo, como al instilarle  glifosato puro en el otro, hacen que el primero desaparezca y el segundo produzca una o mas de las siguientes malformaciones : microcefalia, que es la disminución exagerada del diámetro normal de la cabeza, que  se manifiesta con bajo rendimiento escolar, problemas para adaptarse a la realidad, mala relación con sus pares, y  frecuentes convulsiones. También puede presentar  microftalmos, o  disminución anormal del tamaño del ojo, que  cursa con alteraciones visuales graves y ciclópia: presencia de un solo ojo central en la frente por alteraciones en la división celular en un embrión de experimentación, cuya situación es incompatible con la vida. Además pueden haber  trastornos  estructurales de los  cartílagos que cubren y unen la cabeza con la cara lo que produce  acortamiento del eje antero posterior del cráneo, en consecuencia: retraso mental. 

 
Según Carrasco la importancia de su trabajo reside en el mecanismo de acción del proceso químico por el cual el glifosato compite con una sustancia propia del organismo llamada acido retinoico que es lo que normalmente se une a un receptor en las células del ojo para que en el desarrollo se genere una estructura normal. Pero cuando el acido retinoico es desplazado por el glifosato que la madre recibió a través del alimento o al inhalar el aire contaminado, el receptor del ojo, que es mas especifico para unirse al glifosato, va a  bloquear la entrada del  ácido retinoico a la célula  y produce las alteraciones oculares anteriormente descriptas. De esta manera  Carrasco  justificó todas las malformaciones que se ven en pacientes expuestos al glifosato como responsabilidad del “Round-up” producido por la compañía Monsanto.
 4 – Negarlo todo por sistema: “no existen pruebas consistentes ni convincentes de que el glifosato este asociado a trastornos de salud graves a largo plazo. “ Empresa Monsanto”.
De esta manera la compañía  Monsanto siempre buscó aislarse de sus responsabilidades” según un artículo del diario “The Washington Post” titulado: “Monsanto ha ocultado la contaminación durante décadas”.
La primera  entrevista dada por la  compañía  Monsanto Argentina fue a través de su director de Relaciones Institucionales y Gubernamentales, Federico Ovejero, quien aseguró que ellos no evitan hablar con la prensa  pero eligen con quienes lo hacen por lo cual  decidieron tenerla únicamente con el programa  “Hábitat Urbano”,  y no con otros  medios para evitar polémicas. Según Ovejero, prefieren informar a su  público  por medio de propagandas que hacen en  sus propios estudios de televisión  donde  hablan de sus “logros”, nuevos productos, y se promocionan. Además, Ovejero desestimó las investigaciones  del Dr. Carrasco porque, según él, no tienen criterio científico, independientemente del puesto que ocupe el doctor y  de lo que  demostró, por medio de sus modelos de embriones vertebrados y las alteraciones que produjo el glifosato en las células ópticas. Por eso, el Dr. Carrasco aclara que todas las células de animales vertebrados son muy similares al de las personas por lo que prácticamente los resultados pueden ser extrapolables al linaje humano.  Según Carrasco: “es por eso que hoy en el mundo, se puede estudiar enfermedades malformativas o genéticas sin sacrificar a nadie” y ya con esta frase el investigador  confrontó a una de las muletillas más  frecuentes de la  compañía “Monsanto” para desprestigiar a sus críticos a través de su vocero de prensa y, en consecuencia evitar dar respuestas.
Fuente: Hábitat Urbano
5 – “El Round up desencadena la primera etapa que conduce al cáncer.”, según Marine Monique Robin, autora del libro “El mundo según Monsanto.”
Más allá de que las agencias reglamentarias mundiales  como la “Administración de Alimentos y Medicamentos”, (FDA, por sus siglas en ingles), el ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Medica) y otras sigan clasificando a los herbicidas con base de glifosato como “no cancerigenos para el hombre”, un estudio canadiense publicado en el 2001 por la Universidad de Saskatchewan demostró que los seres humanos expuestos a esta sustancia por más de dos días al año tienen el doble de posibilidades para desarrollar un tumor llamado “linfoma de tipo no Hodgkin”, que es un cáncer grave de los vasos linfáticos. Meses más tarde estos resultados fueron confirmados por la agencia de salud sueca a través de un estudio publicado en el 2002 por  el oncólogo lrnnart Hardel, quien es además especialista en dioxina, o mejor conocido como “el agente naranja”, otra especialidad química del grupo Monsanto.  En esta investigación se comparó el estado de salud  de 442 personas expuestas a herbicidas a base de glifosato contra un control de 741  no expuestos, todos evaluados  por el  CNI (Instituto Nacional de Cáncer, por sus siglas en inglés) de EE.UU. Los resultados fueron exactamente los mismos que los de la universidad canadiense.
6 –  La trama de la impunidad
Llegó un camión cisterna con acoplado. Días antes, desde el mismo lugar,  se había escuchado ruidos de máquinas, de picos y palas. Gritos de hombres, motores que roncaban, frenadas intempestivas y camiones  ronroneantes que trituraban  con sus mezcladoras la tierra que tomaban del suelo y que luego escupían hacia un costado para después aplanarla  pasándole por encima una engrosada rueda de cemento. Por último  se sintió el sonido de motores de un avión  de mediano tamaño que pasó por encima del terreno y arrojó una sustancia blanquecina brillante, como el velo blanco grisáceo de una novia que se pulverizaba en el aire, y  al final,  se sintió un olor dulzón a muerte fresca, que durante los siguientes  días acompaño fielmente  a los vecinos de Lujan.
7- “La única forma de vivir decentemente con los agroquímicos es luchar contra ellos, pero es una pelea  perdida  porque no hay voluntad política”,  expresó Carlos Riba, vecino de  Lujan, que dos semanas atrás había denunciado una fumigación ilegal  de “Monsanto”  frente de su casa.
Pero el Round up no sólo contiene herbicidas como dice la compañía Monsanto en sus propagandas, si no que también fungicidas y endosulfán que es un poderoso  insecticida que adicionándole otros  compuestos logra matar todo menos las raíces de las plantas que el productor quiere salvar para tener nuevos frutos y hojas con los que alimentar a sus clientes que ignoran totalmente lo que consumen.  Por lo tanto, el  glifosato  puede permanecer como un misil latente bajo la tierra miles de años, en los cuales, poco a poco va eliminando sus venenos que estuvieron  dormidos hasta el día donde es efectivamente digerido en el almuerzo familiar de los domingos o en la cena especial de aniversario de casados.  Carlos Riba, quien también es estudioso del tema explicó: “La biodegradabilidad  es una mentira porque el herbicida no se degrada, permanece en la tierra y cuando llueve, el agua penetra en las napas profundas, donde está la fuente de agua pura que al filtrar desde el suelo hace que esa pureza se mezcle con el herbicida y la transmitan a diferentes niveles de profundidad – y agregó-  todo depende de la concentración de agua: si es mucha cantidad  no generará  problemas pero si es poca  va a  contaminar  la reserva acuífera de las profundidades.”

8 – Trabajo infantil, forma perversa de trabajo
La crueldad del glifosato llegó también a Misiones donde  niños de 6 a 12,  llamados “banderilleros” señalan con sus pequeñas banderas en el suelo  hasta donde se fumigó el tabaco desde el aire y así se puede saber desde donde  continuar con el trabajo al día siguiente.
Estos chicos son hijos de familias de bajos recursos que viven en el área y es por eso que  toman estos “empleos” a pesar de ser menores de edad y poner su vida en riesgo.  Además, en éste lugar, el viento hace que el “Round Up” fumigado se esparza por el área, por lo que pondría en peligro también a poblaciones más lejanas. Lamentablemente el trabajo de menores no es algo que esté condenado en esas zonas, y por más que pueda existir una ley desde lo formal,  la usanza local  y la desidia de los políticos responsables hacen que ésta no se cumpla, y como el  gobierno no genera alternativas sanas, protectoras y de aprendizaje, no tienen otra opción  más que trabajar para quien además de darle comida y un pequeño sueldo, les entrega también el glifosato que en contacto con la piel genera heridas de difícil cicatrización, que si además manipulean químicos  como el PBC, también tendrán lesiones conocidas como “acné sintético.”, llamado así por sus similitudes con  los típicos brotes de la adolescencia, con la diferencia que se dan en  trabajadores y en sus hijos que sin ser todavía adolescentes se expusieron al glifosato por más de cinco años  y presentan lesiones abiertas.
9 – Glifosato: una historia que tiene varios años  
Pero recién ahora hablamos  de este producto, a pesar de que siempre estuvo y se vendía. Desde que la monja  Martha Pelloni  fue sacada de Catamarca por denunciar el abuso a adolescentes y trata de blanca, pasaron muchos años. Ahora desde Curuzú Cuatia, Corrientes, sus denuncias se relacionan más con el trabajo infantil en su actual provincia. A partir de ahí  también  aprendió sobre “el herbicida y sus consecuencias.”, y supo que en su  zona también  dañan a  menores por no respetar una ley  que prohíbe  usarlo como mínimo a 15 metros de distancia  de las  tomateras que están por delante de las casas y la escuela en Curuzú Cuatía .
Un día, a toda velocidad, la monja viajó  Buenos Aires de urgencia para traer a una nena  que parecía estar intoxicada, con su conciencia alterada, manchas rojizas en la cara y su  cuerpo en estado frágil, pero aún vivía. Su primo, más grande, no corrió la misma suerte por la impericia de los hospitales que encontraron en el camino hasta  llegar al Hospital Garraham  de Buenos Aires, donde le certificaron que la muerte  había ocurrido varios kilómetros atrás. La niña fue internada y después de  varios meses se recuperó con secuelas irreversibles.
Por cada  alimento artificial que ingerimos, libre de microorganismos e inerte no disfrutamos la vida  y la verdadera naturaleza, pero  sin embargo insistimos en creer estar más sanos, físicamente mejor presentables, y acudimos a recursos que no conocemos, y sólo saben de sus “ingredientes”  las empresas que los venden. Entonces les entregamos a ellos la decisión de que vamos a comer cada día, mientras que hay familias y especialmente  niños que para asegurarnos nuestra “sana” rutina se exponen a una vida de enfermedades muy graves y poco conocidas, o a veces  directamente a la rápida muerte sin razones. Llegamos a un punto donde permitimos  que una empresa y  gobiernos aduladores combinados  con ella esterilicen nuestro medio ambiente con productos que pueden  matarnos.

10 – Como si la ordenanza no existiera
El martes 6 de noviembre de 2012, la Dirección de Medio Ambiente de la Municipalidad de Luján recibió dos denuncias por infracción a la Ordenanza 5953/11 aprobada el 14 de julio del año pasado y modificada el 14 de junio de 2012. Esta Ordenanza regula el uso de los agroquímicos de síntesis, productos cuya alta toxicidad ha sido comprobada científicamente en numerosos estudios realizados tanto en Argentina como en Europa.
Las denuncias siempre son una fracción mínima de las infracciones o delitos cometidos, por eso, gracias a la pasividad municipal, es como si la Ordenanza no existiera, como si las  personas preocupadas por la salud de los lujanenses no hubieran trabajado intensamente durante más de un año para que finalmente se aprobara un instrumento legal que está ahí en la vitrina de los adornos para mostrar a las visitas.

CÓMO VENDERSE EN DIEZ MINUTOS PARA SER UNA ESTRELLA DE ROCK

CÓMO VENDERSE EN DIEZ MINUTOS PARA SER UNA ESTRELLA DE ROCK

Tocar durante años en pequeños escenarios ante familiares y amigos, o ser escuchados por multitudes. En el encuentro “Las salas te escuchan”, decenas de bandas tuvieron sus diez minutos para convencer a los productores de que estaban en condiciones para dar ese salto. Aquí, la crónica de una breve pero gran aventura.
Por Agustina Arredondo (@AgustinaArredo3) y Norman Flores (@normanesnombre)
 
“¿Las salas te escuchan?”, preguntan ansiosos a las dos de la tarde los miembros de una banda de cumbia francesa que tras conocer la respuesta de los organizadores, comienzan la espera detrás de las puertas del Auditorio de Conferencias 1 E del Centro Metropolitano de Diseño. La actividad que en minutos se realizará allí, podría generar un quiebre importante en sus carreras musicales. La edición 2013 del Festival Buenos Aires Feria Internacional de la Música (BAFIM) otorga la oportunidad de que diferentes bandas se entrevisten cara a cara con 19 programadores de los boliches y bares más importantes de la ciudad. Tras haber sido elegidos en una convocatoria que se realizó hasta el 6 de septiembre, los seleccionados aguardan su turno para poder venderse de la mejor manera posible. Ellos no saben qué entrevistan tendrán, con quiénes hablarán, pero son concientes que sólo tendrán diez minutos para mostrar sus proyectos de la forma más atractiva.
 

Computadoras a cuestas, auriculares, mp3 y una variedad de looks. ¿Cuál será la mejor estrategia para darse a conocer? En esta fila, hay desde un muchacho maquillado y vestido con un especie de kimono, hasta un metalero de pelo largo y campera de cuero que toma gaseosa light. Mientras tanto, dos guitarras, un violín y una trompeta musicalizan la espera. Los seleccionados necesitan descargar su ansiedad de alguna forma, antes sus pies golpeaban el suelo a destiempo; ahora, con sus suelas marcan el compás de la música que suena.
Dos y media de la tarde y la cola no avanza. Al contrario, se agranda. Ya no es posible ver dónde empieza y dónde termina la fila que parece una víbora con forma de espiral.     “¿Qué haces vos acá?”, se saludan y se escuchan los abrazos una y otra vez. Muchos de  ellos se conocen,  tal vez porque hace años que están en la lucha por ser ‘reconocidos’. Otros, sin haberse visto nunca, empiezan a hablar. Algunos recorren la fila distribuyendo tarjetas donde figuran los sitios web donde se puede escuchar su música.
Son las tres de la tarde. La cola se volvió recta hace un rato: no había dónde ubicarse para evitar que el espiral se convirtiera en un enigma para los que llegaban y no entendían donde se tenían que poner. “Ellos saben que el arte joven se puede quedar parado por más tiempo”, bromean los músicos que llevan largo rato de pie.
 

 
ATRAER DESDE EL TRANCE
En esa hora de espera, José Ajaka, recorre los años de su banda Marea en Trance, la inundación en una sala de ensayo y el porqué le resulta importante que se den oportunidades así, aunque explica: “La fantasía de las bandas como nosotros es pegarla, pero en realidad esto no es más que una ventanita que se abre, no debería cambiarnos la personalidad”. El vocalista y guitarrista del grupo que ‘etiqueta’ su música como “Electro Garage Rock” es de Ramos Mejía: “Mezclamos la electrónica pero desde la ‘suciedad’ que tienen las bandas rockeras de ‘garage’, nos cuesta definirnos en un estilo en particular”, asume a medida que avanza lentamente en la cola.
Empezaron en 2006 con la grabación del EP “Interfase”, pero en 2008 sufrieron la inundación de su sala de ensayo, perdieron la batería, pedales y algunas guitarras. Desde ahí, decidieron tomarse las cosas “más en serio”. En un mes sacarán su tercer EP, “Periferia”: “Para las bandas independientes como nosotros hacer un disco es un gesto romántico y epopéyico, pero es un gasto que no se puede hacer tan seguido”, reconoce José. Por esa razón, ante la posible llegada de un productor, sello o compañía que les ofrezca grabar un disco, duda y sentencia: “Cuando te vienen a buscar, es porque ya explotó, la industria llega cuando ya es tarde, el artista ya está desarrollado”.
De todas formas se lo nota nervioso, con un maletín en el que tiene una notebook, sus discos y el futuro arte de tapa de “Periferia”. Está a pasos de entrar. Sabe que puede entrevistarse con uno, dos o varios programadores; prefiere que sean muchos. Ya conoce a un par, porque con algunos armó eventos, y con otros, fechas que terminaron cancelándose.
 
 
Es su turno. Se acerca un joven con camisa blanca, la planilla en la mano y una lapicera sin capuchón: “¿De qué banda sos?”. Lo busca en las cuatro grillas que tiene. No lo encuentra con facilidad. Una y otra vez las revisa. La letra es pequeña y los nombres están en desorden alfabético. José pispea, y de reojo casi como un imán se encuentra, pide permiso y se señala. “Anotá”. Le dice tres nombres. Cuando se los repite, sólo le dice dos.
Ingresa, adentro hay alrededor de veinte mesas redondas cada una con su silla para los programadores y enfrente dos o tres para las bandas. De un lado, están los que llevan un cartel en el que se anuncia el nombre, las salas y fiestas a las que pertenecen. Del otro, los que llevan las ilusiones y la esperanza de ser escuchados.
José saca la computadora, visualiza su objetivo, le extiende la mano y se sienta. En la notebook intenta mostrarle un video, pero la mesa redonda, chiquita, no alcanza para poder acomodarla. Con la maquina de costado, el cantante trata que su oyente preste atención, y lo logra, porque éste estira el cuello y mira el pequeño monitor. Pone play, mientras habla del Oeste, de bandas amigas y fechas realizadas. Le dice que le mandó el disco, su interlocutor lo recuerda, ya que habían hablado alguna que otra vez por Internet, pero reconoce que todavía no lo pudo escuchar.
El programador casi no habla, porque José le quiere contar todo lo más rápido posible. Piensa que tiene diez minutos, como estaba establecido desde un principio, pero a los tres o cuatro, se acerca a la mesa uno de los asistentes del evento y pide que se apuren.
Cuando tiene que levantarse, el video ni había llegado a la mitad. Sigue hablando, mientras se agacha y guarda la computadora, los discos, el arte de tapa. También habló de la propuesta, los integrantes del grupo y cómo son los shows en vivo. Pudo decir todo eso, pudo contar quiénes son los Marea en Trance, pero no llegó ni a los cinco minutos de charla.
Se despide con una sonrisa, le da la mano al programador y busca al asistente que lo había recibido en la fila anteriormente. Le pregunta por la otra entrevista, y este, con la lapicera en la boca dice: “No llegó”. José le pregunta si va a aparecer: “La verdad, quiero saber si va a venir o si estoy esperándolo al pedo”. El colaborador se queda callado un segundo, hasta que su cara se transforma,  se lo nota fastidioso, enojado: “Andá, no va a venir, es un forro, nos cagó a todos”.
 
SOBRAN MOTIVOS PARA SEGUIR ESPERANDO
“¡Quiero entrar!”, exclama Leonel Martínez, que deja de lado la paciencia que había tenido en las dos horas de espera. La puerta está más cerca y empieza a sentir los nervios.
Leonel toca el bajo y representa a la banda de rock alternativo Osiris, de la Zona Norte del Gran Buenos Aires. Él, junto a Paola De Bonis y Gardo Agüero, conforma el grupo que se anotó para participar de “Las salas te escuchan” porque aseguran que es una gran oportunidad para mostrarse a una mayor cantidad de gente: “Podemos juntarnos con programadores que son de difícil acceso y que no te van a ir a escuchar a los recitales”.

 
Ahora está a dos pasos de los organizadores. Se impacienta al escuchar que varios músicos critican el poco tiempo que tuvieron para darse a conocer ante los seleccionadores. Tras algunas recomendaciones, decide dejar la computadora preparada para reproducir los videos lo más rápido posible, y piensa cuál es la mejor forma para venderse. Hace diez años que los jóvenes de Osiris trabajan en su música y todo lo que lograron lo hicieron en base al esfuerzo. Financian sus discos con los shows que hacen en diferentes bares y, con ese mismo dinero, alquilan la sala de ensayo. Aunque ahora, están viendo la posibilidad de comprar un espacio propio y piensan atraer a otras bandas amigas para compartir los gastos.
Ya  llega a la mesa. Uno de los asistentes del evento le pregunta: “¿De qué banda sos?”, mientras busca en la lista. Encolumnados están los nombres de los grupos y en filas, los 19 programadores. Donde dice “Osiris” no hay ninguna cruz, ni ninguna otra marca. Está en blanco. “No figuran con nadie”, afirma uno de los organizadores. A Leonel lo hacen esperar a un costado, mientras los otros, los que sí estaban en el listado, pasan por al lado y entran. A los pocos minutos, el coordinador vuelve a él y le dice: “Ahora está ocupado, pero vas a hablar con Carlos”.
 
 
El cartel dice “Carlos Sidoni”, pero él se presenta como Gustavo. Ni bien se sienta Leonel, le ordena que guarde la computadora: “Olvidate porque yo esto no lo veo”, aclara. En la reunión previa del viernes 13 le habían explicado que mostrar un video era la mejor forma de presentarse, y eso tenía pensado hacer hasta recién. “Bueno, a ver, contame quiénes son porque acá no los tengo”, le exige Gustavo mientras le muestra la hoja que sostiene en su mano, en la que figuran las bandas que él está interesado en ver. El bajista le explica brevemente quiénes son y qué hacen, aunque no está preparado para responder ante esa forma de interpelación.
“¿Vos sabes quién soy yo?”, le pregunta con una sonrisa socarrona el productor del sello discográfico independiente. Le explica que en su sala sólo tocan los que pueden asegurar “más de 150 entradas”. “¿Y vos cuánta gente metés?”, indaga a Leonel. Contesta que hasta 70 llegan. “Claro, eso no nos sirve ni a vos ni a mi”, afirma Gustavo. Entonces, el músico decide dejarle su CD y tímidamente consulta por alguna oportunidad de grabar para su compañía. “Para eso tendríamos que conocernos más”, responde. El CD queda a un costado de la mesa y el productor le asegura al miembro de “Osiris” que lo escuchará. “Mandame un e-mail y vemos”, concluye el representante del sello.
La reunión para la que Leonel se había estado preparando por tanto tiempo duró dos minutos. Una vez afuera, mensajea por celular a sus compañeros para contarles lo que pasó. “Están re contentos porque le dejamos el disco y nos pasó el mail”, cuenta. El bajista considera que hay muy buenos artistas en la sala, y el tiempo que se les otorga no es el indicado para defender lo que vienen a presentar aunque entiende que no es fácil llevar adelante algo de tamaña magnitud. “Igual, fue una nueva vía de interacción entre nosotros como banda, los productores del medio y la industria de la música en sí”, analiza luego de su fugaz encuentro con el productor musical.
 
LAS SALAS YA LOS ESCUCHARON
José Ajaka (Marea En Trance) y Leonel Martínez (Osiris) se cruzan por tercera vez en el transcurso de la tarde después de haber tenido su oportunidad ante los productores. La primera, se habían saludado y deseado suerte cuando la fila todavía no era fila. La segunda, cuando José salía de su encuentro y le anticipaba a su ocasional compañero: “No estuve ni cinco minutos, tené todo preparado porque te sacan enseguida”.
Ahora es Leonel el que sale de la reunión. Se lo nota abatido: “Son todos así, te menosprecian”, se consuela. José, que tiene más experiencia, le comenta que una vez un reconocido productor le había prometido que iban a tocar en un festival. Ya habían arreglado absolutamente todo; pero al momento de recibir los flyers de la fecha, no encontró escrito su nombre. Hablan de recitales, de bandas y de otras experiencias. En un café, que está al lado del auditorio, ven al programador del festival porteño Ciudad Emergente. Él no está entre los 19 que entrevistan a los músicos. José cuenta que es “copado”, y que su banda ganó un concurso para tocar en ese festival: “Nos ayudó mucho”.  Le recomienda a Leonel que vaya a dejarle discos. El bajista de Osiris vuelve a entusiasmarse, luego del fatídico encuentro con el representante del sello independiente,  y le deja su último CD: “Sobran Razones”. Vuelve sonriente, otra vez con las ilusiones intactas.
 
 
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PRODUCTOR: EL OTRO LADO DEL ENCUENTRO
Uno de los programadores cuenta cómo fue su experiencia en “Las salas te escucha”, sin los nervios que tuvieron la decena de bandas que desfilaron durante la jornada: “Fue muy interesante, para nosotros fue un aprendizaje, conocimos bandas nuevas y emergentes”.
Por Norman Flores  (@normanesnombre)
 
Los productores que estaban pautados para el encuentro de “Las salas te escuchan” eran 19: representantes de lugares grandes y conocidos, como el Centro Cultural Konex, Niceto y el Roxy Live Bar, espacios nuevos como La Oreja Negra, o los chiquitos que comienzan a ser emblemáticos para las bandas independientes con pocas convocatoria como Matienzo, El Quetzal y el Emergente.
Manuel Pizarro productor, manager y fundador de Clover Producciones, trabaja en la compañía independiente S-Music. Llegó a participar de la convocatoria por ser programador de eventos en el Centro Cultural San Martín y del ciclo “Underclub”, que se desarrolla hace tres años en el Roxy Live Bar.
 

 
“Fue una experiencia muy interesante, para nosotros fue un aprendizaje, conocimos bandas nuevas y emergentes”, explica sobre lo que sintió desde su lugar durante las casi tres horas que habló con cada uno de los artistas seleccionados. Cree que también fue una buena oportunidad para los grupos porque pudieron conocer a los programadores de las salas cara a cara. Además, agrega: “Los músicos tuvieron la posibilidad de recibir un breve asesoramiento que les viene bien para un crecimiento profesional”.
Por su trabajo, suele tener la agenda cargada, más en una ciudad donde “sobran bandas y escasean lugares para tocar”. Por eso siente que fue un grato encuentro para todos. “Estuve recibiendo material, había muchas bandas interesadas”, cuenta Pizarro.
A la hora de presentarse ante él, la mayoría de los músicos compartieron la forma de mostrarse: discos, mp3 y videoclips. También, recibió al joven que estaba con la cara pintada y vestido con un kimono rojo eléctrico: “Le pregunté si tenían un show cercano o si se vestían así en general, y me respondieron que siempre se vestían así, que era su look”, comenta sobre la extravagante situación.
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¿QUÉ ES EL BAFIM?
Por Daniela Santillan (@EugeSantillan)
 
El encuentro “Las salas te escucha” es una de las muchas actividades que se programaron durante los tres días del Festival Buenos Aires Feria Internacional de la Música (BAFIM) que organizo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el Centro Metropolitano de Diseño, entre el 19 y el 21 de septiembre.
Durante esos días coincidieron en el espacio cultural ubicado en el corazón de Barracas productores, managers, artistas y otros integrantes de la industria musical de distintos lugares del mundo. Además, en varios espacios se organizaron recitales de grupos y solistas locales como Bomba del Tiempo, y la Orquesta Típica Fernández Fierro, entre otros. También hubo shows internacionales como la noche dedicada a bandas chilenas, mesas debate y conferencias dirigidas a músicos en formación y al público melómano en general.
 

 
El BAFIM se realiza anualmente desde 2006. Este año, precedió la inauguración, el 28 de septiembre, de “Ciudad Rock”, un espacio para recitales con capacidad de 90.000 espectadores. Está en el viejo Parque de la Ciudad, en Fernández de la Cruz y Escalada, zona sur de la Capital Federal.
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ESTUDIO URBANO, DONDE EMPIEZAN LOS SUEÑOS
 Las bandas que quieren grabar el primer disco tienen su lugar en el barrio de Flores
Por: Gonzalo Albornoz (@gonzalo_alb)
 
Estudio Urbano es un proyecto creado en 2007 por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que permite que cientos de bandas independientes, que se encuentran fuera de la industria musical, puedan grabar sus primeros discos en un establecimiento profesional.
 
 
El lugar, ubicado en el límite del barrio de Flores y Caballito, les brinda todos los elementos necesarios de manera gratuita para que las bandas puedan aprovechar sus condiciones musicales al máximo: equipamiento tecnológico, ingenieros de sonido y talleres para que puedan hacer un disco de forma profesional y de calidad. De esta forma, los grupos evitan pagar estudios de grabación que, por lo general, son costosos para los que recién empiezan.
Cada año, Estudio Urbano selecciona a los mejores grupos que grabaron allí y editan un disco con temas de cada una de ellas. Este año lanzaron el quinto compilado con 17 canciones y dos videoclips: se llama EU!. “Los discos los regalamos, se los damos a las bandas y a los que vienen” afirmó Pablo Gutierrez, encargado del estudio de grabación del lugar. Admitió que después de la elección de “los mejores”, los siguen para ver si participan y ganan otros concursos. Si lo comprueban, se dan cuenta de que no están tan errados a la hora de elegirlas.

PRIMAVERA CULTURAL EN BOEDO

PRIMAVERA CULTURAL EN BOEDO

Como cada año desde 2004, el 21 de septiembre hubo en el Pasaje San Ignacio porteño una muestra de pinturas, arte callejero y obras de exponentes diversos. Fue sólo una de las muchas actividades en la “Semana Cultural de Boedo”, un programa que organizan anualmente distintas asociaciones y vecinos de un barrio de tangos, bares notables y San Lorenzo.
Por Verónica Del Vecchio (@verodelvecchio), Tatiana Fernández, Cecilia Tangir (@ceyarefue), Irupé Almude (@irupeyamila) y Carolina Carnevale
 
El dictador está quieto, uniformado de rosa, marcando un tres con la mano. Estático en el día gris que amaneció el sábado 21 de septiembre, se inmortaliza un Nunca Más en el retrato del ex presidente de facto Jorge Rafael Videla, obra que Julio Missart supo plasmar sobre un bastidor en el Pasaje San Ignacio de Boedo. Y es que con motivo de la décima edición de la “Semana de Boedo 2013”, la calle se transformó en un museo abierto a los vecinos, que se acercaron a ver los cuadros, dibujos y grabados de diferentes artistas frente al histórico Café Margot. Desde el 2004, una vez por año, esta fiesta convoca a la gente a participar de diferentes actividades gestionadas por la Red cultura de Boedo.
 
Desde un Elvis en tonos azules y rojos al lado de un Che Guevara de mirada firme, hasta una obra de naturaleza muerta, la Asociación Baires Popular que nuclea a diferentes pintores, se encargó de “romper con la estructura de los museos y acercar el arte al vecino de manera más militante, tratando así de aportar a construir la identidad de Boedo”, como aseguró la artista plástica Gabriela Jiménez, coordinadora de Baires Popular.
Así, desde las 11 se vivió una jornada en la que familias y jóvenes fueron acercándose a ver el arte callejero, desplegado en las paredes internas y externas del Margot. Curiosos y transeúntes ocasionales se paraban para sacar fotos, conversar con los artistas o simplemente mirar los trazos finos de los pintores que daban vida en ese instante a sus obras.
Saliendo del Margot, Inés Tojo (65), vecina del barrio hace 45 años, quien dijo sentirse joven para la historia del barrio, expresó que “al ser un lugar que identifica a varias generaciones, esta jornada lo adorna mucho más”. Mientras tanto, Esteban Sánchez de 58 años, observaba como una artista creaba un paisaje campestre frente a sus ojos: “Es una maravilla”, expresó.
 
En ese clima festivo es que la Red Cultura de Boedo, compuesta por 50 organizaciones se puso sobre los hombros la tarea de mantener viva la impronta de este barrio porteño, emblema del tango y de la literatura de principios de siglo XX. Y el lema elegido para este año fue: “Un barrio sin memoria, es un barrio sin identidad”. En esta línea, Missart habló de la repercusión de su cuadro de Videla: “Es contradictorio porque la gente me dice que la pintura está bárbara, pero en realidad lo que se ve reflejado allí es un monstruo”.
En un poste frente al Margot, un atado de globos rosas espera ser lanzado al viento al finalizar la exposición. En el hilo que los une, los vecinos pegan papelitos con buenos deseos para los artistas de Baires Popular, “para contagiar así de amor a este cielo gris”, aseguró Jiménez.
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EL ARTE TAMBIÉN ES POR AMOR AL CICLÓN
El caricaturista Luis Ordónez y el club San Lorenzo de Almagro organizaron una muestra de dibujos para honrar a los ídolos de la institución en el marco de la semana de Boedo.
Por Verónica Del Vecchio: (@verodelvecchio), Tatiana Fernández, Cecilia Tangir (@ceyarefue), Irupé Almude (@irupeyamila) y Carolina Carnevale
 
“Es un mimo a esos futbolistas del club que tuvieron su tiempo de estrellato y que después, con el paso del tiempo, fueron quedando de lado”, explicó el caricaturista Luis Ordóñez quien, en conjunto con el San Lorenzo, organizó la muestra “Por amor al ciclón” en el museo Monte de Piedad Av. Boedo 870.
La exposición arrancó para el público el viernes 20, en el marco de la semana de Boedo y se extenderá  hasta el 5 de octubre de lunes a viernes de 10 a 17 y los sábados de 12 a 17hs. La noche anterior a su apertura, se realizó una cena para las autoridades y ex futbolistas del club. Además del propio Ordóñez, una de las figuras más reconocidas, sin dudas, fue el máximo goleador del ciclón, José Sanfilippo. “Le gustó mucho el dibujo y me pidió que nos saquemos una foto juntos”, confesó el caricaturista. También mencionó el encuentro con Sergio “Sapo” Villar, el jugador que más veces vistió la camiseta n°4 y comentó que lo había conocido cuando dibujaba en el programa televisivo “Todos los goles”.
“Queríamos armar algo simbólico, pero con actualidad”, explicó el dibujante que, aunque aclaró que es hincha de River Plate, se definió como un “amante del futbol” y dentro de esos amores reconoce a San Lorenzo como un grande.
Además de poder ver dibujos de las glorias de la historia futbolística del equipo, como de Luis Monti, Isidro Lángara, Bernardo Romeo, Roberto “Oveja” Telch y René Pontoni, en las paredes del museo también se honra a uno de los fundadores de la institución y el creador del primer equipo de los cuervos, el sacerdote Lorenzo Massa. También se encuentran el actual vicepresidente Marcelo Tinelli, y el hincha ilustre, el Papa Francisco.
“No soy extremadamente religioso, pero cuando la estaba pintando se me caían las lágrimas. Un sentimiento extraño me recorría el cuerpo, algo distinto”, confesó Luis Ordónez con respecto a la pintura del Papa  y adelantó que está gestionando un encuentro en Roma para obsequiarle el original en persona.
 
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SEMANA PASADA POR AGUA
Por Verónica Del Vecchio: (@verodelvecchio), Tatiana Fernández, Cecilia Tangir (@ceyarefue), Irupé Almude (@irupeyamila) y Carolina Carnevale
 
Este año la fiesta de la semana cultural de Boedo se vio complicada por las condiciones climáticas pero, de todos modos, siguió su curso y su fecha inaugural se pasará a la de clausura, el próximo 29 de septiembre.
Para su realización se cortará la avenida Boedo en la intersección con el Pasaje San Ignacio. Durante todo el día desfilarán bandas como la Orkesta popular San bomba, Yira y La joven guarrior. Además habrá actividades relacionadas con las artes plásticas y feria de artesanías.
 
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SE TOCA CUANDO LOS BAÑOS LO PERMITEN

Los alumnos de la Escuela Popular de Avellaneda denuncian que hay días que no tienen clase porque se quedan sin luz y agua. Con pocos instrumentos y paredes rotas, recibe a más de 1.500 estudiantes. El reclamo de un nuevo edificio, que ya lleva 13 años, por ahora sólo tiene una promesa: aseguran que la obra estará terminada en abril. 
 
Por Hernán Cocchi (@cokyto), Jorge Andreani (@cronopio17), Diego Suárez (@suarezd82), Aramis Glauber (@aramis2487) y Joaquín Bianciotto (@Joacobianciotto)
 
La Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA), única en su tipo en la Argentina y en América Latina, funciona desde 1986 en edificios alquilados. La prestigiosa institución, en la que estudian cientos de vecinos de distintas partes de Capital y el Conurbano, no cuenta con las medidas básicas de higiene y seguridad. A diario, las clases se suspenden por la falta de servicios fundamentales como agua y luz. Sus alumnos, en marchas y protestas musicales que realizan desde 2001, aguardan la promesa de la construcción del nuevo edificio que lleva 13 años sin cumplirse. Si bien está pactada su inauguración para abril del año que viene, desde el Municipio de Avellaneda aseguran no tener una fecha precisa.
“Hay problemas con el agua porque el gimnasio de al lado comparte la misma estructura edilicia y, a determinada hora del día, ellos cargan sus tanques y se corta el servicio”, dice Ana Sofía Stamponi, integrante del Centro de Estudiantes de la EMPA. Mientras detalla los problemas del edificio de Belgrano 581, los baños de la sede central vuelven a pedir auxilio y las clases corren riesgo de suspenderse (otra vez, como ayer, o como mañana). Los reiterados cortes de luz también afectan la cursada: cuando no hay servicio, hay que cerrar las aulas.
 

 
En el 2000, se firmó el primer acuerdo entre la dirección de la Escuela, la Municipalidad de Avellaneda y la Provincia de Buenos Aires para dar solución al histórico reclamo. Casi 14 años después, los estudiantes se esperanzan con el avance de obra de la nueva sede y con la promesa de que el ansiado corte de cintas se concrete en abril próximo. Pero no se distraen. “Ni bien dejan de pagar, la constructora nos llama para avisarnos: ‘Chicos no nos pagaron, no se está avanzando ¿Qué hacemos?’, y ahí nosotros siempre estamos movilizando cosas porque sabemos que si uno no tiene constancia en el reclamo, las cosas no salen”, cuenta con cierta naturalidad la dirigente del Centro de Estudiantes.
Mientras, Andrés Pirruco, estudiante, carga su guitarra jazzera al hombro y lanza una queja que suena a costumbre: “Se hace lo que se puede con lo que se tiene”, admite. Impone un silencio reflexivo y agrega que “o que sostiene a esta escuela es que los profesores. “Están comprometidos con la enseñanza, parece que todo se hace con un motivo superior. Son de los mejores que hay en el país. También hace especial a esta escuela que es una de las pocas que enseña jazz y tango gratis, por ejemplo”, agrega Andrés.
El petit hotel ubicado a solo minutos de la bajada del Puente Pueyrredón, donde se une a gran parte del sur del Conurbano con la Ciudad de Buenos Aires, no alcanza para albergar a los más de 1.500 estudiantes. Son pocos los instrumentos que compra y mantiene la cooperadora con los $ 20 de cuota voluntaria. Ana Sofía insiste, sin dejar de sonreír: “También tenemos problemas con la acustización de las aulas para que cada clase tenga su propio sonido. Estás cursando una materia y escuchás muy fuerte lo que pasa en la de al lado”. O peor, una clase de guitarra se ve interrumpida por el estruendoso punchi punchi del dispositivo fitness vecino. Andrés lo vivió en carne propia: “Ellos ponen su música y nosotros tenemos nuestras músicas, es una guerra y a veces ganan ellos”. Para descomprimir, el Municipio de Avellaneda alquiló un anexo a metros del Bingo, en diciembre de 2002, donde actualmente funciona una subsede.

 
 
En el 2000, la promesa hablaba de un año para el final de la obra. Pero con la crisis de 2001 las prioridades cambiaron. El miércoles 13 de septiembre de 2000, los estudiantes de la EMPA tomaron el edificio de la calle Belgrano. Fue la primera de las protestas que intentaron hacer visible la necesidad que se resumió en la consigna “¡Edificio propio ya!”. Ese día y muchos días posteriores, durante muchos años posteriores, hubo música en la calle: “La música popular es el núcleo conector de todo”, argumentan desde el Centro de Estudiantes. Uno de esos recitales, cuentan, llegó a reunir más de cinco mil vecinos en las calles.
Pero hubo que esperar hasta 2004 para que el proyecto tome forma. La Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia propuso que el viejo Corralón Municipal de la esquina de Belgrano y Vélez Sarsfield (ocho cuadras al sur de la actual sede principal de la EMPA) se transformará en el edificio único que todavía hoy no llegó. “Estamos esperanzados porque sabemos que hay voluntad de empezar a pagar de a $2  millones por mes hasta abril del año que viene, que es la nueva fecha donde supuestamente se entregaría”, dice (y resopla) Ana Sofía.
Tras varios intentos fallidos de comunicación con la Municipalidad de Avellaneda, desde el área de Prensa informaron a Eter no estar seguros de cuándo se terminaría el edificio. “Calculamos que el año que viene”, comunicaron, antes de derivar el pedido de informes a la Secretaría de Obras Públicas, donde tampoco hubo respuestas.
Es jueves. Llega la hora de clase. Los estudiantes entran y salen de la EMPA con sus estuches rígidos chicos, medianos y grandes. Invitan a adivinar qué instrumentos cargan de acá para allá con el sueño de hacer música. Si hay clases, si no se corta la luz, si los baños tienen agua, si una batería no tapa a una flauta traversa, si la humedad no hinchó la madera de un piano, ese día toca tocar. Sino, silencio o el gimnasio de al lado impone su particular sonido sampleado.