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EL TURISMO AHORA ES VERDE

Los “hoteles verdes” ya son un hecho. Pregonan el reciclaje y el ahorro de agua y energía, además de proteger el medio ambiente.
Por Florencia Albamonte
La mano del hombre no ha hecho más que modificar y a veces destruir el medio ambiente en el que habita. En los últimos años ha querido redimirse de sus acciones y de a poco lo va logrando. Un ejemplo de esto es la construcción de “hoteles verdes”.
Los “hoteles verdes” (el término correcto sería sustentables), son alojamientos que cuidan el medio ambiente, proponen el reciclaje, el ahorro de agua y energía, además de promover el uso de energías alternativas. La Ciudad de Buenos Aires sólo cuenta con seis hoteles de esta categoría: Hotel Eco Pampa, Home Buenos Aires, Infinito Hotel, V&S Hotel, Casa Calma y Palo Santo Hotel, ubicados entre los barrios de Palermo y San Telmo. El turista que consume este tipo de hoteles proviene de países de Europa, van entre los 20 y 35 años, busca hacer actividades que no impacten en el medioambiente; para moverse utilizan el transporte público y/o bicicletas; buscan contactarse con la cultura local respetando sus costumbres y tienen una fuerte conciencia en el ahorro de agua y energía

La principal gestora de esta movida verde fue la Red de Turismo Responsable (RTR), creada el 26 de agosto de 2008 por Juan José Galeano y está identificada como la primera iniciativa, a nivel mundial, que estableció principios para el turismo sustentable. La Red está compuesta, no solo por hoteles, sino por hostels, campings, agentes de viaje, universidades, además de entidades gubernamentales como la Cámara Argentina de turismo, el Ministerio de Turismo Argentino, el Ente de Turismo de CABA y la Secretaría de Turismo de la Provincia, entre otros. Su fundador cuenta que “en Argentina se está tomando más conciencia ecológica. Hay estudios que señalan que, mientras que en Europa el 50% de la gente se interesa por el cuidado del ambiente, en América latina la cifra alcanza el 70%”. Esta comparación marca que, a pesar del lento avance de las ofertas de alojamiento ecológico en Capital, es importante tanto para el mercado como para el medio ambiente que esto aumente y se contagie.
Además explica que la idea de crear RTR fue porque entendía que para poder hablar de responsabilidad ambiental había que precisar indicadores. De este modo creó junto al sector turístico un Código de Ética que consta de 54 puntos. Explica que los ejes que rigen el código tienen que ver con la planificación de bienes y servicios, la extracción y utilización de materias primas y recursos, la generación de residuos y la información a los consumidores. Las principales acciones que implementa la Red y le pide a sus miembros son: no usar recursos innecesarios en cartelería, fuentes de energía y distribución de agua; mantener, como mínimo, el 20% del espacio verde total; utilizar sistemas de conservación de energía; prohibición del manejo de fauna silvestre; fijar los aires acondicionados en 24º y la calefacción en 22º; usar fuentes de energía alternativa; iluminación bajo consumo; mantener el nivel de ruido en menos de 85 decibeles, recuperación de todos los residuos.
Todos los “hoteles sustentables” brindan las mismas prestaciones y precios que los hoteles tradicionales. Lo que los diferencia son pequeños detalles que forman parte de esta conciencia verde, la cual todos comparten; por ejemplo cuentan con cestos diferenciados para los desechos (vidrio, plástico, cartón, orgánicos); en los baños los inodoros tienen botones de doble descarga que ahorran hasta un 40% de agua; tienen huertas orgánicas en las terrazas y patios; paneles solares que proveen la mayor parte de la energía utilizada, estacionamiento para bicicletas, cuentan con sensores de movimiento y el uso de tarjetas para activar la electricidad, además de tecnología LED.
Silvia Braver, propietaria de Eco Pampa e Infinito Hotel dice que sus hoteles alcanzan casi el 80% de cumplimiento de las pautas ecológicas, además aclara “Nuestra idea es concientizar a la gente para usar los recursos naturales. Los construimos respetando las tres R de ecología: reutilizar, reciclar y reducir”. En la terraza del hotel Eco Pampa junto con la superpoblación de plantas, hay paneles y colectores solares que se utilizan para calentar, con energía solar, el agua corriente de todo el lugar. Ambos alojamientos forman parte de la RTR, y al respecto Braver dice: “Nos apoyamos entre todos, compartimos experiencias y más que competencia somos cooperativos con los demás. Mientras más seamos, más beneficios para el medio ambiente y para todos”.
Estos hoteles no son los únicos oasis verdes en plena ciudad, también está Home Buenos Aires un hotel boutique, perteneciente a RTR, que se define a sí mismo como “pioneros en el diseño ecológico y en las prácticas responsables para con el medio ambiente en la hotelería de Buenos Aires”. Creado por Patricia O´Shea, quien vivió gran parte de su vida en Irlanda y donde nació su conciencia ecológica, cuenta que en 2002 se casó con Tom Rixton un dj y productor musical inglés y cuando sus amigos viajaron hacia Argentina para el casamiento, fue evidente que se necesitaba un lugar donde todos pudieran alojarse y por eso decidieron crear Home Buenos Aires. El matrimonio lo define como “un lugar donde a nosotros y a nuestros amigos nos gustaría hospedarnos”. Este hotel tiene paneles solares que sirven para la calefacción del agua de la pileta. Además donan a diferentes ONGs desde pilas y plástico hasta toallas, sábanas y pantuflas.
El summum del hotel sustentable es Palo Santo Hotel. Inaugurado recientemente fue construido basándose en las normas del sistema estadounidense de estandarización para construcciones ecológicas, siendo el único en su categoría en Latinoamérica. Ahorra energía y agua; reduce las emisiones de dióxido de carbono y de ozono; sus paredes y pisos poseen aislación térmica y sonora, además de reutilizar el agua de lluvia; su fachada está cubierta de plantas, desde el techo al piso, que sirve de aislación a la vez que absorben el dióxido de carbono.

CICLO DE ENTREVISTAS EN RADIO ETER

Los alumnos de primer año de la carrera de Radio realizaron un ciclo de de entrevistas, bajo la coordinación de los docentes Mario Portugal y Maxi Di Leandro. Fue una práctica en la que los alumnos debían entrevistar a un personaje famoso en vivo. En esta oportunidad, se publican las entrevistas que Lucila Juan, Eugenia Sproatt y Facundo Vázquez hicieron a la modelo y conductora ‘Teté’ Coustarot y la que Daniela Borvonovo y Lilen Núñez realizaron al historiadior Felipe Pigna.

“ANTES UN PUESTO DE DIARIOS COSTABA LO MISMO QUE UN EDIFICIO. AHORA TE LO REGALAN”

María Eva Lubik tuvo un puesto de diarios en Parque Leloir –Ituzaingó–, en el Oeste del Gran Buenos Aires. Antes de celebrarse el día del canillita, cuenta su historia.
Por Alejandra Nouche.

Lubik tiene 64 años y hace unos meses decidió cerrar la parada que había heredado de su suegro y en la que estuvo casi la mitad de su vida. Ahora cuida a sus nietos y ayuda a las hijas para que puedan seguir estudiando. Considera que ese tiempo es una de las cosas más importantes que puede brindarles.
-María te quería preguntar…
-¡María Eva!
-¿María Eva por Eva? ¿Eva?
-Si claro nena, soy del 50, un orgullo.
-¿Por qué decidiste vender el puesto después de tantos años?
-No lo vendí. Mis hijos no querían saber más nada y a mí ya no me daba el cuero, y con las suscripciones no manejas efectivo. Terminaba sacando plata de mi jubilación para pagar las bolsitas, el arreglo de la moto, la nafta, y eso me llevo a fundirme.
Las suscripciones las ofrecen los grandes diarios a cambio de tarjetas de beneficios (Clarín 365 y Club La Nación) que los lectores pagan directamente por débito automático a través de las tarjetas de crédito.
-¿Demora mucho cobrar las suscripciones?
-Es que no te las pagan. A cambio mandan mercadería que no tiene salida. Es una forma de presionar para que el monopolio se quede con los repartos. Ya cerraron mil y pico de puestos. Si cada tres diarios que vendés en efectivo entregás diez de suscripción.
-¿Y como era la relación con las distribuidoras?
-Y son todas grandes, si tenés algún problema no se hacen cargo. Si me faltaba algo me decían: “Mandá a reclamo, mandá a reclamo”, y si no venía terminabas pagando. La cuenta con ellos siempre subía.
-¿Recordás épocas mejores, de mayor tirada?
-¡Sí Claro! A mediados de los ’80 vendíamos muy bien, en la época de Alfonsín. Yo crié 4 hijos, y era lo único que teníamos. La crisis del ’89 fue difícil, pero la pasamos. Después levantó un poco, pero en los últimos años empezó a ir para abajo. Les decíamos a los del sindicato: “Van a ver cuando empiecen a cerrar los puestos”, y ellos decían que no.
-¿Te sentías bien representada por el sindicato?
-Nunca nos afiliamos. Mis suegros sí estaban afiliados, pero cuando hubo que poner la cara, nadie la puso. Y no pudieron evitar los cierres. Vos venís por Brandsen y ves puestos cerrados y otros que dicen: “Vendo o permuto”. Antes un puesto costaba como un edificio y ahora te lo regalan. Tenemos amistades que compraron en Ituzaingó y se quieren matar.
-¿Creés que el lector de un diario tiene cierta capacidad de abstraerse y cuestionar la información que recibe o confía por completo en el medio que consume?
-Mirá, el que lee Clarín no lo cambia por nada. Le pongas enfrente el diario que le pongas, no te lo cambia.
-¿Vendías revistas alternativas, como por ejemplo Barcelona?
-Acá vendés mas una Pronto, que es accesible. Ya una Caras o una Gente es más difícil. Y alternativas en esta zona no, no compran, pero Barcelona sí, dos vendíamos siempre. También venía el que la veía y te la criticaba a morir.
-¿Cómo es eso?
-Lo que pasa es que la gente se hizo muy fanática, le gusta que le metan en la cabeza lo que tiene que decir y no piensa por sus propios medios. Yo siempre tuve una regla en el puesto. Ni política, ni religión, porque terminás mal, hay que tener cierto recaudo para tratar con las personas.
-¿Decís que hay posiciones más extremas?
-Claro, hay gente que se comió un discurso y lo tiene grabado. Familias que no se hablan por la ideología, pero no se dan cuenta que el gobierno hoy está y mañana se va, y va a venir otro y también se va a ir, y la familia sigue. El fanatismo no sirve, tiene que haber debate, pero civilizado.
-¿Pensás que los diarios en papel están condenados a desaparecer con el tema de Internet?
-Sí. Sí, para mí sí. Si mirás una boleta de 10 o 12 años atrás es increíble lo que se vendía, pero hoy la gente misma te dice: “Yo no lo compro porque lo que me interesa lo busco en Internet”.
-¿Y eso resintió tu relación con los clientes?
-No, cada uno con su plata hace lo que quiere, a mí nadie me tiene que decir lo que tengo que pensar. Es así, hoy estás, mañana no estás, pero lo importante es que la gente reaccione y se dé cuenta de lo que está haciendo.

BÚSQUEDA IMPLACABLE

Nélida Sérpico encontró al asesino de su hijo en la villa. Nilda Gómez, una de las madres de Cromañón, pide que los culpables estén tras las rejas. Y Claudia Argenta lucha contra el acosador de su hija. Tres historias de quienes no buscaron venganza sino contribuir con la justicia.
Por Nazaret Sánz Álvarez y Fiorela Navarro Duymovich
Dicen que lo más lindo que le puede pasar a una mujer es ser madre y que lo más doloroso es perder a un hijo.
Muchas madres ante la muerte de ellos elijen entregarse al dolor, y otras como Nélida Sérpico deciden poner manos a la obra para agilizar los tiempos de la justicia. Su historia comenzó el 22 de diciembre de 2005, con el crimen de Octavio Gómez, de 16 años, en la 1-11-14. A partir de entonces decidió camuflarse en la villa y comenzar su propia investigación para hallar a Facundo Caimo, el asesino de su hijo. Nélida no nombra al culpable es por eso que aclaró: “Esa persona no tiene nombre, para mí es un NN”.

“Me encomendé a mi hijo, le pedí que me hiciera invisible para que nadie me viera”, recordó con mucho dolor y lágrimas en sus ojos. Gracias a ella detuvieron al asesino en 2013 y hace dos meses fue condenado a 15 años de prisión. “Estoy muy conforme con la justicia y esta condena. Era lo que esperaba”, aseguró. La fiscal de la causa, Mónica Cuñarro, la apoyó tanto legalmente como psicológicamente. Según describió Nélida, Mónica es una luchadora más.
Nilda Gómez conoció a Nélida en un programa de televisión y a partir de entonces se unificaron por una misma causa, la justicia. “Ella es un ejemplo para la sociedad, ella nos da esperanzas de justicia y con ésta, un poquitito de paz”, destacó su reciente amiga. Nilda perdió a Mariano Benitez en la tragedia de Cromañón el 30 de diciembre de 2004. “Antes era feliz, tenía a mi hijo”, recordó con angustia.
Al ver que le echaban la culpa de la tragedia a las víctimas, se empezó a organizar con otros familiares y amigos en forma espontánea en el actual Santuario para reclamar justicia. Como vieron que sus pedidos no llegaron a su cometido pensó en organizar una ONG llamada “Familias por la Vida”, que encabeza como presidenta para poder defender a las víctimas, responsabilizar a los culpables y concientizar a generaciones futuras.

Más allá de que confían en el sistema jurídico y cabe destacar que no buscan venganza por mano propia, sino que los culpables sean sometidos a un juicio justo, estas madres tomaron cartas en el asunto y dieron todo de ellas para que descanse en paz la memoria de sus hijos.
Por otro lado, hay quienes buscan desenmascarar a los culpables que acosaron a sus pequeñas. Este es el caso de Claudia Argenta, madre de Melisa Miglia, una niña de 12 años que vive en Carlos Paz y fue víctima de grooming (acoso cibernético). Durante reiteradas veces fue acosada en las redes sociales por un pedófilo (groomer) que se hacía llamar Matías Cantero e intercambió fotografías pornográficas con Melisa.
Claudia decidió involucrarse en el asunto y hacerse pasar por su hija para encontrar y apresar al culpable. “Intervine en la conversación porque cuando leí el primer mensaje llamé inmediatamente al 911, luego me dirigí a la comisaría, donde no quisieron tomarme la denuncia. Me enojé tanto que finalmente quedó asentada”, destacó Claudia.
Ella, junto al fiscal Ricardo Saez, lograron detener al culpable pero como era menor de edad, fue liberado. Lo peor, es que entre su hija y el groomer sólo hay 15 cuadras de distancia. Claudia no va a descansar hasta verlo tras las rejas por haber perturbado a su hija y por eso se unió a la asociación “Mamás en Línea”.
Llámese Madres del Dolor, Familias por la vida o Mamás en Línea, todas buscan lo mismo: justicia. Aceptan las reglas del sistema, pero los tiempos legales no son para ellas, por lo que deciden realizar su búsqueda implacable.

CICLO DE ENTREVISTAS EN RADIO ETER

Los alumnos de primer año de la carrera de Radio llevaron adelante un ciclo de entrevistas, supervisados por los docentes Adrián Gargiulo y Analía Graffigna. Se trató de una práctica en donde los alumnos debían entrevistar a un personaje famoso en vivo. En esta oportunidad, se publican las entrevistas que Celeste Lavigne y Félix Gabín hicieron al periodista Horacio Pagani, la que Ana Laura Tapia y Andrea Gómez realizaron al animador Silvio Soldán, y la que Ana Paula Farbman y Lara Alonso llevaron adelante con José María “Pachu” Peña.

LA OTRA CARA DE LA CAPITAL FEDERAL

Los cartoneros de Villa Devoto suelen juntarse en una placita en forma de triángulo entre las vías del ferrocarril San Martín y la Avenida Beiró. Hay arena, hamacas, un tobogán y un trepa trepa. Se juntan en la otra punta, frente a una canchita de fútbol, donde, en una esquina, hay un hueco en la pared para pasar a las vías, que es donde está la basura. Detrás hay media cuadra vacía, justo donde hay un depósito abandonado y allí, muchas veces, se reúne la murga con sus coloridos trajes y sus bombos para bailar y alegrar un poco ese oscuro rincón.
Por Antonella Sottosanto
Pero no solo son cartoneros, sino también hay quienes viven en la calle por gusto, por falta de dinero, por rechazo de la sociedad o por estar recientemente salidos de la cárcel.
Cerca hay una secundaria pública, La España y, casi todos los días, algunos grupos de adolescentes suelen jugar en la canchita de fútbol que está ubicada ahí mismo. Es por eso que también muchas veces se terminan juntando con los cartoneros. Se los llama así aunque no lo sean; ésta es una denominación que ya quedó vieja porque ahora no se dedican a eso, sino a otras cosas. Son personas de la calle sin el carro de cartones que se la rebuscan algunos días de la semana juntando metales de la basura.

El Fusi tiene 22 años y vivió toda su vida en la localidad de Quilmes hasta que en algún momento decidió dejarlo todo para pasar a vivir en la calle.
“Yo tenía una casa, tenía techo, comida, pero me fui porque peleaba mucho con mi vieja y con mi padrastro”, dice Fusi.
Quienes pasan por la Avenida lo pueden ver sentado al pie de un gran árbol, tomando un vino en cartón con los mismos jeans rotos, el cabello oscuro, corto y ondulado y, cuando llama el vicio, siempre le pide un cigarrillo a alguien que pase cerca.
– El Fusi es un buen pibe, sufrió mucho, pero es un buen pibe –, dice Policarpo, un hombre de 64 años que no puede parar de tomar vodka mezclado con jugo Tang de naranja.
Fue su hábito desmedido el que lo llevó a la cirrosis. Él, como muchas de las personas de la calle, padece de algún problema de salud que interfiere de manera notoria en su actividad, también imposibilitando la opción de ser aceptado en alguna otra clase de trabajo.
A la tarde, todos se sientan en ronda en cajones de verduras y esperaban a que Carlos, El misionero, terminara de preparar una especie de guiso en una olla arriba de un cilindro de metal, donde, en el fondo, ardían las brasas. Después de una hora, la comida está lista. La sirvieron en varios platos de plástico que parecían haberse usado en varias ocasiones. En cada uno había arroz, papas, zapallo y apenas unos pedazos de carne con mucha grasa. Algunos, se habían sentado en cartones apoyados sobre las vías del tren para comer.
Según un censo realizado este año, el cartoneo es principalmente un trabajo de hombres -el 85 por ciento- y que no distingue edades: de adolescentes a mayores de 65 años. Y así era, estaban Carlos y el Policarpo, ambos rondaban esa edad. Mujeres no había, y si alguna estaba presente, era para acompañar a sus parejas.
En cuanto a la distribución por edades, hay un dato vinculado a la problemática del trabajo infantil: el 10 por ciento tiene menos de 18 años. Y no se incluye en el porcentaje a los niños que acompañan a sus papás en los recorridos, sino a los que se reconocen como trabajadores cartoneros. En este caso, no había niños ni menores, todos los de la placita eran mayores de edad.
En la otra esquina se los veía a Marcelita y El Ricky, una pareja, los dos de treinta años más o menos. Ella era gorda, blanca y de baja estatura, llevaba unos anteojos como los de Harry Potter y sus mejillas eran de color negro por los constantes golpes que recibía de su novio. Él era flaco, morocho, de piel oscura y tenía un aspecto siniestro. Dentro de un auto de juguete (donde suelen poner a los niños de 2 a 4 años), dentro del asiento, que también es un baúl, El Ricky guardaba un arma. No se podía distinguir si era de verdad o de mentira, pero parecía real.
– Con esto salgo a robar –, dijo Ricky con una sonrisa macabra, mientras se metía el revólver en el pantalón.
Marcelita lo miraba en silencio. Sabía que estaba borracho, pero también sabía que no estaba mintiendo. Caminó rápidamente hasta alejarse de su novio y cruzó la calle. Él, desesperado, le gritó que volviera y, después, terminó corriendo tras ella. Eran de esas parejas que si se juntan se matan pero si se separan se mueren.
A pesar de las denuncias de los vecinos por robos, agresiones y disturbios en la vía pública, la policía nunca se quiso meter. Los patrulleros pasan de largo y rara vez hacen algo para solucionar estas problemáticas.
–El negro ese ya me robó dos veces y me lo cruzo todos los días–, dijo Rosa, una vecina que trabaja en un kiosco a una cuadra del lugar.
Empezó a oscurecer. El cielo se había vuelto color púrpura y el viento golpeaba lentamente a los árboles. El Fusi jugaba con El negro, su perro mestizo, mientras fumaba un cigarrillo y se lo acercaba a la boca del animal a modo de chiste. Policarpo se puso a charlar con Carlos, reían en voz alta mientras tomaban mate arriba de los colchones viejos y sucios que usaban para dormir. Estaban todos apilados uno al lado de otro contra un paredón multicolor adornado con graffitis. A lo lejos, parpadeaba el foco de un poste de luz, que a su vez daba una sensación de tristeza y abandono.
Mientras tanto, un rostro nuevo apareció. Era Leo, un hombre muy atractivo que hace poco había salido de la cárcel y que traía marihuana en su bolsillo. Siempre amable y con una sonrisa, ofreció a los pocos que estaban cerca un poco del tesoro escondido. Enseguida se acercó Fusi y empezaron a fumar.
–“Che, ¿dónde está el Policarpo?”–, dijo Fusi.
–“Que se yo, está por ahí tomando”–, respondió Leo.
–“Uh, qué cagada, quería tomar algo, pero después no te convida nada el ortiva”–, dijo Fusi.
–“Ese es un forro de mierda, cuando no tiene nada te viene a pedir, pero cuando tiene él algo para tomar, ni aparece”, respondió Leo.
En ningún lado las relaciones son perfectas. Quizás, ni siquiera había una amistad real, y estaba claro que estas personas se juntan para sobrevivir el día a día. La soledad, el estar lejos de sus familias, el frío, la falta de dinero; cosas que son difíciles estando solos. Pero a pesar de todo la vida sigue, y ellos, también.

EL SUEÑO DEL NERD

Un grupo de jóvenes argentinos lograron lo que muchos jamás soñaron: vivir de los videojuegos. ¿Los crean? No. Son gamers profesionales, que se dedican a practicar, y competir en todo el mundo.
Por Iván Plouchuk
Admirar a famosas como Ricardo Darín, o Martin Palermo, es usual. Hay pocas personas que no tengan referentes relacionados con el deporte, el espectáculo, y hasta la política. Hombres y mujeres de diversas áreas son reconocidos y hasta idolatrados por sus logros. Pero ¿qué pasaría si ahora ese logro fuera ganar muchos partidos en la Playstation, o matar más personas en un juego de tiros por computadora? Todos los fines de semana miles de personas llenan los teatros de Buenos Aires. Pero ¿cuantos pagarían para ver a otra persona jugar un videojuego?
Los tiempos cambiaron, y lo que antes parecía irreal y hasta gracioso, hoy es un hecho consumado: hay miles de jóvenes en todo el mundo que trabajan pura y exclusivamente de desarrollar sus habilidades en las consolas y PCs, y la Argentina no excepción. En el país hay un grupo de 5 chicos que logró hacer de los videojuegos su trabajo full time. Personas que practican, compiten y ganan por toda Latinoamérica, EEUU, Europa, y Asia. Estos pibes, que juegan alrededor de diez horas por día, tienen su propio club de fans, que no se pierden ni una sola partida de su equipo. Se hacen llamar Isurus Gaming, por la empresa que los patrocina, y se desarrollan con gran éxito en el juego online más popular de la historia con más de 27 millones de jugadores en todo el mundo: League of Legends, mayormente conocido como Lol.
Ellos cinco lograron lo que miles de jóvenes siempre soñaron, que se les pague por jugar. Pero no todo es diversión. Deben cumplir objetivos y competir con jugadores de todo el mundo, que cuentan con mejores computadoras, mayor financiamiento, y que llevan años de experiencia en el medio. Sin embargo, ellos tienen un sueño que es llevar el país a lo más alto de la escena competitiva, y para lograrlo deben cumplir una rutina más que exigente.

Javier “Dinamox” Korhasanoglu, capitán y fundador del equipo, cuenta: “Practico de dos a seis horas diarias, pero debería practicar mucho más”. Es que el ritmo de la primera etapa del año fue muy arduo, ya que debieron prepararse para la Copa Latinoamericana de Lol, el evento más importante a nivel regional. Realizo en julio de este año contó con alrededor de 4.000 fanáticos se dieron lugar en Costa Salguero para el evento que reunió a los mejores jugadores de América Latina, por primera vez en el país. “El torneo me gustó mucho, fue sin duda el mejor de la Argentina, pero como ya había estado en eventos fuera del país, no me sorprendió la convocatoria”, sostiene Javier.
Dinamox es su nick, con ese nombre lo identifican los fanáticos y, para él, ellos son los más importantes en la ecuación: “Tengo una gran relación con mis fans, es importante sentirse apoyado y respetado por lo que hacés”. Sin duda, la masividad de la comunidad gamer es la clave en el crecimiento de Isurus y de todos los jugadores profesionales. Es que son las empresas de hardware (mouse, teclados, auriculares, placas de video, etc) las que brindan el tan necesario soporte económico a los equipos de todo el mundo. A cambio de vestir su marca y utilizar sus productos, los pro gamers logran ganar lo suficiente para vivir, o al menos para justificar el tiempo invertido. Mientras tanto, la empresa obtiene miles de compradores, que quieren tener el mismo monitor, teclado o mouse que sus ídolos.
En Argentina esta tendencia empezó tarde, y son escasos los jugadores que logran vivir de los videojuegos. Algunos ven la razón en las trabas a las importaciones, lo que impide que las empresas vendan sus productos en el país, y entonces deciden no invertir en publicidad. Otros caen sobre la falta de inversión local por parte de dichas empresas, y las acusan de no fomentar el uso de mano de obra local. La realidad es que el mercado mundial de los videojuegos está avanzando de forma constante, y será inevitable que el país se sume a este fenómeno mundial, que tiene una red infinita de adeptos en todo el globo. “La movida gamer viene creciendo en Argentina, más lento que en el resto del mundo, pero de forma constante y progresiva” afirma Javier. Será cuestión de tiempo para que estos “nerds” que pasan horas frente a un monitor, se conviertan en los Darin 2.0.

AFA PLUS: OTRO INTENTO PARA REFORMULAR EL INGRESO A LOS ESTADIOS

En la Asociación del Fútbol Argentino afirmaron que continuarán con el proyecto. Hasta ahora, las idas y vueltas entre dirigentes y empresas retrasaron un proyecto que algunos ponen en duda. Diferencias económicas e infraestructura hicieron que el proyecto nunca vea la luz.
Por Luisina Fuentes y Juan Sebastián Romero
Luego de la muerte de Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), alguien tuvo que tomar las riendas del sistema biométrico de acceso a los estadios AFA Plus que tantas críticas recibió desde un comienzo. A pesar de los cierres de puntos de empadronamiento, Oscar Ojeda -director de AFA PLUS- sostiene que el proyecto es esencial para mantener a las barras fuera de los estadios. Actualmente se están evaluando ofertas de otros posibles proveedores ya que la relación entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la empresa encargada de invertir en el proyecto (Telecom) junto con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) –responsable de empadronar a los hinchas en todo el país- se quebró por cuestiones burocráticas. “Con ambas vamos a continuar, pero estamos trabajando para replantear las relaciones con el propósito de asumir a nuestro cargo, tareas que la AFA, por su peso específico, puede ocupar en pos de una definitiva aceleración de los tiempos”, aseguró Ojeda.
Para agilizar y facilitar el empadronamiento de los aficionados, vía web se está preparando un sistema de matriculado que comenzará a funcionar en los próximos meses. El acceso a los estadios contará con un dispositivo que controlará la huella digital del hincha generando un instrumento que ayudará a combatir la violencia y, a su vez, va a generar espectáculos más seguros para los asistentes. Ojeda insistió en que el lema es el mismo de siempre: “AFAPLUS en favor de la familia, de la seguridad, de la fiesta, del deporte”, reza el slogan con el que se presentó el sistema desde un principio.

Pero la problemática va más allá de las cuestiones económicas y gira en torno a la infraestructura. Desde la dirigencia de Boca, por ejemplo, ven con buenos ojos el accionar de Ojeda pero creen que será complicado llevar adelante el proyecto. “Algunas canchas, como la de Independiente, Racing y otras de provincia, ya tienen los molinetes. En Boca ahora los están poniendo para probarlos con los empleados. Pero no creemos que de resultado porque el tiempo que demora el acceso con esos molinetes es descabellado para los tiempos que se manejan en los ingresos a los estadios antes de un partido”, aseguró un alto dirigente del club.
Una de las cuestiones que denotan la pausa del proyecto es el empadronamiento. De las 430 mil personas que hicieron el trámite desde mayo de 2007 sólo 49 mil recibieron el carnet en su domicilio. Ojeda aseguró que él mismo es quien se encargará de que se terminen de empadronar todos los hinchas para 2016.

Hay mucha incertidumbre con respecto a la continuidad y buen desarrollo de AFA Plus y, si bien se sabe que se está trabajando en el proyecto, hay cuestiones que quedan inconclusas. Las inversiones ya realizadas por las empresas que actualmente quieren retirarse del proyecto –el problema económico se relaciona con los intereses que genera el tiempo que pasó desde los primeros pagos- y la desaparición de los comprobantes de pago hace que el proyecto peligre y, aunque su máxima autoridad asegure que podrá entrar en vigencia, otros dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino sostienen que es “remontar un barrilete de cemento”.

LOS RICOS MUESTRAN LA HILACHA

Todas las mañanas algunas cuadras del centro de tigre son tomadas por largas colas de usuarios de todos los niveles sociales que aguantan las inclemencias del tiempo y los plantones para ahorrarse los aumentos en las facturas de gas. Hay jubilados y gente de bajos recursos, pero también propietarios de casas en los barrios cerrados más exclusivos.
Por Denise Lanusse
Hubo un tiempo donde los descuentos y rebajas eran sólo para los trabajadores. Hoy los ricos se animan, perdieron la vergüenza. Cuadras y cuadras de usuarios, una verdadera aglomeración humana hacen fila bajo un sol sin misericordia para reclamar los fuertes aumentos y los subsidios de gas suspendidos por el gobierno.
Anteojos Ray ban, carteras Hermes, impecables brushings asoman en la vereda emparchada de la calle Cazón al 1400, única sucursal en el partido de Tigre. Hombres y mujeres curiosos se aglutinan. Necesitan hablar, comentar esta peculiar aventura.
Conversan en voz alta, aclaran que es la primera vez que hacen una cola para pedir un descuento pero que la situación y la crisis del país no les da otra alternativa. Repiten sin cansancio que este gobierno se ensaño con ellos que no hay duda que es un castigo para los que más tienen. Calculan que la aventura va a durar más de dos horas, pronostican, hacen apuestas.
Celina, 40 años, separada de un prestigioso abogado relojea su Iphone último modelo y con una sonrisa delicada comenta: “Vivo en un country de Pacheco, me llegó 7750 pesos éste último bimestre, una locura. Espero que me rebajen a la mitad”.
Desde el 2008 los clientes de gas reciben facturas de las empresas distribuidoras con un item “costo de gas importado”. Su legalidad fue siempre más que dudosa entonces la Defensoría del Pueblo logró un cuarto intermedio y que no se pagará este concepto. Quedaría pendiente hasta que se resolviera judicialmente el asunto. En la actualidad, El Gobierno es cuestionado por exigir requisitos más rigurosos que luego serán revisados para alcanzar la posibilidad de este beneficio.
Dos hombres bronceados con camisa a rayas, huelen un perfume con canela, zapatos náuticos y pantalón beige. Parecen Chasman y chirolita. Uno de ellos con alma caritativa expresa: “Ayúdemos a este señor inválido. No está en condiciones de hacer esta fila, voy hablar con alguna autoridad”. La muchedumbre lo ovaciona y felicita su gesto.
Las historias son diversas y la brecha de los descuentos es amplia. Las abultadas subas se deben a la combinación de menores subsidios y el aumento de tarifas. Las quejas y reclamos invaden las oficinas de Gas Natural Fenosa. Un cartel en la entrada de la colapsada dependencia notifica que para conservar los subsidios los usuarios deben cumplir por lo menos con uno de los siguientes requisitos para ingresar al registro de los exceptuados: jubilación mínima como único ingreso, estar desempleado, presentar un certificado de discapacidad, padecer una enfermedad crónica o constancia de habitar en una vivienda precaria.
La fila avanza, faltan cinco metros para llegar al umbral de la oficina prestadora del servicio. Pasó una hora y media. El colectivo línea 60 circula velozmente.
Una ráfaga de viento caliente adormece los demandantes.
Se vislumbra la saturada oficina. No tiene más de 80 metros cuadrados con dos cajeros al fondo y una mesita precaria a la izquierda para los reclamos. La gente mayor se sienta en el piso con resignación. La transpiración invade, la impaciencia e indignación reinan.
Las subas pueden llegar al 670%. Los hogares que bajaron el gasto en un 20% en el último bimestre no tendrían quita en el subsidio. Los que descendieron el consumo entre 5 y 20%, sólo se les quitará 50% del total.

Los usuarios descontentos aclaran que las escandalosas subas son siempre en los countries y barrios cerrados. No se cansan de criticar la ineficiencia y burocracia del gobierno. Falta poco para llegar a la meta. Varias madres con hijos pequeños se excusan y piden pasar sin hacer la larga fila. Algunos se quejan, la mayoría con razón. Un hombre de importante altura, buen vestir y con una muleta de aluminio brillante pide pasar y explica su discapacidad. Nadie le cree. Nadie se anima a refutarlo y pasa. De pronto, tira la muleta y se desplaza con soltura. Saca unos fajos de billetes y paga varias boletas. La fila entera, indignada lo abuchea, lo increpa. Con una exultante sonrisa y sin muleta se retira victorioso.
Llega el turno de Celina. Muestra la boleta y el descuento es sólo de $ 762. La usuaria defiende con verborragia su postura y aclara que el bimestre anterior tuvo una quita mayor. No se resigna y sigue la discusión. El tesorero no cambia su decisión y le explica con amabilidad los cambios de este último periodo. Ella guarda la boleta en un sobre gris y al salir declara: “Por un descuento de $ 700, no pienso mover un dedo el próximo bimestre”.
Sin embargo pasan los días, pasan las semanas y las largas colas no dan tregua en los distintos centros de pago del suministro de gas en el país. Todo indicaría que esto no va a cambiar.
Los cajeros de las sucursales aumentaron su actividad notablemente. Uno de ellos le susurra a su compañero: “Los tiempos donde los ricos no reclamaban parecieran haber terminado, igual que los subsidios otorgados sin causa justificada. Tal vez, esta decisión por parte del Estado sea la punta del iceberg de una sociedad más justa”.