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LOS MITOS TAMBIÉN VIAJAN EN SUBTE

LOS MITOS TAMBIÉN VIAJAN EN SUBTE

Pasajeros y trabajadores de la Línea A conviven con la historia de dos obreros que habrían muerto enterrados en un derrumbe durante la construcción del trazado, en 1913. Cuentan que se los puede ver al pasar por la estación Alberti, aunque la mayoría prefiere no mirar por la ventana.
Por Hernán Cocchi (@cokyto),  Jorge Andreani (@cronopio17),  Diego Suarez (@suarezd82),  Aramis Glauber (@aramis2487), y Joaquin Bianciotto (@Joacobianciotto)
Una historia subterránea que ocurrió a principios del siglo pasado. Una historia que quedó sepultada bajo tierra, pero que sobrevivió en nuestros días pasando de boca en boca hasta transformarse en un mito. El escenario es la línea A del subte porteño. Su trazado fue construido a cielo abierto entre 1910 y 1913 y es el más antiguo de América del Sur. Por su historia y sus características (hasta que en marzo de este año cambiaron los vagones), es también la más mitológica. “He escuchado, por ejemplo, a un muchacho del turno noche que va caminando por la zona de Alberti y escucha ruidos”, cuenta un trabajador del subte. Otros operarios aseguran que, también por la zona de Alberti, vieron una sombra por el vidrio de la cabina de conducción y se dieron vuelta a mirar. No había nadie. Omar, un viejo empleado de la línea recuerda que “la construcción del trazado fue a cielo abierto y hubo gente que murió por las malas condiciones de trabajo, en esa época era todo pico y pala.” Los relatos de fantasmas también viajan bajo tierra.
“Por 1913, cuando recién se iniciaban las primeras excavaciones, aseguran que se quería hacer una estación y de repente el terreno cedió, todo se derrumbó sobre dos obreros  que mueren sepultados vivos”, recuerda el escritor Guillermo Barrantes, coautor de “Buenos Aires Es Leyenda”, un libro sobre mitos porteños. Y agrega: “No se dijo nada, se mantuvo en secreto y se construyeron Pasco y Alberti, que son dos estaciones extrañas, como mutiladas, en las que se usa solo la mitad”. En los registros periodísticos de la época no se menciona nada sobre el accidente.
Estas historias son contadas no sólo por trabajadores de la línea A, sino también por los pasajeros. O mejor dicho, por algunos de ellos. El lugar de las supuestas apariciones es a metros de la estación Alberti, en un andén fantasma que solo se ve desde los vagones en movimiento y que pasa desapercibido para algunos, pero que llama la atención a muchos. Quienes lo saben miran de reojo a ver si descubren algo, como esperando ser el protagonista de esa espiral interminable que son los mitos. “La gente dice que es entre medio de las estaciones Pasco y Alberti donde aparecen esos dos obreros”, comenta Claudio, quien viaja todos las mañanas en el subte. Otro pasajero agrega: “Yo también escuche esa historia, pero nunca vi nada. Por las dudas, no miro”.

Hasta comienzos de este año, los vagones en circulación fabricados por la empresa belga La Brugeoise eran los más viejos del mundo y fueron reemplazados por nuevos coches importados de China y no faltaron las voces que criticaron la falta de mística del cambio. El progreso decidió quitarle magia a las historias de fantasmas de la línea A: más velocidad y ventanas selladas para el mejor funcionamiento del aire acondicionado conspiran contra el deporte de contar historias sobrenaturales. Pero siguen ahí. No se sabe si son las apariciones o el boca a boca lo que los mantiene vivos.
El subte corre como una vena por debajo de Rivadavia. Cuatrocientos mil personas van y vienen, vienen y van, todos los días entre el mundo concreto y el de las profundidades, donde pueden encontrar algo que va más allá de un medio de transporte, de una obra de ingeniería. Las historias transforman a los túneles en lugar donde los mitos cobran vida. “Cada porteño que se sube a un subte de la línea A puede verlos en un momento específico. Se dice que hay un instante, cuando el subte pasa por la estación Alberti, que si uno justo se anima a ver por la ventanilla puede llegar a ver a los dos obreros”, relata Barrantes con tono de suspenso.
Las estaciones funcionaron hasta el 6 de agosto de 1953, según el Anuario de la entonces flamante Empresa Estatal Transportes de Buenos Aires. El cierre de ambos andenes y la imagen de abandono alimentaron el mito de las apariciones sobrenaturales.
Sobre Pasco Sur y Alberdi Norte existen varias teorías. La versión oficial de Metrovías es que la decisión respondió a “cuestiones operativas” sin dar más detalles. Por aquellos años, no hubo explicaciones del Gobierno. Una de las versiones cuenta que después de un atentado contra una manifestación convocada por Juan Domingo Perón en la Plazade Mayo en 1953, los militantes peronistas incendiaron la sede dela Casa del Pueblo del Partido Socialista que se encontraba a metros de Pasco Sur, en Rivadavia al 2100. El posterior derrumbe del edificio –otro derrumbe que se suma a esta historia- habría dejado estructuralmente inutilizable a la plataforma.
Sobre Alberti Norte también hay varias historias, algunas técnicas. Una indica que la estación obligaba a las formaciones a detenerse dos veces en los 124 metrosque la separaban de Pasco Norte (la otra estación Pasco, la que no sufrió el derrumbe del local socialista) y que la clausura se decidió para mejorar el servicio. Otra versión indica que los trenes se detenían muy cerca de la bóveda de una sucursal del Banco Nación y que la circulación de personas generaba un problema de seguridad. En 2006, Metrovías instaló allí un transformador que abastece a parte los túneles y que reemplazó a la subusina Bartolomé Mitre que se encontraba operativa desde 1913, cuando se fundó la línea.

ULTIMATE: UN DEPORTE EN EL QUE EL AMATEURISMO VUELA ALTO

ULTIMATE: UN DEPORTE EN EL QUE EL AMATEURISMO VUELA ALTO

Catalogado como “deporte alternativo”, desembarcó en la Argentina hace cinco años. No hay árbitros y respetar las reglas vale tanto como ganar un partido. Los fines de semana, el complejo deportivo de Ciudad Universitaria se llena de futbolistas amateurs que, con panzas crecidas, barbas canosas y piernas flacas, se sacan las ganas de patear un rato la redonda.
Por Pedro Caffa / Lucas Taskar / Rodrigo Volpi
En la cancha 8, la más escondida y la que está más cerca de la Avenida Lugones, dos equipos a los que se distingue por sus camisetas corren y gritan. Evidentemente se está desarrollando algún partido, pero no se logra advertir ninguna pelota. Pelota que nunca se encontrará porque, al levantar la cabeza, la vista se topa con un frisbee, ese disco que suele aparecer en las playas. Acá se está jugando Ultimate.
La forma más simple de explicar el Ultimate es decir que se trata de  una especie de rugby que se practica con un disco volador. Pero, a decir verdad, es un deporte que, más allá de llamar la atención por lo novedoso, se destaca principalmente por el espíritu amateur que promueve.
Hoy es sábado, y siete equipos mixtos de distintas zonas de Buenos Aires y uno de Montevideo se reunieron para disputar el Torneo “Puro Espíritu”, que dura hasta mañana. Y aunque se trata de una competencia que coronará a un campeón, nadie se muestra demasiado preocupado por los resultados y, en cambio, la buena onda se palpa por todos lados. Es que esa es una de las premisas del Ultimate. “Siempre es importante venir con buena onda, lo que tiene el Ultimate es que vos tenés que ser honesto contigo mismo y con todo el equipo. De esa manera se juega, tenés que tener esos valores adentro tuyo”, reflexiona Carlos Chiale, uruguayo que cruzó el charco para disputar la competencia porque “allá somos un grupo chico de personas que practica Ultimate y como hay un solo equipo no hay competencia”.

El hecho de que sea un deporte auto arbitrado hace que realmente se ponga énfasis en la honestidad, el autocontrol y la diversión. “No hay árbitro, cada uno se tiene que hacer responsable por lo que hace y no se genera eso de buscar la maña para, por ejemplo, frenar al compañero, hacer faltas. Eso no existe. Si se hace una falta se discute entre las dos personas involucradas y se decide si se cobra o no”, cuenta Diego López, que vino desde Mar del Plata, donde practican “Ultimate Beach”.
Los partidos tienen un resultado y, lógicamente, un ganador. Pero una vez que finalizan, cada equipo se junta y debe completar una “Hoja de Espíritu” en la que se evalúa cuál de los dos cumplió mejor las reglas. Luego, esa hoja se compara y entre ambos equipos deciden quién es el “ganador de Espíritu”. Cuando termine el torneo se premiará tanto al campeón como al que más puntos de espíritu cosechó. “El mayor orgullo es poder ganar tanto en lo que respecta al juego como en el espíritu”, agrega Diego.
El amateurismo del Ultimate llamó la atención del Comité Olímpico Internacional y, en mayo de este año, alegando “el rápido crecimiento del deporte” y  “el gran atractivo juvenil, una sólida base en los ideales olímpicos, la igualdad de género y el buen gobierno” le otorgó el reconocimiento provisional a la Federación Mundial del Deporte (WFDF), un primer paso para, en el futuro, poder ser parte del programa Olímpico.

Sin embargo, en Estados Unidos, cuna del Ultimate, ya aparecieron grupos que pretenden profesionalizarlo, algo que Martín Gottschalk, uno de los promotores del deporte en nuestro país y actual entrenador del equipo que entre el 3 y el 17 de noviembre disputará un Torneo Panamericano en Brasil, ve con preocupación. “Se abrieron Ligas profesionales con árbitros y características del juego bastante distintas. Por ejemplo, ensancharon la cancha para respetar las líneas de las de fútbol americano y juegan cuartos en lugar de dos tiempos. Están planteando que les gustaría ganar plata y vivir de eso, pero para mí no está nada bueno, quiero que continúe el espíritu amateur”, opina.
Martín, que hasta el año pasado fue el presidente de la Asociación de Deportes de Disco Volador de la República Argentina (ADDVRA), es optimista respecto al futuro del deporte: “La explosión se está dando hacia abajo. El Ultimate es un deporte con origen universitario y en los últimos años, además de explotar en las universidades, está bajando a los colegios secundarios. Hay un nivel de crecimiento asombroso, y estoy seguro de que va a seguir”, sentencia.
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Ultimate Frisbee, deporte alternativo en Argentina
El Ultimate Frisbee llegó a la Argentina en 1997 de la mano del estadounidense Demian Hodari, que vivía en Buenos Aires. A causa de su pasión por este deporte, decidió, junto a sus compañeros, instalarlo en el país. En el 2008, por la iniciativa de antiguos jugadores en Argentina, nació la Asociación de Deportes del Disco Volador de la República Argentina, con el objetivo de organizar actividades nacionales para los miembros e intentar lograr una fuerte difusión de esta práctica.
El 21 de octubre del 2012, tras una votación, se formó una Comisión Directiva de la Asociación, integrada por diez dirigentes y presidida por Ian Mackern. Además, la organización tiene socios que abonan una cuota mensual, que les permite tener voto en las Asambleas, sumado a una participación en todas las actividades que se desarrollen.

Actualmente, se disputa una liga principal en Buenos Aires que está compuesta por nueve equipos: Stinga, Sapukay, Big Red, Discosur, Cadillacs, El Dorado, Cromosoma XY, CPU y EFUM. Todos los partidos se juegan los domingos en el Campo de Deportes de Ciudad Universitaria de la Universidad de Buenos Aires. A la par, hay una liga femenina y un torneo mixto, que cuenta con seis equipos. Los jugadores participan en dos campeonatos por año, uno en otoño y otro en primavera.
Cada dos años, se realiza un mundial y se alternan entre mundial de clubes –un equipo por país- y de países. El Ultimate Frisbee crece a buen ritmo en Argentina y esto se refleja en que tiene un cupo en cada una de las tres categorías para la copa del mundo de naciones.

LA PELEA POR EL “ORO EN POLVO” NO SE DETIENE

LA PELEA POR EL “ORO EN POLVO” NO SE DETIENE

Luego de la reapertura sigue la incertidumbre en el Club Comunicaciones. El Órgano fiduciario que administrará las arcas por tres años más informó que hubo 500 socios nuevos en la primera semana y piensa en pagar la deuda que llevó al club a la quiebra. Sin embargo, la pelea no cesa y ningún sector pierde la esperanza de quedarse con la institución de Agronomía.
Por Nicolás Paul (@nicolasapaul)
La puja por quedarse con el predio deportivo con más hectáreas de la Ciudad de Buenos Aires no termina. A pesar de la extensión hasta 2015 de los plazos de control fiduciario  dispuestos por la Cámara “D” del juzgado siete en lo civil y comercial a cargo del juez Fernando D`Alessandro,  tanto el Gobierno de la Ciudad como la Mutual de Camioneros mantienen expectativas para volver a ofertar por el club. Si bien el objetivo desde la administración es salir de la quiebra, hace 13 años que Comunicaciones está bajo control judicial, y los socios quieren recuperar el club.
Mientras tanto, el Gobierno porteño, a través del Ministerio de Desarrollo Económico, informó que se volverán a analizar nuevas medidas para la adquisición del club si la situación persiste. El gobierno de Mauricio Macri intentó quedarse con cinco hectáreas para la construcción de un estadio techado por el pago de la deuda que “el Cartero” tenía con la ciudad por el incumplimiento del ABL (Alumbrado Barrido y Limpieza).
Miguel Enrique, secretario de la Mutual de Camioneros, le comentó a ETER digital que mantendrán el millón de pesos que están depositados en el Banco Ciudad y que el gremio depositó para la compra del predio y que no se tocarán hasta que concluyan los tres años de extensión del fideicomiso. “No pudimos cerrar la operación por los inadaptados que quieren mantener el kiosquito de Comunicaciones. Nosotros no tenemos la intención de hacer un estadio o una torre lujosa; queremos mantener el sentido social del club con los beneficios que tiene Camioneros para todos. La plata la vamos a dejar en el banco y devengará intereses. Cuando los tres años terminen, ofertaremos otra vez”, sentenció Enrique y concluyó: “Lo que hizo el juez nos pareció una tomadura de pelo”, en relación con el dictamen de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo comercial que frenó la venta al sindicato que comanda Hugo Moyano aprobada por el Juez D´Alessandro. La medida considera que la transacción no era la mejor salida para una institución sin fines de lucro. El proyecto de la Mutual contemplaba 11 millones para saldar el pasivo de ese momento y 41 millones para obras como la construcción de una escuela para discapacitados. La pelea por el club quedó en suspenso y podría terminar si la quiebra se levanta. Sin embargo, si la situación irregular persiste, la pelea puede retomarse luego de estos tres años.

“Vamos a sorprender con lo que va a pasar en el club. Tenemos fe que la quiebra se va a levantar antes de tiempo”, le dijo Aníbal Ibarra, legislador porteño por el Frente Progresista Popular, quien impulsó varios proyectos para que la entidad volviera a ser una institución civil. Jorge Rapaport, nueva cabeza del Órgano, es especialista en gestión deportiva y es un hombre de confianza del ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Además de haber trabajado para el Gobierno porteño en el área de deportes, fue Coordinador de Uniendo Buenos Aires que formó el equipo Buenos Aires Unidos, último campeón de la Liga Argentina de Vóley. Rapaport piensa en devolver la administración a los socios al finalizar la intervención: “Con los ingresos que tenemos podemos mirar hacia adelante. Está todo con cierto orden. Hoy tenemos el club con las puertas abiertas. Entran los que tienen que entrar. Hay una mirada general de toda la gente para ir hacia adelante”. El juez que dictaminó la extensión del fideicomiso, reemplazó a Eduardo Finoccietto, anterior titular, pero con la continuidad de gestión según la Ley de quiebra de Instituciones Deportivas. Rapaport se refirió a la labor del D´Alessandro: “Estoy satisfecho con su participación. Tengo muy buena comunicación con él en todo sentido. Nos escucha y está trabajando para el club. Esta es la lógica del Órgano y de la Ley que nos permite administrar”.
Según el Ministerio de Desarrollo Económico, la ciudad condonó la deuda del ABL por cuatro millones y medio de pesos sólo en el caso que se mantengan las actividades como organización civil sin fines de lucro (sin la intervención de Camioneros). Esto lo establece el Artículo 2 de la Ley 23.514 de “Contribuciones Barrido y Limpieza”. Sin embargo, la Ciudad reclamó el pago de otros dos millones generados luego de la sanción de la Ley 3.279 que perdonó la deuda. Los clubes están exentos del pago de ABL, pero la omisión del Gobierno porteño y la falta de una presentación formal para evitar el cobro del impuesto generaron una nueva mora. Para contrarrestar esto, Ibarra, junto con otros legisladores, presentó en mayo un proyecto a la Legislatura porteña para que se sancione una nueva ley que condone el nuevo monto adeudado. Según el Ministerio de Desarrollo Económico a través de Nicolás Monti, prensa del área de deportes, la Ciudad impulsó todas las decisiones para favorecer a los vecinos. Sin embargo, recién este año, el Gobierno de Macri abonó los 600 mil pesos por una deuda que tenían con Comunicaciones por el uso de las piletas en la temporada de colonias 2012. La ayuda del gobierno porteño fue escasa pero ésta puede ser esencial para mejorar la situación económica de Comunicaciones para el futuro. “La ciudad, desde los legisladores, acompañó para devolver el club a los socios. El ejecutivo no vio con mala cara la entrega de la institución de Moyano porque tenían negocios en conjunto y tomó las cosas con desgano para resolver este tema. Formalmente hizo lo que tenía que hacer pero no con el ímpetu que hubiésemos querido”, dijo Ibarra y agregó: “Hay perspectivas positivas, caminos abiertos. La situación no es perfecta, pero se está analizando la realidad y se vislumbra un buen futuro. Para que Comunicaciones vuelva a los socios hay que saldar la deuda. Esta es la ecuación que cumplir”.

La situación económica sigue siendo grave: la deuda es de ocho millones de pesos según datos del Órgano fiduciario. Las expectativas del nuevo fideicomiso son buenas y el club tiene todas las herramientas e ingresos para poder saldar el pasivo y terminar con la quiebra. En la primera semana, luego de la reapertura, se sumaron 500 nuevos socios según números oficiales. A pesar del pasivo, los sueldos de los empleados del club están al día y ésto se pudo confirmar con el Sindicato de Empleados de Entidades Civiles y los mismos empleados del lugar.
Todavía, dentro del club se respira la enemistad entre la administración que ordena la Ley de Quiebras de Entidades Deportivas y los socios que quieren recuperar su club. Roberto Ruiz, socio y miembro de la Subcomisión del hincha dudó de la eficacia de la gestión: “El juez se ha olvidado del club, de la gente; es inoperante. No tiene lo que hay que tener para frenar esta situación. El club es rentable y se roban todo. No queremos tres años más de fideicomiso porque van a preparar todo para darle el club a Moyano”. Las culpas cruzadas por la situación colocan el foco en un pasado que ya expiró. “Comu es de la gente”, dicen los grafitis de los carteles que dan a Avenida San Martin. Todavía las cuentas están pendientes y el futuro, incierto. La pelea por el “oro en polvo” no para.

UN CUERVO SIN CARROÑA

UN CUERVO SIN CARROÑA

San Lorenzo llegó a tener una deuda de 234 millones de pesos y un patrimonio neto negativo de 94 millones. Con la llegada de Lammens a la presidencia esos números se redujeron y el club presentará una mejoría en el futuro. Un recorrido por la economía de los años terribles del Ciclón.
Por Juan Cruz De Rosa
La historia los ubica como los más ganadores del fútbol local, pero la realidad los condena. Los cinco grandes tienen sus economías en rojo y sus pasivos en total superan los mil millones de pesos ($ 1.078.125.601,5), el doble que hace dos años. San Lorenzo es el que más ha progresado en ente último año y medio pero todavía debe $159.289.949.
En el equipo de Boedo, la dirigencia encabezada por Matías Lammens y Marcelo Tinelli llevaba apenas unos meses en el cargo, tras la renuncia de Carlos Abdo. Cuando asumieron, su primera medida fue realizar una auditoría para determinar el estado financiero del club. Lammens reconoció que el club se encontraba peor de lo que se imaginaba: el pasivo llegaba hasta los 234 millones de pesos. “Empezamos a pagarlo acordando con los acreedores y cancelamos 10 millones, a nivel patrimonial hoy tenemos 6 millones de dólares más. Nuestro principal ingreso es a partir de la cuota social”, destacó el presidente en charla con ETER. Agregó que como primera medida redujeron el déficit mensual e incrementaron la generación de ingresos a partir de, por ejemplo, el sponsor de la camiseta.

El 24 de febrero de 2010, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 25 absolvió a Fernando Miele, ex presidente de San Lorenzo (1986-2001) en el juicio que le había iniciado el club por defraudación por administración fraudulenta. Dos años después, San Lorenzo apeló el fallo y el juicio se elevó a la Corte Suprema de Justicia. La denuncia fue presentada hace ya 11 años por el sucesor de Ferrnando Miele, Alberto Guil. Miele dejó el club con juicios por 10.600.000 pesos, 19 pedidos de quiebra, con el 95% de los cheques emitidos rechazados por un valor de 3.537.000 pesos y en el último año y medio de gobierno aumentó el pasivo en 20.900.000 pesos que dejó un total de $43.751.747,77 de deuda, según señaló Clarin.com en marzo del 2002. Pero para Guil, el hecho más grave tuvo que ver con la venta de entradas de la final de la copa Mercosur que San Lorenzo le ganó a Flamengo en 2001. La recaudación fue de $749.990. De esa cantidad, $376.760 desaparecieron de las arcas del club cuando se fue Miele. Se justificó en concepto de $219.000 en sueldos; $50.500 en honorarios al contador Flavio Serpero; otros $50.500 en honorarios al gerente general Ernesto González; $36.760 en devoluciones de empréstitos internos cobrados por el hijo del ex presidente, Gustavo Miele y $20.000 en intereses pagados a un tal Gregorio Fernández por un préstamo. Guil se presentó ante la justicia con la versión de que los comprobantes presentados no eran válidos. Pero con el paso del tiempo, el delito proscribió. A Miele sólo le retiraron el carnet de socio en 2003.
Rafael Savino tomó el mando del conjunto de Boedo en 2004 con la promesa de liquidar todas las deudas y levantar el concurso de acreedores, hechos que no sucedieron. Unas de sus primeras negligencias fue el manejo de las divisiones inferiores. En 2006, una gran parte de los coordinadores, con Gabriel Rodríguez a la cabeza, se marcharon a River. La calidad de las categorías menores del Ciclón mermó. La poca presencia de juveniles en el primer equipo se suplantó con la compra de jugadores. El desfile de futbolistas por San Lorenzo fue excesivo. Es larga la lista de quienes llegaron con un sueldo elevado pero que pasaron con mucha pena y sin gloria. El caso más paradigmático fue el del nigeriano Félix Orode, que jugó apenas 10 minutos y le costó al club $3.839.340 entre distintos gastos.

A mediados de 2008, el pasivo ascendía a los 70 millones de pesos, pero Savino priorizó lo deportivo e hizo uso de la billetera del club casi sin límites. En ese período se produjo la llegada del famoso grupo inversor a San Lorenzo, encabezado, entre otros, por Marcelo Tinelli y el empresario dueño de Estática Internacional, Carlos Abdo. Pero el equipo no tuvo éxito, primero por la eliminación de la Copa Libertadores de 2008 y luego en el triangular final del Apertura del mismo año. Otro tema que hizo ruido fueron las ventas de Ezequiel Lavezzi y Gastón Fernández, baluartes del título del 2007. Según un documento revelado por un vocal de la oposición de aquel momento (que no quiso ser mencionado), la transferencia de Lavezzi al Nápoli se efectuó en seis millones de dólares el 5 de julio de 2007. Sin embargo, en la memoria y balance figuraba la cifra de U$S 5.324.983. Es decir que hay unos 675 mil dólares que “desaparecieron”. Similar es lo que ocurrió con Fernández. Según le afirmó a Clarín Raúl Sánchez, el presidente de la agrupación Compromiso Sanlorencista, la Gata pasó a Estudiantes a cambio de 3.040.000 dólares, pero en el balance la cifra es de 2.790.000 dólares, esto arroja un faltante de U$S 250.000.

Carlos Abdo ganó las elecciones con el 35,7 % de los votos. Recibió un club con una deuda de 82.700.000 de pesos, un déficit mensual de dos millones y medio de dólares y un equipo comprometido en los promedios. Abdo llegó a la presidencia con promesas de paliar la crisis, concretar la vuelta a Boedo y reposicionar al equipo, todo respaldado con su abultada billetera. Pero la situación lo  pasó por encima: el club cayó en un pozo financiero, se aprobó un préstamo con el banco Credicoop, los dirigentes debieron poner plata de su bolsillo y luego Abdo afirmó haber desembolsado 33 millones de pesos de su capital personal. En medio de un caos institucional y con la victoria del equipo frente a Instituto en la promoción por la permanencia en primera, Abdo dio un paso al costado y dejó al club acéfalo.
La fórmula Lammens-Tinelli triunfó en las elecciones con el 80% de los votos. “Hemos logrado estabilizar al club, incluso en el próximo ejercicio San Lorenzo presentará un superávit de $49 millones según los análisis que realizamos”, afirmó el actual presidente. El presupuesto 2013/2014 tuvo un informe favorable de la comisión fiscalizadora y fue aprobado de manera unánime en comisión directiva. La fórmula confirmó su presencia en los próximos comicios del club del 14 de diciembre y la reelección es casi un hecho.

Y AL SÉPTIMO DÍA…RESUCITARON

¿Qué más quedaba por hacer, sino caminar? Pero ¡cómo costó arrastrar los pies! El calor era insoportable, el maquillaje ya empezaba a molestar y la sangre artificial me daba comezón. No importa, había que seguir caminando. Las palabras motivadoras de nuestro líder nos guiaban por la avenida Libertador hasta el parque Thays, en Facultad de Derecho, donde nos esperaba la banda “Kiss My Ass”, tributo a Kiss. Desde los autos que pasaban por el costado de la calle miraban con curiosidad, sacaban fotos e incluso se dejaban maravillar por la creatividad de algunos y la morbosidad de otros.
Por Natalí Toiw
Caminábamos ya casi por inercia y con el sol sobre nuestras espaldas. Marchábamos con el horizonte fijado en Reynaldo Rataplín, el rey de nuestro movimiento. Algunos, más torpes, arrastraban los pies y los otros, un poco más desarrollados, corrían.
Los jóvenes hambrientos gritaban, pedían, exigían lo que se les había prometido unas horas antes cuando la convocatoria recién había empezado.
Allá, en la plaza San Martín a las 14 horas del domingo 13 de octubre, el rey de los zombies, la autoridad suprema de los muertos vivos de la Argentina había- una vez más y por séptimo año consecutivo- despertado a sus seguidores.
El rey Reynaldo, el hombre con las bolsas de copos de nieve rosados atados a un palo, copó el megáfono y ante la multitud presente preguntó:
¿¡Qué somos!?
En un grito colectivo respondimos:
¡¡Zombies!!
¿Y qué queremos?, insistió nuestro líder.
Nuevamente de forma conjunta y automática respondimos:
¡¡Cerebros!!

Este año, el movimiento se masificó y se extendió a más de 30.ooo personas en estado de putrefacción, niños y adultos. Pero no solo hubieron zombies, sino también “sobrevivientes”; aquellos que no se disfrazaron pero sí acompañaron la caminata.
Las convocatorias a la Zombie Walk cada año no se hacen solo para disfrazarse o sembrar el terror en los turistas que pasean por el centro de la ciudad. Sino que tiene la misión solidaria de recolectar alimentos, concientizar sobre la donación de sangre y sobre la unidad juvenil. Y eso lo vociferó Reynaldo en su discurso de cierre: “Si sos humano, sos zombie, si no sos zombie, sos no humano(…)Les propongo un abrazo, una toma de manos. ¡Tómense de la mano mis zombies unos con otros y las manos arriba! ¡Todos los zombies somos iguales!”
Qué suerte que pude ser uno de ellos, aunque sea por ese día. Ay, ¡pero como costó arrastrar los pies!
 

CHICAS CLÁSICAS

Dentro de las orquestas hay mujeres que se destacan y quieren demostrar su talento. Las historias de Daiana Bustos, oboe 1º en la orquesta estudiantil de Buenos Aires, Florencia Barrientos, percusionista de la orquesta estable del Colón, y Evelina Rolón, arpista que actualmente reside en Emiratos Árabes, lo demuestran. Ellas son jóvenes que quieren vivir de su gran pasión, la música clásica.
Por Verónica Del Vecchio (@verodelvecchio) /Cecilia Tangir (@ceyarefue)/ Tatiana Fernández / Irupe Almude / Carolina Carnevale
De Banfield al Colón sólo hay 30 minutos de viaje, a la estación de Once se tarda un poco más, pero de Florencio Varela a Emiratos Árabes ya es necesario llevar visa además de la Sube. Así enumerados parecen sólo trayectos, pero estas son las distancias que recorrieron Evelina Rolón, Florencia Barrientos y Daiana Bustos, para pasar de ser niñas que estudiaban en un  conservatorio a mujeres Sub 30 cuya profesión es interpretar música clásica.Aunque muchas veces uno piensa que este tipo de carreras nace de la obsesión de los padres, estas chicas afirman y demuestran día a día lo contrario, ellas hacen lo que les apasiona.
“A los ocho años me enganché a tocar la batería en la iglesia y a partir de ahí le insistí un montón a mis papas con que quería estudiar ese instrumento. Finalmente, a los 9 empecé en el conservatorio y descubrí la percusión de orquesta que me cautivó”, cuenta Florencia Barrientos, que con 24 años llegó a cumplir la meta de todo músico argentino, formar parte de la Estable del Teatro Colón. Ahí hace sonar los timbales, tambores, el xilofón, la marimba y el vibrafón. El caso de Evelina también es particular, a los 9 años ya recorría el interior del país con su arpa, de la mano de su papá y su hermana con quienes integraba un grupo musical. “Ese era mi trabajo, hasta me pagaba la escuela privada en la época de crisis del país”, explica la joven de Varela desde un hotel cinco estrellas de Dubai donde es contratada como artista exclusiva. Por su parte, Daiana explica que a la hora de ingresar a estudiar a los 12 años, nunca tuvo dudas sobre su instrumento. “Mi hermana es violinista y cuando empezó en el conservatorio Julián Aguirre de Banfield yo, que siempre andaba merodeando por la casa, escuché una obra que tenía un solo de oboe y me gustó mucho el sonido que tenía”, dice la joven de 19 años, que actualmente dirige la fila de oboes en la Estudiantil de Buenos Aires. “Ahí como que me picó el bichito y al año siguiente entré yo también”.
Después llegó la adolescencia, pero las horas de estudio no eran materia negociable, de hecho, eran la razón por la cual estas jóvenes permanecían en sus casas un sábado a la tarde practicando técnica y rutinas, mientras que la mayoría de sus pares tomaban mate en alguna plaza. La pasión por la música, por crecer, era más fuerte. Es algo así como lo que les sucede a los deportistas, el músico que aspira a llegar a las orquestas profesionales o destacarse en su instrumento, debe dejar de lado entre otras cosas los boliches.  Si bien Florencia se define como una chica tranquila en ese sentido, al preguntarle si siente que perdió cosas se detiene, suspende el tiempo por un momento y reflexiona: “Puede ser, no es para tanto. Ir al colegio y al conservatorio es estar todos los días a full.  Pero tampoco quería salir a bailar”.
Por su parte, la joven oboísta recuerda que por su contextura física pequeña era bastante señalada, formaba parte del grupo de los “relegados” del curso y muchas veces tenía que irse antes de clase para llegar a tiempo a la orquesta. “Mis compañeros salían todo el tiempo y yo muchas veces decía que no porque tenía que estudiar”.
“Ahora cuando me cruzo con alguno y le cuento un poco lo que estoy haciendo, les pega, Me dicen: por todo lo que estudiabas tenías que llegar”, ejemplifica la chica del mechón rosa en el pelo y ojos coquetamente delineados. Evelina, cuya vida fue menos estructurada por no tener la presión de ingresar a una orquesta formalmente, cree que el hecho de haber tocado desde tan chica y recorrer tantos escenarios por las diferentes provincias, la hizo encontrarse con todo tipo de personas y cuestiones culturales. “Durante mi adolescencia me dediqué, además de las giras, a dar clases de arpa en forma particular y la combinación de esos elemento generan, tal vez, que uno madure más rápido”, recapitula la joven de Varela al pensar en esos tiempos.

Daiana Bustos y su oboe

A pesar de haber recorridos auditorios de México, del Golfo Pérsico y trabajar casi siempre en shows para hoteles de primera categoría como arpista invitada, Evelina no pierde su identidad ni reniega de las calles de su barrio, donde tuvo su primer acercamiento con el instrumento que le permitió llevar esta “vida bohemia” con la que siempre soñó. “Es lo que soy, soy de Varela y gracias a mi localidad tuve la oportunidad de llevar a cabo cursos de arpa gratuitos para el municipio, eso significó mucho para mí”, enfatiza la morocha de pelo largo.
Muchas millas más cerca, las largas horas de ensayo, las rutinas diarias y las pocas vacantes para ingresar en el ambiente profesional, parecen contradecir la idea de que los músicos viven una vida descontracturada y libre de presiones. Las chicas cuentan que el ambiente se torna cada vez más competitivo y el estrés también juega un papel importante a la hora de concursar en una orquesta profesional. “Es una situación de nervios que tenés que soportar. Son muchos años de preparación, no sólo técnica sino también psicológicamente”, razona Florencia, quien supo colonizar una “fila” de la orquesta históricamente ocupada por el género masculino. Algo que tal vez no ocurre en los otros instrumentos, donde el número de integrantes mujeres y hombres es mucho más parejo. En ese sentido, Daiana advierte que, desde su perspectiva, antes era más complejo pero ahora está todo bastante unificado.
Pero no todo lo clásico es antiguo. Estas chicas, aunque son disciplinadas con sus carreras, también tienen espacios de esparcimiento. “Nunca me levanto antes de las 12- confiesa Evelina- después de un café, me pongo a escuchar música, trato de adaptarla al arpa, hago mis presentaciones a la tarde y ya entrada la noche salgo a tomar algo con mis amigos para desconectar”. Daiana con una rutina más complicada no suele tener muchos ratos libres, pero cuando hay un hueco suele juntarse con amigos a cenar en la casa de alguno, ir a muestras de arte y a ver obras con su novio, quien es baterista y artista plástico.
Florencia es quien menos descansos tiene pero admite con entusiasmo que no descarta la idea de tocar en una banda de rock e innovar en diferentes estilos. De hecho Luis Alberto Spinetta es un ídolo en el cual todas coinciden.
Si bien vivir de lo que a uno le apasiona es un logro que tal vez no todos lleguen a cumplir, estas jóvenes siguen aspirando a crecer, y su música no se detiene. “Cuando era chica quería tocar en una orquesta, se me había metido eso en la cabeza y se me dio”, dice Florencia con decisión. Pero con los ojos puestos en lo que vendrá dice que “ahora la cuestión es seguir perfeccionándome, cumplir con mi trabajo acá y después, si se puede, viajar al exterior y probar”. Mientras tanto, Daiana se plantea sus próximos objetivos: “capaz audicione para la academia orquestal del Colón, la de los chicos, los jóvenes”. Sostiene que no le molestaría pasar por la filarmónica, pero la estable no le interesa, ya que forma parte de las óperas y ballets. “A mí me gusta estar más en conciertos y que se luzca la orquesta”, afirma con una convicción poco habitual para una chica de su edad. Desde el otro lado del globo, Evelina asegura que no tiene ambiciones de riqueza ni de fama: “simplemente deseo seguir siempre viviendo de esto, tener salud, amor y ser feliz junto a mi arpa, mi música y los míos.”
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DEL BARRIO A LA ORQUESTA
Por Verónica Del Vecchio (@verodelvecchio)
La música clásica suele pensarse como un práctica elitista pero en el conurbano también se encuentran talentos y disciplina para desarrollarlos. La orquesta escuela de niños de Alejandro Korn y San Vicente es uno de los lugares donde los más chicos pueden concurrir. Darío Díaz, director de la orquesta forma parte de la iniciativa Orquestas y Coros para el Bicentenario y cuenta cómo fue el camino para acercar la cultura musical a los chicos.
Rojo del Ceibo. Así se tituló la segunda obra que Darío Díaz preparó para la orquesta de chicos que dirige en la Escuela Nº 22, en San Vicente. El árbol daba sus primeras flores en la puerta donde realizaban el ensayo. Díaz cuenta que ese elemento colorido que se destacaba lo inspiró a componer una canción que los chicos pudieran cantar y tocar. Desde hace dos años, la forma de trabajo en las dos orquestas que dirige en ese partido del conurbano sur,  mantiene una línea muy clara: hacer música juntos, sin perder la identidad de su comunidad.
A pocos kilómetros en la localidad de Alejandro Korn, se eleva “El Puente”, la orquesta que funciona en la Escuela Nº 12, y en la que, al igual que en San Vicente, 70 chicos tienen la posibilidad de hacer sonar los instrumentos de una orquesta sinfónica y sacar melodías con sus pequeñas manos. Las expectativas, sin embargo, son enormes. Son las mismas que motivan a este director de Banfield, a ir cada sábado a ensayar tres horas y media con cada orquesta. “Estamos trabajando con chicos con los que partimos de cero, y  tienen que tocar y vos tenés el desafío de hacer música desde la nada,  para eso dimos sólo una semana de clases y otra de ensayo”, dice Díaz recordando cómo fue ese noviembre de 2011, cuando se encontró con el reto de dirigir estas orquestas.
A partir de ahí, comenzó a escribir la partes que tenía que tocar cada instrumento. Un material que era inexistente, pero que de a poco se fue armando, teniendo en cuenta siempre lo local y el entorno de los chicos, y afirma que  “es un trabajo de dedicación, pero es la llave que te permite empezar”. Es que tal vez ese sea el espíritu que los convoca: “la práctica de hacer algo, con un sentido determinado y lograr un resultado colectivo”. Díaz, lejos de darse aires de grandeza, insiste en que en la confianza y el vínculo afectivo son los pilares que mantienen la unidad del trabajo.
El programa forma parte de la iniciativa Orquestas y Coros para el Bicentenario que lanzó el Ministerio de Educación en 2008 y que apunta a acercar recursos, tanto personal docente que ingresa por concurso, como instrumentos musicales, a las escuelas. Allí el equipo se encarga de darle forma y de aportar en el día a día su pasión. “Hay que tener ideas alternativas siempre, el chico que no puede tocar, puede cantar, puede hacer percusión corporal, palmear, nadie queda afuera”, enfatiza Díaz.

El director también señala que la orquesta escuela ayuda a  “poner sobre la mesa problemáticas y tratar de resolverlas”. Rememora, en ese sentido, el caso de un alumno que no podía articular cuando hablaba, “se trababa al expresarse, y ahora está tocando, re integrado, porque siente que ese es su espacio y eso lo ayudó a soltarse”. También hace hincapié en que al ser algo bastante nuevo, la clave es sostenerlo en el tiempo: “si los funcionarios políticos entienden, ven todos los beneficios y lo sostienen, creo que esto va a producir un impacto para estos chicos, aunque después no sean músicos”.
En total, los pequeños tienen tres encuentros semanales, una hora de lenguaje musical, la clase del instrumento y los ensayos los días sábados. Tanto los padres, que ya organizaron una comisión, como el personal de la escuela son parte de este proyecto, que, como lo define Díaz, es “una pequeña comunidad, una tripulación que va en un viaje, que pone lo mejor que se pueda para que esa experiencia sea nutritiva, y que no volvamos siendo iguales”.
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S.O.S PARA EL FUTURO DE LA MÚSICA CLÁSICA
Por Irupé Almude: @irupeyamila y Verónica Del Vecchio: @verodelvecchio
“Se preparan estudiantes con una vocación de solista y cuando van a las Orquestas eso se nota”. Así, Daniel Bozzani, pianista, compositor y director de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Lanús (UNLA), habló sobre la necesidad de adoptar en los conservatorios un concepto más comunitario y solidario del músico profesional. Según él, se busca sólo el espectáculo. “Si no salís en las tapas de las revistas, es como que estás medio muerto. Se busca el impacto, destacarse individualmente“, sostuvo.
Bozzani trabaja dentro del edificio Homero Manzi, uno de los talleres del viejo ferrocarril Roca reformados para el uso de los estudiantes a pasos de la estación bonaerense de Remedios de Escalada. Fue convocado por la institución para integrar el proyecto de la orquesta y confesó, sin dudarlo, estar interesado desde el primer momento. Sentado en su oficina, el pianista reflexionó: “La música clásica necesita un nuevo lenguaje que exprese lo de hoy, no lo del siglo XI”. Además, manifestó que se tendría que hacer más hincapié en la música Argentina y Latinoamericana. “Es importante que se incluya en la escuela. Hoy en día ocupan un espacio muy marginal”, agregó. Para el director de la Orquesta de Cámara de la UNLA, los propios músicos ponen los límites con el público.
“Hoy en día no hay chico que no tenga un mp3 en su celular o en la computadora, la música popular lo invade todo. En cambio, la académica parece que fuera para un solo sector y más aún la contemporánea, que no se llega a colar en el gusto de la gente”, continuó. A pesar de esto, el pianista consideró que actualmente no llama la atención ver un chico con un violín, es más común. “Antes eran nerds”, dijo Bozzani y recordó a Candelaria, una artista de 15 años que tocó el Himno Nacional en su violín frente a la vigilia que esperaba en la puerta de la Fundación Favaloro para brindar su apoyo a la presidenta Cristina Fernández, mientras era operada.
El acceso a las orquestas es muy difícil para los jóvenes. Si bien, se realizan convocatorias para los estudiantes académicos cuando hay vacantes disponibles, la mayoría de los que están estables se perpetúan en sus puestos. Se concursa frente a un jurado y, de no quedar primero, los que lo siguen se anotan en una lista de mérito. “La orquesta es una sociedad en miniatura. Hay mucha burocracia para los cargos y están muy sindicalizadas”, analizó el director. “En definitiva- concluyó Daniel Bozzani- la situación de la música clásica está  relacionada con la idiosincrasia argentina, que tiende a  dejar de lado  lo relativo a la excelencia académica”.
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LAS ORQUESTAS JUVENILES SE QUIEREN HACER OIR
Por Irupé Almude (@irupeyamila), Verónica Del Vecchio (@verodelvecchio) y Carolina Carnevale (@carocarnevale)
Una banda sinfónica compuesta por los estudiantes de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Barracas, Constitución y Villa Lugano, entre otros barrios porteños, realizaron un concierto en la puerta de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, en reclamo por el vaciamiento del programa y  el cierre de 10 pre- orquestas. Con la ayuda de los docentes y en presencia de algunos legisladores de la oposición, los niños y jóvenes pudieron tocar acompañados de los músicos populares León Gieco y Peteco Carabajal.
El director general de la Orquesta de Cámara Juvenil de Buenos Aires, Alejandro Beraldi, declaró en línea con la protesta: “En estos quince años sólo tuve tres ayudas económicas muy pequeñas, dos del Fondo Nacional de las Artes y una, este año la del Mozarteum, que me ayuda a solventar gastos de la orquesta”. Según él, desde que está cargo de la dirección de este grupo se hicieron conciertos pagos para solventar los costos. “Funcionamos a modo de cooperativa,  se reparte el dinero por igual y cuando hay algo de plata extra trato de pagar por lo menos los gastos, ya que lo demás generalmente termina saliendo de mi bolsillo”, aseguró el músico.
Por otro lado, Daniel Bozzani, director de la Orquesta de Cámara de la Universidad de Lanús (UNLA) señaló que las políticas culturales son buenas a nivel nacional y provincial para lo popular pero no para lo académico. Bozzani insistió en que el verdadero problema no es la cantidad de orquestas sino que el nivel educativo para la formación de músicos académicos  es muy bajo. “Hace 20 años había pocas orquestas profesionales en relación a la gente y pocos lugares para tocar. Ahora esto se invirtió. Hay más orquestas pero con poca formación para que las orquestas funcionen profesionalmente. Es el huevo y la gallina”.
Sobre la participación en eventos estatales, el director de Cámara de la UNLA opinó: “Se montan espectáculos populares con figuras reconocidas pero es demagógico porque se muestran siempre las mismas cosas. En el fondo, es un concepto muy conservador”. Si bien, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal manejan sus propios criterios sobre los medios económicos que se deben destinar a ellas, según Bozzani, coinciden en la poca importancia y el rol marginal que ocupan en la cultura.

Links relacionados:
Orquesta de la UNLA:
Evelina Rolón:

Violín Candelaria:
Reclamo de las orquestas:
Orquesta Estudiantil Buenos Aires:

LA “D-LIRANTE”, UNA MANERA “MÁGICA” DE VIVIR “LA NOCHE CLANDESTINA”

 

Estas tres fiestas bizarras son las que hacen furor en la noche de Buenos Aires con un despliegue de disfraces y maquillaje excéntrico acompañados por el ritmo de los artistas del ayer, música tropical, reggeae y rock.
 
Por Emanuel Aguerre, Juan Corti, Nestor Garrido, Pedro Grancharoff, Graciela Mancuso, Nicolas Segreto.
 
La noche en Capital Federal y en Gran Buenos Aires ha dado un vuelco. Lejos de los sets de música electrónica, de los recitales de las bandas del momento, del reggeaton furioso de Nene Malo y del tradicional “cachengue” bolichero, las fiestas bizarras se afianzan y ganan concurrentes cada fin de semana. Los cantantes del ayer, que yacen en el olvido, las cumbias que se supieron bailar entrado el milenio y los disfraces más disparatados, son hoy una nueva alternativa para las fiestas y la diversión por $ 40. La mixtura de los estilos más disparatados muestran su versión acabada los fines de semana, en uno de los negocios con más variedad y oferta del mercado: la joda.
Entrar en una de las fiestas sin saberlo puede ser traumático. Por ejemplo, en la “Fiesta D-Lirante”, que se desarrolla todos los viernes en el boliche “Palermo Club”, con habilitación de tipo “clase C”, para 480 personas. Está ubicado en Borges esquina Santa Fé, y un viernes cualquiera, pasadas las 3 y media del mañana, se presenta una banda que puede desorbitar a quien no esté preparado. Pera de Goma (ver recuadro), la banda habitué de la fiesta es uno de estos grupos musicales. También se puede tener otro primer impacto desopilante: una banda llamada “Pollera y Pantalón” con cualquier cantidad de instrumentos de vientos, con dos saxos a la cabeza, al mejor estilo Kusturica, entona un enganchado de cuatro hits bizarros: “La Cucaracha”, “Me llaman del bar de Moe”, “Mambrú se fue a la guerra” y la famosa marcha rusa. Unas 450 personas disfrutan de una noche delirante moviendo el esqueleto.
Otros prefieren volver al rock y al reggae para escaparle a los DJ y a la música del momento. Sobre Avenida Santa Fe, a metros de La Rural, está el boliche Groove. Allí se da La Clandestina. “Nada debería estar prohibido”, reza el slogan de la fiesta para los que prefieren  la birra al champú.
Para los amantes de la cumbia está La Mágica, que se hace en Groove, en Avenida Santa Fe al 4300, al igual que la Clandestina. Es una fiesta que marca un antes y un después en lo que al género se refiere al ser la primer fiesta “off bailanta” en proponer un nuevo vínculo con la música tropical. Creada por Ariel Fligman abarca la cumbia en todas sus dimensiones, donde conviven sus diferentes estilos para crear una noche a puro baile y ritmo. “Bandas clásicas de todas las épocas, bandas en boga, bandas emergentes, más la especial selección de los djs hacen que cada fiesta tenga su propia originalidad, entregando un gran abanico de colores para dejar en claro que la cumbia es un género que no conoce distinción social”, asegura su creador en la página de Facebook oficial de la fiesta.
La fiesta Bizarren, como se la conoce entre sus seguidores, tiene un público tan loco como los artistas que tocan en ella.  Se realiza en Zona Oeste, y en Flores, Belgrano, Banfield, entre otros barrios de la Capital y el Gran Buenos Aires ¿Qué tienen en común Astroboy, Pocho la Pantera, Robocop, el hipopótamo de Pumper Nic, Roberto Galán, un tal Pibe Mondiola, Sergio Denis, un gordo stripper, Alcides y los Titanes en el Ring? Absolutamente nada, si no existiese la Bizarren Miusik Parti, una fiesta que reivindica todo lo anti-cool-nostálgico que aparece en su camino.
Gabriel Storani, concurrente de la fiesta D-Lirante, está desencajado. Levanta sus dedos al mismo tiempo que agacha su cabeza y mueve los pies. Mira a un pibe vestido de dorado, con un boxer de leopardo y quita la mirada al instante. Hubiese preferido ver otro disfraz. Desde la muchedumbre enloquecida, que se funde en un trencito, comenta su primeras emociones de la noche: “Yo creo que ver a Ricky o a Alcides haciendo playback es una experiencia que hay que vivir en la vida. Para contarle a los nietos, básicamente. Por eso pegan mucho estas fiestas. Me quede sin palabras, maestro. Estoy ansioso por el show de Ricky”. Gabriel, mientras toma su cerveza en lata y camina hacia al escenario, espera la entrada triunfal de Ricky y los Rickitos.
Ricky  sale a escena. Él entra con un atuendo rojo, marcado al cuerpo, con vivos dorados y unos flecos de cuero en las mangas que no dejan de darle ritmo a sus tradicionales pasos y conductas: el saltito, el gritito del indio y meneo de cabeza que pone a su flequillo en estado de cólera cumbiera. Lo acompañan sus músicos, los Rickitos, todos por arriba de los 60 años. Y, por último, entra ella: la Rickita japonesa, una  bailarina con ligeros rasgos orientales, casi imperceptibles, que se achina los ojos con los dedos para aparentar. Baila mostrando su minifalda. El show es una perla en la noche y suenan los hits que quiere la gente: “Qué tendrá el petiso”; “El hombre gato”, una canción homenaje a un violador-asesino; y “Como monedas no tengo el vuelto te lo doy en caramelos”, el número especial de la Rickita japonesa.
Una vez terminado el show y la euforia, cuando la noche se apaga, una de las chicas que deliró con Ricky deja su parecer antes de dejar el boliche. Laura Gómez, de 25 años, dice: “Ver a Ricky Maravilla en vivo fue muy fuerte, pero divertido. En especial por la Rickita japonesa, una chica nacida en Ezpeleta o Burzaco, vaya una a saber. Y por la banda también, cuatro viejos que vinieron vestidos con polar, gorras de fútbol americano y anteojos de leer”. Respecto de sus canciones, algunas sutilmente misóginas y machistas, Laura opina: “Sus letras son temerarias. Si no te reís, llorás. Quedé muy asombrada, no pensé que este señor, en el ocaso de su carrera, podía generar tal euforia en un boliche lleno de pibes y pibas”.
Fligman es el productor de gran parte de estas  fiestas bizarras, entre ellas  La Clandestina y La Mágica. “Tanto en la D-Lirante, como en La Mágica y La Clandestina no importa cómo vengas vestido, si sos famoso o lo que sea. Solo importa que te quieras divertir con buena onda y compartir un buen momento. Eso lo percibe el público, los artistas que participan y la gente que trabaja”, comenta. Luego amplía: “es una fiesta jodona donde pasamos música divertida de todos los géneros, en un ambiente descontracturado, en una atmosfera especial, como podría ocurrir en el patio de la casa del vecino”.
Las fiestas del estilo bizarro ganaron un público. Todos los fines de semana hay  por lo menos tres fiestas en Capital Federal y el Conurbano. “Más de 100 mil personas ya pasaron por estas fiestas, por eso son un boom que va ganando terreno en el lugar que antes ocupaban los boliches”, afirma Gabriel Guazzaroni.

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Ricky, la Maravilla tropical
Ricky Maravilla arrastra la voz como si le pesara cada palabra. Mientras habla por el teléfono de línea de su casa, atiende el celular: lo contactan para contratarlo en una fiesta. Seguramente para una bizarra, las fiestas que son furor en la noche de Buenos Aires y tienen a Ricky como uno de los protagonistas.
“No es falta de voluntad –aclara-. Me interesa hacer la nota, pero no tengo tiempo”. Al final accede ante la insistencia. Para Ricky, el resurgimiento de los temas de antaño tiene que ver con que no ha surgido nada nuevo. Según asegura, no existe creatividad. Es que, en realidad, alguien escucha los primeros compases de “Qué tendrá el petiso” –su hit más conocido- y enseguida lo identifica. Sus temas marcaron una época en dónde esa música se asociaba a las salidas de noches de cumbia de antaño de Terremoto Bailable. Estaba presente en el típico carnaval carioca de las fiestas de quince y los casamientos de la clase media y alta. Y justamente eso es lo que él siente que sus composiciones trascienden su público y se amplía el horizonte de escuchas, de gente que lo baila, que lo reconoce porque los artistas actuales, opina el cantautor, “se multiplican y se imitan y no permiten que la gente distinga entre uno u otro”.
Para Maravilla las fiestas bizarras tiene como objetivo convocar al público y él está más que satisfecho con los resultados: “Esta nueva generación es la que me aplaude, me admira y yo me siento contento de que les guste mi música, mi ritmo”.

Pera de Goma: Una banda habitué de las fiestas bizarras
Al estilo de Los Auténticos Decadentes, los integrantes de la banda Pera de Goma suben al escenario de forma desordenada y los colores de las pelucas y los disfraces estallan junto con el sonido de los instrumentos. El ambiente se transforma en una especie de carnaval carioca donde los participantes, si bien no son parientes, comparten la euforia y el look excéntrico que se plasma en una fiesta familiar. “Todo comenzó algún tiempo atrás en la Isla del Sol…”, suena de canción telonera previo a la salida de Pera de Goma al escenario del boliche Palermo Club. Sus seguidores conocen el ritual. Ni bien suena la primera estrofa del tema de El Símbolo, empiezan los cánticos y los agites por la llegada de la banda asidua de la fiesta D-Lirante. Este grupo toca canciones consagradas, pero en ritmo de cumbia. Son unos “pibes de barrio”, como ellos se proclaman; 10 amigos que tienen entre 23 y 28 años y se divierten haciendo música para que los demás se diviertan. Una banda que lleva su nombre en honor a un sketch de Alfredo Casero en “Cha Cha Cha” que hace alusión a un tipo de enema llamado “Pera de Goma”.
El condimento de la banda es el look de sus integrantes: anteojos de sol, pelucas coloridas, brillantina y vestimenta inusual. Los conjuntos musicales que hacen resurgir canciones conocidas por la mayoría de la gente, pero con el tempo-ritmo cumbiero, explotó hace dos años con la aparición de Agapornis, Los del Fuego y Los Totora. “El look surgió de la nada, casi en tono de broma en nuestro primer show porque era el cumpleaños de uno de nosotros, y al ver la reacción que hizo entre la gente enseguida la adoptamos como identidad”, explica Gabriel Guazzaroni, uno de los integrantes de la banda. Con ese estilo extravagante salen al escenario. Fernet en mano, remera con la cara de Guillermo Francella y peluca colorida, su cantante hace explotar un mortero de papeles de colores y, al grito de ”Maikel”, comienza el primer cover de la noche:  “Heal the World”, de Michael Jackson, aunque al compás el rayador, las trompetas y las tumbadoras. No será el único tema que suene, también habrá de Ricky Martin, de Ska P, de The Cure, de los Rollings Stones y de Oasis, entre otros “remembers” de los ‘90.
“Pera de Goma se gestó para entretener en fiestas y cumpleaños, así comenzamos”, cuenta Julián Caramanti, uno de los integrantes de la banda, y recuerda que “una vez terminaron bailando la que se casaba, la madre y la abuela en el escenario”. Con seguidores propios y un disco editado, aquellos que los conocen saben qué esperar de este grupo de amigos que descontrolan la noche porteña con su música y su estilo y que, según ellos, hacen lo que más les gusta: “Tocar cumbia para que baile la gente”.

CAMBIO UNA NOCHE DE BOLICHE

CAMBIO UNA NOCHE DE BOLICHE

¿Por qué un grupo de jóvenes elige salir un sábado a la noche a darle comida a la gente que se encuentra en situación de calle en vez de hacer una previa antes de ir a un boliche o a un bar? La respuesta es sencilla: lo realizan con el objetivo de ayudar a los que más lo necesitan.
Por Stephanie Bryner, Ezeqiuel Cozza, Natalia López, Malén Olivera, Guillermina Roca y Macarena Vargas (@vargasmacarena1)
 
“Prefiero estar en Metro Cuadrado (M2) mil veces antes que salir a algún lado. No hay nada que me llene más que hacer un servicio junto con mis amigos y compañeros”, cuenta Mayra Antonuccio, integrante de la agrupación misionera barrial en la cual los jóvenes salen a recorrer las calles de Caballito y Flores en busca de personas que están en situación de calle. El grupo asiste y brinda contención a alrededor de 25 personas por noche. Algunos de ellos esperan su ayuda hasta cercana la medianoche, incluso cuando el clima no acompaña.
La iniciativa surgió dentro del espacio del Centro de Orientación Vocacional (COV) de Caballito, que responde a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, cuando Yamila Zohler y Antonella Di Laudo, dos jóvenes de 19 y 20 años, respectivamente, decidieron formar el grupo hace un año y medio, y así cambiar las noches de “previa” de los sábados por ayudar a los que menos tienen.
Cada 15 días, los sábados a partir de las ocho de la noche hasta las 12, alrededor de 15 chicos y chicas salen con termos llenos de sopa, vasos de telgopor, cucharas y bolsas con sándwiches a recorrer las calles de los barrios porteños de Flores y Caballito en búsqueda de gente que precisa este tipo de asistencia. “A veces a la sopa le falta sal, pero está rica”, comenta siempre en broma Mario, un hombre de 67 años que nació en Pehuajó y aún teniendo casa y familia allá, todos los días decide dormir en la plazoleta de Rivadavia al 5000.
“Hoy por hoy siento un compromiso con las personas, se convirtió en una cita infaltable para mí. Hacer esto me hace sentir útil, me da una razón para creer que no todo está perdido, porque las personas a pesar de las condiciones en las cuales viven, no pierden la fe y la esperanza”, relata Favio Dell’ Aquila, que entró a M2 para darse la oportunidad de tomar cartas en el asunto, dejar de esquivar la realidad y empezar a transformarla.
María espera en la puerta del banco Supervielle, ubicado en Avenida La Plata y Rivadavia, donde vive con su marido y Uriel, su hijo de tres años. Mientras ella acomoda las únicas pertenencias que tienen, que son unas frazadas y cartones que lograron recolectar de la calle, Uriel juega con Mayra. “Lo que más me angustia es la situación por la que está pasando Uriel. La gente entra y sale del banco. Algunos ni los miran, y otros se apiadan un poco y les dan una moneda. A pesar de todo, él es feliz y siempre nos recibe con una sonrisa y sus juguetes”, dice la integrante de M2, conmovida.
Los chicos de M2 se dividen en grupos, dependiendo de los que hayan ido. Algunos van hasta Avenida La Plata y regresan al COV, mientras que otros llegan hasta Plaza Pueyrredón, conocida como plaza Flores, y vuelven por la vereda de enfrente. Una vez finalizado el recorrido, los integrantes se juntan, comentan cómo les fue en la caminata y comparten sus experiencias. En una de las últimas recorridas, unos voluntarios se encontraron en la puerta de una galería con José, que les contó que lo echaron de la panadería donde trabajaba por tener SIDA y que por eso quedó en la calle. Los jóvenes charlaron con él y le recomendaron hacer la denuncia en la policía ya que por ley está prohibido despedir a alguien que esté en su misma situación, lo que el hombre de 54 años desconocía. El otro grupo se detuvo cuando vio a Luis, a quien suelen encontrar en Parque Rivadavia, cerca de los puestos de libros, y como es usual, sin salir de su habitual “hola”, “bien”, “gracias” recibió muy amablemente la comida y volvió a agachar su cabeza.
La comida que reparten la pagan y cocinan los miembros del grupo, ya que no reciben ningún subsidio ni aporte del Estado. Sin embargo, en algunas ocasiones reciben viandas de colegios públicos de la zona. Los alimentos que se distribuyen varían dependiendo de la época del año en que se encuentren: en verano llevan jugo, sándwiches, frutas y alfajores; mientras que en invierno la sopa es lo primordial, pero también se entregan sándwiches y barritas de cereales.
“En una de las noches nos encontramos con Leandro –detalla Ramiro Benavidez, otro de los chicos que conforman M2–. Estaba leyendo un libro acostado en un colchón junto a su novia. Leandro asiste a la escuela nocturna, estudia y se saca buenas notas. Siempre hace un gran esfuerzo por ir limpio y presentable, pero no supera la vergüenza que le causa vivir en la calle y siente cierto tipo de discriminación de parte de sus compañeros. En un momento trató de regalarnos un libro y le dijimos que no. Después nos arrepentimos, ya que entendimos que le damos un valor a lo material que evidentemente él no”.
“Este grupo no es la solución a la problemática social latente en todos los barrios, ciudades y rincones de esta tierra y tampoco intenta serlo, simplemente ayuda a mitigar las carencias constantes que padecen las personas. La realidad es tétrica pero a la vez es esperanzadora, creo que cuanta más gente decida intervenir mejor vamos a ser como personas y como sociedad. Todo cambio, sin lugar a dudas, empieza por uno mismo”, reflexiona Favio.
Cómo colaborar con M2
Si querés colaborar o sumarte a M2 podes hacerlo mediante el Centro de Orientación Vocacional (COV) de Caballito, ubicado en Nicasio Oroño 54. Está abierto los días martes y jueves de 10 a 13 y de 18 a 21, miércoles de 18 a 21, y los sábados de 16 a 19. También para más información llamá a los teléfonos 4431-7160 ó 4600-5560. Además, se pueden hacer consultas vía mail: covcaballito@gmail.com o enterate de más actividades en www.covcaballito.com.ar.

“SÍ A LA VIDA” VERSUS “NO A LA MUERTE”: MOVILIZACIÓN POR EL DERECHO AL ABORTO

“SÍ A LA VIDA” VERSUS “NO A LA MUERTE”: MOVILIZACIÓN POR EL DERECHO AL ABORTO

Organizaciones de izquierda y feministas que reclaman por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo se movilizaron el 27 de septiembre desde el Congreso hasta Plaza de Mayo. Al pasar por la Catedral porteña, se cruzaron con creyentes católicos que se apostaron en el frente de la iglesia para expresar su repudio al aborto y hasta se persignaron ante el paso de la manifestación.

 Por Agustín Castelli (@agcastelli)/Ignacio Orta (@nacho_orta)/Dalmiro Suárez Tobía (@dalmirosuarez)
“¿Y vos qué hacés acá?”, pregunta uno de los tantos policías que están en la puerta de la Catedral a un joven que deambula por la puerta del edificio. “Vengo a defender la vida”, contesta el interrogado y pasa entre medio de los oficiales para reunirse con toda la gente que, hace un rato, está en la fachada del templo y alzar un estandarte con la leyenda: “¡¡Sí a la vida, no al aborto!!”. Mientras tanto, separados por una muralla de uniformes azules, una muchedumbre alza sus banderas en Plaza de Mayo, de frente a la “santa sede” porteña y de la Casa Rosada, con un mensaje claro: “Separación de la Iglesia y el Estado… Que la Iglesia no se meta. Aborto legal, ¡ya!”.
Dos horas antes, a las cinco de la tarde, comienza la marcha por el “Día del Aborto en América Latina y el Caribe”. Entre el tumulto de gente que está en la Plaza de los Dos Congresos, se ven distintivos, carteles, remeras y folletos colorados. Son de la agrupación feminista “Las Rojas” que, al ritmo del bombo y los redoblantes, forman una ronda en la esquina de las avenidas Rivadavia y Entre Ríos, mientras comienzan con los primeros cánticos de la tarde: “Aborto legal en los hospitales”. Pasadas las 18.30,  agrupaciones como “Camino de los Libres”, “Mujeres de Izquierda”, “Pan y Rosas” y “Marea Popular” se suman a la marcha. Banderas que flamean a lo alto y carteles que piden por la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo acompañan las sucesivas canciones, “que los curas se vayan a laburar”, entonadas por las mujeres, los militantes de partidos de izquierda, centros de estudiantes y algunos varones militantes del feminismo, entre otros, que ocupan tres cuadras a lo largo y a lo ancho de la calle.
“La moral cristiana tiene que ser solamente para ellos, no para el conjunto de la sociedad”, explica Pía, una chica de 23 años, mientras sostiene una bandera que dice: “Plenario de Trabajadoras”. Vestida con unas babuchas negras, un buzo al que un pañuelo naranja envuelve a la altura del cuello y zapatillas que acusan muchas manifestaciones, cuenta que vino desde La Plata para luchar por “un derecho justo y que fue postergado a todas nosotras”. Por otro lado, Iael, una estudiante de Sociología de 20 años, se acerca por primera vez a reclamar. “Es un falso debate el tema de si hay vida o no cuando las mujeres pobres mueren por abortos clandestinos y las ricas pagan por uno seguro”, sostiene la joven respecto al tema.

Alrededor de las 19.30 la noche ya está instalada, al igual que los manifestantes en la Plaza de Mayo. Apostados en círculos, rodean la Pirámide y, megáfono y parlantes mediante, empiezan a cantar nuevamente. Entre todo el ruido y los cánticos de la marcha, aparecen, tibias, un conjunto de voces que remiten al canto gregoriano de la Edad Media. El coro proviene de la fachada de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires. Allí un puñado de veinte personas, escudadas por un grupo de policías que los doblan en cantidad, sostienen un pasacalle y una bandera argentina, que expresan su repudio al derecho a abortar.

“¡Viva Cristo Rey!, ¡Viva la Virgen Reina!, ¡Vivan Dios y la Patria!”, grita una de las personas que están en la puerta de la iglesia. “¡Viva!”, contestan los restantes, que se niegan a contestar cualquier tipo de preguntas. La postal de los creyentes que defienden  el “derecho a la vida” tiene como fondo un telón enorme que cubre el frente de la Catedral, que está en refacciones. La transparencia del “bastidor” revela, por las luces del interior del edificio, que hay más gente, al igual que los chalecos naranjas dejan ver que hay más policías acompañando a los feligreses.

Del otro lado del cordón policial, la concentración de gente continúa con los reclamos. Entre cántico y cántico, participantes de la marcha suben para dar su opinión o leer discursos. En un momento, los megáfonos exclaman que vayan a la puerta de la Catedral. La movilización da la vuelta a la Plaza de Mayo y llega a la fachada de la iglesia. Mientras tanto, los feligreses siguen con sus rezos.
“Saquen sus rosarios de nuestros ovarios”, cantan los manifestantes. Las dos columnas, los “pro” y los “anti”, están cara a cara. Los fieles, rodeados por policías, retrucan con carteles, rezan el “Ave María” y hasta persignan a quienes los increpan. Los manifestantes suben la apuesta y les responden: “Iglesia, basura, vos sos la dictadura”.
La confrontación tiene espectadores. Mayoritariamente son turistas que sacan fotos y transeúntes. “Salí recién del trabajo. Me sorprendió realmente esta movilización, porque no sabía nada”, cuenta Ángela, una señora de 50 años asombrada por la situación. Ella es católica y no está a favor del aborto, pero respeta la posición de los manifestantes. “No estoy de acuerdo por motivos religiosos, pero respeto a todo aquel que cree lo contrario”, dice al respecto y agrega: “Hay casos en los que la mujer está realmente protegida, pero en otros, cuando queda embarazada, tanto ella como el bebé, sufren un abandono total. Entonces ahí te ponés a pensar y entendés por qué quieren abortar”.
Los manifestantes se van de Plaza de Mayo. La columna se retira por Avenida de Mayo. En la Catedral, los feligreses siguen, uno al lado del otro, como si fuesen Los Pumas cuando cantan el himno. Alguna que otra persona pasa por el frente, los mira y les grita “fachos”, o se burla de la cantidad de agentes que los protegen y les cantan: “Yo sabía, yo sabía, que a la Iglesia, la defiende la Policía”.
A las 21.30 la Plaza de Mayo ya no tiene más banderas, ni se escuchan bombos, o voces que salen de megáfonos. Las calles que habían cortado, están abiertas de nuevo. Los únicos que siguen allí son los devotos en la puerta de la “santa sede” porteña, acompañados por los policías que siguen, como durante toda la tarde, de espalda a los fieles católicos y de frente a la plaza donde estaban los manifestantes.
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 “YO SOY CATOLICA, PERO ESTOY  A FAVOR DEL ABORTO”
Una turista brasilera que pasaba  por la Plaza de Mayo,  se encontró con la marcha  y contó su postura sobre la legalización del aborto.
Por Catalina Puppo (@cata_puppo) y Jorgelina Vaquero (@jorvaquero)
Ana Paula nació en Brasil pero se hizo presente en la manifestación por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito que se realizó el pasado 27 de septiembre. “Yo soy católica, pero estoy a favor de la ley del aborto”, aseguró la joven y contó que en su país, el aborto está permitido en caso de violación.
“La población brasilera es muy católica, tiene la cabeza muy cerrada, pero los jóvenes en las universidades quieren y apoyan la liberación de este derecho”, certificó la turista.
Ana Paula contó que en julio durante la visita del Papa Francisco a Río de Janeiro  se realizó la ciudad  una gran manifestación en apoyo la interrupción del embarazo. “Muchas mujeres mueren por esta causa en mi Brasil. Las personas que no tienen plata abortan ilegalmente y las que tienen se van a otro país a realizárselo”, dijo.
Para finalizar su testimonio, Ana apuntó que para ella es la misma Iglesia la que frena el proyecto de legalización por “una cuestión de creencia”.
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“NI MACHOS NI FACHOS”
Por Lucrecia Raimondi (@LucreRaimondi)
La cruzada para reivindicar los derechos de la mujer, generalmente, es asociada a movimientos feministas, pero hay hombres que también militan por la igualdad de género.
“No es solo acompañar una lucha, sino también deconstruir el lugar que tenemos asignado como ‘carceleros de la historia’”, cuenta Leandro, un militante del Colectivo de Varones Anti-patriarcales-La Plata que prefirió no dar su apellido. Esta agrupación, formada por hombres, milita contra “el  heteropatriarcado y la heteronormatividad”, como ellos definen a los cánones establecidos por la sociedad, interceptando sus “masculinidades” para el cambio social. Esta agrupación, que cuenta con filiales a lo largo del país, participó de la marcha del Día de la Lucha por el Aborto debido a su abierta postura a favor de la interrupción voluntaria del embarazo.
-¿Por qué te movilizás por un reclamo que, en la opinión pública, es visto como un tema de mujeres?
-En tanto formo parte de una organización que intenta cuestionar el lugar asignado en esta sociedad machista y cuando somos concientes de nuestros privilegios, asumimos el trabajo en esta lucha que tiene que ver, muchas veces, con una responsabilidad y una falta de compromiso de los varones en lo que tiene que ver con el cuidado, la falta de autonomía y soberanía sobre los cuerpos de las mujeres. En ese sentido entendemos que no es solo acompañar un reclamo sino en el proceso de involucrarnos deconstruir el lugar que tenemos asignado de “carceleros de las mujeres”, involucrarnos en eso y buscar nuevas formas de ser varones en relación con las mujeres.
-¿Cómo pensás, desde la campaña, esta amplia convocatoria de organizaciones que se agrupan a favor del aborto?
-Es fundamental que podamos seguir articulándonos ampliamente en torno a esta lucha. Ojalá que reclamos como este que tienen que ver con históricas luchas del feminismo y el movimiento de mujeres, nos enseñen y permitan dejar de lado muchas mezquindades que a veces atraviesan al arco político de la izquierda y el campo popular. Entonces me parece fundamental mostrar la unidad y más que nunca.
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UNA MUESTRA SOBRE EL ABORTO LEGAL: “DERECHO A DECIDIR”
El Centro Cultural Borges presenta, hasta el 22 de septiembre, en las salas 27 y 28 una muestra sobre el aborto legal en la ciudad de México.
Por Lucrecia Raimondi (@LucreRaimondi)
 
La exposición “Derecho a Decidir. Aborto legal en la ciudad de México: un modelo para la región” propone una adaptación de la muestra “Nuestros cuerpos, nuestras vidas. Cuatro décadas por el derecho a decidir en México”, que tuvo lugar en el Museo Memoria y Tolerancia del DF a finales de 2012.
El recorrido inicia con un espacio de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina, quienes arman una muestra fotográfica de las intervenciones callejeras que realizaron. También, crean una instalación de banderas colgadas al techo que presentan consignas propias de esta campaña y exponen carteles que enseñan el proyecto de ley presentado por este grupo al Congreso de la Nación.
La muestra mexicana pone de manifiesto los debates que se tejen en torno a la despenalización del aborto en Latinoamérica y en especial, en Argentina.  “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” son los ejes con que muchas mujeres de América Latina y el Caribe entienden la necesidad de una legislación no punitiva sobre la interrupción de embarazos.  Por tal motivo, “Derecho a Decidir” tiene como objetivo cubrir los vacíos de información y presentar un antecedente de ley “justa, moderna, moderada, integral y humanitaria”, como describe el documento que da apertura  a la exhibición.
La primera parte refiere a los métodos utilizados por las mujeres para abortar y que ponen en peligro su vida. Muchos ramos de perejil uno pegado a otro puestos en un panel blanco representa, como obra de arte, a este material útil para ungüentos nocivos; perchas, alambres, lavandina, aceite y medicamentos para musculación de deportistas los presentan en atriles de exposición cubierto por vidrios; una instalación propone simular una sala de operación casera para realizar abortos clandestinos.
Luego de la impresión que genera la camilla, un cartel indica que continúa el recorrido: hay que atravesar un cuarto oscuro que proyecta un video sobre los casos de penalización a mujeres o médicos que han realizado abortos en la ciudad de México. El próximo y último stand del relato visual, exterioriza el proceso que permitió a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobar en 2007 una ley que despenaliza el aborto hasta la semana 12 de gestación.
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