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Cune Molinero: “Si hubiese un dólar por cada disculpa en el streaming, se le acaban los problemas a Milei”

El histórico productor de CQC habla sobre su regreso a la televisión junto a Pergolini y opina sobre el escenario actual de los canales de streaming.

Ernesto “Cune” Molinero es periodista, productor y docente. Con un estilo sobrio se puede decir que es un hitmaker. “Caiga quien Caiga (CQC)”, “Algo Habrán Hecho (por la historia argentina)”, “Bilardo, el doctor del fútbol” son solo algunas de las producciones en las que trabajó de manera central y la lista podría seguir. Actualmente, se encuentra en la producción ejecutiva de “Otro Día Perdido”, programa que conduce Mario Pergolini por Canal 13. 

-Luego de 10 años sin estar en televisión de aire, ¿cómo te encuentra la vuelta que coincide con el regreso de Mario Pergolini? 

-Sorpresa. La vuelta a la televisión de aire me toma bastante por sorpresa. Estos últimos años estaba más abocado al mundo de las plataformas, un poco de televisión de cable, a los documentales y mi búsqueda iba por ese lado. Volvemos a coincidir con Mario y Diego Guebel, por mi pasado con ellos. 

Me hiciste una pregunta que no me esperaba (entre risas), en lo personal me encuentra bien pero me tuve que someter de nuevo a esa cosa de examen cotidiano, de rating y de exigencia que es muy estresante, pero también al ser un programa diario, te da la posibilidad de pegar volantazos rápidos y poder corregir. 

-Una década, en los tiempos de televisión abierta, es un mundo aparte; más con la compulsividad que se maneja en términos tecnológicos, ¿con qué diferencias te encontrás? 

-Hay muchas diferencias. Antes teníamos otros presupuestos, otras posibilidades, otras mediciones; un error eran tres puntos (de rating) menos y hoy un acierto son dos décimas más. La diferencia sustancial se encuentra en que no hacés televisión solo para la pantalla, sino que lo hacés también pensando en el recorte y en las redes. 

Es la primera vez que esto me pasa, ahora construís pensando en que mucho de lo que se haga en el programa se va a recortar y se va a mostrar fragmentado en distintas redes. 

También estás con la cabeza discerniendo en quienes son nativos digitales y quienes no. Los nativos van a ver el programa “on demand” por Youtube y con cierta atemporalidad, y quienes no, lo ven en el momento por la televisión. 

-Comenzaste estudiando periodismo y derecho en simultáneo, con lo cual imagino que tenías otras expectativas iniciales, ¿cómo llega la producción a tu vida? 

-Son todos accidentes, de verdad. El periodismo empieza porque en primera instancia yo quería escribir, en segunda hacer radio; me gustaba ver tele pero no era algo que me fascinara. En tercer año de periodismo tuve un docente que adoptó a mi grupito, todo muy a regañadientes, y gracias a eso terminé trabajando para un programa que se llamaba “Siglo XX Cambalache”. Era un programa de historia y efemérides donde yo escribía los informes. 

Me empecé a dar cuenta de que mis informes prácticamente salían al aire sin correcciones y dije: “Uy, esto me está gustando”. Luego, empecé a trabajar fuerte en un diario, hasta que en el 92 me ofrecen empezar en ATC (hoy TV Pública) en producción televisiva. 

“Siglo XX Cambalache”, con Fernando Bravo y Teté Coustarot.

-Entonces, ¿la producción te encuentra a vos en el camino? 

-Sí, totalmente, me encuentra a mí. Mi papá hacía radio pero de hobbie y me iba dando cuenta de que ese mundo me gustaba. Yo decía “voy a ser abogado pero no toda mi vida”, hasta pensé en “voy a ser empresario porque me gusta organizar

estructuras”; y luego terminé siendo productor ejecutivo, especializado en armar equipos y hacer que funcionen. Así que encontré en la producción algo para ese anhelo inicial. 

-Hay muchos pibes y pibas queriendo trabajar en los medios, ¿el productor se forma? ¿Hay algo inherente? 

-Hay que estudiar, sin duda. Hay muchos ingredientes, muchas aristas que hay que saber y que son cada vez más necesarias, entonces se debe estudiar. Antes no existían las escuelas de producción, la formación era en la práctica. 

Tenés que tener características puntuales para ser productor: primero, poder tener en la cabeza entre 10 y 20 variables diferentes todos los días y que eso no te genere un daño importante a tu salud mental, con un daño moderado podés durar. Es importante poder responder con rapidez y certeza esas múltiples variables, eso considero que viene en uno. Ojo, se puede entrenar igual, pero sí hay que llegar a poder hacerlo.

Después, poder tener una mirada macro. Pensar: “¿Cómo puede repercutir la resolución de un problema X en las otras variables?”. Este oficio es así… cómo tirar una piedra en el agua y ver hasta dónde llega la onda expansiva. 

La empatía también es fundamental, saber cómo te vinculás con el equipo y cómo construís tu personaje de productor para poder sacar lo mejor de los otros; antiguamente era con miedo y maltrato. Si decimos que un productor es alguien que trabaja las 24 horas, los siete días de la semana y no puede descolgar, quizá se parezca más al estereotipo de productor de los años 80, que era un loco que fumaba mucho, tomaba drogas, se moría a los 50 años, gritaba y maltrataba. Luego, tenías el productor teatral-cinematográfico al estilo de Gerardo Sofovich que era todo eso y peor. Lo que sí, tenés que tener características especiales. Yo no soy un productor típico. 

-¿Por qué no sos un productor típico? 

-En primer lugar, no grito. Para mí no es parte del juego el maltrato. Sí presionar y apretar. No me vuelve loco la televisión y nunca dije “la gran familia de la televisión”, “qué lindo es este mundo”, “no lo cambio por nada”. No, yo lo cambio por cualquier cosa que sea mejor. No es que me quiera ir, pero si viene algo mejor me voy, ¿qué me importa? 

-Solés repetir en distintas entrevistas, cuando te piden un consejo, que “hay que hacer los programas que uno quiere ver”. Hoy, gran parte de los productores jóvenes se vuelcan a los canales de streaming que se caracterizan por ser bastante homogéneos frente a una televisión que siempre fue muy diversa. ¿Ves ciertos límites o dificultades a la hora de crear nuevos formatos audiovisuales? 

-Es una época compleja por lo difícil y por la cantidad de elementos que coexisten. Y, producto de la crisis económica, nadie recibe ideas que no vayan a funcionar. Hoy nadie apuesta por lo que no funciona, mientras que en los 90 se apostaba por cuestiones más experimentales y había una diversidad importantísima. La experimentación siempre queda en la memoria de la gente. 

Lo otro que sucede es que los streaming más populares carecen total y absolutamente de producción. Todos son muy parecidos y apuntan a lo que funcionan. No digo que sean malos, pero están subexplotados y solamente vinculados a los carismas de los conductores: si la Argentina exportara disculpas por cada vez que se pide perdón en un streaming seríamos el país más poderoso del mundo. Si hubiese un dólar por cada disculpa en el streaming, se le acaban los problemas a (Javier) Milei.


*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.

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