David Calder: “Trabajé para el gobierno de mi provincia y vi cuan insano y peligroso era el entorno deportivo”

Remero olímpico canadiense, participó en cuatro Juegos y ganó una medalla de bronce en Beijing. En Sydney terminó séptimo, en Atenas duodécimo, y en Londres 6to. ETERDigital dialogó con él vía web sobre lo que significa representar a un país, en esta caso Canadá.


¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste que ibas a participar de los Juegos?

Estaba en la universidad cuando fui a mis primeros Juegos, en una universidad de Estados Unidos, en Seattle. Estudié tres años y después me tomé un año sabático para entrenar. Mi familia no tenía permitido decir “Juegos Olímpicos”. Los llamábamos Oword (palabra con o). Yo sabía que iba a ir a los olímpicos. Incluso antes de ser nombrado estaba en una posición en el equipo que me daba la confianza.

¿Sentiste el apoyo de los y las canadienses?

Sentí mucho apoyo de los canadienses, fue muy impactante. Los canadienses aman el remo, el hockey sobre hielo, el curling. Pero nunca es la razón por la cual nosotros seguimos el sueño de los olímpicos, es hermoso, pero no lo creo necesario, no necesité tener el apoyo, pero cuando lo tuve fue asombroso.

¿Cómo te sentiste cuando representaste a Canadá por primera vez?

Me acuerdo que cuando representé a Canadá por primera vez tenía 16 años en los “Juniors Worlds” y cuán impactante fue poner la hoja de maple en mi pecho. Me sentí muy orgulloso, sentí que lo había logrado y sentí que era parte del grupo de gente que pudo lograr algo tan importante.

¿Fue diferente cuando ganaste la medalla?

No se sintió necesariamente diferente cuando gané la medalla porque estuve buscando esto muchos años, fue mi tercer Juego Olímpico cuando gané la primera medalla y realmente creo que podría haber ganado medallas en los dos previos. Lo que se sintió diferente fue la emoción de ganar la medalla a la frustración de no llegar al podio.

¿Sentiste una presión diferente en los Olímpicos?

Cuando ganás se siente fácil pero cuando te perdés las medallas y no ganás o no llegás a tus metas se siente frustrante. Todo el esfuerzo que poner en tratar de ganar no cambia el resultado. Siempre sentí presión cuando competía y en los Olímpicos se sentía más intenso. Tenás más ojos en vos que en cualquier otra competición. Hay más presión, pero creo que cuanto más olímpicos yo competía, más fácil era manejar la presión. Y diría que, en Beijing, mi tercer Olímpico de cuatro. Estaba en un lugar perfecto donde me podía enfocar muy bien en más carreras, en vez de preocuparme de lo que decían los medios o qué sucedía alrededor. Creo que había mucha presión, pero cuando podía reducirla mi actuación era mejor.

¿Cómo te sentiste cuando ganaste la medalla?

Cuando gané la medalla de plata con Scott y nuestro coach Terry se sintió como un alivio, que al fin lo logramos. Finalmente tenía pruebas que lo logré, después de todos esos años. Ver a mi mujer y a mi hija ahí abajo, mientras yo estaba en el podio, fue emocionante. Pensar que nadie me iba a poder sacar eso, sabiendo lo especial que fue para mi vida, fue hermoso.

¿Es muy importante tu equipo a la hora de competir?

Mi equipo es muy importante y cuando pienso qué hizo que un Juego Olímpico sea mejor que otro, o que alguna carrera es por la gente con la que corrí. Correr con amigos, con Scott, Morgan, Adam, esas personas son muy importantes para mí. Aunque no hablemos todos los días voy a sentir que somos familia.

¿Qué hiciste diferente en Beijing? Ahí pudiste colgarte la medalla de plata.

Lo que hice diferente en Beijing fue que pude ver la perspectiva de toda la situación. Entrené muchos años antes de Sidney, al igual que Atenas pero antes de Beijing me tomé un tiempo y trabajé para el gobierno de la Columbia Británica por dos años y medio y aprendí lo que era el mundo verdadero, lo que es tener un jefe de verdad, aprendí cómo funcionan las relaciones en los lugares de trabajo. También ví cuán insano y peligroso era el entorno deportivo. Cuando volví a entrenar, solo un año antes de Beijing, no me preocupé acerca de los Juegos y me enfoqué en remar. Sabía que no iba a tener el mejor bote, así que tenía que crear la oportunidad yo mismo. Cuando pude remar con Scott todas mis estrategias tuvieron sentido, solo tenía que tener suerte.  Con Scott nos pusimos en cuarentena con nuestro coach Terry, solos los tres, e ignorábamos todo lo que se decía acerca de nosotros en el ámbito deportivo. Eso, además del entrenamiento, fue lo que nos permitió tener el rendimiento que tuvimos. Si nos quedábamos con las cosas que nos estaba haciendo parte del comité canadiense, no hubiese podido tener el desempeño que tuvimos.

¿Crees que podrías haber competido en más Juegos Olímpicos?

Competí en 4 JJOO. En los primeros tenía 22 años y en los últimos, 34. No creo que podría haber competido en otros Juegos. Creo que físicamente lo hubiese visto malo para mi actuación y creo que financieramente también hubiese sido complicado. Además, no me gustaría haber estado más tiempo lejos de mi familia, mujer, hijos, mi mamá. Creo que mi actuación podría haber sido buena pero no creo que hubiese valido la pena. 5 JJOO en una vida es probablemente mucho y 4 también. Eso no quiere decir que no me hubiese encantado ir a otros Juegos, porque los olímpicos son algo tan especial, ser parte, competir. Hubiese sido asombroso competir otra vez.