Brasil, el anfitrión menos pensado

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A diez días del comienzo de la competición, la Confederación Sudamericana de Fútbol depuso a Argentina como sede de la Copa América y asignó nuevamente a Brasil, que ya había organizado el certamen la última vez, en 2019, y es el país de la región con más casos de contagio de Covid-19. La decisión causó malestar en la AFA.

Aunque haya pasado menos de medio mes desde su último día en pie, parece muy lejana aquella Copa América original que iba a llevarse a cabo en Colombia y Argentina. El país más septentrional de la región albergaría la mayoría de los partidos, incluyendo el decisivo, la final. Pero el conflicto sociopolítico en contra de la reforma tributaria que comenzó el 28 de abril, que además desencadenó algunos incidentes durante encuentros de la Copa Libertadores, llevó a que la Conmebol decidiera bajar su localía. Iván Duque, presidente colombiano, pidió la postergación para que se jugara a fin de año, pero no fue escuchado. Las sedes que dejaron de ser tal fueron Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín. En ellas iban a disputarse la mitad de los partidos totales de la competencia.

En ese momento comenzaron las conjeturas: Argentina y Uruguay, Argentina y Paraguay, Argentina y Chile… Todo indicaba que se iba a jugar en suelo nacional pero, debido a la situación sanitaria, a menos de dos semanas de la fecha pautada para la inauguración, la Confederación Sudamericana de Fútbol decidió que tampoco se realizaría acá. Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santiago del Estero fueron las provincias perjudicadas en este caso.

Cuando el horizonte tenía la forma de Estados Unidos, anfitrión de la edición centenario del torneo en 2016, país en el que ya se celebran espectáculos deportivos con público, Alejandro Domínguez, mandamás de la Conmebol, confirmó a Brasil como nueva y definitiva sede, lo que generó malestar en la Asociación del Fútbol Argentino: la Canarinha ya había sido local hace dos años, en la última celebración del torneo. Además, el gigante sudamericano es el país con mayor número de contagiados por Covid-19 de toda la región y, también, el de mayor cantidad de muertes por el virus.

Jair Bolsonaro, presidente del país vecino, confirmó que están en las condiciones para que el torneo se pueda jugar sin inconvenientes y confirmó a las ciudades de Brasilia, Río de Janeiro, Cuiabá y Goiania para albergar los encuentros.

Los antecedentes de cambio de sede, casos de corrupción o crisis socioeconómicas alrededor del torneo más importante de selecciones sudamericanas son más de uno. En 2015, el torneo se iba a disputar en Brasil, pero como ya había organizado la Copa Confederaciones 2013, la Copa del Mundo 2014 e iba a albergar los Juegos Olímpicos (Río de Janeiro) 2016, se optó por la postergación hasta 2019 y le cedieron la localía a Chile. El 27 de marzo de ese mismo año salió a luz un escándalo de corrupción dirigencial, el FIFA Gate, que incluyó una causa por soborno para llevar a cabo la Copa América Centenario 2016 en Estados Unidos. Hubo rumores de cancelación del torneo y de cambiar la organización a México o Ecuador. La Confederación Sudamericana desmintió los dichos y otorgó finalmente la edición a los estadounidenses.

Solo tres veces, en más de 100 años que lleva jugándose el campeonato, no tuvo un anfitrión único. Fue en 1975, 1979 y 1983 cuando se decidió que se compitiera en varios países a la vez. Los campeones de esas ediciones fueron Perú, Paraguay y Uruguay, respectivamente.

En 2001, como ocurre actualmente, Colombia atravesaba un conflicto social y, pese a que no se suspendió el certamen aquella vez, la Selección Argentina decidió no participar. Por el momento, el equipo nacional sí está confirmado para la inminente edición, que es la segunda aplazada por una pandemia. El único registro anterior es de 1918, cuando Brasil, a causa de la gripe española, tuvo que postergar su edición para el año siguiente.

Será la sexta vez que la copa se celebre en tierras brasileñas. Las anteriores fueron las ediciones 1919, 1922, 1949, 1989 y 2019. Todas ellas tienen una misma particularidad: la Canarinha fue campeona. Desde el 13 de junio, nueve selecciones sudamericanas intentarán romper esa racha perfecta de Brasil, el anfitrión menos pensado.