El EQUIPO QUE QUIERE GANAR PARA DERROTAR A LA DESESPERANZA


El deporte suele utilizarse como herramienta de manipulación por la política. La ilusión de los venezolanos está depositada en el triunfo de su seleccionado. Los jugadores de la Vinotinto asumen la responsabilidad de mitigar la crisis con sus eventuales triunfos.

Por Verónica Castillo

Venezuela atraviesa momentos de turbulencia política y social. Un futbolista venezolano gana en promedio entre 7 y 50 dólares al mes. A ello se suma la precarización que deben  afrontar en cada entrenamiento debido a la falta de indumentaria deportiva. “Los preparados físicos nos piden hasta cuatro comidas al día, por lo general puedes comerte una sola comida”, declaraba Luis González, juvenil del Caracas FC, a la Voz de América. “Estamos sobreviviendo, porque eso es lo que hacemos los venezolanos: sobrevivir”, añadió Ronel Castillo, otro jugador del  mismo plantel. Y los estadios se ven vacíos por la falta de recursos de los hinchas. Una entrada puede llegar a costar 4 dólares, casi un sueldo básico.

A mediados del mes de marzo se hicieron virales imágenes de los clubes locales Caracas y Zulia, quienes habían decidido realizar una huelga en el enfrentamiento entre ambos clubes, en señal de protesta y reclamo por la falta agua y el apagón de más de 80 horas en la región. La crisis energética obligó al Deportivo Lara a reprogramar su encuentro por la Copa Libertadores contra el Cruzeiro. Finalmente el partido tuvo lugar 14 días después. El fútbol no ha sido el único deporte perjudicado. El 24 de enero, horas previas a que se disputara, la final de la Liga Venezolana de Béisbol fue suspendida luego de que los Leones de Caracas se negaran a salir al campo de juego por la tensión social que se vive. La Confederación de Béisbol Profesional del Caribe retiró al país la sede de la Serie del Caribe, el deporte más popular de la región. El privilegio de ser el anfitrión le fue otorgado a Panamá.

La crisis que acorrala al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y se ha profundizado con la figura de Juan Guaido, líder de la Asamblea Nacional, y quien se autoproclama presidente interino, además de ser reconocido por otras naciones, entre ellas EEUU, tras considerar fraudulentas las elecciones del 20 de mayo de 2018, cuando Maduro ganó con el 67, 8% de los votos.

En el encuentro amistoso de la Selección venezolana de fútbol contra Argentina, que tuvo lugar en el mes de marzo pasado en Madrid, el plantel de la Vinotinto recibió durante el almuerzo al Embajador Antonio Ecarri, nombrado por Guaidó. Dicha visita, a pesar del triunfo de Venezuela, llegó a poner en duda la continuidad del DT, Rafael Dudamel, que se mostró muy molesto por la utilización política del seleccionado y puso su cargo a disposición. A comienzos de abril, Dudamel fue ratificado en su cargo.foto2

La Selección venezolana lleva dos años fuera del país, los partidos amistosos no se disputaron nunca con la localía en su propio territorio. Los jugadores se manifestaron “tristes” por la situación de su país. Tomás Rincón declaró a los medios su dolor y su preocupación, ya que gran parte de su familia se encuentra en Venezuela. “En Venezuela hay gente que necesita ser inspirada y que le lleven la esperanza de  que las cosas pueden funcionar”, agregó el mediocampista y capitán del equipo. En tanto, Júnior Moreno admitió que “para nadie es un secreto lo que pasa en Venezuela. Esta convocatoria es especial, por las ganas que tienen los jugadores de dar una alegría a sus compatriotas”, afirmó el centrocampista del DC United.

De los 23 convocados por Rafael Dudamel, 17 no viven en su país. De todos modos, sienten que son responsables de buena parte de la esperanza de sus compatriotas. Más que levantar la Copa América, los futbolistas asumen otro reto: quieren que los venezolanos se sientan ganadores.

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