Florencia Leithold: “Tengo mucha hambre”

No es una novedad; para casi todos los deportistas del mundo, estar en un Juego Olímpico es un sueño. Sin lugar a duda, ese acontecimiento que se da cada 4 años, trae un sinfín de historias llenas de disciplina, esfuerzo, dedicación, sacrificios, y sobre todo, amor. Hoy traemos a éter digital la historia de Florencia Leithold, competidora argentina de tiro con arco.


Paradójicamente, mientras se encontraba en París, “La ciudad del amor”, en la víspera del último clasificatorio a Tokio 2021, Flor Leithold nos contó su historia de romance con el arco y flecha. La arquera nacional, es una chica de 29 años, nacida en Bahía Blanca y criada en Saquilleló, un pueblo de la Provincia de Buenos Aires, a muy pocos kilómetros de La Pampa: “Cuando era joven encontré un arco en el galpón, ahí guardadito, y pregunté qué era… no sabía que en mi casa había alguien que se había dedicado; mi mamá a los 16 empezó a competir. Fue campeona nacional, muy buena… Todo empezó para compartir algo en familia”.

La atleta nos contó que de joven le costó un poco poder entrar a la selección Argentina. A los 18 empezó a competir para el ranking y así poder entrar al seleccionado. En 2015, luego de tres años de competencia, pudo ingresar a la Selección nacional que no sumaba una mujer al equipo hacía ya 10 años. Esta etapa como arquera profesional trajo excelentes resultados que con el tiempo fueron recompensados.

“Mi mayor logro fue en el mundial de 2017, que salí novena (entre arqueras de todo el mundo) y creo que nunca nadie había llegado ahí en el país” dijo la saquillelense. También contó algunos de sus palmarés: oro en equipo mixto en Panamericanos 2017, oro en Juegos Odesur en Cochabamba 2018 en equipo mixto, Oro individual en Ranking Mundial 2018, entre otros.

En 2018, antes de los juegos panamericanos de Lima 2019, se le cortó un tendón del brazo por lo que fue operada de urgencia para llegar bien a esa competencia. Gracias a una recuperación rápida, en Lima consiguió su récord personal en tabla clasificatoria. Quizás, es hasta ahora, una de las mejores arqueras de nuestra historia.

Este camino que hacen muchos deportistas, no es en vano… algo buscan. Para la arquera ir a un Juego Olímpico es un sueño que todos los deportistas desean: primero ir y obtener el diploma; luego ser medallista hasta llegar a ser la mejor del mundo. “Soy realista y sé que me falta para ser la mejor del mundo, pero creo que es posible clasificar a Tokio; me siento bien físicamente, en buen nivel y ojalá se de acá” sentenció.

Después de los juegos en Lima, vino la pandemia: “me agarró, por suerte, en casa de mis padres. Antes vivía en un departamento pequeño en Córdoba. Cuando arrancó la cuarentena estricta estuve allí en mi pueblo y, como pude, me entrené… por suerte tenía 30 metros en el patio de la casa y los use para disparar y no perder el movimiento”. Así, de esta forma, Flor se preparaba para el clasificatorio a los JJOO que se disputaron en Monterrey en marzo.

Hablando de su rutina diaria, la arquera dijo que es un deporte difícil de entrenar ya que requiere de buena preparación física como psicológica. “Entreno 6 días y descanso uno… Tengo mi propio equipo de trabajo: mi psicóloga, mi preparador físico y mi entrenadora, que es la de la selección” concluyó.  “Me tomo 5 días al año de vacaciones nada más; ahí aprovecho y voy a ver a mi hermana que está en Holanda”.

Si bien, la atleta, casi no tiene descanso, en sus momentos libres nos contó que disfruta estar con su familia y amigos. Hace ciclismo junto a su padre, como también sale a pescar y andar en kayak con él: “Todos mis hobbies son compartidos con él” comentó entre risas. Además, se definió como una chica “simple” y “solitaria”, que no tiene muchas amistades pero que si las conserva: “El deporte me obliga a tener muy pocos momentos libres, casi nada, por eso aprendí a disfrutar esos momentos con familia y amigos al máximo” agregó al respecto.

Tiro con arco es un deporte amateur en Argentina que se practica, mayormente, de manera recreativa. No es muy conocido en el país aunque hay algunos arqueros que, poco a poco y con mucho esfuerzo, están obteniendo muy buenos resultados. En JJOO, Argentina jamás pudo clasificar en esta disciplina donde, históricamente, los asiáticos predominan. Si bien, ningún arquero nacional clasificó a los juegos, en Seúl 88, por invitación del COI, Argentina tuvo su única participación olímpica.

Pese a que tiene un entrenamiento riguroso y una beca del ENARD, Flor está en desventaja con los mejores competidores del mundo: “Acá es un deporte amateur desde lo económico… en otros lados del mundo tienen centros de alto rendimiento y campos de tiro bien preparados. Hace 2 años, tenemos un espacio en el CeNaDe, pero ahora por la pandemia está cerrado. Además, para que el campo sea óptimo, le falta mucho trabajo todavía; el terreno no está plano y  le falta una línea de tiro sólida de cemento donde podamos tirar” argumentó.

Más allá de todas las complicaciones coyunturales y desventajas, hace 3 meses, Florencia Leithold se encontraba en Monterrey, México, en uno de los últimos clasificatorios a Tokio 2021. Lamentablemente, en cuartos de final quedó eliminada por la diferencia de 3 puntos en una flecha de desempate; si pasaba de ronda, obtenía su pasaje a Tokio y cumplía su sueño. “Me costó mucho perdonarme esa flecha… pasó todo muy rápido” recordó con la mirada en el piso. Rápidamente, se recompuso y repitió “Tengo mucha hambre, si no se da ahora, quiero medalla en los Panamericanos, Odesur… todas las ganas están puestas en esto.”

Días después a esta charla, Flor Leithold compitió en el último clasificatorio a Tokio 2021 y en el mundial, ambos desarrollados en París. En la ronda clasificatoria fue la arquera 30 de 62 donde pasó a la segunda ronda de Playoffs. Lamentablemente, su sueño de ir a Tokio se acabó en dicha fase tras caer ante Diyya Siddique de Bangladesh y finalizó en el puesto 33° en la tabla general. En la Copa del Mundo también quedó eliminada en segunda ronda ante la italiana Tatiana Andreoli quedando, paradójicamente, también en el puesto n° 33.

Antes de la competencia, Flor nos aseguró: “Si no se da, no importa, no voy a bajar los brazos y  voy a trabajar hasta llegar a París 2024”. Más allá de lo que pase de aquí a unos años, Florencia Leithold puso a las flechas argentinas en lugares que, hasta ahora, jamás habían alcanzado.

—¿Qué pensás hacer cuando no compitas más?

 —Mi idea en un futuro es ser entrenadora, así que estoy tratando de capacitarme lo mas que se pueda… Ahora no lo tengo  mucho en la cabeza porque el alto rendimiento te lleva a pensar nada más en eso, pero quiero capacitarme de tal forma en la que pueda ayudar a los atletas que vengan. Creo que hay chicos que necesitan entusiasmo y que alguien les pueda dar una mano.

Sin lugar a dudas, esta historia de amor todavía  tiene varios capítulos por escribirse.