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SIN UN 10 EN LA TIERRA DE LOS 10


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De aquel campeón setentoso que lució más estético que cualquier otro con cinco enlaces a perder por goleada sin un enganche definido, Brasil no fue la excepción al gran cambio que produjo el atlético fútbol moderno: se devoró a aquellos 10 pensadores y devolvió velocistas que prefieren las bandas antes que el medio de la cancha.

Por Sebastián Rodríguez

“Un ataque con Jairzinho, Tostao, Gerson, Pelé y Rivelino… ¡por el amor de dios! Neymar sería el jugador número doce”. Clodoaldo, defensor del equipo campeón en el Mundial de 1970 con esos cinco jugadores, fue el que disparó la frase para el sitio oficial de la FIFA. Hasta la selección más ganadora de los mundiales sufre la decadencia de los enganches. El “jogo bonito” de Brasil siempre se nutrió de jugadores que conecten a los volantes y a los delanteros, ese tipo de jugadores que manejan el ritmo de un partido. Con la llegada del doble cinco a los esquemas del fútbol contemporáneo, también la selección de Brasil sufrió la extinción de un posición que siempre se había destacado.
Tanto cambió la Canarinha desde aquel dibujo de cinco enganches al de hoy que cuesta encontrar un número diez en el equipo de Tité.
1970: Jairzinho, Tostao, Gerson, Pelé y Rivelino integraron una de las mejores delanteras de la historia de los mundiales. Con cinco jugadores de características similares, el técnico no sabía a quién sacar del equipo y optó por reunir a todos. Mal no le fue: tercera copa del mundo para Brasil con un fútbol vistoso y recordado hasta hoy.

1974: Ya sin Pelé en el plantel, pero con Jairzinho y Rivelino, que manejaban el equipo, Brasil terminó cuarto en el Copa del Mundo que se jugó en Alemania.
1978: En el Mundial que se disputó en Argentina apareció Zico, el “Pelé blanco”. Además de la visión que tenía para dar pases a sus compañeros, demostró una soltura sin igual para desplegarse en la cancha, llegar continuamente al área rival. Y ostentaba una puntería magistral a la hora de las pelotas paradas. Zico le pegaba suave a la pelota, con mucha rosca, y la mayoría de las veces la pelota se colaba en el arco por algún ángulo. El Pelé Blanco fue el enganche y figura del equipo brasileño hasta el Mundial de 1986.
1990: Silas era el que manejaba los hilos del equipo. Zurdo, habilidoso, gambeteador, de buena pegada y buen pase. Fue figura de San Lorenzo de Almagro y de Sao Paulo. No pudo brillar en el Mundial porque su equipo se quedó afuera en octavos de final. Sin embargo, lo vistoso del juego de aquel Brasil era gracias a él.
1994: El diez del campeón en Estados Unidos era Raí. Su casi metro noventa de altura no le impedía llevar el balón pegado al pie con elegancia. Su visión de juego y la simpleza para marcar de tiro libre también eran parte de su sello distintivo.
1998: En Francia, Brasil llegó a la final y la perdió contra el local. El diez era Rivaldo: algo individualista, de fuerte remate, zancada larga y facilidad para regatear y llegar al gol. Como buen enganche brasileño, su pegada de tiros libres era extraordinaria. Pese a tener cualidades de centrodelantero, Rivaldo jugaba en el medio de los atacantes y los volantes. Era, entonces, un auténtico enganche para la selección verdeamarela subcampeona del mundo.
2002: La última vez que Brasil alzó una Copa del Mundo fue en Corea-Japón, donde, además de Rivaldo, el equipo contaba con Ronaldo de Assis Moreira, Ronaldinho. Quizás el último enganche auténtico que tuvo el seleccionado brasileño, Dinho fue un jugador excepcional que se ganó el reconocimiento mundial por su carisma y por lo que hacía dentro de la cancha. Parecía un mago cuando tenía la pelota, los rivales no sabían hacia qué lado saldría con su gambeta. Pases sin mirar, asistencias al vacío, lujos, chiches. Y una gran pegada, por supuesto.
2010: Paradójicamente, el último enganche que tuvo la selección brasileña en los mundiales, también fue el último en ganar un Balón de Oro antes que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo dominen el mundo del fútbol. Ricardo dos Santos Leite, Kaká, tenía una gran visión para poner pases de gol, buena pegada en los tiros libres y experiencia internacional, pues había sido campeón del mundo en 2002 y jugado en Real Madrid y Milan.
Actualmente, la 10 de Brasil es potestad de Neymar, el jugador por el que más se pagó en la historia del fútbol. El jugador de PSG cuenta con características para jugar de enganche, pero suele moverse a los costados del centrodelantero de turno, como mediapunta. En Rusia, Brasil buscará su sexto título en la máxima competencia internacional del deporte. ¿Podrá lograrlo sin un auténtico enganche?


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