TAHUICHI, MÁS QUE UNA ESCUELA DE FÚTBOL


La academia Tahuichi Aguilera se fundó a fines de los ’70 a través del ingeniero Rolando Aguilera, su creador. Nunca imaginaría que sería una de las instituciones más grandes y prestigiosas del mundo en la integración y formación de chicos de familias de bajos recursos. Lo hizo con un método entonces original: por medio de la enseñanza teórico-práctica del fútbol.

Por Héctor Speranza

foto-1Durante la dictadura en Bolivia entre 1971 y 1977, el Ingeniero Rolando Aguilera vivió exiliado. En ese lapso residió en Washington y trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo. A la vuelta a su Santa Cruz natal, decidió contratar a un técnico llamado Dedé para que les enseñara a sus hijos (Roly y Erwin) a jugar al fútbol.

Las clases exclusivas para Roly y Erwin duraron poco, porque empezaron a invitar a sus primos, luego a sus amigos, a los chicos del barrio y de los barrios carenciados que jugaban bien y por último a cada uno que quisiera aprender a jugar. Por esta manera solidaria de actuar, el número de niños que asistían a las clases aumentaba cada día. Fue necesaria la contratación de nuevos técnicos, canchas y asistentes, que conformaban una infraestructura mucho mayor, tanto en lo edilicio como en la parte humana. Había que crear una academia de fútbol.

El 1 de mayo de 1978, Rolando fundó la academia de fútbol Tahuichi Aguilera, en Santa Cruz de la Sierra. La institución era sin fines de lucro, orientada a la vida sana, la recreación y la práctica del fútbol. Le puso el nombre “Tahuichi” en honor a su padre, Ramón Aguilera Costas, a quien lo apodaron de esa manera en en su época de jugador. Su significado en el dialecto Tupí-Guaraní es “Pájaro Grande”.

La escuela no tardó nada en ganar títulos deportivos, reconocimientos, distinciones del gobierno y del mundo. Sus futbolistas infanto-juveniles pudieron medirse en diferentes torneos y mundialitos. Se enfrentaron a equipos de clubes más grandes y reconocidos del exterior, como el FC Barcelona, Real Madrid y Bayern Munich. A los jugadores que salían de esta academia los apodan “Niños de Oro”. De ahí emergieron al fútbol profesional nombres como el de Luis Cristaldo, Marco Etcheverry y Erwin Sánchez, quienes integraron la selección boliviana.

Aguilera, además de ingeniero, fue dirigente deportivo y político, y murió en Santa Cruz de la Sierra el 30 de noviembre de 2002. Dejó un legado que fue mucho más allá del fútbol. Hoy la Academia Tahuichi Aguilera contiene de forma gratuita a más de 3.000 chicos de hogares pobres. La faceta deportiva es parte del programa de inclusión, pero el objetivo es aún mayor: se trata de incorporarlos socialmente a través de la educación. Porque la Academia Tahuichi hace rato que dejó de ser una escuela solamente de fútbol. Ahora, también, forma jugadores para la vida.

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