Unidos por la sangre, separados por la camiseta

En el Mundial de Sudáfrica 2010 se produjo un hecho que hasta ese momento no tenía registro en la historia de los mundiales. Kevin-Prince Boateng y Jérôme Boateng se enfrentaron en el partido de fase de grupos de Alemania-Ghana en Johannesburgo, a pesar de ser hermanos.


Los dos nacieron en Berlín, de madre alemana y padre ghanés, participaron de las categorías juveniles de Alemania, pero un hecho cambio la historia para Kevin Boateng. En un partido correspondiente a la Copa de Inglaterra, entre el Chelsea, donde jugaba Michael Ballack, capitán de la selección alemana de aquel entonces, y el Portmouth, de Kevin, se produjo un cruce fuerte entre estos jugadores, a tal punto de llegar a los golpes. En la jugada siguiente, Boateng reaccionó provocando una lesión al capitán de la selección alemana, quien terminó afuera del Mundial Sudáfrica 2010 por esta causa. La reacción del jugador del Portmouth provocó su expulsión de la selección alemana Sub-21. Boateng tomó esa expulsión como un acto de racismo y, a partir de ahí, decidió renunciar a la Federación Alemana de Fútbol para representar a Ghana con el visto bueno de la FIFA.

Lo curioso del cambio de selección es que los hermanos Boateng terminaron enfrentándose en un  partido con selecciones distintas, algo que nunca había sucedido en la historia de los mundiales de fútbol. En Brasil 2014 se volverían a ver las caras en fase de grupos con un empate 2-2.