ALCANZAR EL ORO CON UN MARTILLO


El atletismo en nuestro país ha crecido. Las promesas son jóvenes. Julio Nobile será uno de nuestros representantes y su vida se enlaza con el amor al martillo. Le costó llegar a los JJOO de la juventud y pasó por momentos duros. Su vida, una historia particular.

Por Fausto Salinas

No es solo una cuestión de músculos. Es más que una pasión o una competencia. Son más que hombres y mujeres con altura o buena contextura física; son más de 4000 deportistas con espíritu de superación, dedicación y de esfuerzo. Entre ellos se destaca el santafesino Nobile, quien con el martillo intentará lograr el oro.

Los atletas locales en este deporte, el atletismo, son seis: el lanzador entrerriano Nazareno Sasia, que ocupa el primer puesto del ránking mundial de bala; el garrochista Pablo Zaffaroni; el lanzador de jabalina Agustín Osorio; Pedro Garrido, en los 400 metros con vallas; Luciano Méndez, en salto triple; el lanzador de disco Lázaro Bonora y el lanzador de martillo Julio Nobile. En este deporte, como en otros, tanto la aptitud física como mental es importante. Uno de los que demuestra esto es el santafesino Julio Nahuel Nobile, apodado “Tibu”, quien, con su corta edad, promete futuro al tener la mejor marca personal con 72 metros y 10 centímetros.

Todo comenzó un día en la escuela, en forma de recreación. Hoy miro dónde estoy y no puedo creerlo”, expresa Julio Nobile, de 16 años quien vive en el Paraje Rural de La Vanguardia, Santa Fe, y practica este deporte desde 2015. Su inspiración fue su entrenador Bruno Mosimann, quien dijo: “El atletismo no discrimina. A diferencia de otros deportes, lo puede practicar una persona gorda, flaca, alta, etc.” Fue así como Nobile encontró su futuro; se le abrieron los ojos frente a este deporte y puso todo su empeño por conseguir ser un atleta olímpico.

Mi sacrificio muchas veces era frustrante cuando no me salían las cosas; en mi provincia la hora de la siesta es sagrada y yo inclusive en esas horas me ponía a lanzar para mejorar”, dijo la promesa argentina. Nobile comenzó lanzando bala, pero no le fue tan bien. Luego probó con martillo, porque su intuición lo guiaba a ser lanzador. El peso era de 3 kg y en su mano lo sentía como una pluma. Por eso, avanzó con 4 kg, y luego con 5 kg, pero decidió ir por más. Así fue como llegó a lanzar 7 kg, que es el peso con el que logró su mejor marca de 72.10 metros.

El deporte al “Tibu” le abrió puertas para la independencia, nuevas amistades y el aprendizaje: si antes se rendía ante cualquier circunstancia, comprendió que con esfuerzo y dedicación todo es posible y que jamás debe rendirse.

Los Juegos Olímpicos están prontos y las naciones se preparan para ver a jóvenes promesas, luchadores de la vida, pequeños gigantes y atletas que marcaran el futuro. Nobile tiene el primer puesto como meta, como objetivo y todo su esfuerzo y sacrificio lo quiere transformar en una medalla dorada.

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