Argentina y Polonia: un partido con historia

Las selecciones de ambos países se enfrentarán en una cita mundialista por tercera vez en la historia. ¿El marco? Doha, Qatar. Este enfrentamiento no será un simple partido de fútbol, sino que también, se tratará de un viaje en el tiempo desde aquel último encuentro hasta la actualidad.


Aquel 14 de junio de 1978, Tomaszewski se calzaba los guantes y, mientras chocaba las palmas de sus manos con violencia, como si se estuviera animándose a sí mismo, observaba el público argentino que se rompía la garganta al grito de “¡Vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar!”. Obviamente, él no entendía nada. 44 años después, la hinchada celeste y blanca no podrá adueñarse del estadio 974, a pesar de encontrarse entre los 10 países con mayor demanda de entradas. De todas formas, parte de los 40 mil espectadores que se encuentren el 30 de noviembre harán lo imposible para burlar y distraer a Szczesny, guardametas de Juventus, a quien no lo intranquiliza, a sus 32 años, jugar bajo presión.

Maculewicz, Szymanowski y Zmuda se miraban entre ellos, con los ojos rojizos y los dientes apretados. No se sentían intimidados, todo lo contrario, estaban llenos de rudeza y coraje, el mismo coraje que tuvo Kempes para volar bajo los tres palos y atajar el cabezazo del número 16 de camiseta roja para, de esa forma, evitar la caída temporal en el marcador. Segundos después, Fillol contuvo el penal y lo pasado fue historia.

A los 15 minutos de partido, un centro milimétrico de Bertoni tuvo destino en la cabeza del “Matador” Mario Alberto que se escabulló entre Szymanowski y Zmuda para colocar el 1 a 0. Los centrales se miraron fijo el uno al otro como cuando habían ingresado a la cancha. Eso sí, la rudeza y el coraje ya no eran los mismos que minutos atrás…

El encuentro se les comenzó a hacer cuesta arriba a los polacos, pero a pesar de eso seguían atacando y atacando. Necesitaban juego en su medio campo y quién mejor que Nawalka para esa labor. El joven de 20 años se adueñó de la mitad de la cancha junto a Kasperczak y ambos intentaron devolverle la vida a su equipo con todo el Gigante de Arroyito en contra. En la actualidad, Bielik y Goralski se encargan de llevar las riendas dentro del campo. El defensor de 24 años, del Derby County, de Inglaterra, en su selección juega de mediocampista defensivo y tiene la tarea de equilibrar al equipo, y para eso, necesita la mano del jugador del FC Almaty,  equipo de Kazajistán.

En el fútbol se dice que los verdaderos talentos aparecen en los momentos cruciales. Este fue el caso de Deyna, el capitán y enganche nacido en Starogard Gdański. Las primeras instancias de aquel partido en Rosario pasaron por sus pies. Toques rápidos y movimientos que desconcertaban a la defensa argentina. De hecho, es él quien le bajó la pelota a Maculewicz en la acción que derivó en el tiro desde el punto penal. Y también fue él, quien desaprovechó esa situación que tiempo después sería crucial en el desenlace.

Toda selección siempre dispone de una o dos estrellas relevantes. Esas que no solo son apreciadas por los de su misma nacionalidad, sino también, por el mundo entero. Lato y Boniek lo fueron en 1978. El primero, extremo veloz y ágil, venía de ser Bota de Oro en el Mundial de Alemania 1974 y fue el objetivo a detener para Pasarella y Olguín aquella tarde noche de otoño. Mientras que el centro delantero que jugó en la Juventus de Turín considerado uno de los mejores jugadores de la historia, ese día fue la figura de su equipo. Cuando el partido estaba 1 a 0 a favor de la celeste y blanca, Boniek dejó a tres rivales en el suelo y en su intento de regatear a Fillol el balón, se le fue largo y cayó en los pies de Lato que, increíblemente, con el arco vacío, erró.

La contundencia que le faltó a Polonia ese 14 de junio, le sobró a Argentina en los pies de Kempes, quien a los 72 minutos, y luego de una inmensa corrida de Ardiles, enganchó para afuera y concretó el 2 a 0 final para los locales.

Los polacos tienen sed de venganza, y así como en su momento presumían de Lato y Boniek, hoy pueden sacar pecho y depositar sus esperanzas en uno de los mejores goleadores de la historia moderna: Lewandowski, quien intentará disfrazarse del “Matador” en Qatar. Nuestro sueño se puede convertir en pesadilla en las manos del delantero del Bayer Munich. Robert buscará compensar la chance desperdiciada por Lato, o el penal mal logrado por Deyna en Rosario… Las respuestas a todos los enigmas se desenmascararán el 30 de noviembre, alrededor de las seis de la tarde, hora Argentina. Un duelo con historia, que más allá de los 90 minutos, durará 44 años.

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