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México, entre la mística y la violencia


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El cruce entre argentinos y mexicanos en el grupo C de la Copa del Mundo Qatar 2022 no solo traerá una nueva edición de una de las rivalidades más importantes de Latinoamérica sino también un cara a cara entre dos de las hinchadas más picantes de dicha competencia. 


A lo largo de la historia de los mundiales de fútbol, México es de los países que más entradas ha adquirido para todas sus ediciones. Para la próxima, en Qatar 2022, el gigante latino del norte fue el tercer país que más entradas solicitó, solamente detrás del local y de Argentina. Esta cifra podría ser aún mayor, ya que hay una gran cantidad de simpatizantes mexicanos que residen en Estados Unidos, por lo tanto, esos tickets solicitados no cuentan como entradas para México ya que se suman según la región geográfica de la compra. Además, la FIFA estableció un máximo de 60 entradas disponibles por código postal, lo que demuestra la solicitud de entradas a lo largo de todo el territorio azteca. Según la embajada de Qatar en territorio mexicano, se estima que viajarán alrededor de 50.000 aztecas al país asiático, lo que marcaría un récord total de asistencia en mundiales que no fueron en suelo mexicano.

Desde el mundial de Estados Unidos de 1994 que México clasifica a los octavos de final. Además, compartió grupo con campeones mundiales, lo que hace aún más valioso el dato de la clasificación a octavos de final. Por ejemplo, les tocó medirse con Brasil, Alemania, Francia, Uruguay e Italia, y ahora con Argentina. Lógicamente, este es un incentivo para el hincha, ya que viaja con expectativas altas de ver a su selección en la fase mata-mata.

El traslado de tanta gente potencialmente violenta de un país a otro, puede resultar en hechos no tan agradables para aquel que asista a los estadios. Hace casi dos meses, se desató un hecho lamentable en el fútbol mexicano. Se disputaba un encuentro de la liga local, Querétaro contra Atlas, cuando en las tribunas del estadio se vieron actos de violencia que terminaron con 29 heridos y 7 muertos, según las fuentes oficiales. Estos hechos nada tuvieron que ver con el partido que se jugaba en la cancha. Las agresiones en las gradas eran de tal magnitud, que muchos aficionados tuvieron que refugiarse en el campo de juego. El partido lógicamente se suspendió, y los jugadores salieron corriendo para los vestuarios. Todo comenzó cuando un grupo de hinchas, reconocidos como “gallos blancos”, allegados a la barra de Querétaro, agredió a algunos fanáticos de Atlas y desató una batalla campal.

Pero esto viene de mucho más atrás. En 1997, por impronta del ex directivo del Pachuca, Andrés Fassi, actual presidente de Talleres de Córdoba, se comenzó a observar un cambio en la afición de dicho de club. El argentino había notado en la última derrota por el ascenso que su gente no brindaba el apoyo necesario. Fue por esto que, influenciado por la existencia de las barras en Argentina, Fassi dispuso de barristas profesionales para la creación de la hoy conocida como “Ultra Tuza”. Teniendo en cuenta que México será sede del Mundial 2026, y que la Selección Argentina ya dio la vuelta en su casa, todo está dado para que se dé un enfrentamiento no solo dentro sino también fuera del campo de juego. Estos episodios llevan a pensar hasta qué punto es posible transmitir pasión en lugar de violencia.


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