Barcelona y un histórico encendido del pebetero

La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de 1992 quedó en la memoria de todos por el nivel artístico y por la notable manera de prender la llama del arquero paralímpico madrileño Antonio Rebollo.


El 25 de junio de 1992 se vio una de las mejores ceremonias inaugurales de toda la historia de los Juegos Olímpicos: Barcelona fue el centro del mundo en ese momento y, como suele ocurrir, casi todo el planeta seguía la ceremonia por televisión. La entrada de la antorcha al Estadio Olímpico de Montjuïc estuvo a cargo del piragüista Herminio Menéndez; luego fue cedida a Juan Antonio San Epifanio. El sobresaliente momento estaba a punto de ocurrir al ruido de bombos y tambores, San Epifanio tenía la misión de encender la flecha y el encargado de prender el pebetero fue Antonio Rebollo, arquero paralímpico español. El pebetero olímpico tenía una altura de 61 metros, Rebollo estaba a setenta metros de un encendido histórico. Lanzó la flecha envuelta en llamas y logró hacer una hazaña histórica: Encendió el pebetero, dejó a todos boquiabiertos y se llevó los elogios de todos los presentes en el estadio, como también del mundo entero que lo siguió por TV. Fue un truco, pero la puesta en escena quedó fantástica.

En la inauguración se demostró una escena mitológica de Hércules; se separaba el continente africano y europeo creando al Mar Mediterráneo, queriendo simbolizar el nacimiento de la ciudad de Barcelona. También se destacó la actuación de la cantante lírica de ópera española Montserrat Caballé con la canción oficial de los Juego, denominada “Barcelona”, canción que compuso junto al famoso cantante Freddy Mercuri, que un año antes había fallecido. “Sin duda alguna Freddy estará feliz por lo ocurrido”, expresó la cantante soprana española. Luego de ese espectáculo el arte dijo presente en el Estadio Olímpico de Montjuïc con decoraciones que asemejaban a varias imágenes de la arquitectura de Antoni Gaudí y cuadros de Salvador Dalí, Joan Miró, Diego Velázquez y Francisco de Goya. Monserrat Caballé, José Carreras, Plácido Domingo, Jaume Aragall, Teresa Berganza y Joan Pons interpretaron varias piezas clásicas de óperas en un show sobresaliente.

Barcelona era una ciudad portuaria e industrial, pero gracias a que el COI delegó los Juegos Olímpicos en la ciudad catalana pasó a ser más urbanizada. El sistema de transporte público tenía 12 millones de pasajeros anuales: pasó a transportar a 22 millones y mejoró la imagen de Barcelona, una de las creaciones fue el Estadio Olímpico de Montjuïc. Este torneo fue uno de los mejores según Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Español de ese entonces. La mascota de los Juegos Olímpicos Barcelona 92´ fue llamada Cobi, un perro pastor catalán diseñado en estilo cubista por el valenciano Xavier Mariscal y su nombre venia del COOB, el Comité Organizador de las Olimpiadas de Barcelona. La fanaticada había mostrado su apoyo a la mascota que fue furor, uno de los éxitos más populares y comerciales de los JJ.OO. Uno de los datos curiosos es que Cobi tuvo un programa de televisión. Sin dudas, Barcelona 92 está en el top de los peldaños. Estos juegos también serán recordados por la excelente logística y por no haber boicots como en las anteriores ediciones.