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“CON 30 AÑOS LLEGO MUY BIEN A LOS PRÓXIMOS JUEGOS OLÍMPICOS”


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Su apellido tiene un pasado de boxeador y de campeón. Él, Alberto Melián, no podía ser menos. Arrancó con el fútbol hasta que no se resistió más por su pasión, el cuadrilátero: “Yo jugué al fútbol toda mi vida. A los cinco años mi mamá me anotó en un club y siempre recibía llamados para ir a tal lugar y cosas así. Era bastante ágil. Pero fue hasta los 13 años cuando arranqué la secundaria y me cansé de jugar porque realmente tenía otra pasión. Se lo comenté a mi familia y me dijeron que estaba medio loco pero me apoyaron. Ahí le metí para adelante con el boxeo”, recordó Alberto Melián.

Por Gonzalo Pernicone (@GonzaPernicone)

Su padre, Jorge Melián, fue campeón argentino y sudamericano Welter Junior. Él fue quién le dijo: “Hijo, parate como derecho que te va a ir mejor”. Impacto, como lo suelen llamar en el mundo boxístico, acató a pesar de ser zurdo por naturaleza. Así participó de dos Juegos Olímpicos (2012 y 2016), logró la medalla plateada en el sudamericano del 2010 y es una de los boxeadores amateurs más valorados de la Federación Argentina de Boxeo en Peso Gallo.

-¿Cuál es tu presente y cuál va a ser tu futuro?

-Todavía estoy pensando en el amateurismo así puedo seguir compitiendo en los juegos sudamericanos, en los panamericanos y obviamente en los Olímpicos.

-Entonces estás diciendo que querés competir en Tokio 2020…

-Me encantaría. Con un buen apoyo, sí. Todavía no se sabe nada, pero todo se encamina a que mi destino va a ser profesionalizarme, o renovar mi contrato con la APB (AIBA Pro Boxing) y seguir peleando internacionalmente con la Federación Argentina de Boxeo (FAB). Pero lo que me gustaría es poder estar un ciclo más, creo que con 30 años llego muy bien al próximo Juego Olímpico. Voy a tener más experiencia, no voy a cometer los mismos errores, pero hay que seguir entrenándose. La vida va a guiar mi camino y tengo que tomar el correcto. La verdad es que no estoy apresurado para hacerme profesional, porque para ser un buen profesional, hay que ser un muy buen amateur.

-¿Alcanza con el apoyo que te brindan? ¿Cuán importante es el ENARD?

-El apoyo económico siempre fue igual. Si obtenés logros te van a aportar una buena beca, pero si no tenés logros no te dan nada. Con lo que yo obtuve, para algo me sirvió. Antes de los Juegos, con lo que me daban, yo le podía pasar la mensualidad a la mamá de mi hijo y podía pagar el seguro del auto, pero no mucho más. También hubo veces que me quedé sin plata y mi familia, gracias a Dios, me bancó, o tuve que ir a la FAB a pedir un poco de plata.

Lo que sí destaco en la selección de boxeadores argentinos es que podés concentrar en el CENARD para cualquier competencia, tenés obra social y estás becado. La del ENARD se cobra todos los meses, y la de la Secretaría es retroactiva. Pero el mismo deporte te exige obtener más logros y  trabajar más duro, porque si no te sacan la beca.

Cordobés, de Villa Dolores, pero con residencia desde muy chico en La Paternal. Melián es fanático de Argentinos Juniors: “Con la casaca del Bicho a todos lados”, dice y con un sueño muy grande: Boxear en el Diego Armando Maradona.

El 2010 fue el momento de despegue en su carrera cuando consiguió la medalla plateada en los Juegos Sudamericanos de Medellín: “Esa competencia me marcó mucho porque tuve una lesión tres meses antes de los Juegos. Fue esguince de tobillo de tercer grado con fisura. Y veinte días después de que tuve la lesión, íbamos a viajar a Cuba para una mayor preparación, pero me bajaron de la lista de los que viajaban. Hice la rehabilitación en el CENARD, todos los días con kinesiología y mucho esfuerzo, y más o menos al mes empecé a guantear con el seleccionado femenino. Cuando los chicos que viajaron a Cuba volvieron, se hizo un guanteo para ver quién de nosotros iba a ir a Medellín a representar a Argentina, en la categoría de 54 kg. Por suerte superé al otro chico y me seleccionaron a mí. Eso me ayudó a fortalecerme un montón porque allá gané la medalla plateada y me di cuenta de que si quiero algo tengo que luchar por eso”, sostuvo Impacto.

-Estuviste a una pelea de, por lo menos, traerte una medalla de bronce en Río 2016. ¿Qué sentiste en aquel último combate que te pararon la pelea?

-Fue polémica por cómo terminó. Jamás pensé que podía terminar una pelea mía así, pero me tocó y son cosas del deporte. Uno está preparado psicológicamente porque si no te puede afectar mucho. Siento que me pararon la pelea antes de tiempo, me sacaron la oportunidad de darle una medalla a mi país. Me cortaron el sueño que yo quería, muchas personas en la calle me decían “cómo te robaron la pelea”. Yo necesitaba seguir peleando, podía ganar o perder, era una pelea muy pareja.

-¿Tiraste el bucal o se te cayó?

-Y… el árbitro no entendió lo que quise hacer. Yo tiré el bucal para ganar un par de segundos, pero el no vio que yo no lo tenía puesto, ni tampoco vio que estaba en el piso, y paró la pelea.

-¿Alguna anécdota en la Villa Olímpica?

– Lo vi a Nadal a dos metros mío y no le pedí una foto. Cuando intercambiamos miradas me miró como si fuese un pesado que le iba a pedir una foto y no, seguí caminando.


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