DE HÉROE A LEYENDA

Javier Alejandro Mascherano anunció su retiro tras el tercer partido de Estudiantes por la Copa de la Liga Profesional del Fútbol Argentino. A los 36 años, y con una carrera intachable, un obrero del deporte, símbolo de la Selección argentina, colgó los botines.

Por Federico Appel

El extraño caso de Benjamín Button, la película con más nominaciones a los Oscars en 2008, no existía cuando uno de los máximos referentes del seleccionado argentino debutó en Primera División, en 2003. Por lo tanto, podemos hablar del extraño caso de Javier Mascherano, quien logró ganarse un lugar en la albiceleste antes que en su club. En efecto,  es imposible desterrar el concepto creado alrededor de su figura, un símbolo de la celeste y blanca.

El oriundo de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, defendió la camiseta de la Selección desde la sub-15. Quienes critican al mediocampista central, devenido zaguero por la metamorfosis que cumplen todos los cuerpos de los atletas de alto rendimiento, por la última imagen que dejó en el Mundial 2018, no toman dimensión de lo que significó el Jefecito en la Albiceleste. Hoy los reproches llegan desde el anonimato y a través de las redes sociales, Mascherano jugaba en la Selección cuando no había aparecido el primer Iphone, ni existían Instagram, Facebook ni Twitter. Algunos criticaron su decisión de irse a China por dinero, Mascherano jugaba en la Selección cuando el dólar no llegaba a los 3 pesos en el país. Hay quienes adjudicaron su bajo nivel en Rusia debido a un posible boicot al Presidente de la Nación, hincha de Boca, pero Mascherano jugaba en la Selección cuando el mandamás era de Racing, Néstor Kirchner, y también cuando lo era Cristina Fernández, hincha de Gimnasia. Algunos se mofaron por la diferencia de velocidad entre el símbolo de la Selección y Kylian Mbappé, Mascherano ya jugaba para Argentina cuando el francés tenía seis años y recién arrancaba la escuela.

Luego de una década y media y 147 partidos con la celeste y blanca a bastones, decidió dejar el fútbol porque es alguien al que la carrera no se le mide por los clubes, sino por su desempeño con la camiseta nacional. No es casualidad que haya estado en el tercer ciclo más glorioso de la historia, o que sea el jugador con más apariciones y que haya participado de gestas históricas, como la conquista de las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Beijing 2008. Es quien defendió los colores del país contra dos moles como Marouane Fellaini y Axel Witsel, el pequeño gigante no se fue para atrás, le puso el pecho. Cuando parecía que Robben iba a dejar a la albiceleste fuera de la final del Mundial de Brasil 2014, el Jefecito se rompió el traste, literalmente, para poder bloquear el tiro del holandés. Fue un jugador decisivo en el partido contra Nigeria, tercero, último y determinante de la zona de grupos de la Copa del Mundo de Rusia, cuando jugó ensangrentado los minutos finales de la victoria del conjunto dirigido por Jorge Sampaoli que le permitió avanzar a octavos de final.

Siempre dispuesto a hacer el trabajo sucio, a doblegar esfuerzos para que otros compañeros puedan jugar más cómodos, a permanecer en las sombras y ser el encargado de empujar al equipo desde atrás, quedó tapado por las luces de sus compañeros estrellas con los que compartió equipo en los clubes en los que jugó. Los Marcelos, Gallardo y Salas, se llevaban los flashes de las cámaras en River. Carlos Tévez era la estrella en Corinthians, su segundo equipo luego de dejar al Millonario, y también lo acompañó en el salto a Europa, a West Ham, club inglés, donde no hizo pie y pasó a Liverpool. Los Reds tenían algún que otro jugador de renombre en el plantel: Steven Gerrard, Xabi Alonso, Peter Crouch, Fernando Torres y Pepe Reina. Con su traspaso a Barcelona compartió equipo con Lionel Messi, Luis Suárez, Neymar, Sergio Busquets, Carles Puyol, Daniel Alves, Thierry Henry, Zlatan Ibrahimovic, Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Victor Valdés. Además, fue dirigido por Pep Guardiola, quien declaró que Mascherano “llegaba al club para ser suplente” pero, a fuerza de buenos rendimientos, se metió en el primer equipo. Tanto a Hebei China Fortune F.C como a Estudiantes de La Plata llegó como figura. A contramano del resto de su carrera, fueron los demás jugadores quienes pudieron decir que compartieron equipo con él. Pero en la Selección siempre fue el Jefecito quien recibió, y en algunos casos despidió, a los Sergio Agüero, Juan Román Riquelme, Ángel Di María, Gonzalo Higuaín, Sergio Romero, Pablo Zabaleta y tantos otros nombres pesados que pasaron por el conjunto albiceleste, incluyendo entrenadores, como Diego Armando Maradona, Alejandro Sabella, Gerardo Martino y Jorge Sampaoli.

Se retira del fútbol el extraño caso de Javier Mascherano, quien fue actor de reparto en sus clubes pero uno principal, y nominado a los premios Óscar, en la Selección. El extraño caso de Javier Mascherano, quien cuenta con cuatro goles en más de 500 partidos en clubes, pero en la Selección convirtió cinco en 147. El extraño caso de Javier Mascherano, el único futbolista argentino que cuenta con dos medallas de oro en Juegos Olímpicos. El extraño caso de Javier Mascherano, que siendo figura fue vapuleado por no ganar ninguna de las tres finales alcanzadas con la celeste y blanca. El extraño caso de Javier Mascherano, quien convirtió, una tarde-noche en Brasil, a Sergio Romero en héroe. El extraño caso de Javier Mascherano, quien supo ser capitán sin llevar la cinta apretada al brazo.

¡Hasta siempre, Jefecito! Hoy… hoy te convertís en leyenda.