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De la gloria al vestuario

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La final del campeonato mundial de 2006 se vio opacada por un brutal cruce entre dos de sus protagonistas.


Minuto 110 del tiempo suplementario en la final del Mundial Alemania 2006. Los goleadores del encuentro, Zinedine Zidane y Marco Materazzi, dialogan mientras caminan en las afueras del área italiana. El francés, unos pasos por delante del defensor, giró y proporcionó un brutal cabezazo en el pecho del central que hizo dejar atónitos a los 69.000 espectadores presentes.

El 10 de la Selección francesa era una de las figuras del encuentro y del mundial. Las agresiones entre ambos venían ocurriendo desde el comienzo del partido, pero pasaban desapercibidas. El italiano buscó hacer que su rival se desconcentrara y lo insultó mencionando a su familia, asunto que el francés no toleró. La gota que rebalsó el vaso fue luego de una seguidilla de cruces entre ambos en donde el jugador del Real Madrid se dirigió de manera provocativa al central y le dijo: “Luego te doy mi camiseta”. Materazzi, sin quedarse con las palabras en la boca, aumentó la apuesta y se burló diciendo: “No quiero tu camiseta, quiero a tu hermana”.

Luego de la agresión, Marco se desplomó en el césped agarrándose el pecho esperando que  árbitro del encuentro, Horacio Elizondo, hubiera presenciado la situación. El clima en el estadio cambió rotundamente, ya que el crack francés estaba por ser expulsado en su último partido como jugador profesional.

El primero en llegar con los brazos arriba exigiendo la expulsión fue Fabio Cannavaro. El árbitro argentino estaba de espalda a la jugada y no había podido observar el golpe. Ante los gritos del público y de los propios jugadores notó que algo había ocurrido.  Tras varios minutos de incertidumbre y de conversaciones entre la terna arbitral, Elizondo tomó la decisión de echar al astro francés, en una de las imágenes que quedó inmortalizada en la historia de los mundiales.

Caminando hacia los vestuarios, Zinedine Zidane, pasó por al lado de la preciada Copa del Mundo mirando hacia el suelo, en señal de disgusto y desilusión. Hasta el día de hoy, el cabezazo de Zidane dejó una marca tanto en el jugador como en la historia del deporte. De esta manera concluyó una carrera en la que consiguió dos Supercopas de España, una Champions, dos Supercopas de Europa, dos Intercontinentales, una Eurocopa, un Mundial, un balón de oro y una roja en la final de lo que podía haber sido su segunda y última copa del mundo.

El 10 francés no fue el único en retirarse luego de ese mundial. El árbitro del encuentro fue el primer argentino en dirigir una final de la Copa del Mundo. Tuvo su despedida de las canchas luego de ese mismo encuentro, concluyendo su carrera con uno de los momentos más icónicos del fútbol. Dirigió en el torneo de Primera División de la República Argentina desde 1994 y fue árbitro internacional desde 1996 hasta 2006. Ese año, recibió el premio al mejor árbitro del mundo por la FIFA.


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