DEPENDENCIA E INDEPENDENCIA PERIODÍSTICA


Cuando yo era una joven estudiante de periodismo -de esto hace muchos años- la independencia del periodista como trabajador dependiente de un medio era, y lo sigue siendo, una discusión sin término.

Por Patricia Fortino

periodismo-cide

Las ideas progresistas de los estudiantes se daban de palos con la experiencia incontrastable de quienes nos enseñaban, junto con los contenidos académicos, toda la puesta en marcha de sus profesiones. El tire y afloje giraba casi siempre en poder ser independientes de la editorial, manteniendo eso de “la objetividad” como la herramienta más importante del trabajador de prensa.
Al final, los que estábamos del lado de los sueños, concluíamos que en esos tiempos de dictadura (principios de los `80) los expuestos periodistas que auspiciaban de docentes no podían actuar de otra manera.
Pero son discusiones que aunque pasen los tiempos, las botas, y las ideas cambien de rumbo o la libertad de elegir brinde algunas permisiones, no dejan de estar presentes.
Porque para entonces era una discusión que se planteaba sólo en ámbitos relacionados con el tema, todo lo que fuera distinto a lo oficial, era marcado, perseguido, clausurado, incendiado o peor aún sus responsables detenidos, desaparecidos, asesinados. Para cuando se monopolizaron los medios de comunicación en el país, era moneda de cambio hacer como que no pasaba lo que pasaba, o para mejor entender, pasaba sólo lo que tenía que pasar.
En esos tiempos se hizo carne una frase entre los medios y entre la población en general: “Lo que no sale en Clarín, no pasa”, dándole el privilegio de ser el hacedor por excelencia de las noticias, o yendo más lejos, de tener el monopolio de los hechos.
Hoy, en cambio, los profesionales de prensa dedicados a la política, se autodefinen como “independientes” en su primera página curricular. Parece ser que es mejor calificado poner de antemano el cartel luminoso que llame mucho la atención del reflexivo, atento y vigilante público.
Pero, aunque a nadie le es indiferente ni desconocido, la mentada independencia no es de los medios en los que trabajan, sino del Gobierno Nacional. Aquí es dónde todo aquello que aprendí mientras estudiaba, hace agua. Porque nuestras discusiones aguerridas con los “viejos” periodistas de entonces no eran alrededor de la independencia ideológica, que por el contrario defendíamos cuando esperábamos deseosos el enfrentamiento con el Jefe de Redacción conservador que presuponíamos nos estaba esperando en la redacción de algún matutino.
Nuestra defensa como trabajadores de prensa, era justamente, poder decir lo que pensábamos independientemente de la idea política de la editorial para la que trabajáramos. Lo que se dice “idealistas”.
Cuando los Grondona y los Neustadt defendían las privatizaciones, también estaban en la misma bolsa las concesiones de los medios de comunicación. Los mismos medios que hoy están saturados de profesionales “independientes”.
Quiero aclarar, y empecé haciendo una mención a ello, que presiones han tenido y seguramente deben tener y tendrán que cambiar mucho más los tiempos para que dejen de tenerlas, todos los periodistas. No voy contra esos, porque esos son los que deben dar la pelea, justamente contra los monopolios que los emplean. Mi análisis es contra los que se ponen el traje de laburantes de prensa y representan con más convicciones que el mismísimo editorialista los intereses económicos de los medios.
¿Cómo se puede hablar de campaña sucia cuando los dueños de la basura son los que tienen los medios para difundirla? Las herramientas mugrientas y siempre criticadas de la política clientelística no le llegan a hacer sombra a los mecanismos decapitadores de ideas, deformadores de opinión y conducidores de elección que usan los medios de comunicación masiva en exclusivo beneficio de sus intereses políticos y económicos.
Por tanto y a la memoria de quienes hicieron de esta profesión las entrañas mismas de sus vidas, en honor a las desapariciones y muertes de aquellos compañeros, en homenaje a sus vidas puestas indiscutidamente al servicio de la causa popular, y en mérito a su incuestionable forma independiente de ejercer el periodismo, dejemos de hacer mal uso de la palabra.
Tengamos presente que es una de las primeras cosas que nos enseñan y si no recordamos su correcto significado no está de más recurrir al amigo diccionario. 

INDEPENDIENTE. adj. Exento de dependencia. Libertad, autonomía.

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