EDDIE FITTE: “YA NO SÉ SI HARÍA UN MONTÓN DE COSAS QUE HICE EN EL PASADO”


El periodista más osado de la TV cortó vínculos con el grupo Clarín, creó su productora y se estrenó en su nuevo rol como padre. 

Por Cristina Rubolino

Fitte se interesa desde muy chico por contar historias. Empezó a sus 15 años como redactor para el medio musical “La Negra”. Allí escribía sobre bandas de rock emergentes: “La experiencia de trabajar en cualquier medio under te da la libertad de poder expresarte sin formato, ni bajadas editoriales”. 

Después arrancó Comunicación Social en la UBA y terminó de estudiar con una pasantía en TEA. Cuando el público de la revista “La Negra” comenzó a crecer, crearon su propia radio. En el 2010 empezó a escribir para Clarín, contando historias policiales y sociales: “Era un laburo formal y tenía un editor al que no le caía del todo bien, tenía que acostumbrarme a lo que él esperaba de mí”.

Angustiado por sentir que se estaba perdiendo la posibilidad de hacer las notas cara a cara, le surgió la idea mientras trabajaba en Clarín de crear su propio blog “Internet me cagó el laburo”: “Partió de la frustración de entender que estaba cambiando la industria”, asegura “que ahora los mensajes se propagaban por sí solos a través de las redes sociales”. 

A partir de allí, lo llamaron de canal 13 e inició su trabajo en la televisión en el segmento “Taggeados” de Telenoche: “No sé si había estado en mis planes la idea de ser un personaje de la tv, pero si la de ser periodista, y por supuesto que me resultaba súper seductora la idea, pero tampoco lo era todo”, cuenta Fitte. Sus primeros micro documentales internacionales fueron en el segmento “Los Insolentes”, nunca se concentró en la repercusión que tenían, sino que disfrutaba más hacerlos: “Mi opinión cuando se mete adentro de una historia está fundamentada, porque estuve ahí, eso me parece primordial en el laburo de cualquier periodista”.

En 2015 reveló los documentos filtrados por Edward Snowden. Eran pruebas del espionaje británico hecho ilegalmente en Argentina. Eddie asegura que fue una de las cosas más grandes que hizo en su carrera. Se trataba de revelaciones que daban a conocer el nivel de influencia que tienen las autoridades en las redes sociales: “En nuestro ánimo y en nuestra opinión, como las intervienen y las manipulan y tratan de jugar con las cabezas de las personas que muchas veces no se dan cuenta de que están siendo operadas”.

Ese año publicó su primer libro “Un culo en mi ventana”. Los cuentos surgieron de experiencias vivencias, personajes o lugares que conoció, sumandoles una cuota de ficción: “Siempre me divirtió conocer personas anormales y creo que los cuentos son un poco patológicos por eso”, ríe. Ahí y en “Pungueate este libro”, asegura que sacó para afuera los trapos sucios, o las ideas que según él, son medio podridas: “Es materia fecal literaria. Me divierte ese proceso de sacar algo adentro y después verlo en alguna página”.

En 2018 además de publicar su segunda tanda de cuentos, también decidió alejarse de todas las señales de “Grupo Clarín” y comenzar a trabajar de forma independiente, Eddie creía que dependía de muchos factores a la hora de contar una historia: “Sentía que había hecho todo lo que tenía que hacer y que era un ciclo cumplido”. Creó la productora “Nadie” junto a dos colegas. Las historias que cuentan desde allí tienen las intenciones de estar vinculadas con artistas emergentes o que reflejan diversidad y tengan la capacidad de romper estereotipos: “Estoy intentando disfrutar contar las historias de otra manera, ni mejor, ni peor, sino sencillamente distinta”. 

“No sé si había estado en mis planes, la idea de ser un personaje de la tv”

También lo llamaron de Polka para que condujera la serie gastronómica “De Barrio”, donde recorre distintos “boliches” probando las mejores comidas: “En definitiva es una copita de vino, una buena comida, y cagarme de risa con mis compañeros y compañeras. Voy a divertirme, así que no fue difícil tomar ese rol”. Aunque no contaba con conocimiento previo en la gastronomía, cuenta que ha comido toda su vida en bodegones y se considera un asador medio compulsivo: de los que hacen fuego donde se pueda. 

La serie que recibió una mención de honor en los Premios Webby Awards, en la categoría “Mejor Integración de Contenido Patrocinado”, al día de hoy tiene tres temporadas publicadas y estaban planeando una cuarta antes de la cuarentena: “Ojala se pueda llevar a cabo, quizá una versión adaptada a la nueva normalidad”. 

Se encuentra también trabajando en la producción de su primera película “Una vida karateca”, que trata sobre una mujer trans que es profesora de artes marciales, y les da clases a otras chicas que trabajan en la calle. En su rol como productor general, se ocupa de conseguir la historia y de reunir las distintas herramientas: “Organizar el juego y que después pase la magia”. 

Si bien la fecha de estreno está en pausa, aun siguen pensando ideas para seguir mejorando el proyecto: “Estamos terminando la etapa de montaje, compaginación y coproducción”. Tuvieron que reorganizarse debido a la pandemia, se encontraban en un momento culmine, ya que iban a presentarse en festivales de Europa, pero Eddie opiná que de todas formas, estos meses han venido bien para trabajar mejor el contenido: “Cuanto más tiempo se le dedique a cualquier pieza artística, será mejor”. 

“Estoy intentando disfrutar contar las historias de otra manera, ni mejor, ni peor, sino sencillamente distinta”

En marzo de este año Fitte, que está casado hace casi tres años, se convirtió en papá: “Tener un bebé me genero un sentido de responsabilidad que no tenía”, cuenta. Atravesando los primeros meses de la crianza en cuarentena, siente que en parte lo benefició para poder disfrutar en plenitud de Camilo. “El hecho de estar en todos estos primeros meses de vida de mi hijo son muy valiosos e irremplazables, todo lo que se siembra ahora queda para siempre”. 

Además asegura que quiere transmitirle los valores que le transmitió su padre: “Me encantaría poder tener yo esa misma habilidad; poder enseñarle a mi hijo cómo ser un buen tipo para que se lo quiera y se lo respete siendo una buena persona”. 

Él, que corría bastantes riesgos a la hora de hacer notas, dice que hoy la situación ha cambiado: “Ya no se si haria un monton de cosas que hice en el pasado. Está buenisimo ya haberlas hecho”. 

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