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El alemán de Castelli que recorrió El Impenetrable chaqueño con 70 años y escribió un libro

Conocé la historia de Serafín Benz que dejó su trabajo como mueblero para hacer travesías en el bosque y habitar su casa de la infancia. 

Créditos: El Impenetrable TV

No siempre las historias de vida comienzan y terminan en un mismo lugar. Esta es la excepción que marcó a Serafín Benz quien es descendiente directo de Alemanes del Volga; nació en Juan José Castelli, en una colonia rural conocida como “Pampa Argentina” en la provincia del Chaco; vivió en Buenos Aires y ahora volvió a su hogar en el portal de El Impenetrable. 

Siendo niño junto a sus padres cultivaba la tierra con el algodón, conocido por la mayoría como el “oro blanco”. En su adolescencia decidió buscar nuevos desafíos en Buenos Aires y allí inició el comercio de muebles. Las ventas fueron creciendo al punto que abrió varias mueblerías en su Chaco natal. 

Con 70 años cumplidos decidió dejar de trabajar brindando aquellas responsabilidades a sus hijos para dedicarse a la exploración del monte y otros lugares inhóspitos para luego escribir su libro “Travesía al infierno y al paraíso”.  

Créditos: El Impenetrable TV

El encuentro con Serafín fue en las ruinas de la casa donde creció, cargada de recuerdos. Hoy tiene 70 años y una historia para compartir. “Mi mamá era Catalina Gros y mi papá Luis Benz. La partera de antaño de Castelli, Elena Gros, le atendió el parto a mi mamá. Y bueno, acá me crié en el Lote 133, paraje ‘La Argentina’, a 10 kilómetros de Castelli. Acá está la ruina todavía de lo que fue la casa antigua”, cuenta.

-¿Y ahora viene como a reflotar un poco todo esto?  

-Claro, ahora me hice una piecita por ahí, para que esto no quede en el olvido del todo. 

¿Y con la familia? ¿Cómo viene?   

-Tengo 11. Hay uno que le gusta mucho el campo, pero los otros no tanto ya.  

¿Son distintas gestiones o una misma gestión?  

-No. Tres gestiones distintas. Acá estaba mi lugar en el que me crié. Y antiguamente, se ve de este lado, teníamos una casa que era con techo de barro todavía. Pared de barro y techo de barro. 

¿Acá era toda una algodonera? 

-Sí, siempre se sembró algodón acá. Era lo único que se sembraba. Prácticamente, era algodón y alguna vaca; eso era todo.

-Serafín, ¿de qué origen es su apellido?  

-Benz. Es alemán. Mis cuatro abuelos vinieron de Alemania. Llegaron a La Pampa y fue el padre Juan Holzer que los trajo para Castelli. Por eso, si ustedes miran el historial de los que llegaron, los primeros pobladores, existe Juan Benz que fue mi abuelo. 

-¿Alcanzó a andar en tren o no?  

-Sí, me fui a Buenos Aires en tren desde Castelli. En tren hasta Sáenz Peña, luego trasbordo a Buenos Aires. Con Horacio Senger en una oportunidad viajamos 48 horas sentados en asientos de madera. Se llenaba de tierra, no se veía nada adentro, no sé en qué zona andaba. Claro, son 1.200 kilómetros casi. 

-¿Y qué se conocía, por ejemplo, de Castelli para el fondo, para El Impenetrable? Porque era todo como un desierto, decían

-No, había gente, muy pocas familias. Yo prácticamente no sabía nada, salvo con algunos cosecheros que llegaban de la zona, que venían. He hablado con cosecheros que les preguntaba “¿cómo ustedes venían?” y respondían “caminando”. “Caminando por los caminos, nosotros teníamos nuestras picadas”, contaban. Ellos ya tenían su lugar, nosotros veníamos mariscando, ya sabíamos dónde había agua, más o menos, y así venían a cosechar las primeras cosas. 

-A Usted que tiene arraigo con El Impenetrable, también parece que le gusta El monte. Y, ahora, se puso a escribir un libro para volcar todo su recorrido.  

-Lo que pasa es que de chiquito me gustó. Nosotros acá teníamos El Salado, el más cerca, que quedaba a 12 kilómetros más o menos. Cuando se podía ir, a veces caminando, en carro, en caballo, a pescar, llevar harina para hacer alguna torta… ¡Ese era nuestro día! A mí me gustaba andar por el monte, hacer trampas, ondear y esas cosas. Y ahí en el libro yo describo que mi primera actividad que me rentó algún dinero fue fabricar balines de barro y venderle a la gente a la vuelta. Claro, todo el mundo tenía gomera, muy poco son los que tenían un arma de fuego en ese entonces. 

Era changuito, ocho, nueve años. Me acuerdo que fue mi primera entrada de dinero, y lo usaba para ir al pueblo a comer una galletita y tomar una gaseosa, algo de eso.

Créditos: Radio La Fan

-¿Cómo tomó la decisión de hacer la travesía por El Impenetrable

-Cuando apareció el programa de Supervivencia al desnudo, me llamó la atención. “Si ellos lo pueden hacer sin nada, ¿por qué yo no lo puedo hacer sin nada?”, pensé. Entonces, empecé a venir sin nada. Solo la escopeta. 

-¿Ya se había creado el Parque Nacional “El Impenetrable”? 

-Poco antes del Parque, no me acuerdo muy bien de eso. Y con la gomera y un anzuelito y la chuza por ahí para chuzear un sábalo o algo, así me largaba y veía que me arreglaba. Entonces, año a año lo fui haciendo más al extremo hasta llegar al último sin nada. Inclusive una travesía hice un trecho caminando. 

-¿Qué se puede pescar en esos ríos del norte? 

-No sé por qué, estaba lleno de pacú el río. Y hay años que no sale nada. Por eso en el libro escribo que es muy generoso, pero también por ahí es muy mezquino. 

-¿Cómo fue su experiencia como comerciante? 

-A los 21 años me fui a Buenos Aires para trabajar allá de lo que fuera. Vi que estaba de moda vender muebles y me enfoqué en ello. Inicié con varios locales en la Provincia de Buenos Aires para luego trasladar la empresa a Juan José Castelli. Me fue muy bien en ese rubro, ahora están a cargo mis hijos. 

El libro de su visita a El Impenetrable ¿cómo surgió? 

Escribir mis experiencias de la recorrida por el monte espeso, los ríos con sus misterios y fundamentalmente la manera de manejarnos en un lugar con tantas complicaciones, es un servicio para todos aquellos que quieran visitar la región Norte de nuestro país.

Créditos: El Impenetrable TV

-¿Y qué pudo ver cuando iba recorriendo? ¿Vio algún tigre, chancho? 

-El tigre, verlo en vivo y en directo, no lo pude ver nunca. Pero, pumas sí. Tuve dos encuentros cercanos con pumas y después los vi así de pasada o que me veían que yo venía y se iban. Alcancé a verlo varias veces. 

Chanchos, miles. Siempre, muchos chanchos majanes, no tanto el morito. Hay gente que no quiere creer y decir que estoy mintiendo, pero yo he encontrado tropas hasta de 300. 

-¿300 chanchos?  

-Por lo menos 300 chanchos. Estoy seguro que no deben ser de la misma tropa, sino que se encuentran ahí porque en esos años de mucha sequía no hay charcos de agua, nada; y todos se arriman al río hasta que venga la lluvia y se vuelvan a su lugar otra vez. 

-¿Realizaría nuevamente una travesía de estas características? 

-Claro que sí, ya la estoy organizando para que dure más de 60 días en pleno monte chaqueño. 

Serafín Benz con el corazón puesto en sus raíces recorriendo su lugar natal. Lleno de recuerdos, con sueños por cumplir y que seguramente podrá darse la oportunidad para reflejarla en un nuevo reporte.


*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.

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