El color prohibido

Luego de una derrota histórica en tierras brasileñas, el color blanco se erradicó totalmente de las camisetas de la verdeamarela. Fue una decisión tomada por la Confederación Brasileña de Deportes tras considerar que el color de la camiseta influyó en un resultado.


La selección brasileña sufrió la derrota más significativa en la historia de los mundiales el 16 de julio de 1950 tras caer 2-1 frente a la selección de Uruguay en el mítico estadio Maracaná y en la final de la Copa del Mundo. Ese día, ante más de 173.000 espectadores, un seleccionado de Brasil vestido íntegramente de blanco, sin honrar el color de su bandera y tampoco al “jogo bonito”, se mostró desdibujado y fue la vergüenza más grande de la historia del fútbol por más de 40 años.

Brasil comenzó ganando el encuentro con gol de Friaça en el minuto 47 y la fiesta era total. Hasta ese momento, nadie le daba importancia al llamativo color de la camiseta local. Pero el rival seguía en cancha y se comenzaría a escribir la historia de la “garra charrúa”. En tan solo 15 minutos la selección celeste transformó un día de sol y carnaval de Río de Janeiro en una jornada gris y lluviosa que quedaría en la memoria de todo el mundo del fútbol. Con goles de Schiaffino y Ghiggia, Uruguay se consagraría campeón del mundo en Brasil. Este hecho sería recordado como el “Maracanazo”.

Hay quienes creen que el color de la camiseta influyó en el resultado deportivo. Los jugadores de aquel seleccionado fueron tildados por el resto de sus vidas como personas que atraían la mala suerte. Incluso, antes del Mundial 1994, se le prohibió a Moacir Barbosa, arquero de aquella derrota, visitar al plantel en la gira previa a la Copa del Mundo de EE.UU.

Recién en 2014, cuando Brasil perdió 1-7 con Alemania, la derrota del 50’ quedó minimizada, y algunos medios locales pidieron disculpas al plantel del “Maracanazo” por tantos años de maltratos e injurias.