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¿EL FÚTBOL ES SOLO COSA DE HOMBRES?


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Las mujeres árbitros ya dirigen a los futbolistas varones. A pesar de que cada vez son más, todavía sufren discriminaciones y tienen que luchar contra los prejuicios. El interior de un mundo que se escuda en la hipocresía.

Por Alejandro de Cousandier | @deCousan

arbitros (www.eterdigital.com.ar)

“Para dirigir en Primera hace falta un pedazo”, fue la leyenda de una de las banderas que la hinchada de Victoriano Arenas colgó en la tribuna el 4 de Abril de 1998, cuando su equipo enfrentó a Muñiz en un partido del campeonato de Primera D. Ese día Florencia Romano se convirtió en la primera árbitra profesional del fútbol argentino.
En septiembre de 1996, Julio Grondona aseguró que no era sensato que una mujer dirigiera un partido de fútbol, aunque días después tuvo que retractarse de sus palabras frente a la Cámara de Diputados de la Nación por denuncias de Organismos de Derechos Humanos en su contra. Pese a dar el brazo a torcer, el entonces presidente del fútbol argentino sentó una postura que en la actualidad tiene mucho peso.
La relación entre las mujeres que arbitran los partidos y el fútbol nunca alcanzó una armonía total, al menos en Argentina. En Alemania, Bibiana Steinhaus, o en Brasil, Fernanda Colombo, entre otras, se volvieron personajes frecuentes en partidos importantes de las ligas y su presencia es tomada con naturalidad.
A casi 20 años de las primeras incursiones femeninas en este rubro, la situación no prosperó. El machismo propio del fútbol argentino toma más fuerza partido a partido.
Jorge Arias, asesor del Colegio de Árbitros, en una charla con ETER Digital, afirmó que “hay que dejar en claro que el punto más importante de esta cuestión pasa por si uno es buen profesional o no, por lo tanto no importa el género”. También agregó: “Los problemas que puede tener una mujer, también los puede tener un hombre durante un partido”.
Para Arias, estas costumbres deportivas cada vez se toman con mayor naturalidad con el paso de los años, basadas en ideas sobre los papeles que cumple cada sexo. Además son cuestiones minimizadas porque se toman como chistes “debido a que la mujer está considerada como menos fuerte o resistente”.
Más allá de episodios discriminatorios, para poder dirigir un partido oficial de AFA una árbitra debe aprobar todos los exámenes obligatorios que la habiliten, y que son los mismos que se realizan para los hombres.
Sin embargo los futbolistas también son protagonistas de la discriminación de género. Sebastián Coria, jugador de Deportivo Maipú de Mendoza, declaró: “La mujer se tiene que quedar en la casa a lavar los platos. No puedo creer que una mujer me haya dirigido y haya hecho esas cosas dentro de la cancha, no se puede jugar más al fútbol así”, dijo luego de que su equipo perdiera 2 a 1 con Alumni de Villa María, en el Torneo Argentino A. Ese día la encargada de dirigir fue Estela Álvarez de Olivera.

Otro ejemplo de gran repercusión y que casi llega a la justicia, aunque sucedió en Brasil, fue protagonizado por el argentino Carlos Tévez en 2005, luego de perder contra el San Pablo por 3 a 2. En ese momento jugador de Corinthians, se refirió a Ana Paula de Oliveira y a María Elisa Barbosa, las dos jueces de línea de ese día: “Las mujeres no deberían poder arbitrar un clásico. No es falta de respeto, pero un partido como éste tiene que ser conducido por hombres”. También agregó: “No es que las mujeres no puedan pitar, pero es más seguro discutir con un árbitro, los jugadores nos sentimos más cómodos”
Marta Antúnez, ex directora del área Mujer de la Secretaría de Deporte de la Nación, reconoció en una entrevista a Página 12 que más allá de todos los ejemplos que abundan en la práctica sobre la inclusión femenina, los discursos verdaderos no suelen expresarse en ambientes públicos y por personajes públicos. También reconoce que existen excepciones a la regla, en las que algunos personajes se animan a decir lo que en verdad piensan.
¿El fútbol no es sólo cosa de hombres?, queda claro que sí, y que cuando alguien de afuera –llámese mujeres- intenta integrarse en este singular mundo, el hermetismo, las trabas y los prejuicios circulan más rápido que cualquier pelota.


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