EL LADO OSCURO DE LA PANDEMIA


Las muertes por coronavirus cambiaron los rituales que la humanidad acostumbraba hacer para llorar o celebrar a sus seres queridos. En Argentina, los protocolos de entierro para evitar el contagio debieron aplicarse como en el resto del mundo. ¿De qué se trata?  

Por María Julieta Pérez

La muerte forma parte de nuestra vida y aunque signifique el fin en algunas culturas, morir es motivo de una celebración. Es un momento único e íntimo para los familiares del ser querido que partió por diferentes causas. 

En Europa Occidental, tanto Italia como España tienen el récord de fallecidos (más de 10.000 en España, por ejemplo). Y en América el país más afectado es Estados Unidos, le sigue en el segundo puesto, Brasil. La situación en Argentina es diferente, la tasa de mortalidad es inferior a estos países, pero no en cuanto a los protocolos que se tienen que seguir cuando muere un paciente por coronavirus.

Horacio Mallo trabaja en la morgue del Hospital Durand, donde se registraron cuatro muertes por Covid-19 y explica qué sucede con los fallecidos por el virus. “Más allá del uso de los insumos necesarios por el protocolo, lo primero que se hace es comunicarles a los familiares del deceso, eso no cambia. Solo se autoriza a un familiar directo o representante legal, con asesoramiento en sala de aislamiento con la distancia recomendada y los elementos de protección.”

Según lo que se difundió por parte del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, se prohíbe todo contacto físico con el cuerpo y con las superficies materiales en donde haya estado. En cumplimiento de precaución y tratándose de una muerte en un contexto de pandemia mundial que puede comprometer la salud pública inclusive, se debe limitar al máximo la manipulación del cadáver. Mallo agrega que todo lo que involucra el traslado del cuerpo a la morgue tiene que estar en una bolsa con un desinfectante que consiste en cloro diluido. Además, lleva un sello que indica el motivo del fallecimiento, en este caso, de Covid-19. Las autopsias no están permitidas.

¿Qué sucede con los elementos personales de la persona fallecida? Una vez que se constata la muerte por Covid-19 positivo, se desinfecta la camilla y la bolsa, se procede a limpiar de manera cuidada los objetos personales (esto también aplica para los óbitos con sospecha o que no se haya podido reportar el caso). Posteriormente estos elementos se colocan en una bolsa sellada y rotulada además de desinfectada. El familiar autorizado podrá llevarse sus pertenencias bajo cumplimiento estricto del protocolo.

El 16 de abril se evidenció el primer caso de coronavirus en un cadáver de una mujer fallecida en un sanatorio de la localidad de San Isidro, en la Provincia de Buenos Aires. El emergentólogo e integrante del Cuerpo Médico Forense, Roberto Cohen realizó la autopsia y denunció que la clínica no acató las medidas emitidas por el ministerio de Salud provincial y nacional. Al realizarle el hisopado nasofaríngeo, el resultado dio positivo y se aplicaron posteriormente las medidas correspondientes.

“No está muerto lo que nace eternamente” es el lema que Natalia Sbarra tiene como descripción cada vez que se le pregunta de qué trabaja. Es tanatóloga exequial y su trabajo conlleva la preparación del cadáver para que los familiares le brinden el último adiós. Discípula de Ricardo Péculo, uno de los funebreros más famosos del país, su trabajo parece estar obnubilado por la cuarentena obligatoria dictada hace más de un mes. Agrega que la ceremonia de maquillar al cadáver y preparar todo el ritual de velorio no se puede realizar debido a la pandemia y para evitar la propagación del virus se recomienda la cremación.

Según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la práctica de cremación evita que el cadáver despida gases contaminantes que puedan contener el virus. Si bien hay países en donde el sistema fúnebre se encuentra colapsado también se encuentra la opción de enterrarlos en un cajón fúnebre, pero tienen que estar con más medidas de seguridad que las habituales y con más profundidad de metros bajo tierra. En países como Italia y España, todos los fallecidos por coronavirus fueron incinerados.

Desde el 30 de enero, la OMS consideró al Covid-19 (coronavirus) como una epidemia de gran trascendencia mundial. Esta enfermedad se extendió en forma masiva en varios países, continentes y naciones en todo el mundo. Casi dos meses más tarde la consideró como pandemia. En Argentina ya fallecieron 151 personas según la información difundida el 22 de abril y más de 100 casos nuevos. 

La tasa de letalidad se encuentra un 3% en mayores de 65 años siendo más baja que la tasa asociada a la pandemia del H1N1 (Gripe A) en el 2009. De acuerdo a lo preceptuado por el principio de precaución y por otras afecciones respiratorias, la OMS consideró que podrían suponer un riesgo de infección para las personas que entren en contacto con ellos.

Sin duda nos encontramos en una etapa de profundos cambios y crisis sanitaria en el planeta. El Covid-19 alerta a toda la humanidad y debido a la escasa evidencia disponible continúa la búsqueda de una vacuna que frene de forma indiscriminada el virus. La única opción disponible hasta el momento es respetar la cuarentena obligatoria y prever de las medidas de higiene adecuadas para evitar la propagación del coronavirus. Antes de que sea demasiado tarde.

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