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EL PARTIDO MÁS DIFÍCIL DE RANDAZZO


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El 29 de abril de 2005 se lo llevaron preso. Durante un operativo de la Policía Federal en la localidad de San Martín de los Andes, Carlos Randazzo fue detenido por posesión de dos kilos de marihuana. Para Carly, ex futbolista, era algo de todos los días. “Me inyectaba unas jeringas enormes en las venas, después de eso, la cocaína no podía asustarme”, declaró para El Gráfico en 2006. El nacido en Isla Maciel llegó a ser citado a la Selección argentina por César Luis Menotti, pero su adicción lo llevó tras las rejas.

Por Ignacio Cairola, Iván Ibañez, Federico Sánchez Sosa y Matías Amarante

El 29 de abril de 2005 se lo llevaron preso. Durante un operativo de la Policía Federal en la localidad de San Martín de los Andes, Carlos Randazzo fue detenido por posesión de dos kilos de marihuana. Para Carly, ex futbolista, era algo de todos los días. “Me inyectaba unas jeringas enormes en las venas, después de eso, la cocaína no podía asustarme”, declaró para El Gráfico en 2006. El nacido en Isla Maciel llegó a ser citado a la Selección argentina por César Luis Menotti, pero su adicción lo llevó tras las rejas.
La carrera del centrodelantero fue efímera. Debutó en Boca en 1979 y fue prestado a Argentinos Juniors tres temporadas después, como parte de pago del pase de Diego Maradona. Más tarde, River, del que es hincha, y Racing se sumarían a su currículum. A pesar de su amor por el club de Núñez, volvió al Xeneize en 1983. Hasta ahora, sigue siendo el único jugador en volver a un equipo después de jugar en el clásico rival.
Randazzo confesó que se drogó por primera vez en 1982, a los 23 años, cuando se encontraba de gira por Francia con el plantel de Boca. “Tomamos cocaína y nos fuimos toda la noche al barrio Pigalle. Cuando volví a Buenos Aires, lo primero que hice fue buscar más”, declaró el “Flaco” en una nota para Fox Sports. Allí arrancó su debacle. En 1985, fue detenido por tenencia de marihuana, pero salió rápidamente cuando se comprobó que la tenía para consumo personal.
Luego de pasar por Guaraní Antonio Franco y Defensa y Justicia, se retiró. Tenía 25 años. Su prioridad ya no era el deporte. “Fue extremadamente honesto, tenía una carrera por delante y abandonó el fútbol siendo muy joven. Estas situaciones hacen que un deportista con unas condiciones extraordinarias deje su profesión”, afirmó Guillermo Coppola, representante de Randazzo en su fugaz época de futbolista.
Su paso por Boca le dejó la amistad de Diego Maradona, con quien mantuvo una relación estrecha. En 1993, Carly fue acusado del homicidio del empresario Virgilio Escobar y estuvo preso once meses en Caseros. Durante su sentencia, el Diez fue de gran ayuda. “Él estaba en Europa y cada vez que venía a Buenos Aires me visitaba”, contó en una entrevista.
Anteriormente, fue Diego quien necesitó de la ayuda de Carly. Cuando el campeón del mundo de 1986 se peleó con su ex representante, Jorge Cyterszpiler, necesitaba alguien que le coordinara la carrera. Randazzo le presentó a Coppola.
“Lo importante para la gente que vive estas situaciones es no que no se los abandone, que se les de protección y amor. Las heridas cicatrizan cuando tenés esas posibilidades, no cuando sos marginado ante una adicción”, expresó Coppola, a quien se le entrecorta la voz cada vez que menciona a Carly.
Tras salir de la cárcel por última vez, Randazzo se mudó a Villa La Angostura, donde vive actualmente. Tiene un gimnasio y un lavadero de autos, que le dejan el tiempo justo para tomarse un avión hacia España cada tanto y visitar a su hijo Gady.


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