El primer paso hacia la gloria

En 1978 Argentina arrancó perdiendo contra la dura Hungría, pero lo dio vuelta (2 a 1) con un gol de Luque, una genialidad de Alonso y otro tanto de Bertoni.

El Seleccionado Nacional de 1978 tuvo un arranque complicado en el torneo internacional más prestigioso a nivel mundial. Los dirigidos por César Luis Menotti derrotaron a Hungría por 2-1 en un Estadio Monumental repleto. El encuentro se disputó el viernes 2 de junio y el encargado de impartir justicia fue el portugués Antonio Garrido.

Un once inicial dirigido técnicamente por el Flaco Menotti que supo pisar fuerte en Núñez y quedar en la memoria de todo el pueblo argentino. El 4-3-3 fue la táctica estrella de aquella Copa del Mundo. Al arco, el Pato Fillol. Abajo estaban Olguín, Galván, Pasassarella y Tarantini. Un cuarteto defensivo confiable. En el mediocampo, Ardiles, el Tolo Gallego y Valencia. Arriba estaban los tres fantásticos, una delantera letal: Houseman, Luque y el Matador Kempes. Comúnmente podían ingresar Bertoni u Ortíz para acompañar al recordado Leopoldo Jacinto.

El once inicial húngaro tuvo a Sandor Gujdar; Peter Torok, Istvan Kocsis, Jozsef Toth y Zoltan Kereki; Sandor Zombori, Tibor Nyilasi y Sandor Pinter; Karoly Csapo, Laszlo Nagy y Andras Torocsik, dirigidos técnicamente por Lajos Baroti, uno de los mejores entrenadores de la época.

Garrido se llevó el silbato a la boca y comenzó el Mundial para Argentina. Con más de 70 mil personas arrancó la ilusión. Afuera, a metros del estadio, la Dictadura torturaba gente; adentro había mucha ilusión por el fútbol e ignorancia por eso que ocurría en las calles.

Argentina no comenzó el partido de la mejor manera. A los 9´ llegó la apertura del marcador para los compatriotas de Ferenc Puskas. Sandor Zombori probó con un remate cruzado a media altura, el Pato voló, pero dejó un rebote. Karoly Csapo fue el encargado de aprovecharlo y empujar la pelota abajo del arco. Argentina 0, Hungría 1.

A pesar de la tempranera caída, los dirigidos por Menotti supieron mover la pelota en el mediocampo y llegaron a la igualdad de manera rápida. El reloj marcaba 14´ y el conjunto visitante realizó una infracción a Valencia en el borde del área grande. Kempes la pidió y acomodó. A su lado, Ardiles amagaba a pegarle. El Pitón pasó por arriba de la pelota y la tocó sutilmente para su costado. El Matador probó al arco, Gujdar dejó el rebote y Luque lo aprovechó e hizo delirar al público logrando el empate parcial.

Pasaron los minutos y al seleccionado nacional le costaba cada vez más ponerse en ventaja. Con un rival bastante difícil y un juego trabado en ambos equipos, llegó la varita mágica del Flaco desde el banco. Ingresó Daniel Bertoni y salió René Houseman a los 67’. Cuando faltaban 7 minutos para que terminara el partido, el ingresado le dio la victoria a la selección. La acción la inició el Beto Alonso con un taquito magistral. El exjugador del Rojo aprovechó el rebote que dejó el arquero tras el mano a mano de Luque y puso el 2-1. Delirio Monumental; explotaron Núñez y el país. Ganó Argentina. A falta de 2 minutos para que terminara el encuentro, Andras Torocsik y Tibor Nyilasi fueron expulsados en la visita.

“Ese partido se vivió con la ansiedad y la locura lógica de un debut, pero fue importantísimo. Me di cuenta de que podíamos ser campeones por la manera en que asimilamos el gol en contra”, comentó el Flaco Menotti años después. Argentina 2, Hungría 1: el inicio del camino hacia la primera Copa del Mundo. En Qatar, el primer rival (Arabia Saudita) parece algo más accesible, aunque no hay que confiarse.

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