EL ÚLTIMO GRAN INDEPENDIENTE, LA HISTORIA DE UN FRACASO


17 años pasaron del último título que consiguió Independiente a nivel local. Un equipo recordado por su buen juego, pero también por haber estado ligado a un grupo inverso, encabezado por Daniel Grinbank. La pasión y el negocio, una relación incompatible.

Por Gustavo Ferreyra (@IG_Ferreyra)

Américo Gallego lloraba. Su perfil de número 5 caudillo en sus tiempos de jugador en Newell’s, River o la Selección Argentina desapareció cuando Gustavo Brazenas marcó el final del partido. Rodeado de camarógrafos y periodistas, se unió en un abrazo con su cuerpo técnico y su hijo. En el campo de juego la escena se repitió con Gabriel Milito, Daniel Montenegro y Federico Insúa. La tribuna visitante, con más de 20.000 hinchas, coreó el grito de “Dale campeón”. El Tolo y compañía pusieron fin a la sequía de 8 años sin conseguir un título de torneo local. Independiente, “El Rey de Copas”, lograba su 14º campeonato.

foto-1Argentina se recuperaba de la crisis económica sufrida en 2001. Una sociedad angustiada, que con el fútbol buscaba recomponerse, aferrarse a alguna alegría que tapara el calvario económico. En julio de 2002, Brasil obtenía su quinto campeonato del mundo, David Nalbandian perdía la final de Wimbledon, Emanuel Ginóbili estaba cerca de jugar en la NBA, Los Pumas volvían de Sudáfrica con sus dignas derrotas, Humberto Grondona le renovaba el contrato a Marcelo Bielsa luego de la eliminación en primera ronda en el mundial y la AFA daba a conocer el fixture del torneo Apertura 2002.

Independiente había terminado el campeonato del 2001 a solo 2 puntos de jugar la Promoción, lugar ocupado por Nueva Chicago. Comenzó el torneo Apertura con la obligación de aumentar su promedio, una situación a la que el conjunto de Avellaneda no estaba acostumbrado a transitar. Un club grande, con historia internacional, no podía caer. Y si caía, estaba obligado a levantarse. Tras la renuncia de Néstor Clausen, la dirigencia optó por Gallego, para que revirtiera la situación deportiva.

Muchos fueron los puntos altos que presentó ese equipo: su goleador Andrés Silvera, la firmeza de Milito en defensa, la creación de Insúa y Montenegro, la lucha de Pablo Guiñazú y Diego Castaño Suarez en la mitad de la cancha. Sin embargo, no hay que obviar a una persona clave de ese Independiente. Ser hincha de un club significa dejar cosas de lado por seguirlo a cualquier cancha, pagar la entrada al precio que sea, no dormir, que tu estado de humor dependa del resultado del domingo. ¿Hasta dónde llega el amor de un hincha por su club? ¿Qué es capaz de hacer alguien por su club?

El deporte en varias ocasiones, como el Mundial de Argentina 78,  estuvo ligado a la política, al negocio. De este modo se buscó a lo largo del tiempo generar buen clima cuando la calle se encuentra en el punto de ebullición. Todo éxito requiere entrenamiento, disciplina y trabajo duro. Un negocio que no hace nada más que dinero es un negocio pobre. El aporte económico por parte de Daniel Grinbank resultó favorable para ambas partes; al club por la obtención de un nuevo título y  al grupo inversor porque los jugadores de su poder tuvieron buen desempeño y las futuras ventas se encaminaban a ser elevadas.

Grinbank es empresario, representante artístico, productor de espectáculos argentinos, futbolero e hincha de Independiente. En mayo de 2002, en un restorán de San Isidro, se reunió con Gallego para armar un equipo que evitara el descenso. Grinbank formaba parte de un grupo inversor que llevaría al club de Avellaneda jugadores como: Montenegro, Federico Domínguez, Lucas Pusineri, Leonardo Díaz, Juan José Serrizuela y Castaño Suárez.

Gallego asumió la dirección técnica con un mensaje de tranquilidad y esperanza.  “Nosotros no estamos preocupados por la promoción, no pensamos en eso. No le digo a la gente que vamos a ser campeones, pero sí que vamos a pelear el torneo hasta la última fecha”, expresó luego del partido amistoso con Almagro.

foto-2El panorama no fue incómodo para el plantel, muchos menos para el cuerpo técnico. Fecha a fecha el equipo se consolidó, mostró buen juego y los resultados lo comprobaban. Contra Colón 7 a 1 o Chacarita 6 a 2. La pasión del hincha y las especulaciones de negocios se complementaron, y el resultado final sería el resurgimiento del team valiente, de pierna fuerte y templada, el paladar negro, el orgullo nacional. José Omar Pastoriza, ganador de 6 títulos con Independiente como director técnico, analizó para Clarín al equipo. “Son jugadores, todos muy respetuosos de la pelota, han captado bien el mensaje, que fue muy claro, transmitido con paciencia y convicción. Una virtud a puntualizar del equipo es la capacidad de revertir resultados. Ha recuperado la mística de su historia, que lo llevó a liderar durante más de una década América y ser reconocido en el mundo. Velocidad y sincronización es lo que lo diferenció a Independiente de los demás equipos”.

“Siempre estuvo claro que fue un punto clave en la obtención del torneo”, le expresó a Eter Digital Castaño Suárez, sobre la participación de Grinbank en ese campeonato. “Es  una persona que sabe de negocios y tenía conocimientos de qué jugadores traer”, elogió el rosarino. Hay oportunidades que se dan una sola vez en la vida, y así lo vivió el ex Newell’s cuando recibió la propuesta de sumarse al plantel de Avellaneda. “La situación del club me hizo dudar un poco. Era un equipo grande que se preparaba para el campeonato, pero de atrás te corría la promoción”, manifestó y agregó que Grinbank lo convenció por el proyecto que tenían.

foto-3“Independiente es de los socios. El club tiene 100 años de historia y no se puede comprar”, dijo Andrés Ducatenzeiler, presidente del club en 2002 al diario La Nación. Luego de la obtención del campeonato la relación del dirigente con  Grinbank no era afable. Además de salir a defender al club, Ducatenzeiler declaró ante los medios haber comprado el campeonato. Las sospechas recalaron en el fondo de inversión que Grinbank había creado. El empresario declaró a Página 12 que nunca debió entrar en el mundo del fútbol. “Fue un fracaso muy importante en lo empresarial, la pasé bastante mal trabajando en un medio que no es el que me gusta y que tiene códigos y límites que no estoy dispuesto a atravesar como proyecto de vida”.

El fin de un negocio de amor y dinero. Lo que pareció ser el resurgimiento de un club grande se esfumó al poco tiempo.  Dicen que la felicidad no existe o que son instantes. Independiente y Grinbank tuvieron ese momento de plenitud. De la gloria al fracaso. Como en el Titanic, esta historia  tuvo un final lamentable. Acusaciones, investigaciones y un club al borde de la quiebra, opacaron lo que significó el último título local de Independiente.

 

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