F1 EN ARGENTINA: 25 AÑOS


Damon Hill llevó al Williams-Renault a la victoria en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires. Segundo finalizó Alesi, con Ferrari, y tercero Schumacher, con el Benetton. Carlos Reutemann hizo emocionar a todos sobre una Ferrari.

Por Joaquín di Trolio

Un terremoto en Kobe mataba a más de seis mil personas en ese 1995, Bosnia y Herzegovina atravesaba un periodo de paz que no duraría mucho; mientras, la ONU se iba de Somalía. En un ¿accidente? en San Nicolás, se mataban en un helicóptero, el piloto Silvio Oltra y Carlos Menem Jr. El padre de este último, sería reelecto Presidente de Argentina con amplia mayoría en mayo de ese año. Poco antes de que el sub-20 de Pékerman en Catar se robara la atención, del 7 al 9 de abril se producía el ansiado regreso de la Fórmula 1 a Buenos Aires, tras 14 años. El británico Damon Hill, con Williams-Renault fue el ganador y el público argentino gozó con Carlos Reutemann dando unas vueltas sobre una Ferrari a modo de exhibición.

Con una lluvia torrencial en el autódromo, David Coulthard se había quedado el sábado con la pole position, seguido de su compañero de equipo Damon Hill. El domingo mejoró la condición de pista, pero la carrera comenzó accidentada. Varios incidentes en los primeros metros de competencia hicieron que ésta debiera reanudarse sin haberse culminado ni siquiera el primer giro. En el relanzamiento, Coulthard mantuvo la punta, pero Schumacher se metió segundo al pasar a Hill en la primera curva. Un toque entre el McLaren-Mercedes de Mika Hakkinen y el Jordan-Peugeot de Eddie Irvine dejó fuera de carrera al finlandés.

El trío de punta, con motores Renault, se separó del resto con un ritmo avasallador. En la sexta vuelta un error del joven piloto escocés hizo que el entonces campeón del mundo, Schumacher, pasara al frente del pelotón. Así, el Benetton comandó frente a los Williams que lo persiguieron.

El inglés Hill, que demostró un gran manejo, superó al Benetton del alemán y se colocó en la primera ubicación. Detrás de los dos de punta, Coulthard abandonó y apareció la Ferrari  roja de Jean Alesi en juego. El francés de Ferrari tomó la punta luego de que los dos primeros entraran a los boxes para recargar combustible. Esto le duró hasta la vuelta 27, en la cual Hill volvió al liderato y de ahí en más no lo soltaría hasta que flamee la bandera a cuadros.  

Bajo la atenta mirada del Presidente de la Nación, Carlos Menem, la competencia se mostró impredecible. El público rebalsó las gradas del coliseo del automovilismo argentino y la mejor categoría a nivel mundial lo pagó con creces.

MEMORIAS DESDE BOXES

Alejandro Aisen, especialista del INET, es un fanático del automovilismo que vivió desde los boxes del autódromo la carrera. Comenzó a hablar sobre lo que sintió al ver a la mejor categoría mundial desde tan cerca. “Sentir el sonido de la Ferrari era como oír un violín en el Teatro Colón”, dijo con la voz sensible. Luego recordó aquellas imágenes que le quedaron grabadas. Comenzó a hablar sobre la cantidad de gente que hubo. Remarcó, con risas, la situación de un piloto en particular: Jos Verstappen. El padre de la actual figura Max Verstappen, piloto Red Bull F1 Racing Team, no tuvo una buena actuación. Alejandro Aisen no llegó a recordar la “cantidad de trompos que realizó ese domingo” el piloto de Simtek. Como fiel seguidor y amante del deporte motor, además aseguró que “el Gran Premio Marlboro Argentina 1995 fue la mejor demostración de la pelea entre Williams, Benetton y Ferrari por la gloria”.

LA ADMIRACIÓN DEL MANDAMÁS

Cuando culminó el Gran Premio, algunos constructores cargaron contra la organización. Se quejaron a la Asociación de Constructores sobre el circuito argentino. Se detalló en la queja que la culpabilidad de los accidentes había sido por el trazado demasiado angosto y los sectores lentos. Al recibir estas quejas el presidente de la Asociación, Bernie Ecclestone, estuvo en total desacuerdo con las quejas. “La pista es muy, pero muy buena”, declaró. “Para mí es una gran satisfacción ver la respuesta del público. Eso demuestra que Argentina merece un lugar en el Mundial de F1”, cerró.

SÁBADO DE EMOCIÓN

El día sábado una Ferrari de la temporada de 1994 se encendió en los boxes luego de que culminó la clasificación. Carlos Alberto Reutemann se calzó el buzo, la capucha ignifuga y tomó su lugar en la butaca del Cavallino Rampante. En charlas con los mecánicos que lo asistieron, el piloto argentino aclaró que el coche no se parecía en nada con el último en el que había corrido. A las 15, la trompa totalmente roja encaró la calle de boxes bajo la leve lluvia que caía. El público no se movió un centímetro y disfrutó aquellos 20 minutos en los cuales el “Lole” exprimió el motor de Maranello. La magia estuvo intacta, el piloto argentino giró seis vueltas y marcó un tiempo sumamente competitivo. En el caso de que hubieses participado de la clasificación oficial habría aparecido undécimo. Con 53 años y a 13 de su retiro, Reutemann emocionó con gran velocidad a los presentes del Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires.

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