FINALES MALDITAS


Las dos veces en la historia que en un torneo corto del fútbol argentino se enfrentaron el primero y el segundo en la última fecha para definir quién sería el campeón, Huracán fue protagonista. Tanto en 1994 como en 2009, el Globo perdió de visitante su liderazgo y se quedó sin título. Daniel Buglione, un ex campeón del famoso equipo del 1973 dirigido por César Menotti, explica qué hay en común y cuáles son las particularidades entre ambos episodios.

Por  Enzo Barreto (@barreto_e14)

“Fue una lástima no ver nuevamente campeón a Huracán, en ambas ocasiones lo teníamos todo, pero a la vez no obtuvimos nada”, le dijo a Éter Digital, Daniel Alberto Buglione, ex jugador de Huracán y campeón en el Torneo Metropolitano de 1973. El caudillo del único título del Globo en el profesionalismo recuerda los dos subcampeonatos de Huracán (1994 y 2009) de una manera muy especial. “Hubiera sido lindo que alguno de los dos equipos fueran recordado con un campeonato y no solamente por su juego como sucedió en 2009”, agregó el ex marcador  central, quien compartió la defensa con Alfio “Coco” Basile y además es socio vitalicio del club.

foto-1En un deporte cada vez más impredecible es muy difícil que ciertas circunstancias se repitan. Mucho menos a lo largo de una competencia. En este caso las semejanzas son varias: el mismo club fue protagonista de una situación en la que el empate le servía para proclamarse campeón, tanto en 1994 como 2009. En los dos campeonatos Huracán aterrizó en el último partido con una racha ganadora. En el 94, con 11 sin perder; en 2009, con un invicto de 8 partidos. La definición siempre fue de visitante. Tanto el Huracán de Héctor Cúper como el de Ángel Cappa llevaron esperanza a un barrio que sufrió más de lo que disfruto del deporte de la pelota: Parque Patricios, donde los bares, el tango y el boxeo se codeaban  con el fútbol.

El factor que disocia a este paralelismo es el rival: el Independiente de Miguel Ángel Bríndisi, en 1994, y el Vélez Sarsfield de Ricardo Gareca, en 2009. “La diferencia fue que en 2009, el árbitro (Gabriel Brazenas) todo el partido favoreció al equipo contrario: el gol no cobrado y el gol sin importarle la falta hacia (Gastón) Monzón”, comenta Buglione sobre quien posteriormente no dirigió más en el fútbol argentino. Además el ex defensor de 71 años marca otra diferencia en ambos duelos finales: “En el ´94, Independiente fue muy superior, no tengo más para decir: Era un equipazo”.

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La definición del Torneo Clausura hace 25 años terminó 4 a 0 para el Rojo, con goles de Sebastián Rambert, Daniel Garnero, César Couceiro (en contra) y Ricardo Gareca, una especie de bestia negra (o rubia) para Huracán, debido a que posteriormente comandaría a Vélez al siguiente desenlace del campeonato, 15 años después. “Quién hubiera pensado que el Flaco, autor de unos de los goles que más grité en mi vida, que sirvió para clasificar al Mundial de México, iba a estar presente en ambas ocasiones en aquellos partidos contra Huracán para dejarnos con las manos vacías y sin campeonatos”, recuerda. El gol referido fue en el partido de la Selección Argentina contra Perú, en Buenos Aires, del año 1985. Y el Tigre Gareca convirtió el agónico empate (el 2-2 a nueve minutos del final) y le dio la clasificación al Mundial de 1986, donde  Argentina se consagraría campeón por segunda vez en su historia.

“Estuve en la Doble Visera con mis hijos (luego de una remodelación, la cancha es llamada “Estadio Libertadores de América”) y nos dieron un baile increíble. El Huracán de ese entonces era muy limitado y ganaba con lo justo, siempre por un gol de diferencia y quedó demostrado en el partido final”, recuerda este socio vitalicio del Globo. Además agrega: “El Tigre se retiró ese año. No lo conozco personalmente, pero tenía y tiene una melena espectacular y con 36 años seguía siendo un gran goleador. El apodo de Ricardo Gareca fue autoría de sus compañeros de inferiores en Boca, por su look característico, según lo contó él mismo en la revista El Gráfico, en 2009-. Luego lo popularizó el relator Walter Nelson, cuando el goleador jugaba en Sarmiento de Junín (Metro 1981).

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En Liniers se disputó la segunda “final” histórica. La conclusión fue la misma para el protagonista repetido. El partido concluyó con victoria para el Fortín, 1 a 0, con gol de Maximiliano Moralez, a 7 minutos del final. Así Vélez consiguió su séptimo título en su historia. La gran polémica de la tarde fue la falta de Joaquín Larrivey sobre el arquero del Globo, Gastón Monzón, previo al gol del ex Racing. “Sentí que me rompió todo…no hago más que ver la repetición de la jugada y no entiendo cómo no cobraron nada”, dio su testimonio Gastón Monzón, dos días después de la final para el diario Clarín. Además hubo otras controversias y particularidades que sucedieron en el encuentro, tanto fuera como dentro: un gol de Eduardo Domínguez valido no cobrado (por offside) para Huracán en el inicio y el penal errado por Rodrigo López (antes de la suspensión por granizo en el primer tiempo). “Vélez merece el campeonato, pero no que se lo regalaran en el último partido”, dijo Ángel Cappa también para el diario Clarín tres días después de aquella derrota, de la segunda “final maldita”.

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