LA OTRA MANO DE DIOS


Racing derrotó 2 a 1 a Independiente en octavos de final de la Supercopa de 1992. En una noche de viento y lluvia, Claudio García estiró su brazo izquierdo y marcó un gol que le sirvió a su equipo para eliminar al Rojo, que no podría revertir la serie en la revancha. Veintisiete años después, los detalles y recuerdos de un partido polémico e inolvidable.

Por Federico Torresan (Twitter @FedeTorresan22 – Instagram @federc14)

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El jueves 1 de octubre, con escasez de público, debido a la gran tormenta que se desató, se enfrentaron en el Cilindro por el partido de ida. No pasaban muchas cosas en el césped: un gol errado de manera insólita por Adrián Mahía. Tras un remate de Hugo “Perico Pérez” y en el rebote del arquero, el delantero quedaba solo con el arco y la tiraba por arriba. La otra situación de riesgo fue el disparo de Diego Cagna bien rechazado por Carlos Roa, un rato después, la única ocasión para el local fue un toque de emboquillada de Rubén Paz que se iba desviado. Eso era lo más destacado del encuentro. De repente el partido pasó a un segundo plano, debido a que se levantó un viento de 100 km por hora. El árbitro, Juan Bava decidió parar el encuentro durante13 minutos, porque era imposible seguir jugando en esas condiciones. La pelota se movía sola, como también volaban carteles y banderas. Tras lo ocurrido, varios minutos después hay un tiro de esquina, y el encargado de tirarlo era Rubén Paz- como en todas las pelotas paradas-, lanzó el centro y apareció el Turco García para empujarla entre tres jugadores de Independiente y convertir. Todos festejaban alocadamente y celebraban con el jugador, mientras que los del Rojo eran un mar de quejas contra el árbitro y el asistente Javier Castrilli. Claramente, en la repetición de la transmisión se observa cómo el jugador de la Academia la metió con la mano, al estilo remate de vóley. Poco les importó a los hinchas. Tras el gol y los fuertes vientos, vendría la lluvia. Y luego, el penal para Independiente. Pero Roa se adueñaba del remate de Antonio Mohamed y el marcador seguiría 1 a 0. Otra vez apareció en acción Claudio García, que desbordaba y lanzaba un centro, para que Félix Torres, deslizándose, anotara el 2 a 0. Adrián Mahía descontaría al final del partido para el Rojo y le pondría suspenso a la vuelta. Tras el encuentro, al otro día, el viernes 2 de octubre en el diario clarín salían las declaraciones de dos jugadores de Independiente quejándose por el arbitraje. Gerardo Reinoso decía: “Pudimos haber hecho tres goles en el primer tiempo, pero cuando vino ese gol convertido con la mano se nos derrumbó todo. No sé cómo no lo vieron el árbitro y el juez de línea”. A las declaraciones de Reinoso se sumaron las de Guillermo Ríos: “El juez se equivocó en el gol del Turco, pero ya está, no se puede reclamar”.

El autor del gol con la mano, Claudio García, no podía jugar la revancha porque fue expulsado en el partido de ida Eso le impidió jugar el partido de vuelta, en donde la Academia iba a igualar 0 a 0. Con ese resultado obtenido en la cancha del Rojo, el equipo dirigido por Humberto Grondona clasificó a cuartos de final. Lograda la clasificación el jueves 8 de octubre, en el mismo diario-el viernes 9- aparecían las palabras de los jugadores de Racing. Esto comentaba Alfredo Graciani: “Este resultado vale doble porque seguimos en la Supercopa y porque dejamos afuera nada menos que a Independiente”. Carlos Roa se expresó de forma diferente en sus dichos, respecto al delantero y comentó lo siguiente: “Estos partidos se viven de forma distinta. Gracias a dios se quedaron afuera”.

Mónica Sciancalepore. Una mujer de 59 años (en ese entonces con 34), hincha de Racing recuerda que: “Fue una noche de perros. Diluviaba y el viento era terrible”. Respecto al plantel decía lo siguiente: “A mí me gustaba mucho el equipo.  Estábamos ilusionados porque teníamos al gran Rubén (Paz)”. Comentó cuáles fueron sus sensaciones al tener en frente al rival de toda la vida: “Contra el Rojo siempre son partidos que están cargados de ansiedad, nerviosismo y miedo a la vez”. Estas fueron las palabras de Mónica cuando el juez cobró ese gol del turco con la mano: “Cuando el árbitro compró ese momento, fue sublime. Yo lo llegué a observar, a pesar de la lluvia y el viento, porque estaba atrás del arco”. A pesar de perder la final contra Cruzeiro, estaba contenta por lo que hizo Racing en ese torneo. Esto decía: “Fue una hermosa experiencia, que luego devino en la desilusión de perder la final, pero para nosotros, siempre ávidos de campeonar, un segundo puesto tampoco fue poco”. Además, agregó: “En ese campeonato tuvimos una de las camisetas más hermosas de los últimos años. Era divina. Acá en casa la tengo con el número 10 en la espalda”. Recuerda también esa noche, como fue vestida a ese gran partido. Esto fue lo que dijo: “Me súper empilchaba. Me había comprado un pilotín para la lluvia de color celeste, que tenía impresos muchos escuditos de Racing. A ver a Racing, uno va como a ver al mejor hombre de tu vida, aunque diluvie”. Después de esa declaración no tardó en aparecer las risas. Para suerte de Mónica y del todo pueblo racinguista, la Academia pudo eliminar a su archirrival.

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A Roque Ledesma, hincha de Independiente, le tocó vivir la tristeza: “Recuerdo que fue un partido muy trabado y podía ser para cualquiera”. Para él, el gol con la mano arruinó el encuentro: “Llovía y había mucho viento. Todo estaba dado para que sea un espectáculo o un partido de película. Pero no fue así. Fue algo penoso lo que ocurrió. Lo insulté mucho a Javier Castrilli, porque él se la daba de correcto y esa mano alevosa no la cobró”. Acaso estaba escrito: la otra mano de Dios perjudicó al Diablo.

 

 

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