Guillermo Coppola: “Viví una vida de película”

Un Coppola único dialogó con ETERDigital sobre sus comienzos, su relación con el Diego, sus discrepancias con la serie, y la producción que protagonizará Juan Minujín sobre su vida: “Es más Coppola que yo”.


Son las 14:00 pm. Guillermo Coppola sale de radio la 100 en donde conforma el programa No está todo dicho, con su traje azul oscuro, una bufanda gris de Louis Vuitton, zapatos negros brillantes como un diamante y su particular perfume del cual deja la fragancia al pasar por cualquier lugar. Sube a su camioneta Ranger Rover negra como la noche, acomoda su cabello blanco como las nubes y mientras maneja sobre las calles de Avenida Santa Fe al 2468 camino al centro, expresa:

-Abróchate el cinturón y podés empezar cuando quieras.

¿Cómo pasaste de ser gerente de banco a representar jugadores?

-Yo era empleado del banco Crédito Argentino en donde trabajé 6 años y luego llegué a ser gerente en el Banco Federal en donde desempeñé ese cargo durante 15 años. En ese tiempo tuve la suerte de conocer al jugador de Boca Junior, Vicente Pernía, y visitar el predio “La Candela”, donde los futbolistas se concentraban. Ahí comencé a sentir que había un grupo de jóvenes del interior del país que no tenían conocimiento del manejo del dinero, ellos lo guardaban debajo de las almohadas para que cuando viajaran se lo llevaran a sus padres, todo muy precario, en una época que había cambiado y existía un sistema de transferencias. Hubo un momento de la Argentina en donde los trámites de valores nacionales ajustables tuvieron un buen rendimiento y eso provocaba que muchos jugadores pensaran que yo era un mago y no era así, sólo sabía manejar el dinero. Eso hizo que tuviera una ebullición de números muy importante y que los jugadores comenzaran a pedirme asesoramiento en los contratos e inversiones.

¿Pasaba que a los jugadores les presentaban un contrato y al no asesorarse firmaban sin saber?

-Sí, y en ese momento sentí que hacía falta una persona en el fútbol que hiciera esos asesoramientos porque ellos, siendo chicos del interior como Oscar Ruggeri, que venía de Corral de Bustos, Hugo Paulino Sánchez de Corrientes, Marcelo Trobbiani de Arequito, se encontraban con empresarios importantes que les ofrecían contratos. Y fue así que llegué a un número de jugadores representados importante pero yo seguía trabajando en el banco: desde mi trabajo se dio la posibilidad de crear un área de atención para clientes especiales. Eso me permitía hacer ambos trabajos. En 1985 llega Diego Maradona y me obliga, de alguna manera, a viajar mucho y por ende estar fuera del país.

¿Ahí empezaste a dedicarte pura y exclusivamente a su carrera?

-Entendí que valía la pena probar, hacer el intento y me fui a Europa.

¿Qué momentos lindos te llevaste en los años que pasaste con Diego Armando Maradona?

-Con Diego vivimos momentos y años muy intensos. Yo empecé a representarlo en 1985 y en 1986 Diego gana el mundial con Argentina en México. Cuándo llega a Italia gana su primer título con el Napoli, el primer Scudetto y luego uno más, una Copa Italia, una Copa UEFA. Después ganó el subcampeonato del mundo en 1990. Fueron 6 años de trabajo juntos en donde primó lo deportivo y en 1990 tomó la decisión de separarme, estaba agotado y sentía que esa etapa era insuperable porque logró cinco títulos en seis años cuando el Napoli en 100 años sin Diego Maradona había ganado solo una Copa Italia. Eso te demuestra lo que era Diego en el fútbol, lo gráfico con los números, los logros Europeos y los Scudettos que nunca se repitieron teniendo grandes jugadores y técnicos. En nuestros viajes conocimos líderes políticos y religiosos como el Papa, el Rey Juan Carlos, la Reina Isabel, Fidel Castro, Gadafi, deportistas y artistas ni hablar. Viví una vida de película.

“Coppola: El Representante”, así se llamará tu serie que se estrenará en el 2024 por Star+ y será protagonizada por Juan Minujin. ¿Cómo te sentís con la llegada de esta propuesta?

-La oferta de hacer una serie de mi vida no me llegó por una sola plataforma y lo digo orgulloso: productoras nacionales como Kuarzo y Viacom me lo propusieron así también internacionales como Netflix, pero decidí concertar con Disney a través de Star+ y estoy contento, feliz. Para mí esta propuesta es un regalo y una gloria, es una serie que la están laburando al taco con Ariel Winograd como director y guionistas como Mariano Cohn y Gastón Duprat, y Juan Minujin como protagonista que es más Coppola que yo. Todo extraordinario y feliz de que me hayan elegido.

¿Qué pensas de la serie “Maradona: Sueño Bendito” que se presentó a través de Amazon en donde cuentan su historia de vida?

-Es una serie de ficción. Un personaje único en el mundo como es Diego Maradona, un personaje tan rico, tenés que hacer una obra monumental. ¿Quién contó la historia? No sé. Un tipo como yo que estuvo en las buenas y malas, en los altos y bajos, no fue ni siquiera consultado sobre su historia. Me llama la atención, eso primer punto. Segundo punto que, como el villano en una serie que es ficción, la realidad muestra todo lo contrario: el día que despedimos a Diego toda la familia me da la primera manija de su cajón y eso tira por tierra todas las dudas que puedan existir. También me extrañó las actuaciones de Leo Sbaraglia y Jean Pierre Noher, quienes me interpretaron en la serie, porque los ayudé, me copiaron, compartimos cenas, almuerzos y un viaje a Madrid cuando jugó Boca y River. Punta Del Este, como lo mostraron, fue mucho peor de lo que se vio. Yo no vi la serie, muchos dicen que quedé como el villano, otros dicen que no, pero me hubiese puesto a total disposición de contar lo vivido.

¿Iniciaste algún tipo de demanda judicial contra la serie?

-Sí. Claudia Villafañe, Dalma y Gianinna Maradona me hablaron porque ellas no estaban de acuerdo con la serie de Diego, pero yo sí hubiese estado de acuerdo porque fue una serie autorizada por Diego y con él yo estoy agradecido. Yo fui de Diego pierna izquierda, el resto de corazón que le quedaba, socio, amigo, manager, su gran amor y el hombre que le salvó la vida, todas cosas dichas por él, pero también dijo un día: “Me robó el dinero de mis hijas”. Yo no me olvido, por eso yo siempre tengo elementos que demuestran que lo que te digo es real, y que la familia te elija para llevar la manija de su cajón demuestra que todo lo dicho no fue real.

¿Cuándo te separaste de Maradona renunciaste a todo?

-Yo tenía sociedades, poderes, representantes, manejo de cuentas, todo. A los tres días de separarme de Diego renuncié a todo porque no me correspondía. Todo lo que quedó de él es de sus hijos y no hay discusión. Por eso, cuando voy por la calle caminando y la gente me para a pedirme fotos y saludarme, la serie que van a hacer de mi vida, mi trabajo en Radio la 100, con todo esto quiero decir que uno hizo las cosas medianamente bien. Tengo cuatro hijas con cuatro mujeres diferentes y nunca nadie me va a hacer un reclamo. Hay un viejo refrán que dice que a las pruebas hay que remitirse y eso hago: me remito a las pruebas.

Si tuvieras que recordar dos o tres momentos buenos y malos de tu vida que te hayan marcado, ¿cuáles serían?

-En lo familiar, el nacimiento de mis hijas, verlas crecer, hacerlas estudiar, poder asistir a todo mi núcleo familiar, cosa que cuando viajaba y no vivía en Argentina me sentía en falta pero el tiempo ayudó a compensar, nunca le faltó nada a nadie y de eso me siento orgulloso. En lo deportivo y profesional tuve todo el fútbol y soy “el representante”: hoy debe haber, por decir, un número 1000 representantes y esos 1000 te van a decir que la persona que inventó y promovió esta carrera soy yo. Hay muchos representantes que son millonarios. Yo no, yo soy millonario en amor, cariño y amistad. Como contrapartida de eso, lo triste pasó cuando se fueron mis papás, mi hermano, la partida de Diego, en resumen cuando se te va la gente que amás. Trabajo mucho, sigo educando a mis hijas, tengo una linda camioneta y vivo en el mismo lugar de siempre. La gente me llama para charlas motivacionales, cumpleaños e historias. Gracias a Dios no paro y, vayas a donde vayas conmigo, me sigue el cariño de la gente.