José Peseiro, el último luso-venezolano

El entrenador portugués tiene un gran sueño: clasificar por primera vez a la Vinotinto a una Copa del Mundo. Por esa razón, utilizará la Copa América para afianzar su idea de juego y tratar de hacer historia.

En la década de los 60, Venezuela era el destino predilecto para los migrantes sudamericanos y europeos que huían de la pobreza y las nefastas dictaduras  en búsqueda de mejores condiciones de vida. Un país de puertas abiertas para quienes desembarcaban motivados por el aura de una potencia que se encontraba en alza, repleta de riquezas naturales y sociales, con una economía fuerte y la infraestructura más moderna del continente. Más de 50.000 portugueses pusieron marcha al Caribe y se constituyeron como una de las comunidades más numerosas y queridas en el territorio venezolano. Vivaces, proactivos, trabajadores y joviales, los lusitanos calaron con los criollos. ¨El Portu¨ era una referencia del extranjero que honradamente construía una vida nueva. 60 años después, con un panorama sociopolítico diametralmente opuesto en el país, José Peseiro es el último eslabón de la comunidad luso venezolana. Un entrenador que cayó en medio de un caos institucional de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) con una meta inédita: conducir a la Vinotinto a su primera Copa del Mundo.

El fútbol con vocación extremamente ofensiva ha sido el sello distintivo de Peseiro a lo largo de sus 29 años de carrera en los banquillos. Una historia que empezó,  alternando la estrategia con el ocaso de su carrera como delantero por dos años, en los que consiguió ascender al  Uniao Santarém de la Cuarta a la Tercera División del fútbol portugués;  hallando el empuje definitivo para colgar los botines y vestirse de traje.

“Mi ilusión es dirigir en un Mundial y por eso estoy aquí”

José Peseiro

A sus 61 años, el nacido en la Villa de Coruche, puede jactarse de haber sido un entrenador que asumió retos y manejó grandes responsabilidades. Logró ascender al Nacional de Madeira a la Primer División de Portugal, fue asistente de Carlos Queiroz en el Real Madrid de los ¨Galácticos¨ y dirigió a tres grandes del fútbol luso: Oporto, Sporting de Lisboa-llevándolos a la final de la Copa de la UEFA- y Sporting Braga – donde puso fin a una sequía de 13 años con la Copa de la Liga-. Trotó el mundo dirigiendo en el balompié rumano, griego y egipcio. Disfrutó la fastuosidad de la redonda en los Emiratos Árabes y vivió su primera experiencia como seleccionador en Arabia Saudita en 2011. Y para sumar una hoja más en su currículo, contra todo pronóstico y lejos de la premonición más aventurada, aterrizó como paracaidista y se quedó con el cargo de seleccionador venezolano frente a la abultada lista de candidatos, tras la salida de Rafael Dudamel, por una relación deteriorada con la Federación.

Es el primer entrenador internacional de Venezuela, desde el argentino José Pastoriza, mítico por suprimir a ¨la Cenicienta¨ e instaurar una nueva mentalidad.  Peseiro intentará lo mismo.  Transmite la seguridad de quien sabe lo que hace y conoce cómo conseguir sus objetivos. Ajeno al continente, al país y su idiosincrasia, apuesta por alimentar la sed de triunfo futbolístico, que es universal en los jugadores. ¨Mi ilusión es dirigir en un Mundial y por eso estoy aquí¨, dijo en su presentación.  Pero sabe que todo es gradual. Lleva tiempo y trabajo disciplinado. Ya dio un paso importante al recorrer todo el país y atestiguar el nivel del futbol nacional. Aunque los resultados han sido adversos: cuatro derrotas, un empate con Uruguay y una victoria histórica como local ante Chile en seis compromisos de Eliminatorias.  En la Copa América tendrá el tiempo suficiente para hacer llegar su mensaje al grupo.  Es el último portugués que aterrizó en suelo venezolano con la ilusión de inmortalizarse con la máxima conquista en el deporte venezolano: la ansiada clasificación al Mundial de Fútbol.