KREPLAK: “LAS REGLAS DEL MERCADO CHOCAN FRENTE A LA SALUD PÚBLICA”


El viceministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Nicolás Kreplak, aseguró además que se tiene la “posibilidad de retomar el sentido de salud de Ramón Carrillo y Floreal Ferrara, los maestros de la salud pública en la Argentina” y que hay una necesidad de “reconstruir el sistema de salud con una visión integral y comunitaria”.

Por Florencia Rojas

“La salud pública es la solución. El sistema capitalista y la salud se llevan muy mal”, aseguró el viceministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires. El médico, docente y cofundador de Soberanía Sanitaria explicó, durante una entrevista por WhatsApp, la importancia de la salud generalista en tiempos de pandemia, habló sobre el proyecto nacional Operación Shangai y sobre su documental La Insubordinación de los privilegiados.

La pandemia global mostró la necesidad de reforzar el Estado y cuestionar el sistema de salud actual. ¿Cuáles son las razones para apostar en la salud pública y por qué?

La salud pública está demostrado que es la solución. El sistema capitalista y la salud se llevan muy mal, a pesar de que está dominando, ha dominado y seguirá dominando probablemente la lógica del funcionamiento del capitalismo. Las reglas del mercado se chocan de frente con el derecho a la salud, con la idea de que la población tiene que ir a atenderse. Está intermediado por un actor distinto que es el trabajador de la salud. Este es un mercado muy imperfecto que funciona muy mal, y si se le agrega la concentración de las grandes corporaciones que se lleva la parte de la renta, que hizo que todos pierdan y se rompa un sistema que ya tenía ganadores y perdedores, ahora está inviable. En este contexto encima aparece una pandemia.

«La necesidad de reconstruir el sistema de salud es un paso previo para pensar una visión integral, una visión comunitaria»

Y cuando aparece una pandemia todo el sector corporativo dedicado a un lucro excesivo no sabe qué hacer. El único que puede asumir la responsabilidad de conducir la voluntad del pueblo es solamente el Estado. Lo que vemos sobre todo es que no hay que apostar por la salud pública, cuando es la única opción que tenemos. El Estado coordinando todas las acciones de la salud, individuales, comunitarias, de los privados. Quedó también muy claro que “salud” es muchísimo más que la atención de la enfermedad en los hospitales.

Y con respecto al planteo global de volver al Estado nación ¿Cómo ves esto? ¿Cómo te lo imaginás?

Yo no me imagino que lo que está sucediendo deriva en una vuelta a un Estado más fuerte. Ojalá. Pero me imagino que cuando se logre avanzar y destrabar esto va a volver furibundo el capitalismo a intentar restablecer la lógica y estructuras de antes. Creo que dependerá mucho de todos nosotros y nosotras defender la idea del Estado y que no nos vuelva a pasar. Pero no creo que de por si esto vaya a dar un cambio en las lógicas del poder. Para nada. Vamos a estar todos más empobrecidos, lamentablemente. Ojalá esté equivocado.

Hay una necesidad de volver a las fuentes, repensar la salud y verla desde una visión integral y no desde lo individual por esto se recuerda a Ramón Carrillo, a Floreal Ferrara. ¿En qué sentido serían faros de luz? ¿Cómo se aplicarían sus ideas?

Nosotros tenemos la posibilidad de retomar el sentido de la salud pública. El sentido de Carrillo y Ferrara, los maestros de la salud pública en la Argentina en la idea de la integralidad del trabajo no solo de la atención de la enfermedad si no en las cuestiones de la salud en los territorios. Son por supuesto las historias que nosotros tenemos que reconstruir. Lo que pasa es que también es cierto que el abandono de tantos años del sistema de salud nos obligaba a reconstruir muchas cosas perdidas: reabrir hospitales, volver a poner plata en el sistema de salud, en los trabajadores, en los centros de salud. Empezar a organizar el Ministerio. El Ministerio de Salud estaba devastado. Todos los Ministerios. La necesidad de trabajar todo eso, de reconstruir el sistema de salud es un paso previo para pensar una visión integral, una visión comunitaria. Por supuesto que son sincrónicos también pero es muy difícil pensar en la transformación del sistema de salud en el estado de abandono y desfinanciamiento acumulado históricamente. 

—Hay otra necesidad de repensar el concepto de solidaridad por fuera de los estándares corporativos. ¿Cómo sería esto? ¿Cómo se aplica?

El concepto de solidaridad es fundante: la patria es el otro. La solidaridad es con otro y no con uno mismo. La corporación tiene que ver con el otro igual a mí. Y lo primero que construimos desde el kirchnerismo, desde el peronismo es que “el otro” nos complementa. Cuando uno piensa en la solidaridad corporativa piensa en compañeros de la misma rama, del mismo sector. Nosotros pensamos en la solidaridad entre otros distintos. Los distintos nos complementamos y construimos una entidad superior, que es lo colectivo, lo comunitario.

—Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno reforzó los lazos con China a través de los vuelos aéreos para ir a buscar insumos, ¿qué significa en profundidad este vínculo llamado Operación Shangai ?

A nosotros lo que nos pasó fue la pérdida de soberanía. Tomamos la conducción del Ministerio de Salud en la Provincia de Buenos Aires sabiendo perfectamente que se trataba de esa falta. Para gobernar necesitábamos reconstruirla y para reconstruirla en el contexto de la pandemia necesitábamos tener elementos ya que al perder la soberanía no podíamos ni comprar barbijos en nuestro país. Cosas que se construían en los hospitales en la época de Carrillo hoy son impensables. No tenemos la capacidad ni siquiera comprando en un mercado. El capitalismo hizo que los servicios y el movimiento financiero sean el principal motor de la burbuja económica, y quedó China y otros pocos lugares como productores de bienes concretos. La Provincia de Buenos Aires se convirtió en un portador directo, que trajo insumos elementales de China para poder proporcionar a los trabajadores de la salud, y empezar a discutir qué hacemos en los hospitales mientras trabajamos en la pandemia. Hacemos el viaje tres veces a la semana para poder abastecernos porque si queremos trabajar en la cuarentena en un aislamiento social obligatorio que sea inteligente, que sea racional que nos permita que la sociedad se desarrolle y no sea muy grave para aquellos que son más pobres, se pueda mejorar un poco la situación económica sin que eso nos perjudique. Para eso estamos trabajando y estamos construyendo un pensamiento sanitario epidemiológico novedoso que necesita un Estado fuerte. 

En diciembre de 2019 salió a la luz tu primer largometraje “La Insubordinación de los Privilegiados” que hace referencia el desmantelamiento progresivo de la salud desde hace siglos y pone en tela de juicio las ideas que el sistema genera sobre el concepto de salud y el derecho a la salud. ¿Por qué usaste ese nombre?

Es el nombre que planteó Iñigo Errejón por fuera del documental cuando me dijo que todos estaban preocupados porque “Catalunya se quiere independizar pero ya los ricos se han independizado del resto del país, se han independizado de la idea de una sociedad unida, homogénea, se han insubordinado los más privilegiados del sistema”. El capitalismo tenía ganadores pero estos ganadores en la salud se ve en la industria farmacéutica. Hay actores que están cobrando por medicamentos una cantidad de dinero que el sistema lo sostenga. Si hay sistemas que garantizan el derecho a la salud para todas y para todos, y que entonces para eso hay que comprarles a ellos que ya son una de las industrias más ricas del mundo, ¿Por qué ponen precios extorsivos que hacen que el sistema sea insostenible y obliguen al sistema a elegir quienes tienen derecho a acceder a las cosas y cambiar todas las reglas del juego?.

—¿Qué es lo que hay que hacer para terminar con estas reglas que no benefician a las mayorías?

Lo que hay que hacer es recuperar la soberanía, la soberanía en salud, como pueblo. Y la soberanía significa la capacidad de autodeterminar las decisiones que se van a tomar. La idea del derecho a la salud. Y también lo que se habla bastante en el documental: la idea de que la salud es un derecho, no un consumo que hace insostenible el sistema. El consumo de la salud como bien de transa. La idea de tengo más salud si me hago más estudios, más chequeos, si voy a ver a un ultraespecialista cada vez que me pasa algo, y eso, es mentira. Lo que hay que hacer es hablar mucho de esto. Lo que hay que construir es cultural. Mientras, hay que generar herramientas políticas para generar precios sostenibles y para eso el Estado tiene que tener un rol en la producción de medicamentos y de prótesis. Pero también en conocer, regular, estar más cerca, no permitir sobre todo cuando hay un mercado tan imperfecto donde el que compra no sabe exactamente lo que compra si no que haya un tercero, un profesional que indique lo que hay que comprar. Sin duda ahí es indispensable que el Estado se meta para recuperar los precios y para conocer cómo se hacen estas cosas, mientras sucede todo esto hay que trabajar la idea de que es la salud, discutir culturalmente qué es la salud, que es el derecho a vivir mejor, el derecho a tener un futuro, el derecho a encontrarnos todos y todas. Creo que esa es la búsqueda que planteamos con el documental: trabajar en lo cultural, ponerlo en la discusión entre todos y que sirva para generar más debate.

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