Neymar, con el fútbol en la punta de la lengua

La goleada de Brasil a Perú contó con una excelsa actuación del astro del PSG. Convirtió uno, y participó en las jugadas de los otros tres. Imparable.

Cuando Neymar se divierte, la Verdeamarelha brilla. Desde la entrada en calor se lo notaba feliz, riéndose a carcajadas junto a compañero Eder Militao. Minutos más tarde en el saludo FIFA, previo a que arranque el partido, no paraba de alentar y arengar a sus compañeros. Todos estos gestos fueron un presagio de lo que sería una exhibición de fútbol de Ney.

El primer tiempo fue bastante sobrio para el 10. Arrancó moviéndose por todo el frente de ataque, pero sin mucho éxito. En el minuto 12, y con una jugada que partía sucia desde el inicio, Neymar, logró limpiar la jugada con un taco exquisito que sirvió para darle profundidad a la jugada que terminó con un centro y gol de Alex Sandro.

El segundo tiempo fue una fiesta. En el primer minuto ya se lo vio tirando un “chiche”. Minutos más tarde continuó con una jugada que encaró hasta al área, se metió con pelota dominada y lo bajaron: el árbitro Loustau sancionó un penal que luego el VAR terminó anulando. Se lo notó fastidioso con la decisión. Volvió a enfocarse en el partido y comenzó el show. Lujos, fintas y goles. Convirtió el 2-0 con un derechazo desde afuera del área, inmediatamente fue a festejar el gol frente a la cámara donde se pudo oír que dijo: “Llama al VAR de nuevo”. Faltando 10 continuó el espectáculo con Perú como espectador estelar; en una jugada llegó a tirar un caño fantástico y como si eso fuese poco comenzó a amagar a los rivales cual conos. Lo tuvieron que cortar con una patada. El partido ya estaba resuelto para Brasil, pero para Ney no: siguió dando cátedra futbolística, en el 88 arrancó lanzando al ataque, amagó un rival, se la dio a Richarlison, dejándolo solo para que asistiera a su compañero Everton Ribeiro. En el 94, y con Brasil buscando más, volvió a dar un pase excepcional de espaldas para que su compañero Firmino definiera; atajó Gallese, pero el rebote quedó en los pies de Richarlison que estampó el 4-0 final.

Brasil fue una orquesta que hizo bailar al ritmo de Neymar. Tras la victoria, el 10 se emocionó ante las cámaras y expresó: “Para mí es un gran honor ser parte de la historia de la selección brasileña. Para ser sincero, mi sueño fue jugar por la selección, pero nunca pensé en llegar a esos números. Estoy emocionado porque pasé por muchas cosas. Fueron dos años muy complicados y esos números no son nada comparados con la felicidad de jugar para Brasil y representar a mi país y a mi familia en momento muy difíciles para el mundo entero”.