SABINA FREDERIC: “EN LAS TOMAS DE TIERRAS LA JUSTICIA ES LA QUE DECIDE”


Para la ministra de Seguridad, las distintas maneras en las que se aborda la crisis suscitan conflictividades que muestran la reconfiguración de las derechas.

Por Laura Bitto    

Sabina Frederic, antropóloga y ministra de Seguridad de la Nación, reflexionó con Éter sobre el rol del Estado en esta nueva etapa. ¿Se está poniendo en juego una reconfiguración del sistema mundo? Y, en ese contexto, ¿cuál debe ser el papel de las fuerzas de seguridad y qué alternativas se plantean para la resolución de conflictos? En torno a los objetivos por cumplir, destacó: “Tenemos el gran desafío de otorgarle a la Policía Federal Argentina un lugar en el análisis criminal de élite”.

—Durante los últimos meses venimos asistiendo a un conflicto social caracterizado por la toma de tierras. ¿Cuáles son las articulaciones que deben generarse entre el Estado, las fuerzas de seguridad y las organizaciones territoriales?

—Me parece que hay un escenario ideal y un escenario posible. El ideal sería que las fuerzas de seguridad no tuvieran una relación tan directa. Que el policía, el gendarme o el prefecto no sean la primera línea de llegada. El escenario posible es el que propicia que las fuerzas federales tengan una relación de diálogo, de mediación ante los conflictos, que no hagan uso de la fuerza sino que tengan otros recursos para aproximarse a las necesidades de los vecinos y que puedan ser agentes de articulación con otros organismos del estado. Para eso es importante fortalecer las políticas públicas. Las organizaciones sociales tienen un papel fundamental en esta etapa. Por ejemplo, una de las áreas que ha sido muy debilitada en los años que pasaron y estamos fortaleciendo ahora es la que contiene a los niños y niñas que van entre 14 y 18 años. Hay pocas políticas hacia ese sector y hay que encontrar la manera de cuidarlos. Como así también multiplicar las políticas de prevención de adicciones y consumos problemáticos, todo eso falta. Y cuando eso no está, el que interviene ante el conflicto es el gendarme, el policía, el prefecto, y las formas que tienen de hacerlo no son las mejores. Por más buena voluntad que le pongan, no están para eso…

¿Pero cuál es el rol que las fuerzas de seguridad tienen que tener para no aplicar una política represiva ante los conflictos?

Nosotros hemos tratado y tratamos de hacer uso de mecanismos alternativos de resolución de conflictos. Recientemente tuvimos un caso en el sur, en el Buenuleo –en Bariloche- donde la comunidad y sus tierras fueron reconocidas por el INADI. Es decir que tratamos de tener la capacidad como funcionarios políticos de detectar quiénes son los interlocutores, los referentes de las comunidades, originarias, barriales, para darle a esos referentes la capacidad de tener una interlocución que permita además obtener un mejor diagnóstico de la realidad de los barrios. Las fuerzas de seguridad tienen siempre un diagnóstico que está ligado a la persecución y la prevención del crimen que son sus funciones centrales, no es la misma mirada que la del dirigente barrial o el referente, o referenta. Una líder comunitaria tiene una aproximación a la subjetividad de sus vecinos, vecinas, compañeros, compañeres, compañeras, muy diferente. Y eso es mejor para nosotros en la búsqueda de una solución alternativa que no sea el uso de la fuerza.

En relación al análisis macro de la situación que estamos atravesando, ¿cómo caracterizaría el escenario geopolítico actual teniendo en cuenta que la pandemia aceleró la crisis del sistema mundo?

—Creo que hay un agotamiento del sistema mundo. La pandemia pone eso de manifiesto y hay una lucha encarnizada por reposicionamientos. La salida de esta situación va a mostrar cómo se ubican los diferentes sectores en la escena internacional. Una de las preguntas para esta etapa es en qué va a devenir el Estado y los estados en países como los nuestros. Yo creo que tenemos una gran oportunidad ahí y que el gobierno argentino está aprovechando los  escasos márgenes que tiene para intentar reconfigurar en post del bienestar común y en post de la convivencia.

—¿Y qué lectura hace de la reconfiguración de las derechas?

Las distintas maneras en las que los estados abordan la pandemia  suscitan conflictividades  que muestran esa reconfiguración.  Hay que ver hacia dónde se orienta esa derecha. Si es hacia un liberalismo que reniega de toda intervención del Estado o si es una derecha más fascista que se opone al otro, subraya la intolerancia, estigmatiza y construye un enemigo al cual hay que aniquilar. Cito nuevamente como ejemplo lo que ha ocurrido en el Sur, en Bariloche, con la situación de una comunidad que se auto reconoce como Mapuche. ¿Cómo interviene el Estado en las conflictividades que se producen localmente para indicar cuáles son los conflictos admitidos y cuáles son las expresiones de ese conflicto que no son admitidas para lograr la convivencia?

—¿Esa estigmatización se manifestó también en el rechazo, de algunos sectores, a las tomas de tierra en la provincia de Buenos Aires?

—Claro, además allí interviene otro elemento que vengo planteando, la derecha anula el papel de la justicia como institución en un estado de derecho. En las tomas de tierras el rol que tiene la justicia es clave porque es la que define y pondera el derecho a una vivienda digna establecido en la constitución y a la propiedad privada.

—¿Qué desafíos tenés por delante en relación a la política ministerial?

Tenemos el gran desafío de otorgarle a la Policía Federal un lugar en el análisis criminal de élite. Hoy estamos trabajando con un equipo integrado por policías y funcionarios tratando de que ellos se repiensen a sí mismos y de encontrar un horizonte que convierta a esa fuerza en una institución  que tenga un lugar en la investigación y el análisis criminal, de elite, experto y profesional.


Sabina Frederic en La gendarmería desde adentro. De centinelas de la patria al trabajo en barrios realiza un exhaustivo trabajo de campo e investigación para explorar y reconstruir el accionar cotidiano de la Gendarmería, una fuerza que creció y pasó a realizar tareas policiales de proximidad en barrios populares, y pone sobre el tapete contradicciones políticas, dilemas y tensiones que representan un gran aporte para la coyuntura actual.      

—¿Qué exploras en tu último libro “La gendarmería desde adentro”?

—El libro explora las “zonas calientes” que los propios gendarmes han caracterizado como tales. Desde su punto de vista la más intensa es la de la frontera entre Bolivia y Argentina en Orán, Aguas Blancas, Río Bermejo y la zona de Salador Masa, Pocitos que es también frontera con Bolivia. Después se mueve a los móviles anti disturbios que se ocupan de los despejes de ruta o también de la represión de las manifestaciones. Lo que hace el libro es tratar de entender la decisión de hacerlos crecer en cantidad y en funciones y el modo en que la gendarmería se comportó, en función de esa decisión. En el 2011 se desplegó el operativo Centinela en el Gran Buenos Aires y más tarde se creó el operativo Cinturón Sur que es este policiamiento de proximidad que hizo que la gendarmería no pudiera irse de ninguno de esos lugares porque la gente reclamó  que permaneciera allí. También pienso por qué la Gendarmería se convirtió en la fuerza de seguridad más importante, por qué hubo una decisión de Néstor Kirchner de hacerla crecer y fortalecerla.

—¿Qué repercusiones tuvo al interior de la fuerza?          

—Tres días después de haber salido el libro hicimos una reunión en el Centinela con el Director, el Sub Director, pero también con mujeres y varones más modernos de la fuerza y el rebote que tuve fue que  ellos se reconocieron mucho en los dilemas, en las tensiones que yo planteo. En el hecho de que se sienten también siendo el primer recurso de la política.

—Si tuvieras que destacar dos de los aspectos centrales del libro ¿Cuáles serían?

-Como te decía, uno de los aspectos centrales fue desentrañar por qué la Gendarmería alcanzó ese alto grado de legitimidad a partir del despliegue de los operativos Centinela y Cinturón Sur. Por otra parte, lo que arrojó la investigación sobre el asesinato de Santiago Maldonado me llevó a tomar la decisión de ordenar el inicio de la información disciplinaria que terminó con evidencias que presentamos ante la justicia para  que  determine la factibilidad de iniciar una causa por la participación de Noceti de la que dieron cuenta los gendarmes y las gendarmes que protagonizaron aquellos episodios.

Esto puso de manifiesto la presión de la conducción política y la responsabilidad del jefe en ese momento.

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