SILENCIO CHINO


Miguel Caneo, uno de los últimos ídolos cerveceros, cumplió con la ley del ex. El volante marcó el cuarto gol de Arsenal y no lo gritó.

Por Rocio Ballerini (@Ballerini_Rocio, Christian Legnani (@ChrisLegnani) y Kevin Melgar (@KevinMelgar_)

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El Chino pasó por el Cervecero en dos etapas de su carrera. Luego de debutar en Boca Juniors, recaló en el equipo del Sur en la temporada 04/05. Unos años después, tras su paso el Boyacá Chicó colombiano, regresó a Quilmes para jugar por 4 años más. En total jugó 206 partidos con 46 goles entre Primera División, B Nacional, Copa Sudamericana y Copa Libertadores.
Esta noche, jugando para los del Viaducto convirtió el último tanto que decretó la goleada. Fue un preciso cabezazo y la pelota se metió pegada al primer palo. Caneo juntó sus manos pidiéndole perdón a la hinchada local que ya mostraba su ira con cánticos e insultos para la Comisión Directiva.
Caneo, quien en el equipo de Rondina todavía no pudo ganarse la titularidad, consiguió marcar su segundo tanto con la camiseta de los de Sarandí y lo hizo contra el club con el que más se identifica. Apenas 26 minutos le bastaron para cumplir con la más efectiva de las reglas no escritas del fútbol, la del ex.

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