TORO DOMÍNGUEZ: “EN EL BOXEO HOY ES UN JUEGO DE CHICOS”


El boxeador Marcelo “Toro” Domínguez, ex campeón del mundo, habla sobre su rol como entrenador en el Club Atlanta.

Por Micaela Graziano

Un día, hace más de 30 años, Marcelo Domínguez entraba por primera vez al Gimnasio Huracán y le decía a quien se convertiría en su técnico, Carmelo Cuello: ”Quiero ser campeón del mundo”. En 1995 se consagró con el título del mundo en la categoría crucero, de la mano de ese mismo entrenador. Hoy es él quien se encarga de preparar a jóvenes boxeadores en el Atlanta Boxing Club.

“Entreno chicos desde 1998”, dice Marcelo. Considera que tiene la ventaja, como técnico, de haber vivido del boxeo: “Hay tipos que tienen la experiencia de libro, pero yo tengo la experiencia de la práctica. Yo sé lo que van a sentir”.

En efecto, experiencia le sobra a quien fuera boxeador profesional desde 1991. Participó de 57 peleas, ganó 48 (24 por knock out), tuvo un empate y ocho derrotas. En 1995 se convirtió en campeón del mundo en una pelea contra el boxeador franco-argelino Hakim Tafer, en la categoría crucero. Defendió el título cinco veces y finalmente en 1998 lo perdió contra el uruguayo Juan Carlos Gómez. En el 2002 cambió de categoría y ganó, tras derrotar a Fabio “La Mole” Moli, el título argentino y sudamericano de los pesados. Hoy es coordinador de boxeo en el Club Atlético Atlanta, jefe de entrenadores del programa “Escuela de Iniciación Deportiva”, de la Secretaría de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires, y tiene un programa, “ADN Boxeo”, en la radio Club 947.

Marcelo piensa que existen tres tipos de boxeadores: de raza, de alma y los que son solo boxeadores. Él está convencido de que pertenece al segundo grupo. “Soy de esos tipos que mira una pelea, se mete adentro y termina “boxeando” solo, frente a la tele”. Asegura que cuando empezó a preparar chicos se ponía tan nervioso que le subía la presión. “Veía su situación como propia y pensaba cómo la resolvería yo”.

“Hoy está totalmente comprobado que si no sos responsable, no llegás”, afirma El Toro. Cuenta que conoce a muchos deportistas que tenían todo para ser campeones, pero que por no ser constantes no lograron nada. Por eso incentiva a sus chicos a adoptar la responsabilidad como un lema de vida.

Domínguez no quiere que sus “pibes” peleen como él, pero sí le gusta que tengan su actitud. “Soy un tipo mentalmente fuerte. Inganable anímicamente. Tenía actitud, asumía los riesgos y donde había un problema, siempre tenía la solución”, define y eso es lo que quiere transmitirles a sus alumnos.

“En el boxeo se juntan religiones, colores, personalidades, todo. Y a partir de ahí se forma un equipo”, afirma Domínguez. Cuenta que cuando él arrancó, eran los chicos de clase baja los que practicaban el deporte, pero que ya no es tan así. “Habíatipos que iban a entrenar para bañarse en el gimnasio y chicos queno tenían guita para el bondi. Yo era uno de esos, que por ahí me costaba ganar un mango”. Considera que en la actualidad hay más variedad de personas que practican boxeo e incluso que hacer este deporte hoy es “chic”.

El boxeo se percibía como un deporte violento, ¿Es tan así?

-En ese entonces se creía que sí. Hoy es un juego de chicos. Si comparás con el MBA o el kickboxing que se pegan patadas, se codean, lo nuestro es algo más light. En el boxeo se acostumbra respetar una regla, cosa que en esos deportes no.

-¿Notás algún cambio en el deporte desde que arrancaste?

Antes veías un deporte lento, pero se apreciaba más la calidad. Hoy por hoy, no se ve eso. El 90% de los boxeadores son fuertes, no estilistas. Sobresale el que es más fuerte, no el que tiene mejor calidad. Yo intento inculcarles las dos cosas a mis boxeadores.

-¿Qué tan importante es lo psicológico en el boxeo?

Muy importante. Yo estudié psicología deportiva, ahí aprendí a interpretar a los pibes. Por lo que estudié y por haberlo vivido. Vos los tenés que ir calando, ir viendo como es cada uno, como es su personalidad. Para saber cómo llegarle. Yo veía como entrenaban los viejos a los pibes, algunos a los cachetazos. Yo sé que el cachetazo no era ofensivo, era un “despertate”, pero creo que en ese momento uno necesita un oído, alguien que le pueda resolver algo. Yo me baso en eso. En escuchar a los pibes.

Cuando le preguntan si se puede vivir del boxeo, El Toro se reclina en la silla y dice, prácticamente gritando, que no: “Casi que un campeón del mundo no puede vivir del boxeo”, asegura. Cree que esto se debe en parte a que muchos están mal aconsejados y también afirma que está relacionado con el ambiente en el que se manejan: “Es muy jodido, te cagan. Ganan 10, pero te pagan 2″. Un tercer problema, dice, es que hay cada vez menos peleas y que faltan sponsors que quieran poner plata. Cuenta que un título regional, gana entre 80 y 100 mil pesos, pero que deben repartir la ganancia en tres o cuatro meses hasta que tengan otra pelea. “Solo si sos medianamente conocido, haces un poco de diferencia”.

En la actualidad hay cada vez más mujeres que se dedican a este deporte, o lo practican como hobby. “Al principio era un poco reacio a eso. Venía de un ambiente machista y me sentía invadido”, admite Domínguez. Pero esto cambió cuando llegó a su gimnasio María “La Chiqui” Rivera. “La veía muy semejante a mí, empezamos a trabajar y nos fue muy bien. Me daba placer verla entrenar y ahí cambié la forma de pensar”, cuenta el ex campeón del mundo. Después de eso, en un momento, llegó a entrenar más mujeres que hombres.

Para Marcelo Domínguez el boxeo lo es todo. “Es la mitad de mi vida, la otra es mi familia. No lo cambiaría por nada”, confiesa. Hace muchos años vio una pelea entre “Látigo” Coggi y “Pajarito” Hernández en el Luna Park y fue ahí cuando le “nació el boxeador”. Desde entonces, vive por y para el deporte y desde que se retiró, tiene “todas las fichas puestas” en sus pupilos.

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