Una carrera más allá de los cien metros

La cámara lo apuntó. Con un cartel pegado en la vestimenta que lleva los colores de su país, parado pero sin poder parar de moverse. Quizás por el calentamiento. Quizás por los nervios. Quizás la incertidumbre, o el no entender cómo pasó todo tan rápido y él ya estaba ahí.


“Chávez”, rezaba el cartel. Miró a la cámara al percatarse de que lo filmaban y le dedicó una sonrisa acompañada de un gesto con ambas manos. Un saludo para todas las personas que lo veían. Una sonrisa pícara y al mismo tiempo tranquilizadora, de esas que tanto lo caracterizan.

 Cuando dieron la orden, luego de aquella tarjeta verde, Alexis Sebastián Chávez se acomodó en los tacos de salida preparado para la carrera más importante de su vida.

18.239 kilómetros es la distancia que separa Tokio, Japón de Pergamino, Buenos Aires, Argentina, la ciudad natal del joven de 19 años. Un vuelo directo tarda aproximadamente unas 30 horas en llegar de una punta a la otra. Todo ese recorrido, todo ese viaje entero resumido en una pista de tartán y un recorrido de 100 metros planos. No le fue fácil llegar hasta ahí, pero después de los Juegos Parapanamericanos de 2019 donde había llegado a ser el número uno, nadie sabía cuál podría ser su resultado, y él no tenía techo: eso ya lo había demostrado.

Desde que nació, un 18 de julio de 2002, un mes antes de lo previsto, su vida fue un constante desafío. Pasó sus primeros 60 días internado en el área de neonatología y luego otros tres meses en el área de pediatría a causa de insuficiencias renales. Tiempo después, le diagnosticaron parálisis cerebral con afección en la función coordinativa y en el equilibrio, lo cual provoca disociación en el movimiento.

Al cumplir doce comenzó su carrera deportiva, pues participó en los Juegos Bonaerenses donde ganó su primera medalla de oro que repetiría por tres años más. Ganó en 2016 los Juegos Nacionales Evita. Siguió entrenándose en el mismo lugar que lo vio crecer y superarse año tras año: La Escuela Municipal de Deportes Adaptados de Pergamino. Pasó victorioso por los Juegos de la juventud de 2017, y Open Internacional Loterías Caixa. En 2020 fue declarado como personalidad destacada en el ámbito del deporte adaptado por La Cámara de Diputados de la Nación.

Y ahí estaba. Listo para comenzar. Para correr. Para brillar. Esperaba la orden para hacer lo que mejor sabe y en lo que más se destaca.

12,02 segundos y 57 zancadas fue lo que le costó a Alexis llegar a la meta y proclamarse como el tercero más rápido del mundo en su categoría. 12,02 segundos para la gloria. Aunque él ya la conocía bien desde antes. Los atletas con discapacidad viven en un desafío constante, en busca del reconocimiento que a veces no terminan de conseguir. Ariel Gonzáles, entrenador de Chávez, declaró previo a los Juegos, en Radio FM San Martín 100.5, que se está llevando una lucha muy importante en la cual los deportistas paralímpicos buscan tener sponsors. ¿Por qué a un atleta convencional lo auspicia Nike y a ellos no? Al respecto, Gonzáles afirmó que “últimamente ha habido un cambio de paradigma muy grande generado por el paralimpismo”. Y agregó: “En algunos Estados nacionales falta un poco seguir revalorizando, pero la justicia social involucra a todo. Cuando un atleta corre y lo transmiten por TV, a otra persona con discapacidad que lo vea lo puede motivar a pensar: ‘Si él puede, yo también.’ Los deportistas paralímpicos tienen muchas inquietudes: quieren trabajar, quieren estudiar. A través del deporte se logra la inclusión en la sociedad, en el ámbito laboral, en la educación. Hoy en día, la realización de los Juegos Paralímpicos es algo elemental.”

Los primeros Juegos se hicieron en el año 1960. En 61 años aún se busca una inclusión completa pero cada vez acrecienta más su popularidad. Al chico de Pergamino le bastaron doce segundos con 2 centésimas para subirse al podio. Le bastaron ocho meses para nacer. Le bastaron diecinueve años para llegar a los Juegos Paralimpicos y en todo ese tiempo siempre supo alcanzar su propia gloria.