LA ALEGRÍA ESTÁ EN LA LUCHA


Linda Machuca eligió una disciplina poco usual para una joven: la lucha olímpica. “De chica no me gustaba jugar a las muñecas u otro tipo de juegos que, supuestamente, son para las niñas”, asegura la bonaerense, quien competirá en la categoría hasta 73 kilos en Buenos Aires 2018.

Por Aguatin Brítez

“La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria misma”. Mahatma Gandhi, asesinado en enero de 1948, se refería a la lucha social, política y pacifista con la que supo conducir la revolución de la India. Sin embargo, muchos años después y previo a los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud, Buenos Aires 2018, Linda Machuca -luchadora olímpica- se encarga de reafirmar aquella memorable frase.

Con sus 17 años, un físico que intimida y con una sonrisa gigante, Linda se entrena, junto al equipo de lucha olímpica en Río de Janeiro, para representar a Argentina, nada menos que ante su gente y en unos Juegos Olímpicos.

Su deporte es la lucha. Y así lo fue desde que ella era muy pequeña. “De chica no me gustaba jugar a las muñecas u otro tipo de juegos que, supuestamente, son para las niñas”, dice y continúa, sin antes haber suspirado profundamente, claro, por la jornada larga de entrenamiento: “Yo me juntaba con chicos nada más y me peleaba para defender a mi hermana mayor en la escuela”. Así comenzó su vínculo con los deportes de contacto. “Para que no estemos todo el día en casa, después del colegio, mis padres nos decían -con “nos”, se refiere a su hermana, la misma que defendía en la escuela- que hagamos otras cosas, y elegí practicar Boxeo”. Pasó la etapa de los guantes y se inclinó por taekwondo. Finalmente, ese deporte no terminó por convencerla. Pero su límite no terminó allí. Se puso los patines y comenzó patín carrera. Le gustaba la “adrenalina con la que vivía cada entrenamiento y competencia”. Los resultados obtenidos en campeonatos metropolitanos que disputó no fueron los que ella deseaba.

Hasta que el ojo clínico de Sergio Orozco, esposo de su entrenadora en patín, competidor y profesor de lucha, fue capaz de observar las aptitudes que tenía Linda: “Estaba claro que, por su edad y condiciones físicas, sumando horas de entrenamiento, podía proyectarse en ella una futura luchadora, y el tiempo me está dando la razón”, cuenta Sergio antes de comenzar con sus alumnos la práctica en el Club CERMUN de José C. Paz, en la Escuela de lucha, un viernes de septiembre por la tarde. No tardó mucho tiempo en convencerla para comenzar los entrenamientos, pues ella sabía que la pasión que tenía por luchar era incomparable con otros deportes. Así comenzó una historia llena de “alegría en la lucha, en el esfuerzo y en el sufrimiento que supone la lucha”, recordando nuevamente a Gandhi. “Entrené, duramente, tres meses para poder competir en los Juegos Evita, en 2013”, cuenta orgullosa, y añade, aún con más entusiasmo: “Gané esos Juegos y, al poco tiempo, le llegó un mail a Sergio, en el que me daban una beca para entrenar y vivir en el Cenard. Y lo hice. Ahora, la lucha forma parte de mi vida. Me apasiona -al igual que Los Simpson, dice entre risas- y me ayuda para descargar muchas cosas”.

Con 13 años, Linda, nacida en José C. Paz ya vivía lejos de su familia -los veía, mayormente, solo los fines de semana- y ya comenzaba a viajar por el mundo, llevando consigo esa sonrisa tan característica en ella y a su familia tatuada en su ante brazo izquierdo. “A donde sea que voy, siento que ellos me acompañan y apoyan cada vez que compito”, dice y, de paso, menciona al país con el que quedó fascinada: “Me tocó ir a Suecia y me encantó todo de ahí. El lugar de por sí era hermoso y la gente, aunque hablábamos otro idioma, era súper amable.”

Entre viajes, alegrías y tristezas fue colgándose cinco medallas de oro –cuatro sudamericanos y un panamericano- y dos de bronce en panamericanos. Ahora, es turno de demostrar ante su gente toda su grandeza y las horas de esfuerzo y sacrificio. En los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, será “la primera vez que su familia la vea competir”. Tiene tres premisas muy bien incorporadas, que remarca cada vez que le toca hablar del tema, para dar lo mejor de ella y librarse de toda presión y nerviosismo: “Confianza, perseverancia y, sobre todo, me mantengo alegre, pese a las dificultades”. Una vez más, para Linda Machuca, la alegría está en la lucha y no en la victoria misma.

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